Daly Blanco es una persona muy querida por la comunidad latina. (Foto: Cortesía/José Hernández)

Daly Blanco es una leyenda viviente, un icono del barrio al que llegó en Filadelfia, con una maleta de ilusiones y cuatro hijos pequeños. Llena de esperanza pues quería progresar y hacer una vida con sus hijos aquí. “¡Bendito sea el Señor, que lo logré!”, cuenta orgullosa.

Nacida en la ciudad puertorriqueña de Ponce, estudió en la Universidad Católica la profesión de trabajadora social. Cuando llegó a la ciudad trabajó en una fábrica de discos al mismo tiempo que aprendía el idioma en el Community College. Esta distinguida ponceña crio a su familia en el norte de la ciudad. Nos comparte con emoción cómo sus hijos “le salieron muy buenos”.

Una de sus hijas cumplió cuarenta años de casada, la otra tiene 37 de matrimonio, su tercera hija 25 de aniversario, y el más chico 25 de bodas en su segundo matrimonio. Su hijo celebrará su aniversario en Panamá, en la finca de su suegro. Uno de los nietos de Daly se graduó de doctor.

Todas sus nietas son profesionales y tienen cuatro o más años de universidad. “Tengo una familia muy bonita, muy buena”.

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Con el exalcalde Michael Nutter. (Foto: Cortesía/José Hernández)

ALTAS Y BAJAS

“He sufrido mucho porque me han pasado muchas cosas negativas, pero casi no hablo de ello porque lo negativo lo voy a contar en un libro. Voy a hacer un libro porque yo quiero dejar un legado para aquellas mujeres, que han sido abusadas, sigan adelante”. Hace varios años, Daly fue brutalmente violada durante una invasión a su hogar, algo que le ocasionó daños importantes físicamente, hasta en sus intestinos. Fue una etapa muy dura en su vida. En ese tiempo, su esposo la dejó por su nuera, la primera esposa de su hijo. “La historia mía es muy fácil de escribir, pero es muy fuerte”, relata.

El año pasado, cuando estaba recién operada del corazón, una vecina que no sabía que tenía COVID fue a visitarla y la contagió. Daly pasó cuatro meses con hospitalizaciones ya que hasta tuvo que ser intubada al igual que la vecina. Pasó por esta experiencia terrible durante la cual se le llenaron los pulmones de agua y su corazón fue afectado.

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Junto a Lydia Hernández Vélez. (Foto: Cortesía/José Hernández)

UN ICONO DE LA COMUNIDAD LATINA

Esta extraordinaria guerrera boricua, ha sido parte de las festividades de las comunidades puertorriqueña, mexicana, dominicana y colombiana, entre otras. Colaboró en la organización del desfile dominicano varios años y fue elegida mariscal de uno de esos eventos, que se celebra en el norte de la ciudad. Daly ha abierto sus brazos y corazón a la diversidad de inmigrantes latinos desde el inicio.

En diciembre pasado, el distinguido promotor de la cultura dominicana, Dr. Dante Sánchez, falleció a causa del coronavirus en el hospital Temple. “Yo estuve en su funeral y eso me partió mi alma, porque Dante era como mi hermano”. Lo conoció antes de que tuviera hijos y éstos ahora son doctores. El Dr. Dante falleció el 30 de diciembre en la época navideña. Para ella, “el día más sagrado de la historia es el nacimiento de mi Jesús, yo no celebro el año nuevo, celebro la Navidad”.

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Daly es una profesional cuyo entusiasmo es contagioso. (Foto: Cortesía/José Hernández)

Daly estuvo a cargo por muchos años de relaciones públicas con mucho éxito para un periódico local latino. Ella era quien organizaba eventos en un conocido restaurante del norte de la ciudad, conseguía a los artistas e invitaba a una gran variedad de miembros de la comunidad.

Me confía que tiene cajas con reconocimientos, placas y premios que guarda en su hogar sin exhibirlos en las oficinas que ha ocupado durante su trayectoria de trabajo profesional.

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En la universidad Rowan con Robert Vinces. (Foto: Cortesía/José Hernández)

Tiene cinco reconocimientos de la Cruz Roja de su trabajo de veinte años como trabajadora social a nivel nacional en el Departamento de Desastres. Otro del Hospital Nazareth al cual llevaba entretenimiento a las personas con problemas mentales que estaban en esa institución. Guarda con cariño una carta de ese hospital que dice que, si hubiera más personas como ella, la gente no sufriría tanto, “y eso me ha motivado a vivir ayudando siempre a los demás”.

Una gran cantidad de placas están enganchadas a las paredes de su sala. Una de sus hijas le dice, “déjalas ahí, mami, eso a nosotros nos enorgullece verlas”.

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En apoyo a la concejal María Quiñones-Sánchez. (Foto: Cortesía/José Hernández)

También el Hogar CREA ha reconocido su labor humanitaria. Ella fue presidenta voluntaria de esta organización. Ayudó a buscar fondos para que la organización progresara. “El Hogar CREA es un lugar muy positivo, una organización en la que trabajan por sí mismos, cocinan, lavan, ellos hacen todo”. Su hermano estuvo ahí tres años y cuando salió del programa tenía 55. Era alcohólico desde los 20 años y gracias a uno de los programas del Hogar CREA logró por fin su sobriedad.

La escuela Kensington elogió a Daly porque luchó duro para poner los detectores de metales. Otra de sus actividades voluntarias fue la coordinación de cinco a seis equipos de béisbol infantil consiguiendo patrocinadores para sus actividades deportivas.

Esta líder sigue trabajando por la comunidad latina que tanto ama y entre sus proyectos está fundar una organización para los ancianos. En verdad, hay Daly Blanco para mucho rato.

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