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Un año de soledad

Las calles de Filadelfia se ven insólitamente vacías a causa de la pandemia. (Foto: Phila.gov)

En Filadelfia, todo transcurría normal. En las mañanas, en la hora pico, por las arterias principales, los automóviles fluían con la lentitud de un koala. Las líneas de gente en espera del bus. Los vagones atestados de gente, corriendo entre serpientes de hierro. La mayoría hacia la misma dirección y hacia el mismo propósito: al centro de la ciudad a trabajar.

La mañana era tan normal, que la gente viajaba con la misma parsimonia de siempre. Juntos en el bus, en el auto o en el tren y cada uno en su embeleso particular. Las conversaciones eran escasísimas, a nadie parecía importarle lo que ocurría a pulgadas de su entorno. En los buses y trenes algunos iban con el teléfono en sus narices, evitando el contacto visual con sus compañeros de viaje.

En los planteles escolares, los niños y adolescentes parecían manadas de hormigas entrando a sus túneles. Se oían cientos de voces, pero nadie conversaba. En el desespero por pasar el detector de metales de la escuela era donde se encontraban las miradas rencillosas, y se escuchaba algún adolescente gritar un soez saludo al guardia de seguridad.

Todo transcurría normal a inicios del 2020. Los noticieros estaban informando de un raro virus en Wuhan, una ciudad en China, donde ya cientos de chinos morían asfixiados por un colapso pulmonar o por un repentino deterioro cardiaco. Pero acá en los trenes, los autos y los buses la gente seguía en su normal soledad. No había razón de alarma, vivíamos en el país más poderoso del mundo y con gran prosperidad. Todo transcurría en la menor ansiedad posible, pero en la más colectiva incertidumbre.

El 20 de enero se anunció que un chino procedente de Wuhan, infectado por el raro virus, había llegado a las costas del oeste. Un día después, se confirmaba que un estadounidense de 30 años, del estado de Washington, estaba infectado por el virus. Más tarde, el gobierno establece un grupo de trabajo para tratar con el virus y se declara una emergencia nacional de salud. Para mediados de marzo, el gobierno recomienda que se eviten las reuniones públicas y los viajes fuera del país. La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA), le recomienda al Cuerpo de Ingenieros del Ejército de la nación a que comience a identificar edificios grandes para usarlos como hospitales y unidades de cuidados intensivos. Era evidente que el brote del virus corría desenfrenado y avanzaba a pasos incontrolables.

Ante la amenaza inminente se cierran escuelas, se cancelan convenciones, festivales, ferias y eventos deportivos. Todo se acrecienta a partir del 11 de marzo, cuando la Organización Nacional de la Salud declara que el brote del virus era una pandemia de magnitudes desastrosas. Las ciudades se infectaron, una tras otra, a velocidad de águila. Decenas de muertes se multiplicaban diariamente. La población de la tercera edad parecía ser la más golpeada, junto a las comunidades negras y latinas. El mundo estaba atemorizado, la gran mayoría de los países fueron afectados por la pandemia. A finales de marzo, la nación se convirtió en el país con el mayor número de casos del virus en el mundo y a comienzos de abril, era la nación con la mayor cantidad de muertes por el virus en el mundo. Con tan solo 3 % de la población mundial, 1 de cada 4 de los fallecidos eran de EE. UU.

La mayoría estábamos llamados a quedarnos en encierro domiciliario, hablábamos con la incertidumbre guindando de los labios y preocupados por la salud de los familiares y amigos cercanos. Algunas casas se llenaron de voces y niños retozando. Para unos los días pasaban fugaces como el arcoíris y pronto el desespero por el trabajo y el ingreso comenzó a amontonarse como las hojas en otoño. La ansiedad por el retorno a la normalidad se sumó a la ansiedad por el virus. No pocos vecinos optaron por una voluntaria reclusión solitaria en sus hogares. Las vías principales quedaron solitariamente desoladas. Los trenes y los buses vagaban casi vacíos por las calles casi vacías de la ciudad que se iba vaciando.

Desde los hogares observábamos la soledad de la ciudad, sin ruido, sin algarabía, sin embotellamientos. Los graciosos gansos pululaban libres y despreocupados por las calles de la ciudad fraternal. Las ardillas se paseaban entre ramas y cables eléctricos, tranquilas, sin el desespero que las distingue. En el bosque de la ciudad volvían a verse manadas de aves retomando el espacio que por derecho natural les corresponde.

En los hogares, descubrimos la falta que nos hacía estar cerca de los que siempre tenemos cerca. Aprendimos a darnos cuenta de lo solos que estábamos aun estando juntos. De momento aprendimos, que estar solos no es el estado natural del ser, que la soledad debe estar acompañada de otras soledades y juntos hacer familia, sociedad. Estos 365 días de soledad poblaron las esperanzas de que se puede continuar, de que las vicisitudes de lo inesperado no nos cancelan ni nos detienen. La pandemia nos paralizó, pero en ese estado de parálisis descubrimos la falta que nos hacemos, la humanidad que nos habita y lo atrevidos que somos para continuar a andar.

Prepararse para mayo en Nueva Jersey

Foto ilustrativa de pexels.com por Alexandr Podvalny

A partir del 1 de mayo, los residentes del estado de Nueva Jersey con un número de seguro social o un número de identificación personal del contribuyente (ITIN) podrán programar citas para obtener licencias de conducción sin importar su estado migratorio. Sin embargo, debe tener una cita programada para el primer día de mayo o después. De lo contrario, no llame ni visite las agencias de la Comisión de Vehículos Motorizados (MVC) de Nueva Jersey. Las citas solo se pueden obtener en línea visitando njmvc.gov. Cuando ingrese a la página, en el apartado “Schedule an Appointment” (en español ‘programe una cita’), encontrará lo que necesita saber. El enlace estará́ disponible pronto. 

Para efectuar el trámite se necesitará cumplir con los siguientes documentos para los llamados “6 puntos de identificación”, que consisten en: prueba de identidad (si no están en inglés, este debe ser traducido antes de su visita a una de las agencias de MVC). Comprobante de domicilio del estado de Nueva Jersey y un número de seguro social o un ITIN.

El tipo de licencia que obtendrá será una licencia de conducción básica del estado de Nueva Jersey o una tarjeta de identificación de no conductor, mientras que cumpla con todos los requisitos de elegibilidad para convertirse en conductor con licencia del estado. La licencia de conducción básica estará́ disponible para todos los residentes de Nueva Jersey, independientemente de su estado migratorio.

Si usted tiene una licencia de conducción o identificación de otro estado y actualmente es válida o está vencida hace menos de un año, debe programar una citapara transferir su licencia del otro estado. Asegúrese de traer todos los documentos requeridos. Si su licencia expiró hace más de un año, tendrá́ que empezar el proceso de licencia como si fuera por primera vez.

No le pague a nadie que le ofrezca ayuda para conseguir una cita; solo la Comisión de Vehículos Motorizados puede programar citas. La comisión no trabaja con terceros y, además, verifica la autenticidad individual de cada cita para confirmar que fue realizada en su sitio web. Tenga cuidado con cualquier sitio web que ofrezca ayuda para obtener una licencia; a menos que sea un sitio del gobierno que termine en (.gov), ya que pueden estafarlo.

En caso de necesitar intérprete la Comisión de Vehículos Motorizados de Nueva Jersey (NJMVC) utiliza el sistema «Language Link», un servicio de traducción por teléfono para los clientes que soliciten el servicio de interpretación. Usted también puede traer su propio intérprete. Sin embargo, durante el examen práctico en carretera, podrá estar solamente usted y el examinador de MVC.

La pandemia nos ayuda a hacer un recuento de nuestras luchas

Persona con cubrebocas de la Bandera de Puerto Rico. ( Foto: Ilustrativa Pexels)

Una de las cosas que estamos haciendo durante la pandemia del COVID-19 es ver películas para mantenernos ocupados y entretenidos. Esta pandemia nos ha obligado a ponernos en cuarentena, brindándonos un tiempo para la reflexión y la educación; ¿qué mejor manera de hacerlo que viendo una buena película? Una de las películas más populares por estos días es «Judas y el Mesías Negro». La vi con mi esposa y nuestra hija de doce años. El filme presentaba una historia convincente de miedo, violencia, traición y lealtad, con muchos personajes de grupos subrepresentados.

Desde que vi los avances de esta película me hizo recordar mi propia participación desde los años sesenta hasta el dos mil, en la lucha incansable por los derechos civiles y humanos. También me recordó mi vida de activista con los Young Lords, un grupo de membresía, junto con los Young Patriots, grupo sureño mayoritariamente blanco, organizado para apoyar a los jóvenes migrantes blancos de los Apalaches.

Mientras disfrutaba las escenas de la película desde mi silla reclinable, me daba cuenta que podía conectarme con Fred Hampton, presidente asesinado del Partido Pantera Negra de Illinois, un carismático constructor de coaliciones que reunió a los Panteras Negras, los Young Lords, que era una pandilla callejera puertorriqueña que se transformó en una organización de derechos civiles y humanos con múltiples capítulos en todo el país, igual que con los Jóvenes Patriotas, la organización de jóvenes blancos pobres de los Apalaches, y otros grupos callejeros.

Como uno de los líderes de derechos civiles más identificables, junto con Juan F. Ramos, quien llegó a ser concejal de la ciudad de Filadelfia, fuimos fundamentales, junto a otros, en el capítulo Filadelfia de los Jóvenes Lores. Generamos grupos de seguidores de los “Young Lords” en Allentown, Lancaster, Penn State, Camden, Nueva Jersey, Wilmington, Delaware y campus universitarios cercanos. Me vi a mí mismo en la película a través de mis acciones como un joven veterano, con nuestros programas de servicio al pueblo, nuestras clases de educación política, nuestra relación con aquellos que nos demonizaban en las organizaciones religiosas, la disciplina estricta, el bombardeo de nuestras oficinas, los presuntos informantes y nuestra disposición a morir por una causa que creíamos justa.

A pesar de todos nuestros sacrificios y esfuerzos para sacar a las comunidades marginadas de la pobreza, la explotación, la opresión, el racismo, la discriminación étnica, de género, LGBTQ y la desventaja económica, todavía tenemos mucho trabajo por hacer. No podemos medir el progreso por logros de individuos de los grupos marginados, si todavía en las masas de los marginados se sufre de los males del racismo estructural, la exclusión y la denigración.

LAS MARAVILLAS DE LAS CIENCIAS

(Foto: EFE/CJ GUNTHER)

Hace un año, el jueves 12 de marzo, trabajé a distancia desde mi casa. Era un arreglo supuesto a durar dos días, que Esperanza estaba haciendo para proteger a sus empleados y a todos los individuos que servimos. En los próximos días, siguieron las escuelas, y el gobierno comenzó a cerrar, se hizo evidente que la temporada sería mas larga. Aun así, pienso que pocos se imaginaban los cambios que el año traería. Como muchos otros educadores, tuve que reinventar cosas y adaptar nuevas tecnologías para asegurarme que mis estudiantes continuaran en su importante carrera de superación. Si bien el año causó cambios en la educación, la ciencia fue un campo definido por COVID-19.

Enfrentados a un virus nuevo, los científicos han usado distintas tecnologías en su arsenal para atacar los desafíos. Un paso importante en entender el SARS-CoV-2 virus fue determinar su estructura utilizando un microscopio de electrones criogénico. Esta tecnología ha mejorado mucho en los últimos diez años permitiendo que la estructura se obtuviera más rápidamente.

A principios de la pandemia una de las prioridades fue el encontrar pruebas para diagnosticar la enfermedad. El método de reacción en cadena de polimerasa (PCR) es bien preciso, pero toma mucho tiempo porque las temperaturas de las reacciones son distintas. El método de amplificación isotérmica mediado por lazo (LAMP) que utiliza una enzima o catalizador sigue los mismos pasos, pero estos se mantienen a la misma temperatura. LAMP es más rápido y económico, pero no tan preciso. Otra prueba diagnóstica utiliza la tecnología de repeticiones palindrómicas cortas, agrupadas y regularmente interespaciadas (CRISPR) que provee resultados en poco más de una hora. El método CRISPR ganó mucho reconocimiento al ser utilizado por las científicas que ganaron el premio Nobel de Química en el 2020.

En términos de tratamiento, los doctores y científicos comenzaron a estudiar drogas existentes para ver si funcionaban para tratar el COVID-19. Alrededor del mundo, más de 500 drogas han estado o están en estudios clínicos tratando de reutilizar drogas conocidas. En Estados Unidos varias drogas recibieron autorización para uso de emergencia (EUA por sus siglas en inglés), pero solo una de ellas, Remdisivir, se aprobó para uso global. En términos de nuevas drogas, varios anticuerpos monoclonales fueron desarrollados y aprobados para tratar la enfermedad.

Desde muy temprano en la pandemia, la meta de obtener una vacuna fue importante. Varias compañías en distintos países comenzaron a trabajar con la tecnología de vectores adenovirales que, aunque existe hace unos cuarenta años, todavía era bastante experimental. En el pasado se habían intentado crear vacunas para VIH, malaria y cáncer sin éxito. Pero en el verano pasado una vacuna de vector adenoviral se aprobó para el ébola. Los adenoviruses causan la gripe común, en esta técnica se remueven genes del interior del virus para crear el vector. Para las vacunas contra COVID-19, al vector se le inserta el ADN con las instrucciones para formar la proteína espiga. El virus modificado se replica en el laboratorio y se empaca en la vacuna. Al paciente ser inyectado los vectores interaccionan con las células en el sistema inmune, desarrollando anticuerpos. La segunda tecnología es la del ácido ribonucleico mensajero (mRNA) en la que el mRNA se empaca en partículas de grasa bien pequeñas llamadas nanopartículas lípidas para que no se degrade y se transporte a las células. En los últimos diez años compañías han invertido mucho esfuerzo y capital para desarrollar esta tecnología, pero fue con COVID-19 que se probó en humanos a gran escala por primera vez.

En un año, más de 60 vacunas entraron a estudios clínicos mundialmente. A fines de junio China aprobó el uso de una vacuna de vector adenoviral para uso militar. Rusia aprobó otra vacuna utilizando la misma tecnología aun sin tener estudios de fase 3. En Estados Unidos la primera vacuna utilizando la tecnología de mRNA, obtuvo EAU el 11 de diciembre (Pfizer) seguida el 18 de diciembre por la segunda (Moderna). El 27 de febrero una tercera vacuna obtuvo EUA en Estados Unidos (Johnson and Johnson) que utiliza la tecnología de vector adenoviral. La investigación, desarrollo y producción de estas vacunas en tan poco tiempo es digno de admiración.

Durante este proceso los científicos y la ciencia ha estado bajo el escrutinio de todo el mundo, desde gobernantes, políticos y el publico en general. Ha habido polémicas, cambios al aparecer nueva data que contradice lo que la data original mostraba y otras cosas negativas. Sin embargo, en mi opinión, este ha sido un año en que la ciencia y los científicos han tenido la oportunidad de brillar, de hacer de su trabajo algo esencial y conocido para el resto del mundo.

La mitad de los latinos sufren serios trastornos psicológicos por la pandemia

Los bajos ingresos se asocian con niveles más altos de angustia psicológica y esta es especialmente común entre aquellos con ingresos familiares más bajos (31%). (Foto EFE/ Alba Vigaray)

Casi la mitad de los hispanos en Estados Unidos, el país más afectado a nivel global por COVID-19, sufren trastornos psicológicos medianos o severos debido a la pandemia, según un estudio publicado por el Centro Pew.

El 24% de los encuestados latinos aseguró padecer algún trastorno psicológico severo por las consecuencias que el coronavirus ha traído a sus vidas, mientras que otro 24% indicó que es mediano y el 51% lo calificó de leve. Así, la casi totalidad de los entrevistados de este grupo entre el 16 y el 21 de febrero pasado indicaron que la pandemia les había afectado en algún grado.

Y no es de extrañar, dado que la probabilidad de que los latinos tengan que ser hospitalizados por COVID-19 es 3,1 veces mayor que la de los blancos no hispanos y la de morir por coronavirus es 2,3 veces superior.

Los latinos son el grupo que mostró una mayor afectación en la encuesta de Pew, pues el 45% de los blancos no hispanos indicaron que sufren trastorno psicológico medio o alto, cifra que se va hasta el 44% en el caso de los negros y el 34% en el de los asiáticos.

Cuando en este mes de marzo comienza el segundo año de pandemia, cerca de un tercio de los adultos de Estados Unidos informan de insomnio ocasional y ansiedad en la última semana y el 21% experimentaron altos niveles de angustia psicológica.

Aunque la proporción de personas que padecen dificultades de salud mental por la pandemia ha disminuido ligeramente desde marzo de 2020, sigue siendo elevada entre algunos grupos de la población, como los latinos, que siguen siendo víctimas de desproporcionadas tasas de desempleo y contagio.

Los bajos ingresos se asocian con niveles más altos de angustia psicológica y la angustia psicológica es especialmente común entre aquellos con ingresos familiares más bajos (31%). Los adultos jóvenes, especialmente las mujeres, se destacan en la encuesta y muestran niveles más altos de angustia psicológica que otros grupos de edad debido a unas menores oportunidades laborales y la reducción de su vida social.

Los adultos de 18 a 29 años son especialmente propensos a reportar ansiedad, depresión o soledad en comparación con otros grupos de edad. Por ejemplo, el 45% de los menores de 30 años describen estar “nerviosos, ansiosos o al límite” al menos “ocasionalmente o una cantidad de tiempo moderada” durante los últimos siete días; entre los mayores de 30 años, el 28% lo hace, indicó Pew.

Ya tenemos acceso al cóctel de Trump

Fotografía del 15 de enero de 2021 que muestra a un miembro del equipo del Instituto Butantan, responsable de la fabricación en Brasil de la vacuna china contra la covid-19. EFE/Fernando Bizerra
Donante de sangre (Foto referencial: Imagen de Ahmad Ardity en Pixabay )

Sabemos que las personas enfermas de COVID-19, en su mayoría, experimentan síntomas leves. Sin embargo, muchas otras presentan una alta probabilidad de desarrollar síntomas graves y ser hospitalizados. Si acaba de ser diagnosticado con COVID-19, y reúne algunos requisitos, este tipo tratamiento puede ayudarle a reducir el riesgo de desarrollar una enfermedad grave.

Se trata del tratamiento con anticuerpos monoclonales (monoclonal AntiBody=mAB) que ya se está usando de manera amplia para reducir las muertes ocasionadas por el coronavirus SARS-CoV-2, que ha causado el deceso de más de medio millón de ciudadanos en los Estados Unidos, y más de 2 millones en el resto del mundo.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE. UU. (FDA, siglas en inglés), ha autorizado para su uso de emergencia la combinación de bamlanivimab y bamlanivimab / etesevimab de Eli Lilly, y la combinación casarivimab / imdevimab de Regeneron. Ambos tratamientos de anticuerpos monoclonales han sido aprobados para adultos de 65 años no hospitalizados, con enfermedades de riesgo, y en pacientes de 12 años, y mayores que pesen menos de 40 kilogramos (88 libras), con síntomas de COVID-19 leves a moderados y con riesgo de que la enfermedad se agrave y ser hospitalizados por ello. Es importante considerar que cada individuo es diferente y sus condiciones médicas son exclusivas, así que es necesario consultar al médico antes de optar por este o cualquier otro tratamiento.

¿Qué es un anticuerpo monoclonal?

Un anticuerpo monoclonal es una proteína obtenida a partir de una copia o un clon de una célula madre de linfocitos B, los glóbulos encargados de producir los anticuerpos naturales del cuerpo humano. Los anticuerpos monoclonales imitan, la capacidad del sistema inmunológico para combatir sustancias extrañas presentes en el cuerpo humano (toxinas, sustancias químicas, bacterias, virus, o células cancerosas). En el caso de los virus, estos anticuerpos actúan sobre las proteínas de espiga o de pico (spike) que están en la superficie del virus, y las cuales le permiten que este penetre en las células humanas y cause la infección.

Al respecto, el Dr José R. Torradas, vocero del Colegio Americano de Médicos de Emergencias, y uno de los creadores de COVID-19@home (guía gratuita para quienes están en casa con síntomas de COVID-19 o similares), respondió para Impacto, y aclaró que el médico es quien define qué tipo de paciente es el apropiado para recibir esta terapia. “No siempre todos reciben el mismo coctel de medicamentos. Se tiene que considerar las complicaciones médicas que tenga el paciente, los días que lleva contagiado y la severidad de los síntomas. El profesional de salud es quien debe diagnosticar y recetar el tratamiento con anticuerpos monoclonales, subrayó.

La cura fallida en un paciente de la región

Una opción terapéutica que tiene la misma base teórica del uso de anticuerpos, y que se ha administrado para ayudar a reducir la gravedad de los síntomas por COVID-19, es el plasma convaleciente. Esta terapia consiste en la recolección de plasma a partir de la sangre de individuos recuperados de la enfermedad viral que desarrollaron anticuerpos. No obstante, en muchos casos, no ha tenido los resultados esperados para tratar la enfermedad; como le sucedió a Horacio, un hombre del condado de Montgomery, quien enfermó por COVID-19 en el mes de mayo de 2020, y que, a pesar de su tratamiento con plasma covaleciente, estuvo hospitalizado e intubado por varios meses.

El Dr. Torradas mencionó que, “el plasma de un ser humano está compuesto de muchos diferentes tipos de anticuerpos, en cambio el anticuerpo monoclonal, que se refiere a un sólo tipo de anticuerpo, es específico para un sólo tipo de antígeno, como es el caso del coronavirus SARS-CoV-2, lo que lo hace más efectivo para prevenir el COVID-19”. Probablemente, esta terapia monoclonal, si se le hubiera aplicado en los primeros días de haber empezado con los síntomas, le hubiera podido haber evitado tantas complicaciones a Horacio que después de 10 meses, aún sigue lidiando con graves consecuencias que no le permiten ser autónomo.

La terapia con anticuerpos monoclonales no sustituye la vacunación. Si una persona que haya sido vacunada contra el COVID-19, y posteriormente llegara a presentar síntomas de esta enfermedad puede optar por esta terapia, sin olvidar consultar a su médico en todo momento.

Finalmente, el Dr. Torradas concluyó “A diferencia de las vacunas, el tratamiento con anticuerpos monoclonales puede ayudar a los pacientes con COVID-19 a combatir la infección, en tanto que las vacunas ofrecen protección contra futuros contagios, pero no puede ayudar a un paciente que ya esté enfermo”.

Los investigadores detrás de la técnica

Los médicos Niels K. Jerne (Dinamarca), Georges Köhler (Alemania) y César Milstein (Argentina), ganaron el premio Nobel de Medicina en 1984 por el diseño de la técnica de anticuerpos monoclonales, la cual ha sido empleada para tratar enfermedades como artritis reumatoide, esclerosis múltiple, cáncer, enfermedad de Crohn, entre otras.

La infusión de anticuerpos monoclonales se administra exclusivamente en hospitales, como: Thomas Jefferson University Hospital, Penn Presbyterian Medical Center, Cooper University Hospital, Temple University Hospital, que atiende a una nutrida comunidad hispana, Virtus Our Lady of Lourdes Hospital, Roxborough Memorial Hospital, Bryn Mawr Hospital, DaVita Broomall Dialysis, Holy Redeemer Hospital, Crozer-Chester Medical Center, según HHS Protect Public.

Temple es un líder nacional en investigación clínica sobre enfermedades pulmonares, que a menudo brinda acceso a terapias y tratamientos innovadores que aún no están disponibles en otros centros. Se ubica en 3401 N Broad Street, Ambulatory Care Center, quinto piso, Filadelfia, PA 19140.

Para saber si usted califica para el tratamiento con infusión de anticuerpos monoclonales, consulte a su medico o llame directamente al 800-TEMPLE-MED (800-836-7536), de 8:00 a.m. a 5:00 p.m., de lunes a viernes. Si prefiere que el centro se comunique con usted, es necesario completar el formulario de la página https://www.templehealth.org/schedule-appointment, y un especialista le devolverá la llamada en 24 horas.

(https://protect-public.hhs.gov/pages/therapeutics-distribution).

Luz B. Colón, mujer de impacto durante la pandemia

La Comisión Asesora del Gobernador sobre Asuntos Latinos (por sus siglas en inglés, GACLA) ha trabajado de manera incansable bajo el liderazgo de su directora, Luz B. Colón durante la pandemia. Los 33 comisionados voluntarios de inmediato han procurado recursos a las comunidades latinas del estado de Pensilvania.

Luz B. Colón, Comisiónada Asesora del Gobernador sobre Asuntos Latinos (por sus siglas en inglés, GACLA)

Desde que comenzó el confinamiento, la Comisión lleva a cabo reuniones de emergencia en línea. “Nos dimos cuenta había más casos de COVID-19 en la región este del estado, en particular en Park West Industrial en Pittsburgh, en el área de Hazelton y en Filadelfia”, puntualiza Luz. Los latinos son la mayoría de los trabajadores en las industrias de esas regiones y al inicio de la pandemia, hubo un gran número de contagios y muertes por COVID-19. Por lo tanto, se le informó a la administración del gobernador Wolf lo que estaba sucediendo para que se pudieran implementar medidas al respecto como la distancia social entre trabajadores, el cambio de horarios en los turnos de trabajo, el uso obligatorio de cubrebocas, desinfectantes, entre otras preventivas de protección.

“Otra de las compañías en que nos enfocamos fue Cargill Meat Solutions (que es una compañía) de distribución de carne al mayoreo y menudeo) en Kennett Square, para pedirle a los empleadores dejaran a sus trabajadores latinos, contagiados por el virus, recuperarse en cuarentena por dos semanas antes de regresar al trabajo”, ahondó la directora.

También GACLA estableció colaboraciones cruciales con el departamento de salud del estado y con el de Filadelfia, así como con líderes comunitarios de los condados de Reading y Lawrence con el fin de mitigar la propagación del COVID-19, y proveer recursos para ello. La Comisión abogó con firmeza para que se abrieran más sitios de prueba del COVID-19 y lo lograron. En la actualidad, la Comisión está trabajando para que los latinos tengan mayor acceso a las vacunas.

El área de Pittsburgh fue la que presentó más retos, por lo que “nos dimos a la tarea de brindar información a los residentes latinos, y Pittsburgh salió adelante” con la ayuda de líderes locales, organizaciones no lucrativas y el gobierno.

“Nuestros comisionados son la voz de las comunidades, y estoy muy agradecida por su esfuerzo incansable para superar los obstáculos durante estos tiempos difíciles, sobre todo en las áreas rurales sin tecnología”, expresó la líder puertorriqueña.

GACLA realizó seminarios por internet acerca del programa de protección de préstamos de pago para pequeños negocios y contratistas independientes (Payment Protection Program-PPP) y la actualización sobre las vacunas anticovid.

Los comisionados y su directora mantienen un continuo esfuerzo en defensa de los latinos en Pensilvania. Esta Comisión Asesora fue establecida por orden ejecutiva estatal en 1971 ahora está formada por 33 comisionados voluntarios, de los cuales actualmente 25 son mujeres.

Una de las grandes satisfacciones de Luz, es que cuando los latinos buscan ayudan llamando a su oficina, ella suele contestar en persona, en vez de que las personas dejen un mensaje grabado. Está orgullosa de que Comisión que dirige tenga la meta de servir todo el tiempo a la comunidad.

Vocación de servicio

Luz creció en el norte de Filadelfia en la sección Kensington en cuya comunidad tiene sus raíces y a la cual continúa sirviendo. Estudió en el Community College.

Su enfoque en la colaboración comunitaria ha llevado a esta destacada puertorriqueña a liderar muchas oportunidades de voluntariado.

El gobernador de Pensilvania Tom Wolf la nombró directora ejecutiva de GACLA en marzo de 2016. Como directora ha organizado innumerables eventos comunitarios en Filadelfia y en el estado de Pensilvania para brindar recursos a los residentes latinos.

Antes de esa posición, Luz trabajó para el exconcejal Ángel L. Ortiz y los concejales Blondell Reynolds Brown y Bill Greenlee. Recibió un reconocimiento del Concejo Municipal de Filadelfia en 2015 por su notable liderazgo.

Junto con la Dra. Natalia Ortiz quien es comisionada de GACLA.

Uno de sus logros comunitarios destacados es ser una de las fundadoras de la Liga del Barrio, organización de baloncesto, en colaboración con el equipo Philadelphia 76ers.

En la actualidad es miembro de la Conferencia Nacional de Mujeres Puertorriqueñas (National Conference of Puerto Rican Women, NACOPRW).

Ha dedicado 15 años a servir como miembro del comité del Precinto 20 y la División 10 de la Ciudad.

En el 2014 fue invitada a ser parte de la Junta Asesora de la Philadelphia Fight, la organización de atención médica extendida a las personas con VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana) y SIDA (Síndrome inmunodeficiencia adquirida) en el área de Filadelfia.

También forma parte del Comité Asesor Latino de Visit Philadelphia el sitio web oficial para información de viaje y turismos de la Ciudad.

Doctor de impacto durante la Pandemia José R. Torradas

Dr. José R. Torradas, miembro del Colegio Americano de Médicos de Emergencia y uno de los creadores de COVID-19@home.

COVID-19@home, una opción para manejar el COVID-19

Filadelfia, PA – La función de médicos, enfermeras y demás trabajadores de hospitales, no ha sido nada fácil durante esta pandemia. La necesidad de atención médica de los pacientes por COVID-19 y de aquellos que se encuentran bajo tratamiento por otras enfermedades crónicas, ha puesto al límite los servicios de los hospitales. Así como cambió la forma de estudiar, de trabajar y de socializar, también lo hizo la manera de atender e informar al paciente.

En la ciudad, más de 122.000 personas se han infectado por COVID-19, con un promedio diario de 294 nuevos casos. La mayoría de las personas que enferman por SARS-CoV-2 solo experimentan síntomas leves, que pueden durar unos días, y logran recuperarse en casa, manteniendo reposo, con analgésicos y bebiendo líquidos. Sin embargo, otros pacientes, como adultos mayores y aquellos con enfermedades crónicas existentes, tienen la necesidad de llamar al médico tan pronto como comienzan los síntomas, ya que tienen un mayor riesgo de enfermar gravemente.

Con el objetivo de proporcionar información que ayude a orientar a la comunidad hispana acerca de la enfermedad del COVID-19, en abril de 2020, nació el proyecto COVID-19@home (https://www.the-learning-agency-lab.com/covid-19-at-home-guide-spanish.html), una guía creada por el Colegio Americano de Médicos de Emergencia, la Agencia de Aprendizaje (Learning Agency), y un grupo de médicos de medicina de emergencia.

La guía COVID-19@home es gratuita, desarrollada para ayudar a aquellas personas sospechosas o contagiadas que presentan síntomas de COVID-19 o similares, y que están siendo atendidas en su casa. Se brinda información en español y en inglés, con el propósito de que, tanto pacientes como cuidadores, sean capaces de reconocer y dar seguimiento a los síntomas. Da estrategias para combatir la enfermedad en casa, así como consejos de cuidado personal, técnicas de ejercicios y de respiración, ayuda para reconocer señales de alerta y para determinar cuándo es el momento apropiado para que el enfermo vaya al hospital.

En una conversación con el doctor José R. Torradas, uno de los creadores de esta guía, nos informó que, en estos tiempos de crisis sanitaria, las personas han tomado más conciencia acerca del cuidado de su salud, lo que las ha motivado a hacer ejercicio, pero no solo en cuestión de estar sanos físicamente, sino también para cuidar su salud mental, la cual es un aspecto que no se debe dejar de lado en la atención médica de un enfermo por COVID-19.

En este sentido, la telemedicina (atención médica mediante un teléfono o dispositivo con internet) se ha convertido en una herramienta valiosa para atender a distancia a los pacientes con diversas enfermedades físicas y mentales, incluyendo COVID-19.

Importancia de vacunación

El doctor José R. Torradas es director de pruebas y vacunas en Ivee Medical, municipio de Buckingham, Pensilvania. En 2001, se graduó de la escuela Tower Hill, en 2005 del MIT, y en 2010 de la Escuela Perelman de Medicina. Posteriormente, se especializó en medicina de emergencia en el North Shore University Hospital, en Nueva York. En 2015 se unió al Colegio Americano de Médicos de Emergencia. Desde el 2014, ha sido portavoz de los medios bilingües y defensor político. Su labor involucra las evaluaciones de atención de urgencia a pacientes de todo el espectro de género, racial y socio-económico. https://www.drtorradas.com

Sin embargo, la telemedicina por sí sola no es suficiente para acabar con la pandemia, por lo cual la inmunización es un tema prioritario para los gobiernos de todo el mundo. A este respecto, el doctor Torradas comentó: “Las vacunas no solo son para prevenir una infección, ya que aun vacunado existe la posibilidad de ser infectado por COVID-19, pero la probabilidad de que el paciente acabe en el hospital, o incluso de que muera, es muy baja. Esa es la gran novedad de las vacunas. Aquellas personas con factores de riesgo como diabetes, obesidad, problemas cardíacos, que tienen desconfianza en decidir si recibir la vacuna o no, tienen que pensar en el riesgo-beneficio que les proporcionará, y reflexionar acerca de cuál es el riesgo de morir por COVID-19 en esas condiciones. Todas las personas deberían vacunarse”.

Finalmente, aconsejó continuar cuidando de nuestra salud y seguir con la rutina de controles clínicos. “No dejen de hacerse sus chequeos médicos, los cuales suspendieron por la pandemia, porque todas esas enfermedades crónicas, como diabetes, colesterol, hipertensión arterial, deben ser monitoreadas en el hospital o en la clínica, mediante pruebas que solo un médico puede realizar. No demoren más en sus chequeos por temor a ser infectados por el virus del COVID-19”, enfatizó.

Armando Ezquerra Hasbun, voz de impacto durante la pandemia

Foto cortesía de Armando Ezquerra Hasbun

Con su voz que da confianza, el peruano Armando Ezquerra Hasbun se presenta en la pantalla de los televisores y en las redes sociales, traduciendo e interpretando las conferencias oficiales de prensa de la ciudad de Filadelfia. Durante un año, las actualizaciones principalmente en materia de salud —proveídas en español— ayudan a mantener informada a la población hispanohablante en su propia lengua.

Foto cortesía de Armando Ezquerra Hasbun

Armando nos comparte los desafíos de su profesión, y de este periodo que también le ha traído cosas positivas.

Armando nació en Lima y conoció a sus seis hermanos a los 7 años. Fue criado por su maravillosa abuela, de la que heredó sus valores, que podrían considerarse conservadores. “Llegué a vivir a los Estados Unidos a los 18 años, porque mi abuela se mudó de su casa para vivir con sus hijos, mis tíos. Mi padre era un químico farmacéutico muy popular en su comunidad, en una capital provincial en Cusco; junto con mi madre administraban una farmacia y se comunicaban con pobladores que hablaban quechua y aymara”.

El reto como inmigrante

Foto cortesía de Armando Ezquerra Hasbun

Su mayor reto como inmigrante “fue dejar atrás una vida, amigos, maneras de entender el mundo. Había estudiado inglés, y tenía ya una buena trayectoria académica, por lo que esa parte, que era mi identidad, no fue tan difícil. Entender, apreciar y adoptar nuevos códigos de valores y conductas ha sido un desafío que ahora me permite moverme entre mundos diferentes sin grandes dificultades. Me motivaba el querer expandir mis horizontes, dejar atrás un futuro inseguro, que yo anticipaba como frágil, limitado e incierto. Vine en 1982 y era una época en las que empezaba a sentirse la fuerza demencial del terrorismo en el Perú”.

Asegura que no escogió su profesión, sino que esta lo eligió a él. Tuve la suerte de que se me revelara esto a nivel profesional en 1999. Me encanta sentirme útil y poder contribuir a que la gente se comunique. El oficio de interpretación y traducción en los Estados Unidos tiene características muy particulares. Se maneja en base a credenciales, que son certificaciones principalmente, en vez de regirse por títulos académicos. Cuando descubrí este oficio, me aboqué a capacitarme, practicar, y continúo hasta hoy, tratando de mejorar; y esto es una fuente de placer para mí”, dijo.

Le apasiona tanto lo que hace, que lo considera diversión. “Entre mis proyectos, está continuar divirtiéndome al hacer lo que hago y retribuir la generosidad de tantos que me ayudaron en su momento, sirviendo de guía, mentor y maestro para otros”, sostuvo el limeño.

Habilidades técnicas

Armando interpreta las actualizaciones sobre el COVID-19, dando su voz y sus talentos sirviendo de puente desde finales de marzo del 2020, unas dos semanas después de que se aplicaran las primeras restricciones relacionadas con la pandemia. “La ciudad respondió a la necesidad de cuidar de su población hispanohablante”, dijo.

Explicó que “además de las destrezas básicas de orden técnico, un buen traductor e intérprete debe entender el grado de acceso que su audiencia pueda tener para entender un mensaje; hay que tener un conocimiento del texto, pero también del subtexto y el contexto. Asimismo, entender y poder transmitir las referencias culturales, locales, las efímeras y las eternas”.

Aunque acepta que su carácter es un tanto sobrio, también se divierte, en especial con sus hobbies. Cortesía de Armando Ezquerra Hasbun

“Le debo muchísimo a Irene Contreras, a Mike Dunn y a Kelly Cofrancisco. Por otro lado, encomiar la labor de los periodistas de los medios hispanos: Shaira Arias, Jaime Becerril, Yaima Crespo, Iris Delgado, Argenis Figueroa, Perla Lara, Brian Mendoza, Carolina Rodríguez e Isabel Sánchez. Finalmente, reconocer a la aficionada número uno de mi parte, que a veces aparece en televisión: Anne D’Amato Palagruto, quien no habla español, pero es fiel seguidora de las transmisiones”, dijo. 

Ayudándonos unos a otros

Foto cortesía de Armando Ezquerra Hasbun

El intérprete opinó que “una de las grandes lecciones de esta crisis sanitaria es contemplar la interdependencia de todos en la comunidad y la necesidad de contribuir ayudando a otros, porque estamos viendo que el bienestar y la salud de uno depende del bienestar y la salud de los demás. Además de ser una responsabilidad, el diseminar información vital es también una cualidad muchas veces olvidada en la sociedad tan competitiva en que vivimos, pero que es algo inherente a nuestra condición humana: el altruismo de querer que todos estemos bien; el proporcionar ayuda en momentos de crisis, y si para ello puedo servir como puente de comunicación, entonces hacerlo es también un honor”.

Si bien reconoce que “vivimos tiempos convulsos, tiempos de grandes cambios”, animó a “tener paciencia, fe, y valorar lo que tenemos, empezando por las personas en nuestras vidas. Aunque hay que pensar a largo plazo, hay que vivir el presente y actuar hoy, localmente”.

Una larga trayectoria

Armando tiene un doctorado y una grande trayectoria, inclusive en la academia como profesor universitario. Su currículum incluye haber sido intérprete en la Convención Republicana, y de los Clinton. Resalta que en cada una de sus interpretaciones, pone al lado sus propias creencias, y se limita a dar la información en el tono que corresponde.

Cuando empezó la pandemia, cerraron los tribunales, donde solía trabajar como intérprete. Armando se siente agradecido porque a diferencia de muchos de sus colegas ha podido tener un ingreso estable gracias al trabajo que le ofreció la Ciudad de Filadelfia. Además, a él le beneficio el trabajo online, porque ahora puede trabajar como intérprete a la distancia, en especial en las cortes de varios estados.

A propósito de la complejidad de su trabajo cuando tiene que interpretar en situaciones desagradables, si bien está consciente, que en su labor tiene que dejar afuera sus ideas personales, para hacerlo con la profesionalidad requerida, confiesa que se rehúsa a aceptar casos de violencia sexual infantil, pues se dio cuenta que es algo que, al hacerlo la primera vez, le afecto mucho.

Por último, agradeció “el gran apoyo” de la alcaldía de Filadelfia, de la cual le consta el gran compromiso que tiene con la comunidad hispana para ayudarnos a enfrentar la pandemia lo mejor posible, además “me permite lucirme —aparentemente sin esfuerzo alguno— ante la audiencia, que no sabe la locura que es preparar, traduciendo y editando textos minutos antes de salir al aire”.

Armando ha venido siendo la voz de la Ciudad, que ha comunicado con templanza el día a día de la pandemia en Filadelfia, por lo que se ha convertido en una voz de impacto.

A un año de la pandemia

A un año de iniciar la crisis, las vacunas alimentan la esperanza de ver el final de la pandemia. (Foto: ilustrativa)

Filadelfia, PA – El 11 de marzo de 2020 la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunciaba el inicio de la pandemia, debido a que los contagios por el nuevo coronavirus surgido en Wuhan, China, se habían expandido a nivel mundial. Esta organización desarrolló una serie de recomendaciones para prevenir el contagio: el lavado y desinfección de manos, no tocar nuestra cara, no acercarse a personas que no vivieran en la misma casa y no salir de ella. El uso de la mascarilla y su obligatoriedad fue lo último en implementarse. En muchos países la implementación tardía de estas recomendaciones provocaría el incremento exponencial de los contagios. A partir de ese momento, la vida cambiaría no sólo para nosotros, sino hasta para los murciélagos, que fueron cazados por la sospecha de ser la principal especie de la cual brotó este nuevo virus.

La comunidad científica se volcó al estudio del ahora llamado coronavirus SARS-CoV-2, para buscar medicamentos y vacunas que ayudaran a curar y a prevenir la enfermedad, que la OMS había bautizado como COVID-19. Lo que se sabía hasta ese momento era que, las personas infectadas presentaban un cuadro de neumonía atípico, que afectaba principalmente a adultos mayores y a personas con enfermedades crónicas e inmunocomprometidas. La demanda de pruebas para detectar el contagio se catapultó. Pronto, palabras como virus, anticuerpos, sistema inmune y pandemia fueron del dominio público. Obtener una vacuna contra esta enfermedad fue prioridad de muchos gobiernos, quienes financiaron la carrera para desarrollar la primera vacuna “anticovid”. Las empresas farmacéuticas que lo lograron, en un tiempo récord de diez meses en los Estados Unidos, fueron Pfizer Inc. y Moderna.

Mientras se obtenía la tan anhelada vacuna, los médicos probaron otros medicamentos y tratamientos para ayudar a los enfermos por SARS-CoV-2. Entre los más empleados en ese momento estuvieron la hidroxicloroquina y la dexametazona. El COVID-19 resultó una enfermedad difícil de diagnosticar, ya que no había un patrón a seguir. Por un lado, se daban casos asintomáticos de personas infectadas y, por el otro, casos que terminaban gravemente en el hospital con insuficiencia respiratoria. La intubación endotraqueal resultó el último recurso humanamente posible para salvar vidas, pero para muchos, se consideró como la antesala del trágico final. En contraste, el coctel experimental de anticuerpos monoclonales que recibió el entonces presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, causaba gran revuelo entre la comunidad, al decirse que para su obtención se habían empleado células embrionarias provenientes de un feto abortado, algo que la comunidad científica aclaró, pero muchos se han seguido yendo con la finta de noticias incompletas, falsas o malinformadas.

Mientras transcurría el 2020, se presentó la otra pandemia, la de las enfermedades mentales. A causa del estrés por ser contagiados, por el confinamiento, por la pérdida del trabajo y la muerte de familiares, el número de consultas por telemedicina con un especialista de la salud mental se disparó. También fueron en aumento los suicidios, el consumo de alcohol y el alza de violencia en las calles, incrementando significativamente los homicidios en ciudades como la de Filadelfia. Donde también se reporta que ha ido en aumento la violencia doméstica y el abuso sexual infantil. Muchos esperábamos poder celebrar el final del año con nuestras familias, sin embargo, el Halloween y el Día de Acción de Gracias se convirtieron en focos de contagio, lo que obligó a celebrar la Navidad y Año Nuevo de forma virtual.

A un año del inicio de la pandemia por la cual se han perdido más de 2 millones y medio de vidas en todo el mundo, las vacunas alimentan la esperanza de ver el final de esta pesadilla, que al mismo tiempo ha sido un respiro para la naturaleza. ¿Habremos aprendido la lección? Si surgen otras pandemias, que no nos vuelvan a sorprender.