Foto ilustrativa Suzy Hazelwood. Pexels

En estos tiempos de comunicación por las redes sociales, de mensajes cortos, incluso de solo 280 caracteres como se usa en Twitter, seguimos conservando las conexiones con nuestros amigos, aunque sea con mensajes cortos. Muchos usuarios están acostumbrados a insertar emojis, videos y dibujos animados que sustituyen de manera constante a las palabras. La comunicación instantánea ha sustituido en muchas ocasiones al arte de escribir cartas a lugares remotos.

En este mes en el que además del amor se celebra la amistad, y recordando que el pasado 21 de febrero se celebró el Día Internacional de la lengua materna, aprovechamos para resaltar algunas grandes amistades entre escritores famosos, que compartían el idioma de Cervantes.

El escritor Carlos Fuentes, enviaba correspondencia a los grandes literatos latinoamericanos como Octavio Paz, Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, Guillermo Cabrera Infante, José Donoso, María Ramírez y Roberto Fernández Retamar.

Fuentes mantuvo una larga correspondencia con ellos desde los años cincuenta hasta los ochenta. El testimonio de esa amistad a través de su ejercicio epistolar quedó resguardado durante diecinueve años en dos cajas (las 305 y 306), de la Biblioteca Firestone de la Universidad Princeton en Nueva Jersey. La casa de estudios adquirió en 1995 las cartas de Carlos Fuentes y, a petición del escritor, permanecieron selladas hasta que fueron abiertas el 15 de mayo de 2014.

En este tesoro literario quedó al descubierto el sentido del humor, su preocupación por el bienestar de sus amigos literatos, así como sus cualidades de promover la literatura latinoamericana y estar bien informado de lo que sucedía en la vida de los escritores. Destaca la relación con el poeta Octavio Paz desde que se conocieron en París en 1950, y al cual le envió sesenta y un cartas, además de seis decenas de misivas, telegramas y postales de 1965 a 1982, a diferentes ciudades como México, Delhi, París, Londres y Estados Unidos.

El también dramaturgo le narra a Paz con lujo de detalles los encuentros con los amigos mutuos que veía sobre todo en París, como Cortázar, Buñuel, Tomás Segovia, Mario Vargas Llosa o Alberto Gironella, y cómo, al final de sus conversaciones, se acuerdan de él y lo extrañan. Sin embargo, la amistad entre el escritor y el poeta se truncó en 1988 debido a un artículo que demeritaba a Carlos Fuentes y a su obra, publicado en la revista Vuelta, que dirigía Octavio Paz.

En el archivo también destaca una carta enviada al escritor argentino Julio Cortázar el 16 de noviembre de 1955, desde la Ciudad de México a París. En ella, Fuentes lo invitó a colaborar en la Revista Mexicana de Literatura, a lo que el autor argentino le mandó un cuento y los felicitó por el relato “Chac Mool”, el cual venía publicado en la revista que el literato mexicano le hizo llegar.

El acervo, llamado Carlos Fuentes’ Papers, de la Universidad de Princeton, que incluye documentos que van de 1940 a 1990; reúne además los manuscritos de algunas de sus novelas, cuadernos de apuntes, los dibujos y caricaturas que evidenciaban su permanente buen humor, sus fotografías, sus discos, las películas que le fascinaban y hasta sus papeles contables. Según el investigador Fernando Acosta-Rodríguez, bibliotecario para estudios latinoamericanos de la Biblioteca Firestone, el archivo del novelista y ensayista “está entre los más destacados y consultados en la División de Manuscritos, y es también uno de los más extensos”.

Carlos Fuentes Macías (1928-2012) nació en Panamá, de padres mexicanos. Fue uno de los autores más destacados de México y de las letras hispanoamericanas. Entre sus novelas se encuentran La región más transparente, La muerte de Artemio Cruz, Aura, Cambio de piel y Terra nostra. Recibió numerosos reconocimientos y doctorados honorarios por diversas universidades, entre ellas Harvard, Cambridge y la Universidad Nacional Autónoma de México.

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