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Cinco millones de indocumentados son trabajadores «esenciales»

Foto ilustrativa Pexels

Casi 3 de cada 4 inmigrantes irregulares en la fuerza laboral de los Estados Unidos, mantienen al país funcionando gracias a su esfuerzo como trabajadores «esenciales» frente a la pandemia, según un informe divulgado por el Center for American Progress (CAP).

«Han destacado por su trabajo crucial como trabajadores agrícolas que cosechan los alimentos de los estadounidenses; empleados que almacenan estantes de comestibles; y conductores de reparto que llevan comida a la seguridad de los hogares de las personas. Después de décadas de dar por sentados estos trabajos, el país se ha dado cuenta de cuán esenciales son estas personas y sus contribuciones», indica el reporte.

El grupo señaló que 16 de los 50 estados de la nación albergan cada uno más de 100.000 trabajadores indocumentados, con los mayores números de ellos en Texas, con 1,159 millones o el 8,4 % de la fuerza laboral del estado, y California con 1,441 millones de personas o el 7,5 % de la fuerza laboral.

Según CAP las ocupaciones con mayor presencia de trabajadores indocumentados son, la construcción, que emplea 450.200 de estas personas, servicio doméstico y limpieza (344.000), la cocina (333.500) y limpieza de oficinas y mantenimiento de edificios (264.100).

Pero es en la agricultura donde el porcentaje de trabajadores indocumentados en el más alto, con el 29 % del total nacional, en relación con la fuerza laboral de ese sector, según CAP.

Más allá de su presencia en la fuerza laboral, los trabajadores indocumentados hacen contribuciones importantes a la economía a través de los impuestos que pagan y sus gastos.

«Es importante reconocer que los trabajadores indocumentados no quitan empleos a los trabajadores nacidos en Estados Unidos», añadió sobre un «mito» que, en opinión de este grupo progresista, ha sido «desmentido constantemente» por la investigación económica.

«La realidad es que los inmigrantes indocumentados llenan brechas cruciales en la fuerza laboral, en gran medida sin competir con los trabajadores nacidos en el país y complementándolos, creando mayor actividad económica y una productividad que puede ayudar a que el país salga de su bajón causado por la pandemia», señaló CAP.

Por ello, el grupo considera que la aprobación de una reforma migratoria que incluya una vía para lograr la ciudadanía para los cerca de once millones de indocumentados que viven en el país sería la «manera correcta de honrar» a estas personas.

Somos los más afectados

Las desigualdades en la salud que sufren las minorías étnicas y los inmigrantes en Estados Unidos se han acumulado a lo largo de sus vidas, y de manera notable en las personas de color, que han nacido fuera del país, según un estudio publicado por la revista American Journal of Preventive Medicine.

«Nuestras conclusiones se suman a las evidencias de que el racismo estructural tiene un impacto material en la salud de las minorías raciales y étnicas y los inmigrantes», indicó Brent Langellier, de la Escuela Dornsife de Salud Pública, en la universidad Drexel de Philadelphia (Pennsylvania).

«La comparación de la carga alostática -una medida multidimensional de la respuesta del cuerpo a los factores estresantes experimentados en el curso de la vida- entre inmigrantes de diferentes procedencias puede ayudar a entender la magnitud de las diferencias en la salud de grupos diferentes», añadió.

El articulo definió el racismo estructural como el conjunto de leyes, reglas o políticas oficiales en una sociedad que deriva en una ventaja injusta y continuada para algunas personas, y el tratamiento injusto o perjudicial para otras, debido a la raza.

Los investigadores examinaron los patrones de carga alostérica entre blancos, negros y latinos nacidos en Estados Unidos y los nacidos en el exterior usando datos de la Encuesta Nacional de Examen de Salud desde 2005 y 2018, y reunieron datos de 10 áreas de medición de riesgos cardiovasculares, metabólicos e inmunológicos.

La consideración del riesgo de enfermedad cardiovascular incluyó la presión sanguínea diastólica y sistólica, el colesterol total, y el colesterol de lipoproteína de alta densidad. Los indicadores de riesgo metabólico incluyeron el índice de masa corporal, el azúcar en la sangre, la albúmina en la orina y el nivel de creatinine.

En cuanto a los riesgos inmunológicos, los investigadores midieron la cuenta de células blancas en la sangre y el diagnóstico de asma actual o en el pasado.

Otras investigaciones han mostrado que, paradójicamente, en muchas de estas áreas los inmigrantes tienen buena salud, pero ésta disminuye con el tiempo que viven en Estados Unidos.

Los resultados mostraron que la carga alostérica se incrementó con la edad entre todos los grupos, pero los aumentos fueron mucho más notables entre los negros de ambos sexos nacidos en el exterior y entre las mujeres latinas nacidas en otros países.

La diferencia entre la primera y la última encuesta fue más pronunciada entre las mujeres negras nacidas en EE.UU., los hombres latinos nacidos en EE.UU. y los hombres latinos nacidos en el exterior.

«La investigación indica que la desventaja que experimentan las minorías raciales y étnicas se multiplican entre las minorías que también son inmigrantes, lo cual erosiona la ventaja de salud que muchos inmigrantes tienen a edad temprana», dijo Langellier.

El saldo del “trumpismo” para los inmigrantes

La separación de familias en la frontera, las redadas masivas del servicio de Inmigración y Control Fronterizo (ICE, por sus siglas en inglés) y las trabas añadidas a quienes solicitan asilo en el país son quizá las políticas más sonadas de esta Administración, pero estos cuatro años se han emprendido un total de “400 acciones ejecutivas que prácticamente han puesto fin a los beneficios humanitarios y restringido la inmigración”, según explica Sarah Pierce, del Programa de Políticas de Inmigración de Migration Policy Institute.

Pierce es coautora de un informe que repasa las decisiones del Gobierno de Trump y que señala que es probable que sus consecuencias “tenga efecto sobre el sistema migratorio estadounidense durante mucho tiempo “.

Jurisdicciones santuario. A los cinco días de llegar al Gobierno, el presidente Trump emitió un decreto para suspender los fondos federales a las autoridades locales que limiten la colaboración de sus agentes con Inmigración y ordenó sacar del país a inmigrantes con órdenes de deportación, a los condenados por delito penal y a los acusados de un crimen (aunque no estuvieran condenados).

Muro fronterizo. Trump ordenó “la construcción inmediata de un muro físico en la frontera sudeste” también el 25 de enero. Su orden aseguraba buscar “prevenir la inmigración ilegal, el tráfico de drogas y personas y actos de terrorismo”. La mayoría de las personas indocumentadas ha llegado a Estados Unidos en vuelos comerciales y se han quedado en el país una vez que sus visas caducaron.

Veto musulmán. Cuando llevaba una sola semana como presidente, Trump impuso un veto migratorio a miles de personas de siete países con mayoría musulmana: Irán, Irak, Libia, Siria, Somalia, Sudán y Yemen. El veto afectaba incluso a personas con residencia permanente. Estos decretos permitieron a ICE a arrestar a 41,000 personas en 100 días, según informó la propia agencia.

DAPA. La Administración Trump tumbó en junio de 2017 el programa de Acción Diferida para padres de estadounidenses y residentes legales, que protegía de la deportación a los progenitores indocumentados de personas con un estatus migratorio regularizado.

DACA. El 5 de diciembre del mismo año, anunció el fin del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia, que protegía a quienes llegaron a Estados Unidos sin autorización cuando eran niños. Tras un largo periplo legal, la Corte Suprema dictaminó en junio de 2020 a favor de los llamados “dreamers”. Pero la Administración Trump continúa empeñada en dejar a más de 640,000 jóvenes expuesto a la deportación.

Restricciones de viaje. El Gobierno de Trump amplió la lista de países con restricciones de viaje e incluyó a Chad, Venezuela y Corea del Norte.

Refugiados. La cantidad de refugiados que recibe el país ha disminuido drásticamente de la media de 95,000 que llegaban antes de Trump a los 15,000 que la Administración se ha propuesto aceptar en el presente año fiscal, que acaba en septiembre de 2021.

TPS. Unos 5,300 nicaragüenses residentes en Estados Unidos estaban por quedarse sin permiso para vivir y trabajar en el país tras la orden del Gobierno de Trump de poner fin a su estatus de protección temporal. Más tardé trató de hacer los mismo con más de 200,000 salvadoreños y 55,000 hondureños con TPS. Una batalla jurídica ha permitido ampliar los plazos.

Lotería de visas. El presidente puso sobre la mesa desde su primer año de gobierno eliminar el programa que busca diversificar la población del país otorgando al azar la residencia permanente a nacionales extranjeros.

Reunificación familiar. Trump quiso impedir también que residentes permanentes y ciudadanos consiguieran autorización para traer a sus familias, algo que permitió a los padres de la primera dama, Melania Trump, nacionalizarse en Estados Unidos.

Separación de familias. Inmigración separó a más de 5,000 niños de sus padres a la llegada a la frontera incluso antes de la entrada en vigor de la llamada política de “tolerancia cero”. La Administración no tenía un plan para reunir a esas familias y meses después de suspender el programa, no han logrado localizar a los progenitores de 545 menores.

Quédate en México. En diciembre de 2018, el Gobierno estadounidense anunció que quienes soliciten asilo en la frontera sur deberán esperar en México hasta que se decida sobre sus casos, un proceso que puede prolongarse durante años. Bajo este programa, se ha enviado a México a unos 68,000 inmigrantes, según la Universidad Syracuse.

Construcción del muro fronterizo. Trump se ha empeñado en destinar más fondos a las obras de la frontera sur, pero el Congreso le ha ido denegando sus peticiones presupuestarias. En febrero de 2019, declaró un estado de emergencia para destinar a su principal promesa de campaña hasta 8,000 millones de dólares de otras partidas.

Deportaciones exprés. En junio de 2019, el Gobierno anunció que deportaría de manera expedita a los inmigrantes indocumentados que no llevaran más de dos años en el país. Esta expulsión automática se empleaba hasta entonces contra quienes estaban a menos de 100 millas de la frontera y llevaban menos de dos semanas ahí.

Tercer país seguro. El Gobierno ha firmado acuerdos con países centroamericanos para que los inmigrantes que quieran ir a Estados Unidos pidan asilo allí antes de continuar su travesía hacia el norte.

“Carga pública”. Los migrantes que hayan tenido algún tipo de asistencia pública tendrían menos posibilidades de obtener la residencia permanente.

Pandemia. Recientemente, la Administración ha utilizado el coronavirus como excusa para deportar rápido a solicitantes de asilo y para limitar los cupos de visas para estudiantes y trabajadores con alta cualificación.

Con dignidad #Nosotros juntos

Agentes de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos (USBP) detienen a varios hombres sospechosos de haber cruzado el Río Grande para pasar ilegalmente la frontera con los Estados Unidos cerca de McAllen en Texas (Estados Unidos). EFE/Larry W. Smith/Archivo

En el Día Internacional del Migrante se hace un llamado para que la migración sea segura, regular y digna.

La Asamblea General de la ONU, ante el aumento de los flujos migratorios en el mundo, proclamó el Día Internacional del Migrante a celebrar el 18 de diciembre. Diez años atrás, en ese mismo día en 1990, la Asamblea ya había adoptado la Convención Internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares.

En 2016 hubo un paso importante para la migración ya que la Asamblea General aprobó un conjunto de medidas que se concretaron en la Declaración de Nueva York sobre Refugiados y Migrantes. Esta declaración reconoce la labor positiva de los migrantes y se compromete a proteger su seguridad, dignidad, libertad y derechos humanos de los migrantes. 

Los más recientes reportes de la ONU indican que son 272 millones de migrantes en el mundo que han comenzado una nueva vida, y están construyendo nuevas comunidades en cada rincón del mundo.

Comparte historias de migración en redes sociales con los hashtags #ConDignidad #DiadelMigrante.

Las múltiples caras de la migración

El principal motivo de la migración es la posibilidad de encontrar un mejor trabajo y que su remuneración garantice una vida digna. La migración se intensifica cuando aumentan las diferencias de ingresos entre los países. A este fenómeno también le influye el hecho de que los países más ricos requieren de mano de obra que difícilmente pueden cubrir con residentes locales, y entonces necesitan la presencia de inmigrantes que puedan encargarse de realizar cierto tipo de tareas. Al aumentar la población activa y el número de consumidores y aportar su capacidad empresarial, los migrantes impulsan el crecimiento económico en los países de acogida.

Hay otros motivos para el aumento de la migración: cambio climático, demografía, inestabilidad política o social. Este fenómeno ha existido siempre y seguirá existiendo, así que los esfuerzos se centran en la cooperación internacional para que se protejan los derechos humanos de todos los implicados y para que se genere riqueza.

Se estima que hay 50 millones de niños migrantes, que son los más vulnerables. La ONU urge soluciones inmediatas para ir en ayuda de una gigantesca ola de niños migrantes que huyen de sus países a causa de guerras, persecuciones, pobreza, violencia, tráfico y abandono. En 2018, cerca de 3400 migrantes y refugiados perdieron la vida en todo el mundo.

Por continentes Asia acoge el 31% de la población de migrantes internacionales, Europa el 30%, las Américas acogen el 26%, África el 10% y Oceanía, el 3%.

Migración con dignidad

La migración es uno de los grandes asuntos del mundo en el siglo XXI y la base para tratar esta circunstancia es la dignidad y el respeto. Da lo mismo que las personas hayan tomado la decisión de migrar, o lo hayan hecho por la fuerza a consecuencia de un desastre natural o una guerra.

Hay que dignificar la migración porque no es fácil tener que salir de tu tierra, de tu hogar hacia lo desconocido, y todos podemos tener que migrar en un momento de nuestra vida.

Foto ilustrativa EFE

A lo largo de la historia de la humanidad, la migración ha sido una expresión valiente de la determinación individual de superar la adversidad y buscar una vida mejor.

En la actualidad, la globalización, junto con los avances en las comunicaciones y el transporte, ha incrementado en gran medida el número de personas que tienen el deseo y la capacidad de mudarse a otros lugares.

Esta nueva era ha creado retos y oportunidades para sociedades en todo el mundo. También ha servido para subrayar el vínculo que hay entre migración y desarrollo, así como las oportunidades que ofrece para el codesarrollo, es decir, para la mejora concertada de las condiciones económicas y sociales tanto en el lugar de origen como en el de destino.

A través de la Organización Internacional para las Migraciones se pretende en este día aplaudir a los migrantes y a las comunidades a las que se unen, y las comunidades que se reconstruyen a través de esfuerzos mutuos.

Aprendemos juntos, creamos juntos, trabajamos juntos, cantamos, bailamos y jugamos juntos. Vivimos juntos. Ese es el significado del Día Internacional del Migrante y su mensaje.

#MigrantesYResistentes

Francisco Ramírez es un migrante mexicano que ayuda a su comunidad en Nueva York. Por eso, Conexión Migrante lo nomina en #MigrantesYResistentes. | Imagen: Conexión Migrante / Jacqueline Ponce de León.

La organización binacional Conexión Migrante, es un ente mexicano que tiene un medio de comunicación dedicado a los migrantes mexicanos y latinos en Estados Unidos y a sus familias en sus lugares de origen. Con la campaña #MigrantesYResistentes busca reconocer la labor de los migrantes en sus países de acogida. En la presentación de la iniciativa, recuerdan que, a lo largo de la historia de la humanidad, la migración ha sido una expresión valiente de la determinación de cada hombre y mujer que supera la adversidad y busca una vida mejor en un país distinto al suyo. Es por ello por lo que, el próximo 18 de diciembre, se conmemora el Día Internacional del Migrante.

La organización binacional decidió unirse a otros medios, para conmemorar este día y reconocer a valientes hombres y mujeres que han salido de su país de origen en busca de mayor tranquilidad, seguridad y mejores oportunidades en una nueva nación.

En este sentido, los equipos periodísticos de Cápsula Migrante, Factual, Distintas Latitudes, Conexión Migrante, Papagayo News, Venezuela Migrante, Venezuela al Minuto, El Migrante y Conecta Arizona realizan la campaña #MigrantesYResistentes.

¡Puedes participar en ella nominando a tus seres queridos!

Quien lo desee, puede sumarse a nosotros nominando a un migrante. La nominación puede ser por la labor que esta persona realiza en su país de acogida. También porque forma parte de algún grupo voluntario, ¡o porque simplemente es un amigo que tienes y es migrante!

Además de los medios de comunicación, otras instituciones de impacto regional se sumarán a la campaña para mostrar a los #MigrantesYResistentes. Ente ellas está el Centro de Investigaciones Equilibrium CenDE.

¿Cómo será la dinámica para nominar a un migrante?

La campaña arrancó desde este lunes 14 de diciembre. Sin embargo, se mantendrá en los días consecutivos. ¡Puedes nominar a un migrante cuando quieras!

Escoge a un migrante que conozcas. Puede ser un amigo, un conocido, alguien a quien admires o de quien tengas referencia. ¡No importa su nacionalidad!

Comparte una foto de este migrante en Twitter o Instagram y dinos por qué lo estás nominando a ser un #MigrantesYResistentes.

Utiliza la etiqueta #MigrantesYResistentes y etiquétarlos.

Para más información puedes buscarlos en twitter como @conectmigrante o escribirles en FB a Conexión Migrante. También puedes enviar un mensaje vía WhatsApp al número 55-45-60-59-42 desde México, o al 52-55-45-60-59-42 desde Estados Unidos.

Con información de Conexión Migrante

No somos los enemigos

Washington DC, 21 de enero 2016 crédito Perla Lara

Los medios de información han cubierto la fuente de inmigración, tal vez más que nunca. Recientemente el diario de New York Times retoma la historia de la población en Grand Island, Nebraska, donde más del 60 por ciento de los estudiantes de las escuelas públicas no son blancos, y en conjunto sus familias hablan 55 idiomas.

Los estudiantes son los hijos de trabajadores nacidos en el extranjero que huyeron a este pueblo de 51.000 habitantes en las décadas de 1990 y 2000 para trabajar en las plantas empacadoras de carne, donde hablar inglés era menos necesario que tener una disposición a trabajar extenuantemente.

Llegaron a Nebraska de todos los rincones del globo: mexicanos, guatemaltecos y hondureños que cruzaron el Río Bravo flotando en cámaras de neumáticos, en busca de una mejor vida; como así también refugiados que escaparon de la hambruna en Sudán del Sur y de la guerra en Irak para encontrar un lugar seguro; al lugar también llegaron salvadoreños y camboyanos’

Estados Unidos desde su origen es un país de inmigrantes, es una nación de naciones, y millones de inmigrantes ha echado raíces duraderas por todo el país desde la década de 1970.

Cuando se cumplía 30 años la reforma migratoria de 1986, que abrió las puertas a la ciudadanía a millones de indocumentados, la campaña presidencial de Donald Trump amenazaba con la deportación de millones de inmigrantes, que a cuatro años de la presión que ejerció la administración actual para cerrar las fronteras y poner a “Estados Unidos primero”, espera llegar a su fin a partir del 20 de enero.

El tiro por la culata

A pesar de que el país está teniendo uno de los declives más considerables de inmigración desde la década de 1920, va en un curso irreversible hacia una diversidad aún más amplia, y a volverse más dependiente de los inmigrantes y sus hijos.

Desde el momento en que el presidente asumió el cargo, emitió un torrente de órdenes que redujeron la admisión de refugiados, limitaron la elegibilidad para obtener asilo, dificultaron más la aprobación de la residencia permanente o la ciudadanía. A su vez, se intensificó el escrutinio a los solicitantes de visas para trabajadores altamente calificados y buscaron limitar la duración de la estadía de los estudiantes internacionales.

Las políticas de esta administración redujeron de manera drástica la cifra de migrantes arrestados y luego liberados en el país, de casi 500.000 en el año fiscal 2019 a 15.000 en el año fiscal 2020. Trump redujo la inmigración a EE. UU. a su nivel más bajo desde 1970.

El presidente electo Joe Biden ha prometido dar marcha atrás a muchas de las medidas.

El presidente electo se comprometió a reincorporar la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia, conocida como DACA.

Este programa de la era de Obama les permitía permanecer en Estados Unidos a los adultos jóvenes que habían llegado de niños principalmente de manera ilegal, y continuaba la aceptación de un mayor número de refugiados y gente en busca de asilo.

Biden también ha señalado que introducirá una legislación para ofrecer un camino a la ciudadanía para las personas que no han podido regularizar su situación migratoria.

No obstante, la inmigración sigue siendo un foco de tensión para los estadounidenses, pues hay millones que han apoyado las medidas drásticas de Trump, y lograr la aprobación de cualquier reforma migratoria significativa en el Congreso será difícil mientras los republicanos mantengan el control del Senado.

El legado de Trump en materia de inmigración no se puede deshacer de la noche a la mañana. Aunque se puedan anular algunas órdenes ejecutivas y memorandos que ayudaron a cerrar la frontera con rapidez, cientos de cambios técnicos pero significativos para el sistema migratorio tardarán mucho más tiempo en revocarse. Lo que tranquiliza un poco a los que ahora temen perder sus privilegios y su predominio numérico, y vivieron la ola más grande de inmigración desde la década de 1890, cuando una gran cantidad de gente del sur y el este de Europa llegó a través de la isla Ellis.

En 1920, los nacidos en el extranjero representaban el 13,2 por ciento de la población. Una reacción negativa en contra de los japoneses, los europeos del sur y los judíos, entre otros, dio como resultado la adopción en 1924 de límites de gente nacida en el país, los cuales pusieron fin a una gran afluencia que había comenzado a finales del siglo XIX.

Rostros de colores en números

La inmigración no volvió a aumentar de manera constante sino hasta la década de 1970, después de que la Ley de Inmigración y Nacionalidad de 1965 eliminó los límites y creó un sistema basado en relaciones familiares y categorías laborales.

En la década de 1980, la población de personas nacidas en el extranjero creció 5,6 millones, a 8,8 millones en los noventa y a 11,3 millones en la década de 2000.

En 1992, tan solo 50 hispanos se inscribieron en las escuelas de Grand Island. Para 2001, eran 1600 de 7600 estudiantes, aproximadamente. Ahora, los latinos representan más de la mitad de los 10.000 estudiantes en el distrito.

En los años setenta, comenzó una ola de arribos a Estados Unidos que se fortaleció en la década de 1980 y alcanzó lo más alto a inicios de los 2000. Han llegado millones de latinoamericanos. También ha habido un crecimiento espectacular en la cantidad de asiáticos, quienes superaron a los hispanos nacidos en el extranjero entre 2010 y 2019.

Para cuando Trump asumió el cargo, la ola contemporánea de inmigración había alcanzado una población nacida en el extranjero de 44,5 millones, un 13,7 por ciento de la población total, la cantidad más alta desde 1910. Dentro de esa cifra, unos 11 millones de inmigrantes estaban en el país de manera irregular.

De 2017 a 2019, la migración neta promedio se redujo un 45 por ciento de un promedio de 953.000 durante los siete años anteriores, pues llegaron menos inmigrantes y se fueron más, de acuerdo con un análisis del Centro para Estudios de Inmigración sobre los datos del censo.

Para el cierre de 2020, habrá un declive todavía más precipitado después de las restricciones al visado que impuso el presidente en medio de la pandemia del coronavirus.

Si omitimos las guerras y la Gran Depresión, nunca habíamos visto un nivel de inmigración tan bajo como el que estamos viendo en este momento.

En los nueve años que terminaron en 2019, el número de inmigrantes de origen asiático creció 2,8 millones, más que de cualquier otra región del mundo. Los crecimientos más importantes fueron de los indios y los chinos, la cantidad de mexicanos cayó 779.000.

Pero los hijos de inmigrantes que ya están aquí seguirán haciendo más diverso a Estados Unidos: se espera que el censo de 2020 muestre que más de la mitad de la gente menor de 18 años son personas de color.

La salida de la fuerza laboral de la generación nacida en la posguerra en medio del desplome de la tasa de natalidad está acelerando la tendencia e intensificando la necesidad de nueva mano de obra inmigrante para pagar las cuentas del Seguro Social y Medicare de los estadounidenses que se están jubilando. Esa diversidad ya se ve reflejada en los peldaños más altos de la fuerza laboral.

En el 2015, entre los trabajadores menores de 50 años con los mejores salarios, casi una tercera parte no era blanca, principalmente latinos o asiáticos de origen inmigrante, según una investigación de Alba, que predice que esa cifra seguirá creciendo.

En 2018 casi un 30 por ciento de todos los estudiantes inscritos en universidades y colegios de educación superior provenían de familias inmigrantes, una cifra superior al 20 por ciento de 2000.

Es mejor que nos vayamos entendiendo unos a otros, por que la diversidad y la disputada inclusión avanzan irreversiblemente.

#DoyLaCaraPorEllos

Activists from the human rights group, Doctors for Camp Closures, hold illuminated signs on a freeway overpass next to the U.S.-Mexico border in San Diego, California, USA. EFE/EPA/David Maung/File

Mientras el presidente saliente de los EE. UU. se va como un borracho que no quiere irse de la cantina, y empieza a dar de sillazos y portazos, Trump va más allá de los destrozos materiales, está tratando de desahogar su ira con una especie de “vendetta”, atacando a los migrantes y refugiados, pasando un gran número de políticas que hacen más difícil venir o permanecer en este país. Esto confirma que, para muchos en su administración, atrás del “Make great America again” está el “Make White America again”.

La Agencia de la Organización de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) lanzó el 15 de diciembre la campaña «#DoyLaCaraPorEllos» con la que busca, a través de un filtro disponible Instagram, exponer y visibilizar las historias de migrantes desplazados de quienes sus identidades deben mantenerse ocultas por seguridad, pero lo que han vivido no.

«Hemos movilizado a todas las personas vinculadas a la agencia en distintas partes del mundo, empresarios, deportistas y actores quienes se comprometieron a dar la cara contando historias a las que Acnur ha tenido la posibilidad de dar seguimiento, y así poder llegar a más gente», dijo en rueda de prensa virtual Sibylla Brodzinsky, oficial regional de comunicaciones del organismo.

Mientras tanto, el representante Regional para América Central de la Acnur, Giovanni Bassu, explicó que la pandemia ha recrudecido la situación de muchas personas que se encuentran en peligro en sus países. Para ejemplificar, mencionó que «hay cifras económicas que indican que hay familias que han pasado de poder comer tres veces al día a solo comer una vez».

El actor mexicano Alfonso Herrera, quien recientemente fue nombrado Embajador de Buena Voluntad de Acnur, expuso el caso de Leonor, una mujer refugiada, de 50 años, quien vivía en El Salvador en un barrio controlado por pandillas. EFE/ Sebastien Nogier/Archivo

La campaña tendrá una temporalidad de cinco meses.

El actor mexicano Alfonso Herrera, quien recientemente fue nombrado Embajador de Buena Voluntad de Acnur, expuso el caso de Leonor, una mujer refugiada, de 50 años, quien vivía en El Salvador en un barrio controlado por pandillas.

Un día encontró a su hijo muerto con heridas de bala. La violencia y los pocos recursos que tenía la obligaron a salir del país antes de que sus otros hijos fueran forzados por estos grupos.

La Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) ha recibido solicitudes de 36.454 personas en los primeros once meses de 2020, según los datos más recientes.

Este es un incremento cercano al 38 % frente al mismo periodo de 2018, aunque es una disminución de alrededor del 60 % frente a 2019, cuando México recibió un récord de 67.253 solicitudes.

Al respecto, Bassu mencionó que ha habido una disminución en las peticiones de asilo que él justifica por las restricciones de movilidad y procesos de extranjería que se han visto entorpecidos por la pandemia.

Con información de EFE

Las nuevas tecnologías crean comunidad

En muchos sentidos, el periodismo ha cambiado debido a los cambios en la tecnología, y se está reinventando en medio de la pandemia. Estos desafíos han traído consigo muchas restricciones, pero junto con esto surgen oportunidades. Recientemente converse con Gabriel Escobar, el nuevo editor y vicepresidente sénior, The Philadelphia Inquirer y con Perla Lara, la editora en jefe de Impacto Media para discutir, entre otras cosas, el papel del periodismo en nuestra comunidad. Allí estábamos, tres periodistas originarios de Colombia, México y Bolivia, sentados físicamente a kilómetros de distancia, pero ahora todos juntos en un café virtual, como inmigrantes y residentes de la ciudad del amor fraternal.

Nuestro creador nos creó a su imagen, como narradores. La cultura se forma y se transmite por las historias que escuchamos y las perspectivas de las historias que contamos. El apasionante campo del periodismo brinda la oportunidad de contar historias de lo que está sucediendo en la comunidad, y es extremadamente exigente, porque la vida nunca se detiene. Gabriel nos recordó que los periodistas aprenden algo nuevo todos los días y es esta experiencia lo que los hace mejores.

Los avances en las tecnologías de la comunicación han cambiado la forma en que abordamos los medios. Hemos pasado de ser espectadores a participantes activos y creadores de medios. “Para el editor de un periódico, el órgano más importante del cuerpo es el oído, para que podamos escuchar”, afirma Gabriel. “Antes, los periodistas solían hablarle a la gente, no hablar con la gente. El mundo digital trae comunidad y ahora estamos en conversación con la comunidad». Los poderosos teléfonos inteligentes y las redes sociales han transformado a muchos en “reporteros ciudadanos”, que relatan su vida diaria en línea, y algunos que incluso destacan los desafíos y las necesidades de su comunidad.

Esto crea una necesidad y al mismo tiempo una oportunidad para que universidades como el Esperanza College brinden capacitación. También está cambiando el papel del periodismo. “Si el periodismo se hace bien, resalta los problemas, y luego el gobierno y la comunidad intervienen y se vuelven parte de la solución”, enfatizó Gabriel. Más de reciente, algunos periodistas también están destacando y aportando ideas sobre soluciones a los problemas que enfrenta la comunidad. De hecho, la importancia del periodismo de soluciones se hizo más real para Gabriel cuando el Inquirer empezó a publicar historias sobre el problema del asbesto y el plomo en los edificios escolares de Filadelfia hace un par de años.

Entonces, en medio de los enormes desafíos del nuevo coronavirus y la increíble división y agitación política y social que estamos experimentando, los medios comunitarios como Impacto juegan un papel importante. Gabriel se inició en un periódico comunitario hace muchos años y no ha olvidado sus raíces profesionales ni su herencia. Impacto y otros medios similares brindan información, orientación, soluciones y una voz a la comunidad; especialmente a la comunidad de inmigrantes. Una voz que es fundamental para brindar esperanza y confianza en un mejor futuro.

Lanzan en EE. UU. campañas de presión a Biden para proteger a inmigrantes

Migrantes de origen haitiano protestan en la garita internacional de San Ysidro (México). EFE/Joebeth Terriquez/Archivo

De Los Ángeles a Nueva York, defensores de los inmigrantes iniciaron este martes campañas de presión al futuro Gobierno del presidente electo Joe Biden para actuar con rapidez y proteger a la comunidad inmigrante.

Los llamados en varios estados se dieron a un día después de que el Colegio Electoral de Estados Unidos confirmó que la fórmula demócrata Joe Biden-Kamala Harris ganó las elecciones del pasado 3 de noviembre, despejando su camino a la Casa Blanca tras semanas de intentos del presidente Donald Trump de echar abajo los resultados. La convocatoria más grande se dio en la costa este, donde delegaciones de siete estados se unieron en Nueva Jersey a una caravana que partió hacia Wilmington, Delaware, la ciudad natal de Biden y donde tiene su oficina general, para instar al demócrata a actuar y trabajar por los inmigrantes desde su primer día en la Casa Blanca.

La caravana reunió a casi 500 personas que llevaban decorados sus vehículos pidiendo a Biden tomar medidas urgentes que ayuden a los latinos.

Jenna DeFosse, de la organización CASA in Action, dijo que los activistas tocarán la puerta de Biden con estas solicitudes, que incluyen un pedido al presidente electo para que voltee a ver a Puerto Rico, y las necesidades que enfrenta la isla.

“Elegimos una nueva visión para nuestro país, una que comienza con un camino hacia la ciudadanía para millones de inmigrantes indocumentados y comienza a corregir el daño sufrido por nuestras comunidades durante los últimos cuatro años de una Administración que fue cruel e inhumana con las vidas de inmigrantes y refugiados”, dijo Sulma Arias, portavoz de FIRM, en un comunicado.

La campaña “We Are Home” (Estamos en Casa), recientemente formada por decenas de organizaciones, impulsó más de 50 eventos en 27 estados, que incluyen acciones en Alabama, Arizona, Arkansas, California, Colorado, Connecticut, Delaware, Distrito de Columbia, Florida, Georgia, Illinois, Kansas, Maine, Maryland, Massachusetts, Michigan, Nebraska, Nueva Jersey, Nueva York, Carolina del Norte, Oregón, Pensilvania, Texas, Utah, Virginia, Washington y Wisconsin.

“Las promesas de campaña no son suficientes y la nueva Administración debe trabajar con el Congreso y las personas directamente afectadas”, valoró Arias.

En Los Ángeles, más de 40 organizaciones integrantes de la Mesa de California para la Reforma Migratoria, lanzaron una campaña en favor de la legalización.

“Estamos aquí para pelear por un futuro de justicia. Le decimos sí a la comunidad inmigrante y a la unidad para decirle al presidente Biden que el primer día tome acción”, dijo Angélica Salas, directora de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes (CHIRLA), que encabeza el esfuerzo.

“Nuestra gente está sufriendo, no tienen trabajo, no tienen comida, no tienen su hogar y no tienen papeles, y eso tiene que cambiar”, insistió la activista.

La caravana del martes en California viajó desde Los Ángeles a la oficina de Bakersfield del líder de la minoría republicana en la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, para también hacer presión sobre los conservadores en el Congreso para que apoyen una reforma migratoria antes de 2023.

“Han pasado muchos años pidiendo esta reforma; es hora de que nos escuchen y reconozcan nuestros aportes”, resaltó Salas.

El trabajo de cabildeo de las organizaciones se da después que el gobierno entrante presentara sus cuatro prioridades, en las que no figura la inmigración, destacó Daniela Burgi-Palomino, directora de Latin America Working Group (LAWG), en un seminario este lunes.

La primera prioridad de Biden sería la pandemia, seguida por la economía, el cambio climático y la equidad racial, lista que según Burgi-Palomino, deja a los activistas con la obligación de empujar por acciones.

Sigue creciendo la agenda para inmigrantes

El representante Joaquín Castro, demócrata de Texas, presentó el 15 de en el Congreso un proyecto de ley para la reforma integral del Programa de Braceros con la intención de «prevenir la discriminación y elevar las normas laborales».

Castro preside el Caucus Hispano en el Congreso (CHC), y según informó su oficina la iniciativa busca, asimismo, responder a las necesidades reales del mercado laboral poniendo fin al «empleo cautivo».

«El sistema actual de visas para los trabajadores temporales tiene fallas fundamentales que permiten el abuso de las familias trabajadoras y no atiende nuestras necesidades económicas. Mi proyecto de ley crea un marco nuevo que protege los derechos de los trabajadores y proporciona a los trabajadores migrantes una senda hacia la ciudadanía», afirmó Castro en una declaración.

Los inmigrantes con permiso de trabajo temporal han sido parte del mercado laboral de Estados Unidos por generaciones y el primer programa de visas para estos peones rurales se inició durante la Primera Guerra Mundial, cuando cientos de miles de estadounidenses marcharon al servicio militar.

En 2019 el Gobierno otorgó más de 900.000 visas, en comparación con las 400.000 en 1994, y mientras el contingente de trabajadores crecía se ha intensificado el debate acerca de las visas H1b, H2A, H2B, y H4.

Las visas H1B se expiden para trabajadores en sistemas de computación, ingeniería y gestión técnica, y la mayoría de quienes entran al país con esos permisos provienen de India y China. Las visas H2A, que permiten el trabajo en la producción agropecuaria, atraen principalmente migrantes de México, al igual que las H2B, que autorizan el empleo en forestación, jardinería, servicio doméstico y parques de diversión.

La representante Rosa DeLauro, demócrata de Connecticut, sostuvo que «el actual programa de visas temporales H2B es deficiente para los trabajadores y sus familias», en tanto que la iniciativa de Castro «proporciona una senda hacia adelante y crea un programa de visas enfocado en los derechos de todos los trabajadores».

La representante Judy Chu, demócrata de California y presidenta del Caucus Asiático Estadounidense en el Congreso, dijo que «Estados Unidos depende de los trabajadores de cosecha para mantener el país alimentado, y sin embargo permanentemente dejamos que sean maltratados e incluso abusados en el proceso».

Richard Trumka, presidente de la central sindical AFL-CIO, dijo que la iniciativa de Castro «promueve la noción simple de que los trabajos de cosecha deben ser empleos seguros en los cuales a todos se les trata con justicia».

«La pandemia (de covid-19) ha expuesto el menosprecio sistémico de un trabajo que ahora entendemos que es esencial, y ha acentuado el reconocimiento de la necesidad de protecciones reales para los trabajadores. Nuestro modelo abusivo de los programas de peones de cosecha ha convertido a los trabajadores en objetos desechables de la economía global y por eso es por lo que los sindicatos han reclamado por su reestructuración», añadió.