El arte fue parte de su vida. Cortesía/Luz Selenia Salas

La iglesia St. Katherine of Siena, en el noreste de la ciudad, hubiera estado abarrotada por cientos de personas de diversas nacionalidades durante el servicio religioso en honor del Dr. Dante Sánchez (1957-2020), quien falleció el 25 de diciembre del 2020. Pero debido al repunte del COVID-19, y para protección de todos, la familia del líder comunitario compartió de manera virtual, el 4 de enero, la despedida de un gran hombre, que vivió para que la comunidad latinoamericana sea mejor y logre su pleno potencial.

Misión cumplida 1
Difundió la cultura de su patria. Cortesía

Un centenar de participantes escucharon el himno nacional de la República Dominicana que dio inicio al servicio, y se conmovieron con las palabras de su hijo, así como con los testimonios de quienes recordaron a un hombre que entendió que todos somos iguales, y que se distinguió como doctor, psicólogo y diplomático.

Uno de los oradores fue José Joaquín Mota, quien puntualizó: “nunca pensé que Dante se nos iba a ir tan rápido, la noticia nos sorprendió a todos y fue dura. Nosotros sabemos lo que él sacrificaba, a su familia y amigos, para lograr que los eventos se dieran”.   

Hombre de familia, de fe, entregado a su gente, Dante entendió muy bien que donde hay un dominicano ahí está la patria; representó con alto honor a los dominicanos en el exterior y fue feliz y con mucha honra, junto con su esposa, a representar a esta comunidad en la República Dominicana”, recordó con orgullo el Sr. Mota.

La misa reconfortó a los feligreses, ya que el Dr. Dante Sánchez fue enviado de regreso a Dios y algún día lo volveremos a ver en Cristo.

Descanse en paz el médico, psicólogo, orientador, artista y líder comunitario que se dio tiempo para todo y para todos.

MI MUERTE

Cada muerte, me recuerda mi muerte
El cuerpo que enfría y atrapa el alma.
Hay un momento que torna al derrumbe
Un momento que sustrae la vida
Un momento más miedo, en el motivo
Más momento en la mente, y más miedo
Terrenal, sobre la tierra fría
Con la negra incertidumbre fría.
Entonces nos vemos a nosotros mismos
Sentados frente a la verdad
Sin querer, silenciosamente
Con la muerte, con el hombre, con la vida.
Todas las muertes son nuestra muerte
Todos los hombres soy yo
Todas las vidas son mi vida
Morimos a diario, a diario yo muero
Con el miedo, con el frío
Y cuando lloro la muerte, me lloro a mí mismo.

Poema del libro “Las dos caricias del dolor”
Por Dante Sánchez

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