Grupo de danza azteca “Kalpulli Tlalhuitzilli” (Colibríes de la tierra) en las instalaciones de CCATE. (Foto: Cortesía/Rosalba Esquivel Cote)

Una de las tradiciones más antiguas y arraigadas de algunos pueblos hispanos, es la celebración del Día de Muertos. En México que es el país con mayor arraigo, se conmemora oficialmente los días 1 y 2 de noviembre, mientras que en otras regiones se conmemora desde el 28 de octubre. Los eventos organizados por la comunidad conurbada de Filadelfia se han venido expandiendo, y cada vez más, se ha vuelto una tradición que ha atrapado a otras culturas predominantes en Estados Unidos, también gracias al impulso del cine, que ha retomado esta celebración milenaria.

Esta festividad se remonta hasta el año 800 a. C, época prehispánica de las culturas totonaca, mexica, purépecha y maya, en México. El rito desciende del llamado Festival de Muertos, un ritual celebrado por la sociedad azteca o mexica, para guiar el espíritu de sus difuntos “al más allá” y posteriormente su regreso al mundo terrenal, ya que creían que la vida continuaba aún después de la muerte.

De acuerdo con esta sociedad, cuando la gente moría su alma recorría un largo camino que involucraba cruzar varios mundos, acompañados por un Xoloitzcuintle, perro sagrado representante del dios del fuego y del relámpago Xólotl. Este animal guiaba las almas de los difuntos hasta llegar al Mictlán (en lengua náhuatl “Reino de los Muertos”), donde eran recibidos por el dios Mictlantecuhtli, dios que gobernaba el inframundo en compañía de su esposa Mictlancíhuatl, y a quien debían otorgar su ofrenda, algo especial como granos de maíz, semillas de frijol, piedras preciosas y otros productos vegetales, por esta razón la gente acostumbraba a poner este tipo de ofrenda en la tumba de sus muertos.

A la llegada de los españoles, en el proceso de la evangelización de los nativos, se introdujo el altar, el cual era representativo de la fiesta de los Fieles Difuntos, lugar donde se honra a los seres queridos con alimentos que a ellos les gustaban, además de velas, flores y otras decoraciones.

Una tradición que se propaga 1
Grupo de danza azteca “Kalpulli Tlalhuitzilli” (Colibríes de la tierra) en las instalaciones de CCATE. (Foto: Cortesía/Rosalba Esquivel Cote)

Dentro de la varias ofrendas este 2021 en la región,  Lenapehoking-Watershed, un programa de la Alianza para la Educación de la Cuenca del Río Delaware (AWE, siglas en inglés), en colaboración con el Centro John James Audubon en Mill Grove, el grupo de danza azteca “Kalpulli Tlalhuitzilli” (Colibríes de la tierra) y el grupo de Artivistas del Centro de Cultura Arte, Trabajo y Educación (CCATE) de Norristown, han organizado una Ofrenda Colectiva Tradicional de Día de Muertos, con el propósito de exponer las tradiciones prehispánicas de la cultura mexica principalmente, sin dejar de considerar el sincretismo con el catolicismo. En esta ocasión también se quiere honrar a los pueblos nativos originarios y desplazados de esta región de Pensilvania como el pueblo Lenape.

“Esta exposición busca hacer conciencia colectiva acerca de quiénes somos, de dónde venimos y dónde estamos. La cultura no cumple calendarios. Esta exhibición es resultado de un acto de investigación y no de recreación”, consideran las Artivistas de CCATE.

La ofrenda se expondrá el próximo miércoles 13 de octubre, de 5:00 a 7:00 pm, en los jardines del Centro Audubon John James Audubon en Mill Grove (1201 Pawlins Rd., Audubon, PA, 19403). Evento gratuito abierto para todo público.

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