Una trabajadora andina con su típico sombrero alto. Las salineras de Maras, Cusco, Perú. (Foto: Solenec1, Pixabay).

El pasado 3 de abril, el Taller Puertorriqueño presentó el libro Misk’i Kachi (Sal dulce), del fotógrafo americano Laurence Salzmann sobre las salinas de Maras, localizadas en el Valle Sagrado de Cusco en Perú. Además de capturar el día a día de los trabajadores andinos, las fotografías documentalistas fueron acompañadas de textos bilingües, en quechua y en español, creados por la peruana Yolanda Carbajal Zuniga, licenciada en arqueología de la Universidad Nacional San Antonio de Abad de Cusco, y quien actualmente, se encuentra cursando una maestría en Gestión Cultural en la misma universidad cusqueña.

La arqueóloga peruana, empezó su ponencia con un recorrido histórico a través de fotografías sobre la ciudad de Maras. Esta villa fue fundada en 1556, tiempos de la colonia, por Pedro Ortiz de Orué. Carbajal mencionó que este pueblo tiene una entrada y una salida hacia el Valle Sagrado de los Incas. Las casas de esta zona tienen características muy especiales. Las construcciones están hechas a base de adobe (barro), los techos están adornados con tejas y las portadas de las entradas principales están cubiertas en piedra. Por otro lado, los visitantes cuando llegan al centro de la plaza divisan tres símbolos marcantes: un hombre y una mujer con sus trajes típicos, y un burro, el animal que transporta la sal y otros comestibles, a la población de este lugar.

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Las salineras de Maras, Cusco, Perú. (Foto: Patricia van den Berg, Pixabay).

En este viaje fotográfico en el tiempo, la arqueóloga peruana añadió que, los hombres y las mujeres que trabajan en las salinas aprovechan las primeras horas de la mañana, y del ocaso, para laborar en los pozos de sal. El fuerte calor de esta área, aunado a los rayos solares, pueden provocar un reflejo intenso sobre los mantos blancos de sal, causando ceguera a los trabajadores.

Además, señaló que el trabajo de almacenar la sal, solo lo hacen los hombres.

Carbajal reveló que, en el 2016, Salzmann llegó a Cusco para realizar un trabajo de fotografía documental de las personas cusqueñas, iniciando así, una mutua colaboración profesional entre ellos. En uno de esos viajes llegaron a la ciudad de Maras, y la arqueóloga peruana –que es quechua hablante–, lo acompañó como traductora e intérprete para conocer más a fondo a sus habitantes, tradiciones culturales y forma de vida. Para Carbajal, este viaje fue una reconexión a su pasado andino y a sus raíces culturales.

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Los burros son los animales de carga que ayudan a transportar la sal, y otros comestibles, en esta zona. (Foto: Chris Aram, Pixabay).

Así, Salzmann creó un conjunto de fotos abstractas sobre los pozos de sal; donde capturó también, las costumbres y las prácticas culturales andinas, que están basadas en el respeto a tres pilares: la pachamama (madre tierra), el apu (los espíritus de las montañas) y la hoja de coca. A su vez, Carbajal escribió textos poéticos (quechua/español) que la sumergieron a la intimidad de su cultura andina, valorando el idioma quechua y preservando su identidad cultural.

De esta experiencia cross-cultural nace la exposición fotográfica Misk’i Kachi Runakuna, que estará abierta hasta el 29 de mayo en el Taller Puertorriqueño.

¡Honremos nuestras culturas andinas!

Contacto: LinkedIn @maryluzmarques, Twitter @maryluz_marques

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