En este especial, reporteros comunitarios de Impacto comparten sus reflexiones sobre la identidad latina, la inmigración, la diversidad y el sentido de pertenencia en Estados Unidos. De izquierda a derecha: Christopher Cruz, Olga Rentería, Cristian Marín Macías y Uriel Rendón. (Ilustración recreada por Yair Correa)
Uriel Rendón.

To me, being Latino in the United States means carrying the stories, sacrifices, and dreams of the people who came before us. It means living with pride in where we come from while also trying to build a future in a country that doesn’t value us. As the United States celebrates the 250th anniversary, I think it is important to remember that Latinos are not outsiders to this country’s story. We have helped build it, shape it, feed it, defend it, teach it, organize it, and make it more cultured.

 Being Latino here means honoring our roots and continuing to create a future where our communities are recognized and respected.  Christopher Cruz

Christopher Cruz.

Desde que llegué a Estados Unidos aprendí que, al final del día, todos somos un poco de aquí y de dónde venimos.

Que al trabajo se le dice chamba, que la plata también son chavos, que un poquito es un chin, que un niño es un carajito y que los amigos son parceros, cuates, carnales, panas, primos y brothers.


Habitar este país me ha enseñado a traducir a otro idioma de dónde soy, a justificar mi acento y mi color de piel; y a convertir las grietas que tengo en el corazón por estar lejos de casa en el espacio donde habitan los nuevos mundos que me encuentro cada día. Cristian Marín Macías

Cristian Marín Macías.

Al mirar mi vida, siempre regreso a la imagen de aquella niña que cruzó la frontera siguiendo los sueños de sus padres. Yo no entendía entonces lo que significaba emigrar, pero ellos sí: dejaron atrás una parte de su historia para ofrecerles a sus hijos nuevas oportunidades.

Desde la década de 1980, Estados Unidos se convirtió en mi hogar. Aquí crecí, formé una familia, construí amistades entrañables y conocí personas de muchas culturas.

Durante más de cuarenta años he convivido con personas de distintos orígenes. Esa experiencia me enseñó que la diversidad no nos divide; nos fortalece. Hoy veo esa realidad reflejada en mis hijos y nietos, quienes representan una hermosa mezcla de raíces mexicanas, puertorriqueñas, afromexicanas y anglosajonas. Ellos son prueba de que las culturas no desaparecen cuando se encuentran; florecen.

Olga Rentería.

Con el tiempo entendí que ser inmigrante significa vivir entre dos mundos sin dejar de pertenecer a ninguno. Es extrañar el lugar donde naciste mientras aprendes a amar el que te recibió. Es conservar tradiciones, idioma y recuerdos mientras construyes nuevas oportunidades para las generaciones que vienen. Olga Rentería

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