Era la mitad de una noche muy fría y la luz de la luna brillaba intensamente; el ex alumno de Esperanza College, Anderson Uribe, trabajaba diligentemente limpiando la nieve y el hielo de su automóvil para ir al trabajo. Su mente se remontó a algunos años atrás, cuando se hallaba haciendo lo mismo, pero para irse a trabajar a una fábrica, dedicando muchas horas. Ahora trabaja en la sala de redacción de NBC Telemundo, en el Comcast Technology Center en Center City.
Anderson emigró de República Dominicana a Filadelfia en 2015 después de una corta estadía en Florida. Su sueño era ser reportero de televisión, pero en ese momento parecía solo un deseo. No tenía familia aquí y estaba aprendiendo inglés. Como la mayoría de los inmigrantes, no era ajeno al trabajo duro para ganarse la vida. Un amigo y graduado del Esperanza College of Eastern University le recomendó que considerara ir a la universidad para estudiar negocios, y así poder aspirar a un mejor futuro. Estaba escéptico porque pensaba que no podría pagarlo, y no había forma de que pudiera incluir la universidad en su apretada agenda de trabajo.
Cuando el consejero de admisiones de Esperanza le contó a Anderson sobre un nuevo programa de comunicación digital, se emocionó mucho, y sintió renacer en su corazón la esperanza de que sus sueños, después de todo, sí podrían estar a su alcance. Gracias a la inesperada beca de Esperanza, un horario de clases para adultos que trabajan y el apoyo de sus profesores, Anderson se graduó. Unos meses después, como profesional de medios bilingüe, se le abrieron las puertas para ingresar en el departamento de noticias de NBC Universal, donde ahora trabaja en sus noticieros en español e inglés, en el sitio web y las redes sociales.
Anderson se siente feliz de poder marcar una diferencia positiva cuando puede contar las historias de su comunidad, especialmente durante la pandemia del COVID-19. «No es fácil”, dice, “es un trabajo duro. Pero es emocionante, vale la pena y estoy aprendiendo mucho». Le satisface mucho sentirse parte de algo especial, y agrega “todavía no hace mucho cuando pensaba que estaba muy lejos de alcanzar mis sueños. Recuerdo que me decía, ‘cómo me gustaría trabajar para una empresa como esta’, y ahora estoy justo aquí. Todavía me queda mucho camino por recorrer para conquistar todo lo que quiero; pero siento que me estoy acercando a esa meta cada vez más».
Anderson está convencido de que tener la motivación, el enfoque, la persistencia, y saber aprovechar las oportunidades cuando se presentan, es vital para alcanzar el éxito. «No lo hagas porque crees que vas a ser famoso, hazlo porque te encanta, porque lo amas, y marcas la diferencia”. Por su valor y su constancia, Anderson Uribe es un emergente “Héroe de impacto y esperanza”.
Karla Cornejo, inmigrante ecuatoriana indocumentada y escritora. (Foto: Cortesía)
EFE/Impacto – Karla Cornejo Villavicencio jamás quiso hacer algo tan trillado como escribir acerca de la inmigración. Cuando estaba en su último año de estudios en la Universidad de Harvard, escribió un ensayo anónimo para “The Daily Beast” sobre ser indocumentada. Pronto algunos agentes literarios le pidieron escribir un libro de memorias. “Eso me ofendió”, dijo Karla, ahora en sus treintas, “porque sabía que la razón para buscarme no era por mi escritura”.
Fue solo el día después de las elecciones de 2016, tras quedar conmocionada por los resultados, que se sintió preparada. Tenía que hacer algo, pensó, para dar voz a los millones de personas que viven en el país ilegalmente y que, como ella, temían lo que podría pasarles durante la presidencia de Donald Trump.
El resultado fue “The Undocumented Americans”, publicado en la primavera del 2020, en el que Karla hace una crónica de su propia historia y describe el drama de los inmigrantes sin estatus legal Estados Unidos. Su libro fue finalista para el Premio Nacional del Libro en la categoría de no ficción, y con ello Karla se convirtió en la primera escritora indocumentada en haber sido nominada al premio, según la Fundación Nacional del Libro.
Karla nació en Ecuador en 1989, y fue traída a Estados Unidos para reunirse con sus padres unos años más tarde. Creció en Brooklyn y Queens, y después se mudó a New Haven, Connecticut, donde está terminando un doctorado en Estudios Estadounidenses en la Universidad de Yale.
Durante un tiempo, Karla pensó que iba camino a obtener la legalización. Consiguió un permiso de trabajo a través del DACA y una green card temporal cuando se casó con Zemach-Bersin. Sin embargo, esta expiró y las leyes del nuevo gobierno hicieron el proceso de renovación incierto. “Poco a poco empezaba a sentirme segura, y de repente todo volvió a empeorar”. Karla, según reporta EFE, cuando se anunció su nominación dio estas declaraciones respecto a su “complicada” relación con el sueño americano.
Pregunta: ¿Por qué decidiste escribir este libro?
Respuesta: Era mi trabajo volver a ese lugar, al “barrio”. Es muy gracioso porque, cuando eres un inmigrante no blanco y creces en el barrio, sueñas con salir de ahí. Y en ese momento, pensaba: “No, tienes que volver allá”.
P: En el libro hablas de tus propios problemas de salud mental. ¿Por qué incluir ese tema?
R: Creo que el sentido de mi vida es hacer que otras personas sufran menos. Cuando era más joven solo pensaba en aliviar el sufrimiento de mis padres. Ahora sé que no puedo resolverle todo a mis padres ni quitarles sus traumas, pero puedo influir en los jóvenes que me admiran y disminuir su dolor.
P: Has hablado de cómo apoyas con tu dinero a tu familia. ¿Qué piensas del dinero? ¿Y cómo concilias esta necesidad con el desarrollo de tu carrera y tus sueños?
R: Todavía lo hago. Siento que es mi deber cuidar de mis padres hasta que mueran y muchos comparten esa idea. La mayor parte de mi dinero, aparte de los impuestos, la he destinado a mi familia, a las chicas que cuido y a la comunidad inmigrante.
P: Fácilmente podrías ser el ejemplo del “sueño americano”, pero tú cuestionas eso en el libro. ¿Por qué quieres cambiar esa narrativa?
R: Creo que cada persona debería tener su propia relación con el sueño americano y no debería ser un “cliché”. Creo que muchos inmigrantes que lo han “hecho bien”, que son inmigrantes modelo, tienen una visión muy estrecha del sueño americano. Creo que el sueño americano tiene que significar algo diferente para cada inmigrante.
P: En “This American Life” comentaste que cuando la gente te pregunta si sentiste un choque cultural al llegar a Harvard les dices: “no. Sentí como si fuera mi derecho de nacimiento”. Me pareció muy gracioso. ¿De dónde te viene ese sentimiento?
R: En parte dije eso solo para molestar a los blancos. Pero no, no tenía síndrome de impostora. Cuando entré a esas aulas en Harvard, vi a chicos que eran muy ricos; algunos eran hijos de celebridades y otros, de políticos. Y lo que noté fue que podía sostener una conversación con ellos y que yo había llegado ahí por cuenta propia, mientras que ellos no.
Yo comencé desde abajo. Creé todo este mundo yo misma, al igual que mis padres que, como inmigrantes, crearon un mundo ellos mismos. Para ser honesta, habría sido extraño que esos chicos no hubieran sido aceptados en Harvard. Los apellidos de algunos de ellos estaban plasmados en los edificios.
¿Pero yo? Yo era una anomalía estadística. Me sentía como un bicho raro, y a menudo me deprimía y me lastimaba a mí misma, pero en los salones de clases o en los entornos relacionados con mi escritura nunca me ha faltado seguridad.
P: ¿Cómo esperas que este libro sea recibido en el mundo?
R: Espero que los inmigrantes de todos los orígenes puedan verse reflejados en él. Espero que la gente que ha sido considerada como forastera, indeseable o rara, sea capaz de ver algo de sí misma en él. Quiero que este libro también exista como una ilustración de este periodo en el tiempo, en el que hay gente que es diferente, que es imperfecta, que es rara, que es trabajadora, que simplemente es gente.
“The Undocumented Americans” (‘Los estadounidenses indocumentados’), el primer y aclamado libro de la autora Karla Cornejo Villavicencio, publicado el marzo del 2020.
El título, que ya había sido destacado como de lo mejor del año en Estados Unidos por publicaciones especializadas, recibió todavía más visibilidad al ser reconocido en el listado de 17 favoritos del expresidente, Barack Obama.
Karla es la primera persona indocumentada en ser finalista del prestigioso Premio Nacional del Libro.
“The Undocumented Americans” (‘Los estadounidenses indocumentados’), el primer y aclamado libro de la autora Karla Cornejo Villavicencio, publicado el marzo del 2020.
Con su esposo Orlando han logrado una sorprendente mezcla de jazz, samba y ritmos sicilianos. (Foto-Cortesía)
Patricia Haddad es una talentosa artista que le ha dado vida a una sorprendente fusión entre rock, música brasileña y siciliana. Cuenta que creció en un hogar que tocaba todo tipo de música, desde clásica, ópera italiana, melodías de espectáculos, hasta Beatles, Brazil 66, Burt Bacharach y Soul. “Mi madre era una reconocida pianista clásica y mis abuelos veneraban la ópera. A los 6 años comencé a escribir melodías y no podía pasar junto a un piano sin ponerle las manos encima; buscaba pianos en todas partes, a menudo entraba en iglesias y me sentaba sola a tocar”, afirma la creadora.
En su juventud cantó en coros y en teatro musical. Más tarde se especializó en voz, en la Escuela de Artes de Carolina del Norte, pero no llegó a cantar ópera. En cambio, pasaba las noches en las salas de práctica tocando con músicos e improvisando jazz. “La música brasileña fue mi primer amor: la armonía, la melodía, el ritmo y las influencias del jazz eran muy poderosos, las letras eran poéticas y conmovedoras. Cuando conocí a mi futuro esposo, Orlando Haddad creo que ya estaba preparada para lanzarme de cabeza en la música brasileña”.
Con su esposo Orlando -quien es brasileño- suelen hablar de una colaboración entre América del Norte y del Sur como yin-yang, hombre-mujer, norte-sur. “Yo vengo del blues, el jazz y el teatro musical, mientras que Orlando proviene de las tradiciones de samba, bossa nova y rock”, puntualiza Patricia. “Cuando crecía, escuchaba música brasileña en Estados Unidos, mientras que él escuchaba rock estadounidense en Brasil. Ambos estábamos abiertos a varios estilos de música que se fusionaban armoniosamente y sin dificultad cuando tocábamos juntos”.
Con su grupo Minas, está trabajando en su octavo álbum de larga duración, Beatles in Bossa; o Los Beatles reinventados con aromas rítmicos brasileños (afoxe, frevo, choro, samba), usando percusión brasileña, arreglos de trompeta e improvisación. Orlando está terminando una obra de cámara de 7 piezas para el concierto de Orquesta de Esperanza, (14 de abril de 2021), y ella está trabajando con algunas de sus piezas de piano-jazz para convertirlas en un ciclo de canciones.
Su proyecto más apasionante es La Giara (La jarra de agua), un libro y una obra de teatro musical basado en la emigración de su familia de Sicilia a Filadelfia. “En mis dos identidades culturales, la siciliana y la brasileña, descubrí sorprendentes paralelismos en los instrumentos y géneros populares, que se entrelazaban a la perfección al componer la música de La Giara”.
Minas interpreta La Giara con vocalistas clásicos, acompañada de instrumentos italianos (acordeón & mandolina), guitarra y percusión brasileña, con Patricia en el piano. La historia está narrada por la competente narradora Charlotte Blake Alston, y están explorando agregar títeres de sombras, muy populares en la cultura siciliana. “Mi sueño es producir una versión escenificada profesionalmente de La Giara y una grabación musical del espectáculo”, concluye.
Alberto Juantorena, campeón mundial y medallista olímpico. (Foto: olympic.org)
Uno de los grupos que ha marcado con más fuerza la historia y la cultura cubana, enriqueciéndola de tradiciones ancestrales y de ritmos, son sus negros, traídos a la isla durante la colonia por los traficantes de humanos, para ser vendidos como esclavos. A pesar de la cultura europea, española y católica que imperaba, los hijos de África fueron capaces de conservar su cultura, mitos, música y hasta su religión; a veces mimetizándola entre la de los blancos. Esto les permitió conservar una gran cantidad de expresiones de su tierra que transmitieron a sus descendientes, y que con el tiempo se han integrado en el Patrimonio Cultural Inmaterial de Cuba.
En la actualidad, la herencia africana se advierte en muchas de las manifestaciones artísticas, desde la música, rica de instrumentos de percusión, la danza, la literatura, las artes plásticas y el mismo modo de ser cubano. La fuerza de los esclavos que sobrevivían a la larga travesía encadenados en las bodegas de los barcos negreros, y su creencia en los espíritus, fue transformándose hasta dar origen a las expresiones religiosas afrocubanas más conocidas, como la Regla de Ocha o santería, de origen yoruba; la Regla Conga o palo monte, de raíz bantú y otras más.
Regla Torres, una de las máximas voleibolistas a nivel mundial. (Foto: Volleywood.net)
Quien llega a Cuba nota rápidamente la huella de los negros en su cultura y en su historia. El pueblo cubano heredó la música que venía en las venas de los esclavos, y por eso venera a figuras como Benny Moré, “El Bárbaro del Ritmo”, descendiente directo de la nobleza de una tribu del Congo. Desde muy joven, Benny se fue a La Habana a probar suerte, tocó y cantó en bares y cafés, a veces lo echaron a la calle por molestar a los clientes, pero en los años cuarenta, tras cantar en un concurso de radio su voz empezó a tomar vuelo, iniciando la carrera que lo llevó a convertirse en un gigante. Hoy es recordado por temas como “Bonito y sabroso”, “Que bueno baila usted”, “Maracaibo Oriental”.
El olimpo musical de Cuba también incluye a Máximo Francisco Repilado Muñoz, alias “Compay Segundo”. Natal de Siboney y educado por su abuela negra, desde muy pequeño empezó tocar de oído la guitarra y el tres cubano. Con quince años entró como clarinetista en la Banda Municipal de Santiago. Después entró al cuarteto Cubanacán y luego al quinteto Cuban Stars, de Ñico Saquito, pasando por otras bandas hasta alcanzar fama internacional con el reconocido disco “Buena Vista Social Club”, que le mereció un Grammy en 1998. Es autor de clásicos como “Chan Chan”, “Guajira guantanamera”, “Lágrimas negras” y “La negra Tomasa”.
No se puede olvidar al rey del jazz cubano, Dionisio Emilio Valdés, más recordado como Bebo Valdés. Nacido en Quivicán, se formó como pianista en la orquesta de Julio Cueva, hasta llegar a ser director musical del mítico cabaret “Tropicana”, de la Habana. En su orquesta cantó el gran Benny Moré, y creó el ritmo “batanga”, nacido en los años dorados del mambo. Pionero de la fusión del jazz con los ritmos afrocubanos, entre sus clásicos se encuentran “Se me olvidó que te olvidé”, “Habana”, “El Manisero” y “Pan con timba”.
Mujer afrocubana acompaña un ritual con su tambor. (Foto: Terry DellaVecchia, Pixabay)
Un lugar especial merece no solo en Cuba, sino en la música latina del siglo XX “la Reina de la salsa”, la inolvidable Celia Cruz. Nacida en La Habana, desde muy niña quiso ser cantante, mientras su padre quería que fuera maestra. Ingresó al Conservatorio Nacional, cantó en las orquestas Gloria Matancera y Sonora Caracas, integró el elenco del cabaret “Tropicana” en 1950, y se convirtió luego en el alma de la popular “Sonora Matancera” hasta 1961, cuando emigró a los Estados Unidos y se vinculó a la Fania All-Stars. Se hizo inmortal con temas como “Quimbara”, “La negra tiene tumbao”, “Bemba colorá” y“La vida es un carnaval”.
Este recuento no estaría completo sin mencionar a los deportistas de renombre mundial que ha dado Cuba, entre ellos, Javier Sotomayor, “el príncipe de las alturas”, considerado uno de los máximos exponentes del salto alto en la historia, Alberto Juantorena, el único velocista que ha obtenido las medallas en 400 y 800 metros en la misma olimpiada; Martín Dihigo, considerado el mejor pelotero cubano de todos los tiempos, y Regla Torres, multimedallista olímpica y considerada una de las mejores voleibolistas a nivel mundial.
En estos tiempos de comunicación por las redes sociales, de mensajes cortos, incluso de solo 280 caracteres como se usa en Twitter, seguimos conservando las conexiones con nuestros amigos, aunque sea con mensajes cortos. Muchos usuarios están acostumbrados a insertar emojis, videos y dibujos animados que sustituyen de manera constante a las palabras. La comunicación instantánea ha sustituido en muchas ocasiones al arte de escribir cartas a lugares remotos.
En este mes en el que además del amor se celebra la amistad, y recordando que el pasado 21 de febrero se celebró el Día Internacional de la lengua materna, aprovechamos para resaltar algunas grandes amistades entre escritores famosos, que compartían el idioma de Cervantes.
El escritor Carlos Fuentes, enviaba correspondencia a los grandes literatos latinoamericanos como Octavio Paz, Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, Guillermo Cabrera Infante, José Donoso, María Ramírez y Roberto Fernández Retamar.
Fuentes mantuvo una larga correspondencia con ellos desde los años cincuenta hasta los ochenta. El testimonio de esa amistad a través de su ejercicio epistolar quedó resguardado durante diecinueve años en dos cajas (las 305 y 306), de la Biblioteca Firestone de la Universidad Princeton en Nueva Jersey. La casa de estudios adquirió en 1995 las cartas de Carlos Fuentes y, a petición del escritor, permanecieron selladas hasta que fueron abiertas el 15 de mayo de 2014.
En este tesoro literario quedó al descubierto el sentido del humor, su preocupación por el bienestar de sus amigos literatos, así como sus cualidades de promover la literatura latinoamericana y estar bien informado de lo que sucedía en la vida de los escritores. Destaca la relación con el poeta Octavio Paz desde que se conocieron en París en 1950, y al cual le envió sesenta y un cartas, además de seis decenas de misivas, telegramas y postales de 1965 a 1982, a diferentes ciudades como México, Delhi, París, Londres y Estados Unidos.
El también dramaturgo le narra a Paz con lujo de detalles los encuentros con los amigos mutuos que veía sobre todo en París, como Cortázar, Buñuel, Tomás Segovia, Mario Vargas Llosa o Alberto Gironella, y cómo, al final de sus conversaciones, se acuerdan de él y lo extrañan. Sin embargo, la amistad entre el escritor y el poeta se truncó en 1988 debido a un artículo que demeritaba a Carlos Fuentes y a su obra, publicado en la revista Vuelta, que dirigía Octavio Paz.
En el archivo también destaca una carta enviada al escritor argentino Julio Cortázar el 16 de noviembre de 1955, desde la Ciudad de México a París. En ella, Fuentes lo invitó a colaborar en la Revista Mexicana de Literatura, a lo que el autor argentino le mandó un cuento y los felicitó por el relato “Chac Mool”, el cual venía publicado en la revista que el literato mexicano le hizo llegar.
El acervo, llamado Carlos Fuentes’ Papers, de la Universidad de Princeton, que incluye documentos que van de 1940 a 1990; reúne además los manuscritos de algunas de sus novelas, cuadernos de apuntes, los dibujos y caricaturas que evidenciaban su permanente buen humor, sus fotografías, sus discos, las películas que le fascinaban y hasta sus papeles contables. Según el investigador Fernando Acosta-Rodríguez, bibliotecario para estudios latinoamericanos de la Biblioteca Firestone, el archivo del novelista y ensayista “está entre los más destacados y consultados en la División de Manuscritos, y es también uno de los más extensos”.
Carlos Fuentes Macías (1928-2012) nació en Panamá, de padres mexicanos. Fue uno de los autores más destacados de México y de las letras hispanoamericanas. Entre sus novelas se encuentran La región más transparente, La muerte de Artemio Cruz, Aura, Cambio de piel y Terra nostra. Recibió numerosos reconocimientos y doctorados honorarios por diversas universidades, entre ellas Harvard, Cambridge y la Universidad Nacional Autónoma de México.
El 18 de febrero se celebró el Día Internacional del Síndrome de Asperger, que busca brindar información para mejorar la atención e inclusión social de las personas que lo padecen.
El Asperger es un trastornoque produce un funcionamiento distinto del cerebro en las áreas de la comunicación, la interacción social, la flexibilidad del comportamiento y el pensamiento. Los criterios actuales de diagnóstico lo ubican bajo la denominación de trastorno del espectro autista (TEA) sin discapacidad intelectual asociada; es decir, que tienen un buen nivel de lenguaje y desarrollo cognitivo. Según los datos del Centro para el Control de Enfermedades, el autismo afecta a aproximadamente uno de cada 54 niños en Estados Unidos, y se presenta de distintas maneras, no hay un patrón para todos, pero estos son algunos rasgos que suelen compartir.
¿Cómo se comunican?
Su capacidad intelectual es media e incluso superior a la media. Suelen tener temas de interés definidos, en los que se vuelven expertos y hablan mucho de ellos. Su lenguaje comprensivo es literal; es decir, van por el significado exacto de las palabras; no suelen captar bromas, chistes, metáforas o sarcasmo. Se expresan correctamente, suelen usar lenguaje muy formal, preciso o técnico. Les cuesta elegir temas de los que podemos “hablar por hablar”.
¿Cómo se relacionan? Tienen dificultades para comunicarse con los demás en ámbitos sociales o en grupo; esto es, saludar y despedirse, esperar su turno, dar las gracias, guardar una distancia al conversar o estar con otros. Les cuesta entender las reglas sociales “no escritas” como gestos o expresiones. Pueden comportarse inadecuadamente sin querer. No es que no tengan en cuenta las emociones del otro, se les hace difícil interpretarlas. Buscan relacionarse con los demás, pero no saben cómo hacerlo y les es difícil interactuar con muchas personas a la vez. Les resulta complejo expresar sus sentimientos y en ocasiones pueden reaccionar desproporcionadamente o “fuera de lugar”.
¿Cómo piensan y se comportan? Piensan de forma rígida y concreta, lo que los beneficia en actividades que requieren atención en los detalles y repetición de patrones. Son fieles a las rutinas, que, en ocasiones, siguen de forma rígida y repetitiva; ello les da seguridad y pautas concretas de cómo actuar; en consecuencia, les cuestan mucho los cambios o situaciones imprevistas. Suelen acumular mucha información de sus temas de interés, se vuelven expertos y los usan como sus temas de conversación. Pueden ser extremadamente sensibles a algunos estímulos ambientales que les causan molestia o dolor como ruidos, luces, olores, sabores, etc.
¿Cómo puedes ayudar? Piensa en los desafíos que enfrentas a diario e intenta, genuinamente, ponerte en el lugar de alguien que no los entiende ni sabe cómo enfrentarlos. Sé empático con su experiencia, aunque esta no sea “convencional”. Interésate por conocer sus puntos fuertes y débiles y las cosas que son importantes para él o ella. Usa un lenguaje directo y concreto, sin ambigüedades o doble sentido. Comprende que sus comportamientos no son caprichosos ni intencionados; reflejan una manera distinta de entender y desenvolverse en el mundo. Haz explícitos algunos conceptos que para la mayoría de las personas son obvios, especialmente los relativos a las relaciones sociales. Entiende que sus rutinas y rigideces les brindan seguridad; puedes ayudar a flexibilizarlas si no impones tu manera de ver las cosas. Pregúntale siempre cuál es la mejor manera de ayudarle, él o ella te dejará saber cómo prefiere que la ayudes. Si quieres más información, escríbeme a petymarcet@gmail.com
Hizo su primer desfile durante el New York Fashion Week de 2018, en el 50 aniversario de Polo. (Foto: cortesía)
David de Jesús es un afrolatino de 22 años que nació en Filadelfia, de padres colombianos; desde niño sintió una fuerte identificación con sus raíces, al punto de que solía presentarse como “yo soy de Quibdó Chocó, Colombia”. Cuando el jovencito visitó su tierra de origen, pudo comprender mejor la geografía de ese país. Sus padres emigraron jóvenes del Chocó a Filadelfia.
¿Cómo llegaste al mundo del modelaje?
Me había ido al College en Boston, y el director de una agencia de Nueva York vio mis fotos en Instagram y me escribió “estoy buscando rostros nuevos”; yo le contesté, y me dijo que quería entrevistarme, pero que tenía que bajar de peso y cortarme el cabello. Yo le respondí que podía bajar de peso con gusto, pero que yo tenía una conexión muy fuerte con mis rastas y que no pensaba cortármelas; entonces me dijo: “¿cómo puedes rechazar una oferta que miles de jóvenes quieren tener?”, pero yo me mantuve en mi posición y le dije que quizás otro agente me encontraría. A los dos meses me volvió a escribir y me dijo: “está bien, estoy interesado, puedes dejarte el cabello”, y yo le dije, “¡entonces tenemos trato!”
David con su madre Betty y su hermana Sara, el principal apoyo en su carrera. (Foto: cortesía)
¿Y cómo fue de allí en adelante?
Me tocó hacer mucho ejercicio físico y bajé como unas 25 libras en 3 meses; luego fui a Nueva York a la entrevista. Cuando me vio y vio el cambio físico, dijo: “Ah, veo que te has tomado las cosas en serio; creo que nos vamos a entender”, y allí empezó todo. Hice un casting fotográfico y me ofreció el trabajo, pero fue un tiempo muy difícil, yo no tenía dinero y tenía que ir muchas veces a Nueva York, pagar buses, quedarme en los sofás de mis amigos. Él me llevó a varias agencias y finalmente me firmó con “Soul Models”.
Entonces me llevaron a hacer casting en muchos lugares; fui como a 25; era agosto y hacía un calor horrible, y yo saltaba de Manhattan a Brooklyn, a Queens, a otros lados; llegaba todo sudado y cansado; y después de todos esos castings, me llamaron de un solo lugar, que fue de Polo. Volví allá para hacer otro casting y resultó que dos semanas después era el “New York Fashion Show”, que ese año iba a ser muy grande porque era el 50 aniversario de Ralph Laurent. Me preguntaron si estaba listo para esto y yo dije: “¡Claro que estoy listo!”, aunque era un novato total. Pero al director le gustó mi actitud y al final me pusieron, ahí me ve usted, yo haciendo mi primer desfile frente a todo el alto mundo; desde Hillary Clinton a las Kardashians, desde Oprah y Kanye a los expresidentes, gente grande, grande. Era en una galería debajo del Central Park. ¡Fue una experiencia increíble!
David se siente muy orgulloso de sus raíces en la costa Pacífica de Colombia. (Foto: cortesía)
¿Eso te ayudó a impulsar tu carrera?
Creo que sí, me ayudó mucho; porque allí estuve con modelos ya muy reconocidos, como Gigi Hadid y Kaia Gerber; recuerdo que uno de ellos me preguntó, ¿y cuántos años llevas en el modelaje?, y yo le respondí, “desde hace 3 semanas”, y él dijo, “¿Cóooomo? ¡A la mayoría nos toma años llegar a Polo! Entonces le conté un poco de mi historia y casi no podía creerlo, pero todo salió bien. Desde entonces me he quedado con Polo y estoy agradecido porque me han tratado muy bien. Todo esto pasó en 2018; en 2019 me llevaron por primera vez a Los Ángeles y a la Costa Oeste, luego me llevaron a Berlín, a Milán, a Florencia y desde allí empecé a viajar a muchos lugares, y ellos han sido muy fieles conmigo.
¿Y has logrado todo esto solo? ¿O quién te ha ayudado?
Mi apoyo fundamental han sido mi hermana y mi madre, Betty; ella se convirtió en mi coach, en una especie de entrenadora personal “since day one”; me acompañaba al gimnasio; me ayudó mucho en esos primeros meses hasta que llegué al peso adecuado; ella y mi hermana Sara han sido mi “back bone”, la columna que me sostiene; no tengo cómo agradecerles. Pero toda la familia amplia me ha brindado mucho apoyo y comentarios positivos en las redes sociales.
David fue fichado para modelar para Polo Ralph Laurent. (Foto: cortesía David de J.)
Algunos creen que este es un mundo muy difícil. ¿Has tenido malas experiencias?
Para mí, lo único difícil es cuando me ha tocado trabajar en ambientes donde solo hay gente blanca y rubia, y yo era el único negro, y a veces te quieren presentar de un cierto modo, como un “cliché” que no me gusta. Yo quisiera que me aceptaran no porque tengo un lindo rostro negro, sino porque soy un ser humano valioso, completo y digno. Pero aparte de eso, no he tenido propuestas raras, aunque he escuchado que a algunos les ha sucedido; gracias a Dios, a mí no. Me considero una persona tal vez no muy religiosa pero sí muy espiritual, y esto me ha ayudado a mantenerme centrado.
¿Cuál es tu objetivo final, qué esperas conseguir con todo esto?
Lo que quisiera es poder un día traer algún retorno a mi gente, beneficiar a los míos y a mi comunidad de alguna manera; y creo que ya lo estoy haciendo; porque, recuerdo, por ejemplo, una vez que me escribió un chico diciéndome: “hola David; soy tal, y deseo mucho hacer un casting, pero he escrito a varios modelos y ninguno me responde, quizás tú me puedas ayudar”; entonces yo le llevé sus fotos a mi agente y le dije, “creo que deberías hablar con este chico”; y él le escribió, y semanas después, un día llegué a la Agencia, ¡oh sorpresa!, allí estaba el chico haciendo el casting, con su madre; ¡y los dos se vinieron donde mí para agradecerme tanto, tanto! Era un chico de un pueblito de la Florida y ahora ya está contratado. ¡Fue un momento muy bonito para mí!
Las historias de amor y desamor llenan los estantes de bibliotecas y librerías, así como las salas de cine, y seguirá siendo así. No hay nada nuevo bajo el sol. Sin embargo, y más allá de nuestras ambiciones de ser escritores o guionistas, escribir tiene el poder de sanar el desamor y muchos lo hemos utilizado en beneficio de nuestra propia sanación.
No les hablaré de los estudios científicos ni de lo que los psicólogos opinan sobre el tema ―mucho se puede encontrar en Internet―, sino de mi propia experiencia, cuando el desamor tocó a mi puerta ―ya que estamos terminando el mes del amor, pongámosle un toque romántico―.
Les haré el cuento muy breve ―algún día tendré el valor de contar todos los detalles en una novela― pasaditos los treinta años, conocí a un muchacho que parecía ser el príncipe azul. Me hizo las promesas que todas las mujeres esperamos escuchar, y se las creí. Era guapo y jugaba el rol de hombre divorciado, triste y necesitado de amor. Y yo quise dárselo. Pero resulta que el príncipe azul se destiñó y, obviamente, me dejó con el corazón en pedacitos.
En medio de las lágrimas ―hubiera llenado varios baldes si las recogía―, empecé a escribir atraída por la posibilidad de participar en un concurso de escritura. Y pasé muchas madrugadas escribiendo, en vez de llorar y no dormir pensando en lo que estaba mal en mí para que él no me quisiera.
Escribí para dos concursos de cuentos, uno para niños y otro para adultos. Mis ideas brotaron en mi cerebro, recorrieron mis brazos hasta llegar a mis dedos y llenaron hojas en blanco. Historias bellas, divertidas y con mensajes al estilo de fábulas, para las mentes más tiernas, y también de soledad, vacío y algunas muertes, para las adultas y atraídas a la realidad que muchos experimentan. Sí, fue como limpiarme. Saqué tristeza, dolor, rabia a través de mis cuentos de soledad, pero también fui capaz de crear dulzura, aventuras y diversión a través de mis personajes alados, enseñando también sobre las aves de mi país.
Como se imaginarán, este trabajo de sanación a través de la escritura no tuvo éxito editorial en lo inmediato. Estaba aprendido a escribir ficción y tuve que asumirlo. Pero aquellos textos no se quedaron guardados en un cajón. Me determiné a aprender lo que necesitaba para convertirme en una escritora y pulir mis historias. En un par de años logré la meta ―aún sigo aprendiendo, porque nunca se termina de aprender― y en 2018 publiqué mi primer cuento infantil.
Los quesos frescos y blandos elaborados con leche no pasteurizada son un medio potencial de contagio de la listeriosis a nivel mundial. (Foto: pexels.com)
Norristown, PA – La Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE. UU (FDA), junto con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), así como socios estatales y locales, reportaron un brote multiestatal de infecciones provocadas por la Listeria monocytogenes, la cual ha sido detectada en varios tipos de queso fresco, como campestre, guatemalteco, de hoja de plátano, Chirilagua, Yolito, y cuajadas guatemaltecas, hondureñas y salvadoreñas.
Hasta el 24 de febrero se habían reportado 10 personas infectadas con Listeria en cuatro estados de EE. UU: Nueva York, Connecticut, Maryland y Virginia. El brote puede no estar limitado a dichos estados. La enfermedad tarda en manifestarse de 2 a 4 semanas y, en algunos casos, las personas llegan a recuperarse sin haber tenido ninguna atención médica y sin haberles practicado una prueba para la detección del microorganismo.
¿Qué es la Listeria? Es una bacteria que comúnmente se encuentra en el suelo, lodo, estiércol, vegetales y alimentos susceptibles a la descomposición, como la leche cuando no es pasteurizada, y puede infectar tanto a humanos como a vacas, cabras, ovejas, aves, peces y crustáceos. Puede sobrevivir a temperaturas de refrigeración y propagarse fácilmente a otros alimentos.
La pasteurización es un proceso térmico que elimina microorganismos patógenos de alimentos líquidos como leche, miel, jugos, vino o cerveza.
¿Qué pasa si llego a comer algún alimento contaminado con Listeria monocytogenes? La infección es poco frecuente en los seres humanos y, normalmente, se presenta un cuadro asintomático. Sin embargo, en ocasiones, cuando la bacteria se propaga más allá de los intestinos, a otras partes del cuerpo, puede causar una enfermedad grave conocida como listeriosis invasiva, causante de altas tasas de hospitalización y mortalidad. Las personas más susceptibles a contraer esta enfermedad son aquellas con el sistema inmune debilitado, adultos mayores de 65 años o más y personas embarazadas. Los síntomas pueden ser fiebre, fatiga, confusión, pérdida del equilibrio, dolores musculares, dolor de cabeza y rigidez en el cuello.
¿Cómo evito infectarme con Listeria? Para prevenir esta y cualquier otro tipo de infección bacteriana, es indispensable lavarse las manos con agua y jabón antes de preparar los alimentos, lavar frutas y verduras antes de comerlas crudas, cocinarlas perfectamente, no ingerir alimentos que no estén pasteurizados y mantener limpia el área donde se cocina; para ello se recomienda usar una solución con cloro al 1% o etanol al 70%.
¿Debo dejar de comer queso? Hasta el momento, se han retirado varios productos, incluyendo las marcas “Río Grande”, “Río Lindo” en Connecticut, Carolina del Norte, Nueva York, Nueva Jersey, Pensilvania y Virginia. En tanto que, la empresa “El Abuelito Cheese”, con sede en Paterson, Nueva Jersey, ha retirado de los comercios todos los productos de la línea de queso fresco con fecha de venta hasta el 28 de marzo, y ha suspendido la producción y distribución de sus productos. La FDA advirtió a consumidores y expendedores, evitar comer, vender o servir alguno de estos quesos. Es importante tomar precauciones y consumir sólo productos que tengan etiquetas que digan: “hechos con leche pasteurizada”.
Emma Coronel, esposa del narcotraficante mexicano Joaquín ""El Chapo"" Guzmán. (Foto: EFE/Kena Betancur)
México, .– Emma Coronel, esposa de Joaquín «El Chapo» Guzmán detenida esta semana, se entregó de forma voluntaria a las autoridades de Estados Unidos para ser testigo protegida, revelaron este viernes medios mexicanos y estadounidenses.
Agentes anónimos explicaron por separado a la revista mexicana Proceso y al portal estadounidense Vice que la mujer estaba preparada para su arresto del lunes en el aeropuerto internacional de Dulles, Virginia (EE.UU.), por narcotráfico.
«‘Se entregó’, ‘ella llamó para entregarse’, ‘se comunicó con un agente con quien ya tenía contacto desde hace tiempo para decirle que quería cooperar'», son las declaraciones de agentes federales estadounidenses que recogió Proceso, que este fin de semana ampliará la información en un reportaje.
El arresto de Coronel, ciudadana mexicoestadounidense de 31 años e «influencer», ha sacudido a ambos países de Norteamérica por las revelaciones.
Apenas el miércoles, documentos de autoridades mexicanas y estadounidenses mostraron el intento fallido de Coronel para una última y tercera huida de su esposo, el Chapo, tras su arresto en 2016.
La Oficina Federal de Investigaciones (FBI) afirma que Coronel pagó 2 millones de dólares al funcionario mexicano encargado del sistema penitenciario para revertir la transferencia del Chapo al penal de Ciudad Juárez desde la cárcel del Altiplano, de donde el capo se fugó en 2015.
Coronel, quien presuntamente ayudó a coordinar la operación del Cártel de Sinaloa, afronta una pena mínima de diez años de cárcel y una máxima de cadena perpetua, además de una posible multa de 10 millones de dólares, si resulta culpable del cargo criminal de narcotráfico en su contra.
Pero la información de Vice sugiere que la detención no fue sorpresiva.
«La rendición de Coronel señala la existencia de un acuerdo de cooperación en el que ella podría proveer información o testimonio a cambio de indulgencia en su propio caso», reportó el medio estadounidense al citar a un agente federal anónimo.
La colaboración de Coronel como testigo protegida podría sacudir el panorama político en México, como en el caso del Chapo tras su extradición en 2017 a Estados Unidos, donde una corte en Nueva York lo sentenció a cadena perpetua en 2019 por narcotráfico.
Un día después del arresto de la mujer, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, sugirió un vínculo con el juicio contra el exsecretario de Seguridad Genaro García Luna, del opositor Partido Acción Nacional (PAN), detenido en diciembre de 2019 en Estados Unidos.
«Agreguen que está detenido el que era secretario de Seguridad durante el Gobierno de (Felipe) Calderón a causa de recibir sobornos del señor Guzmán Loera. A lo mejor por eso es la detención», expresó este martes López Obrador.
Posteriormente, rechazó posicionarse más sobre el caso al ser un «asunto» que «corresponde» a la justicia de Estados Unidos.