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Rosas para frenar los tiroteos en Estados Unidos

La excongresista Gabby Giffords, con los representantes demócratas Mike Thompson (d) y Georgia Lucy McBath (i), en una conferencia de prensa sobre la importancia de la acción federal sobre la seguridad de las armas en el National Mall en Washington, DC, EE. UU., 14 de abril de 2021.(Foto: EFE/SHAWN THEW)

Washington D.C- Las víctimas de violencia armada en el país se han convertido esta semana en 40.000 rosas blancas de seda, repartidas frente al Capitolio en una instalación efímera sobre un problema enquistado, ignorado año tras año por la mayoría de los políticos del país, mientras las muertes se acumulan. 

A Gabby Giffords le cuesta desplazarse por el National Mall, la explanada situada frente al Congreso en el centro de Washington. Hace diez años que una bala le atravesó el cerebro durante un acto político en Tucson (Arizona) y le dejó casi paralizada la pierna derecha.

Pero Giffords sabe lo importante que es fotografiarse entre el mar de jarrones con flores que su organización ha repartido a pocos metros del Capitolio, para homenajear a las 40.000 personas que cada año pierden la vida por la violencia armada en Estados Unidos.

Después del tiroteo de Arizona, Giffords tuvo que abandonar su cargo como congresista demócrata para centrarse en recuperar el habla y la capacidad motora.

Una década después, pronunciar cada palabra sigue siendo un desafío, pero la exlegisladora se ha convertido en el icono de la lucha más estéril de la política estadounidense: la que intenta convencer al Congreso de aumentar el control de armas en el país.

«Estamos en una encrucijada. Podemos dejar que sigan los tiroteos o podemos actuar», dijo Giffords el pasado miércoles 14 de abril, durante una rueda de prensa para presentar el llamado Monumento a las Víctimas de la Violencia Armada.

UN MONUMENTO SOBRE EL PRESENTE

Esa instalación contrasta con el resto de los monumentos que adornan el extremo oeste del National Mall, esculturas permanentes de piedra y metal que homenajean a grandes líderes o recuerdan guerras pasadas.

Los 4.000 jarrones repartidos sobre el césped, cada uno con diez rosas de seda, llaman la atención sobre una tragedia activa, presente; como hicieron el año pasado las 250.000 banderas blancas colocadas en otro parque de Washington en memoria de las víctimas del COVID-19 en Estados Unidos.

La organización contra la violencia armada que lidera Giffords se fijó en esa instalación sobre la pandemia y contactó a uno de sus creadores, Doug Landry, para diseñar una intervención similar, que reflejara la abrumadora cantidad de víctimas que dejan anualmente las armas de fuego.

«Los 40.000 se componen, sobre todo, de tiroteos medianos. Son aquellos que dejan tres y cuatro (víctimas), que quizá no llegan a los titulares, pero generan un goteo constante de matanzas», afirmó Landry.

UNA «EPIDEMIA A CÁMARA LENTA»

«Es una epidemia a cámara lenta, y espero que la gente se tome un minuto para pensar en este problema que tenemos y que hasta ahora hemos sido incapaces, como sociedad, de tratar», añadió.

Pese a la brevedad de la exposición, motivada por la dificultad de conseguir permisos duraderos en la zona, decenas de turistas y residentes de Washington se han parado en los últimos días a contemplar la impresionante muestra; como Wanda Fernández, que se acercó este miércoles al National Mall expresamente para verla.

«Es triste ver que en este país hay gente que quiere proteger tanto a sus armas, cuando vemos que hay tanta gente perdiendo las vidas», aseguró Fernández, una puertorriqueña de 33 años que vive en la capital.

Como ella, muchos paraban sus carreras matutinas o se bajaban de la bicicleta para retratar las rosas, flanqueadas por carteles que recordaban la cifra de muertos anuales por la violencia armada en cada estado: 1.541 en Pensilvania, 2.872 en Florida, 3.683 en Texas.

LA VERDADERA AUDIENCIA: EL SENADO

Sin embargo, la audiencia que busca verdaderamente la instalación está en el Senado, donde los republicanos han frenado todos los intentos de reforzar el control de armas después de masacres como la de 2012 en una escuela de Newtown (Connecticut), donde murieron 20 niños; o la de 2017 en Las Vegas (Nevada), que mató a 58 personas.

En 2018, cuando otro ataque armado acabó con 17 vidas en una escuela secundaria en Parkland (Florida), un movimiento estudiantil sacó a las calles a un millón de personas para exigir medidas, pero el Senado, controlado por los republicanos, no los escuchó.

Los dos últimos tiroteos masivos del país -que en marzo dejaron 18 muertos en Georgia y Colorado- han reactivado el debate sobre el tema, y el presidente estadounidense, Joe Biden, ha exigido que el Congreso vuelva a prohibir las armas de asalto y los cargadores de munición de gran capacidad, como hizo entre 1994 y 2004.

La gran mayoría de los conservadores, que ocupan la mitad de los escaños en el Senado, se oponen a limitar lo más mínimo el derecho a portar armas, con el argumento de que lo garantiza la segunda enmienda de la Constitución.

LA NRA «PIERDE PESO»

La Asociación Nacional del Rifle (NRA, en inglés) se ha asegurado durante casi dos décadas de que no hay cambios en la legislación con sus generosas donaciones a las campañas de los republicanos, pero ahora se encuentra en bancarrota, acusada por las autoridades de Nueva York de un uso indebido de fondos.

Aunque los demócratas advierten de que ese grupo de presión es todavía muy poderoso, también confían en que los conservadores en el Senado empiecen a ceder y permitan aprobar, al menos, un refuerzo del sistema de verificación de antecedentes de los compradores de armas, algo que apoya el 90 % de los estadounidenses.

«Los republicanos ven que el movimiento contra la violencia armada es más fuerte cada día, mientras que el ‘lobby’ de las armas pierde peso», recalcó el senador demócrata Chris Murphy.

«Esta instalación nos deja sin aliento, pero la violencia armada les roba el aliento a demasiados», indicó este la presidenta de la Cámara Baja, Nancy Pelosi.

El derecho de estar libres del miedo

Senadora Mazie K. Hirono. Foto cortesía.

Filadelfia, PA-Esta semana el Senado votará acerca de la Ley de Crímenes de Odio COVID-19 presentada por la senadora Mazie K. Hirono y la congresista Grace Meng. Mientras que los asiáticoamericanos se enfrentan a la doble amenaza del COVID y el continuo racismo contra de ellos. “Este proyecto de ley puede brindar recursos para que las comunidades se unan y luchen contra la intolerancia y el odio”, precisó la senadora Hirono. Por lo que los demócratas del Congreso están apelando a sus colegas republicanos para apoyar esta legislación. “Combatir el odio no debería ser un asunto partidista”, especificó la congresista Meng.

Durante la pandemia los ataques racistas y violentos en esa comunidad han aumentado de manera considerable, incluyendo 1.900% de incremento en Nueva York como reportó el periódico Queens Chronicle. Hay muchos incidentes que no se reportan debido a la barrera del idioma, por el estatus migratorio o por miedo.

En enero el presidente Biden emitió un memorándum presidencial condenando el racismo, la xenofobia y la intolerancia contra 23 millones de asiáticos americanos e isleños del Pacífico (AAPI) que viven en los Estados Unidos.

Por su parte, el Comité de los 100 realizó el 13 de abril el evento virtual «We Rise Together: Stopping Anti-Asian Hate».  El embajador Gary Locke, presidente del Comité de los 100, Jonathan A. Greenblatt, director de la Liga Antidifamación, Derrick Johnson, presidente de NAACP, el senador Alex Padilla y la congresista Meng se unieron en solidaridad. El Comité de los 100 es una organización no partidista formada por líderes chinoamericanos. La idea de su creación fue del renombrado arquitecto Ieoh MingPei y por el exsecretario de estado, doctor Henry Kissinger.


Congresista Grace Meng. Foto cortesía

ATAQUES LOCALES

En Filadelfia ha habido ataques a miembros de las comunidades asiáticoamericanas y de isleños del Pacífico (AAPI). El domingo de pascua las estaciones noticiosas reportaron que una mujer coreana de 27 años fue golpeada viciosamente en la cara y necesitó ser hospitalizada.

Según Stop AAPI Hate, 64 incidentes de odio y violencia contra la comunidad asiática americana y de isleños del Pacífico han sido notificados en los últimos 12 meses.

La comisión de relaciones humanas de la ciudad registró 28 incidentes en 2020 lo que equivale a un 350% de aumento en incidentes desde 2019. Más de una tercera parte de incidentes de odio reportados en Filadelfia en 2020 impactaron a las comunidades AAPI. Debido a que las personas AAPI son casi el 8% de la población de la ciudad, estas estadísticas son altas.

El 6 de abril un hombre asiáticoamericano de 64 años, que no quiso ser identificado, compartió su historia con el noticiario Action News después de que un sospechoso fue arrestado y acusado de atacarlo en el barrio chino de la ciudad. La víctima se comunicó a través de un intérprete. Dijo que está muy asustado y su familia tiene miedo de que él vaya a trabajar. Desconoce el motivo del ataque. El hombre expresó sentirse triste por los ataques recientes en su comunidad y espera que esto no suceda de nuevo.

El sospechoso James Foster de 30 años se enfrenta a cargos de intimidación étnica, amenazas terroristas y cargos relacionados, según el fiscal de distrito Larry Krasner. Foster tendrá su audiencia preliminar el 22 de abril.

Romana Lee-Akiyama. Foto cortesía.
Kalaya’n Mendoza, activista de Nueva York. Foto cortesía

ORGANIZACIONES DEFENSORAS

Una de las organizaciones comunitarias que aborda los incidentes violentos contra esta comunidad es Asian American United (AAU) fundada en 1985. Uno de sus objetivos es que las personas de ascendencia asiática ejerzan su liderato para fortalecer a sus comunidades y unirse para desafiar la opresión.

Desde su inicio, AAU ha tenido un enfoque particular en la juventud para que los jóvenes asiáticoamericanos sean apoyados para expresar su voz, y participar en luchas activas en pro de la justicia. Durante 36 años, esta organización ha mantenido un enfoque consistente trabajando con los jóvenes para que desarrollen sus habilidades bilingües y biculturales y usen el pensamiento analítico y concientización política al servicio de sus comunidades.

Alix Mariko Webb es la directora ejecutiva de AAU, cuarta generación de japoneses americanos.

La Alianza Política de Asiáticos Isleños del Pacífico (APIPA) es la primera y única organización estatal política dedicada a las necesidades e intereses de esas comunidades. Una de sus campañas actuales es justicia para Christian Hall y su familia. El joven chinoamericano de 19 años que tenía una crisis mental, y llevaba un arma de juguete el 30 de diciembre de 2020. A pesar de que levantó sus brazos frente a los policías del condado de Monroe, fue tiroteado siete veces. “Tener una crisis de salud mental no debería ser una sentencia de muerte”, expresó Mohan Seshadri, codirector de APIPA, quien recurrirá al procurador general Josh Shapiro para iniciar una investigación independiente y justa de las acciones de la policía estatal de Pensilvania que condujeron a la muerte de Christian.

Mohan Seshadri opinó que, desde Atlanta, Georgia, hasta el condado Monroe y otras partes, la violencia sistémica que afecta a los asiáticoamericanos, muestra la necesidad de que el gobierno en todos sus niveles invierta recursos en esas comunidades. “Necesitamos cuidado de salud mental, con competencia cultural y respuestas con base a la comunidad a la violencia para cuando estas tragedias ocurran tengamos vías de rendición de cuentas y reformas”, concluyó Seshadri.

Ataque a 30 estudiantes asiáticos en 2009. Foto por Harvey Finkle.
Alto al Odio en el parque FDR. Foto cortesía.

ACCIONES DE LA COMUNIDAD

Tras el acribillamiento mortal en Atlanta, Georgia el 16 de marzo por Robert Aaron Long, en el cual murieron ocho personas, incluidas seis mujeres de ascendencia asiática, la comunidad de Filadelfia llevó a cabo una vigilia en honor a las víctimas. También se han realizado acciones contra el odio en el parque FDR, organizadas por la Asociación Camboyana del área conurbada de Filadelfia.

Recién, un grupo de instructores de artes marciales ofrecen clases gratuitas para erradicar el odio contra la comunidad asiática. Jimmy Tran y Kyle Huang las dan en medio de los ataques contra la comunidad asiática en el gimnasio Logic Phialdelphia. Por otra parte, muchos de los ataques recientes han sucedido a plena luz del día sin la intervención de los que vieron los incidentes. Hollaback, un movimiento para acabar con el acoso, y la organización Asian Americans Advancing Justice se han asociado para crear un entrenamiento especial que enseñe qué hacer cuando uno es testigo de un incidente o un acto de odio. A su vez, Romana Lee-Akiyama, subdirectora de la oficina de asuntos de los inmigrantes de la ciudad, es la hija de un refugiado político chino. En respuesta a los niveles alarmantes de odio y violencia que impactan a las comunidades AAPI en 2021, ella organizó el primer grupo de recursos de la ciudad para dichas comunidades.

Empezaron desde chiquitas

Composición de dibujos que muestran a seis mujeres de las 40 en Latinoamérica y Estados Unidos que se destacaron en diversos campos y cuya historia es contada en el libro “Latinitas”. (Foto: EFE/Macmillan Children's Publishing Group)

Las latinas han hecho grandes aportes a través de la historia, desde encabezar luchas de independencia o derechos humanos hasta sus contribuciones en ciencia, literatura, artes o política, pero poco o nada se sabe de sus hazañas. “Latinitas”, el libro de la ilustradora Juliet Menéndez para niños, les rinde tributo a la vez que educa y espera sirva de inspiración para seguir sus pasos.

Las pequeñas historias se remontan tan lejos como el año 1650 hasta el presente para conocer sobre 40 mujeres en Latinoamérica y EE. UU., que se destacaron en diversos campos. Entre ellas figura Matilde Hidalgo, la primera mujer que se graduó de medicina en Ecuador, la cantante estadounidense Selena Quintanilla, la escritora chilena Isabel Allende, la astrofísica puertorriqueña Wanda Díaz Merced o la joven congresista estadounidense Alexandria Ocasio-Cortez.

La idea de “Latinitas, una celebración de 40 soñadoras” surgió cuando Menéndez, una ilustradora guatemalteca-estadounidense, era maestra en el Alto Manhattan, Nueva York, donde la mayoría de sus estudiantes provenían de República Dominicana, México o Puerto Rico, pero cuando caminaba por los pasillos de la escuela las fotos que veía en sus paredes no se parecían a sus estudiantes.

“Yo veía gente como Benjamin Franklin, Albert Einstein o Dalí. Yo quería poner en las paredes algo con lo que ellos se pudieran identificar”, y así surgió la idea de hacer afiches, recordó la escritora.

Al comenzar a investigar la historia de los latinos para los afiches se percató de que no había mujeres, “lo que sacó la feminista que hay en mí”. “Cuando vi que las historias eran tan interesantes, que había desde científicas, artistas, cantantes, políticas, me dije: ‘Estas historias no solo pueden ser afiches porque no se conocen estas mujeres realmente’”, y así nació la idea del libro, indicó.

Menéndez muestra con sus historias una gran variedad de campos en los que sobresalieron estas latinas tanto en sus países de origen como en EE. UU., así como sus diversos orígenes étnicos.

Las manos de la ilustradora Juliet Menéndez durante la realización de uno de los dibujos de su libro “Latinitas”. (Foto: EFE/Macmillan Children’s Publishing Group)

La ilustradora Juliet Menéndez mientras realiza los dibujos de su libro “Latinitas”, que cuenta las historias de 40 mujeres en Latinoamérica y Estados Unidos que se destacaron en diversos campos. (EFE/Macmillan Children’s Publishing Group)

MUJERES COMO NIÑAS

Algo que atrae en el libro, que se publicó en inglés y que en los próximos meses estará disponible en español, es que la autora ilustra a estas mujeres como niñas; por eso el título “Latinitas”. “Las presenté como niñas porque me llamó mucho la atención que los lectores, especialmente los niños, podían identificarse con los personajes, que no eran algo inalcanzable. Quería que vieran que las ideas empezaban con pasos pequeños”, dijo.

Cada historia contiene una anécdota importante en sus vidas que las motivó a perseguir sus sueños y convertirse en los personajes que fueron o son, porque muchas están vivas. Así, la salvadoreña Antonia Navarro demostró que no era cierto lo que decían los profesores de sus hermanos —“las niñas no son lo suficientemente inteligentes para hacer matemáticas”— y se convirtió en ingeniera topográfica y primera mujer de toda Centroamérica en graduarse de la universidad.

También la novohispana Sor Juana Inés de la Cruz, que se convirtió en una gran poeta aprendiendo por ella misma todo lo que podía luego de que a los siete años le dijeran que a las niñas no se les permitía ir a la escuela, o la argentina Susana Torre, que construía nidos de pájaros con su prima cuando era niña y se convirtió en arquitecta y fue la primera mujer en diseñar un edificio público en Indiana (EE.UU.).

Escribir llevó también a Menéndez a tener la experiencia de conocer a dos de sus heroínas: Torre y la ganadora del Premio Nobel de la Paz 1992, la guatemalteca Rigoberta Menchú Tum, quienes aportaron a sus historias.

Otras mujeres en este libro son la bailarina cubana Alicia Alonso, la jueza del Tribunal Supremo estadounidense Sonia Sotomayor, la gimnasta Laura Hernández, las activistas Berta Cáceres y Dolores Huertas, o la dominicana Solange Pierre, que demandó al Gobierno para lograr que se reconocieran los derechos humanos de los dominicanos de origen haitiano.

Menéndez espera que el libro ayude a un mejor entendimiento de la cultura latina y lo mucho que han contribuido las mujeres con su talento, y que inspire a los niños a escribir las próximas páginas de la historia.

¿Xenofobia en América?

Personas marchando contra la Xenofobia,en EE.UU. (Foto: Archivo)

A lo largo de toda su historia la gran fuerza y la sabia vital de los Estados Unidos han sido los inmigrantes. Ellos le han aportado fuerza de trabajo a sus campos y sus fábricas, mentes brillantes a sus universidades, talento a su música, artes y letras; estilo y arquitectura a sus calles, ingenio e inventiva a sus empresas, sabores universales a su gastronomía, colores y atuendos llamativos su ropa y, en medio de todo ello, impuestos y riqueza a su economía.

Por siglos, la capacidad del país para atraer el mejor talento mundial ha impulsado la posición de vanguardia de EEUU en el mundo; para ejemplo baste mencionar a algunos inmigrantes célebres, como el croata Nikola Tesla, el sudafricano Elon Musk, fundador de SpaceX –y graduado en la Universidad de Pensilvania—; el ruso Sergey Brin, cofundador de google; el chino Jerry Yang, cofundador de Yahoo, el magnate australiano Rupert Murdoch,

En el mundo de las artes, deporte y entretenimiento destacan figuras como el jamaiquino Bob Marley, las cubanas Celia Cruz y Gloria Estefan, la colombiana Sofía Vergara, la española Penélope Cruz, el alemán Bruce Willis, los mexicanos Carlos Santana, y los tres directores que han sido premiados con varios premios Oscar; y que decir de los dominicanos Oscar de la Renta y Sammy Sosa.

América a su vez les ha compensado ofreciéndole las ventajas de un país donde todo hombre y mujer con deseo de trabajar, de crecer y desarrollarse, podía encontrar el suelo más fértil para sus proyectos y sus ideas, confirmando que “el sueño americano” no tenía competidores con las mismas facilidades en ningún otro lugar de la tierra y contribuyendo a atraer a este país ciudadanos de cada pueblo, etnia y nación.

Por eso las manifestaciones de supremacismo y de xenofobia que se fueron extendiendo durante los últimos años han sorprendido tanto a los inmigrantes en el país, como a los que desde afuera miraban con asombro e incredulidad el inesperado cambio en el trato hacia los inmigrantes que les estaba dando, “la nación más espléndida sobre la tierra”, como amaba describirla el expresidente Barack Obama.

Pero si durante el gobierno anterior, los ataques antinmigrantes crecieron y el supremacismo estuvo a punto de adquirir carta de ciudadanía; en este momento es una fuente de preocupación mayor el crecimiento del odio racial hacia los ciudadanos orientales. Prueba absurda de ello ha sido el ataque que dejó en marzo 8 muertes en Atlanta, entre ellas 6 mujeres de origen asiático. Por tanto, este es el momento en que todas las minorías debemos alzar nuestra voz y pronunciarnos enérgicamente contra cualquier tipo de discriminación y rechazo a cualquier minoría, pero ahora especialmente hacia los inmigrantes de origen asiático.

Sin embargo, el odio racial no se combate solo con campañas, leyes o denuncias. El modo más efectivo de desmontar la desconfianza racial es que cada uno de nosotros, superando las propias tendencias grupalistas, sea capaz de abrir su mente, sus manos y su corazón a sus conocidos orientales. Si tu peluquera es china, quizás puedas interesarte un poco por su vida; si una oriental limpia tu casa, tal vez puedas invitarla a tomar algo; si tu vecino es un asiático, quizás aún puedas participarle unos dulces de pascua. Al final, ¿qué sería de América sin las películas de Jackie Chan o Bruce Lee? ¿Sin la increíble música de Yo-yo ma, la ciencia de Qian Xuesen, sin sus exóticos “chinatowns”, y sin los mulfifacéticos sabores que la gastronomía oriental le ha regalado a los Estados Unidos?

“En línea también podemos construir espacios seguros”

Cortesía de WOAR.

A medida que la tecnología ha ido evolucionando para convertirse en parte de nuestra vida cotidiana, también ha aumentado nuestra consciencia y temor de cómo se puede utilizar para intimidar, amenazar y cometer abusos.

“…El internet se ha convertido en el lugar de reunión público donde nos conectamos con parejas románticas, amigos, familiares, compañeros de trabajo, e incluso con extraños”.

El objetivo de SAAM es crear consciencia pública, sobre la agresión y violencia sexual, educar a las comunidades de cómo prevenirla, y reforzar los esfuerzos de prevención durante todo el año. Asimismo, apoyar a los sobrevivientes en línea y dar a conocer los recursos que están disponibles en su área o centro de crisis como el este centro contra la violencia sexual (WOAR, Women Organized Against Rape) de Filadelfia, el cual cuenta con una línea telefónica (215-985-3333), las 24 horas del día. Los programas gratuitos que ofrece WOAR a las comunidades están en línea. La información que brinda abarca temas como la prevención de la violencia sexual en niños, jóvenes, mujeres, hombres y comunidades LTBG. Además, acerca a las comunidades por medio del uso de la tecnología ZOOM y otros programas, con las debidas organizaciones de apoyo

Lo que la pandemia se llevó

Rachel Kidman experta en estudios de niños y jóvenes en situaciones adversas. Cortesía.

Varios expertos compartieron un modelo estadístico reciente, que muestra que alrededor de 40,000 niños han perdido a su padre o a su madre debido a la pandemia en el país. El estudio estima, por primera vez, el aumento en las tasas de orfandad a nivel nacional. Estos resultados se publicaron en la revista JAMA Pediatrics de la Asociación Nacional de Médicos.

Los autores, Ashton Verdery, profesor de la Universidad del estado de Pensilvania, Rachel Kidman de la Universidad Stony Brook de Nueva York, Rachel Margolis de la Universidad de Western Ontario en Canadá y Emily Smith-Greenaway de la Universidad del sur de California, pusieron de manifiesto la necesidad de apoyo inmediato a estos huérfanos.

La muerte repentina del padre o la madre por COVID-19, puede ser traumatizante en particular para los niños, los cuales tienen un mayor riesgo de suicidio, de aflicción traumática, depresión y bajo desempeño académico. Consecuencias que pueden persistir hasta su edad adulta. Se estima que hay de 37,300 a 43,00 niños afectados, un dato asombrosamente mayor, en comparación con los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, que dejaron a 3,000 niños sin uno de los padres. De acuerdo con este estudio, los niños negros han sido los más afectados y de manera desproporcionada, ya que ellos representan solo el 14% de la población infantil de los Estados Unidos, pero el 20% de los que han perdido a uno de los padres por la pandemia.

Según los profesores expertos, se necesitan reformas nacionales de gran alcance que aborden los efectos colaterales en términos de salud, educación y economía que afectan a los niños. También deben recibir el apoyo para ayudarlos a lidiar con su aflicción. En una carta de opinión conjunta al editor del diario The Washington Post, la epidemióloga social doctora Rachel Kidman expresó que las consecuencias de la pandemia de COVID-19 para los niños —desde la violencia física intensificada hasta la inseguridad alimentaria— dejarán una marca en esta generación. “Mostramos que los niños han tenido la creciente experiencia del fallecimiento de uno de los padres, lo cual puede tener consecuencias severas y duraderas”, precisó.

Fotos ilustrativas de cottonbro, (Pexels).

Debido a la crisis de salud en curso, los niños por lo general, no se han podido reunir con los familiares y amigos que de manera regular brindan apoyo y confort. Los niños que no asisten todo el tiempo a la escuela también carecen del apoyo social de amigos, maestros y consejeros que les pueden ayudar en su dolor intenso.

La doctora Kidman enfatizó que el país necesita movilizar ahora recursos, y realizar esfuerzos para monitorear esta población infantil tan afectada y vulnerable por la pérdida de sus seres queridos. “Ahora mismo, los niños necesitan que se reabran las escuelas para que puedan socializar con sus amigos y tener acceso al apoyo, tales como intervenciones que les ayuden con su aflicción y su salud mental”, declaró la epidemióloga social.

El número de jóvenes haciendo frente a los fallecimientos de sus familias es todavía más grande cuando otros parientes, como los abuelos, han muerto por la pandemia. Con base en modelos publicados por la Academia Nacional de las Ciencias, los autores del estudio calcularon que dos millones de niños han perdido por lo menos a uno de los abuelos debido al COVID-19. Esta muerte súbita de los parientes ha dejado a los jóvenes en duelo y en gran riesgo por su seguridad, en especial aquellos niños que dependen de miembros de su familia cercana como sus cuidadores primarios.

Muchas de las propuestas de las políticas del presidente Biden abordan los daños colaterales causados por la muerte de los padres, tales como la inseguridad alimentaria y la ausencia de cuidado infantil asequible y de alta calidad. Sin embargo, en la lista de prioridades de los autores del estudio, está el brindar los recursos para reabrir con seguridad las escuelas. “Los maestros con frecuencia son los primeros en reconocer las necesidades sociales y emocionales de los estudiantes, y los consejeros están disponibles para dar el apoyo adecuado a la edad de los niños afligidos”. Los expertos concluyeron que se necesitan otras políticas, como el asegurar la expansión equitativa de las vacunas anticovid, lo cual puede ayudar a prevenir más muertes entre los padres de las comunidades marginadas.

Rollo de envoltura de desayuno de verduras

Rollo de huevo y vegetales, una excelente opción para un desayuno energético. (Foto: cortesía)

Ahora que llegó la primavera y el clima se está calentando, me gusta hacer mis ejercicios al aire libre. Mi lugar favorito para trotar es una pista de 6 millas que corre alrededor de un lago. Para obtener la energía que necesito para terminar el recorrido, me cambiaré a una dieta alta en proteínas para obtener más energía; quemando más calorías puedo aumentar mi metabolismo.

Esta receta es fácil de hacer y puede consumirse sobre la marcha. Puedes cambiar las verduras por lo que tengas disponible en tu refrigerador. No importa si las verduras son frescas o congeladas; puedes mezclarlas. Cuando compro verduras congeladas, las busco con el sello «recién cosechadas». He optado por una envoltura de proteínas, pero siéntete libre de usar tu favorita. El verano está a la vuelta de la esquina, así que, ya sabes, yo también estoy cuidando esas calorías.

Rollo de envoltura de vegetales para el desayuno (1 porción)

2 huevos

½ taza de col congelada o fresca

1 pimiento rojo mediano, cortado en cubitos

1 diente de ajo, picado o rallado

2 cucharadas de aceite de oliva

1 envoltura de proteína (opcional)

Sal y pimienta al gusto

Instrucciones:

En un tazón pequeño, rompe los huevos y mezcla.

Calentar una sartén a fuego medio, agregar el aceite. Pica los pimientos rojos en dados. Cuando la sartén esté caliente, agrega los pimientos, la col rizada y cocina por unos 5 minutos hasta que los pimientos estén blandos. Añadir sal y pimienta al gusto. Agrega los huevos, cubre con una tapa y cocina por aproximadamente 3 minutos hasta que los huevos estén listos.

Coloca la envoltura sobre una tabla de cortar. Agrega los huevos en la mitad de la envoltura. Enrolla la envoltura, córtala a mitad, ¡y a disfrutar!

Si quieres ver como preparé esta receta, sígueme en tik tok @casadediana, Twitter @SabateDiana

Un camino hacia la prosperidad

Más de mil niños inmigrantes serán enviados a refugios en la frontera norte. Fotografía donde aparece un niño de familias de inmigrantes rescatados de las calles mientras juega sobre una cama en una habitación de un centro de detención. (Foto: EFE/Beatriz Limón)

Legalizar y dar un camino a la ciudadanía a todos los trabajadores indocumentados en Estados Unidos generaría al país 1,5 billones de dólares adicionales al PIB acumulado durante 10 años, destaca un estudio de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) en medio del debate en el Congreso de varios proyectos para sacar de las sombras a los inmigrantes.

La investigación titulada “Un camino hacia la prosperidad: los beneficios macroeconómicos de cuatro escenarios de regularización de inmigrantes”, detalla las contribuciones económicas que significaría para el país aprobar alguno de los proyectos más importantes presentados en las dos cámaras del Congreso.

Los investigadores destacan que legalizar a todos los trabajadores indocumentados que residen en el país generaría 1,5 billones de dólares adicionales al PIB acumulado durante 10 años.  “El estudio indica que la legalización de todos los indocumentados es un gran beneficio económico para Estados Unidos” dijo a Efe Raúl Hinojosa, autor principal de la investigación, realizada por la Iniciativa de Pólizas y Políticas Latinas de UCLA.

“Definitivamente lo que más le conviene al país es aprobar la propuesta del presidente Joe Biden, que le da la oportunidad de la ciudadanía a los once millones de indocumentados”, sostiene Hinojosa.

El catedrático añade que esta solución “no solamente es un estímulo económico para el país durante la pandemia, sino que también regresa dinero a comunidades de Centroamérica y México”, lo que ayuda a detener el flujo migratorio.

Según el estudio, la propuesta de Biden generaría más ganancias si se compara con un proyecto respaldado por el senador Alex Padilla, demócrata por California, que pretende legalizar a los trabajadores esenciales indocumentados, y que ya fue presentado para su evaluación.

La investigación encontró que regularizar y otorgar un camino a la ciudadanía a los trabajadores esenciales indocumentados generaría 1,2 billones, lo que reduciría la ganancia potencial del PIB en 10 años en 274.000 millones.

En el caso de que la legalización y el paso a la ciudadanía se limite solo a los beneficiados por el programa de Acción Diferida (DACA) o el Estatus de Protección Temporal (TPS) se reduciría drásticamente la ganancia potencial de 10 años en el PIB.

La aprobación de la legislación que incluye solo a los amparados de DACA daría lugar a una ganancia de 112.000 millones en el PIB acumulado, y la que incluye solo a los trabajadores de TPS solo representaría 62.000 millones.

Al ser interrogado sobre el aumento de la llegada de niños no acompañados a la frontera sur, que ha avivado las críticas de los republicanos a las propuestas, Hinojosa explica que la legalización de los 11 millones ayudaría a detener el flujo de niños migrantes.

“Esos niños tienen familia aquí. Si permitimos que sus padres puedan ir a sus países a verlos, y traerlos de forma legal, vamos a detener todo este éxodo”, valora el catedrático.

La investigación también encontró que otorgar un camino a la ciudadanía a todos los trabajadores no autorizados resultaría en 367.000 millones en nuevos ingresos fiscales acumulativos debido a mayores ingresos de impuestos por la regularización y la ciudadanía.

También se estima que regularizar a los trabajadores indocumentados crearía 371.000 nuevos puestos de trabajo en la próxima década.

Una experiencia llamada “El principio del fin”

Aspecto de las instalaciones del centro de vacunación en Esperanza.

FILADELFIA – El pasado 8 de abril, las instalaciones de Esperanza, iniciaron sus actividades como centro de vacunación.

El reloj marcaba las 11:50 de la mañana, tiempo en el que tomaba mi lugar en una fila de al menos 30 personas, previo a la entrada del campamento de vacunación. Una chica con chaleco anaranjado me preguntó si tenía cita para recibir la vacuna, dije que sí, a las 12:06, y prosiguió con preguntas como “¿Ha tenido síntomas de fiebre los últimos días?, ¿Ha recibido alguna vacuna anti-covid previamente?, ¿Ha tenido diagnóstico de COVID-19 en los últimos 14 días?”. Al finalizar, me indicó que permaneciera en la fila, y pronto comenzamos a avanzar.

Durante el trayecto, observé varios letreros escritos en siete idiomas diferentes (inglés, español, árabe, japones, haitiano, ruso y vietnamita), con la siguiente información: “El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), y el Servicio de Protección Fronteriza y Control de Aduanas, no realizarán ninguna operación en o cerca de las instalaciones o clínicas de la vacuna”. Antes de ingresar al campamento, nos pidieron desinfectar nuestras manos en el dispensador de alcohol.

Mi esposo y yo después de recibir la vacuna.

Al entrar, soldados del ejército me dieron la bienvenida, y solicitaron mi identificación para confirmar mi cita en su base de datos; sin embargo, mi nombre no estaba registrado, así que me dirigieron a otra estación, atendida por una mujer de ascendencia asiática, donde verificaron que, efectivamente, mi nombre no estaba. Por lo que, me enviaron a un anexo del campamento, donde Dafne, una señorita de aspecto hispano, me registró sin mayor problema. Regresé a la fila, entré, confirmaron mi cita y ahora sí, me pasaron a un área donde unas militares me dieron información, oral y escrita, de la autorización del uso de emergencia de la vacuna de Janssen para prevenir la enfermedad COVID-19; y acerca de las posibles reacciones después de su administración, tales como dolor, hinchazón, fiebre, escalofrío, cansancio y dolor de cabeza.

Finalmente, llegué, y desde el marco de la puerta a la zona de administración, miré cómo el personal militar inyectaba las vacunas en los brazos de los solicitantes. Mientras esperaba a que me llamaran, uno de los militares, de apariencia joven y con acento puertorriqueño, daba ánimo a los presentes con palabras como “¡Hoy es un buen día, van a recibir su vacuna, es un día para celebrar!”. Palabras que me animaron y me invitaron a reflexionar. Avancé, y me condujeron a la estación donde sería vacunada. Ahí, una militar caucásica me dio la bienvenida, y me mostró el material que ocuparía en mi vacunación. Le comenté que estaba emocionada, y ella, muy amable me respondió, “Si, no es cualquier día. Yo estoy contenta de poder participar en este evento histórico. Inocular los brazos de los ciudadanos es un honor para mí”. Ambas sonreímos, y procedió a insertarme un piquete, el cual resultó indoloro. Me extendió mi comprobante de vacunación, y me deseo buen día.

Recibiendo la vacuna de Janssen.

Al salir de ahí, otro joven militar, también de aspecto puertorriqueño, me recibió y me condujo al área de espera. Mientras caminábamos por el pasillo me preguntó en español, cómo me sentía, y le dije, “¡Emocionada!”, y continuó, “Al recibir la vacuna pareciera que fuera el principio del fin de esta pandemia, ¿no?”. “¡Sin duda!”, le respondí. También me comentó que esperaba que pronto terminara esta situación que ha sido difícil para todos. “Por ejemplo, nosotros, por nuestro trabajo, no podemos ver a nuestros familiares frecuentemente, y con esta pandemia no he podido ver a mi familia”, expresó. “¡Verás que pronto todos volveremos a abrazarnos!”, respondí, y le deseé buena suerte. Ingresé a otra sala de espera, y me explicaron que, si sentía cualquier malestar, levantara la mano para que personal médico fuera a auxiliarme. Afortunadamente, tras los 15 minutos que permanecí ahí sentada, en sana distancia, no tuve ningún problema. En tanto, una militar de ascendencia africana rondaba la sala, preguntando a los pacientes si nos sentíamos bien.

Durante mi espera, conocí a María, una mujer mexicana que me confió que estaba harta de esta pandemia, que no había podido trabajar bien, y que todos los días sentía miedo de contagiarse, y sobre todo, ya no aguantaba usar mascarilla. Después de estar ella ahí como 10 minutos, dijo “Yo me siento bien, ya me voy a mi casa, tengo que hacer la comida y mucho qué hacer. Felicidades, que le vaya bien”, y se fue. Tras ella, salí de aquel lugar, dije gracias a los jóvenes militares que se encontraban a la salida, y después de vivir esta experiencia que duró poco más de una hora, también me fui para mi casa.

“Gente de Sal: Vida e Identidad”

Una trabajadora andina con su típico sombrero alto. Las salineras de Maras, Cusco, Perú. (Foto: Solenec1, Pixabay).

El pasado 3 de abril, el Taller Puertorriqueño presentó el libro Misk’i Kachi (Sal dulce), del fotógrafo americano Laurence Salzmann sobre las salinas de Maras, localizadas en el Valle Sagrado de Cusco en Perú. Además de capturar el día a día de los trabajadores andinos, las fotografías documentalistas fueron acompañadas de textos bilingües, en quechua y en español, creados por la peruana Yolanda Carbajal Zuniga, licenciada en arqueología de la Universidad Nacional San Antonio de Abad de Cusco, y quien actualmente, se encuentra cursando una maestría en Gestión Cultural en la misma universidad cusqueña.

La arqueóloga peruana, empezó su ponencia con un recorrido histórico a través de fotografías sobre la ciudad de Maras. Esta villa fue fundada en 1556, tiempos de la colonia, por Pedro Ortiz de Orué. Carbajal mencionó que este pueblo tiene una entrada y una salida hacia el Valle Sagrado de los Incas. Las casas de esta zona tienen características muy especiales. Las construcciones están hechas a base de adobe (barro), los techos están adornados con tejas y las portadas de las entradas principales están cubiertas en piedra. Por otro lado, los visitantes cuando llegan al centro de la plaza divisan tres símbolos marcantes: un hombre y una mujer con sus trajes típicos, y un burro, el animal que transporta la sal y otros comestibles, a la población de este lugar.

Las salineras de Maras, Cusco, Perú. (Foto: Patricia van den Berg, Pixabay).

En este viaje fotográfico en el tiempo, la arqueóloga peruana añadió que, los hombres y las mujeres que trabajan en las salinas aprovechan las primeras horas de la mañana, y del ocaso, para laborar en los pozos de sal. El fuerte calor de esta área, aunado a los rayos solares, pueden provocar un reflejo intenso sobre los mantos blancos de sal, causando ceguera a los trabajadores.

Además, señaló que el trabajo de almacenar la sal, solo lo hacen los hombres.

Carbajal reveló que, en el 2016, Salzmann llegó a Cusco para realizar un trabajo de fotografía documental de las personas cusqueñas, iniciando así, una mutua colaboración profesional entre ellos. En uno de esos viajes llegaron a la ciudad de Maras, y la arqueóloga peruana –que es quechua hablante–, lo acompañó como traductora e intérprete para conocer más a fondo a sus habitantes, tradiciones culturales y forma de vida. Para Carbajal, este viaje fue una reconexión a su pasado andino y a sus raíces culturales.

Los burros son los animales de carga que ayudan a transportar la sal, y otros comestibles, en esta zona. (Foto: Chris Aram, Pixabay).

Así, Salzmann creó un conjunto de fotos abstractas sobre los pozos de sal; donde capturó también, las costumbres y las prácticas culturales andinas, que están basadas en el respeto a tres pilares: la pachamama (madre tierra), el apu (los espíritus de las montañas) y la hoja de coca. A su vez, Carbajal escribió textos poéticos (quechua/español) que la sumergieron a la intimidad de su cultura andina, valorando el idioma quechua y preservando su identidad cultural.

De esta experiencia cross-cultural nace la exposición fotográfica Misk’i Kachi Runakuna, que estará abierta hasta el 29 de mayo en el Taller Puertorriqueño.

¡Honremos nuestras culturas andinas!

Contacto: LinkedIn @maryluzmarques, Twitter @maryluz_marques