La Comisión de Servicios Públicos de Orlando (OUC, en inglés) precisó que el oxígeno líquido con el que se trata el agua de la ciudad se está desviado a los hospitales. (Foto: EFE/DANIEL IRUNGU/Archivo

Los gobernadores de Texas y Florida han culpado a los inmigrantes que cruzan la frontera sur por la crisis que tienen en sus estados con la variante Delta. Aunque, en el caso de Florida, bastaría echar una mirada al mapa para constatar cuán lejos está de la frontera.

El hecho es que no existe una correlación entre la propagación del COVID y la propagación de Delta a través de los inmigrantes. De hecho, se descubrió que DELTA se estaba extendiendo por los EE. UU. mucho antes de que se descubriera en México y América Latina. Y quizás fueron nuestros turistas los que llevaron a Delta al sur de la frontera.

Culpar a los inmigrantes por el aumento de COVID es tan absurdo como culpar de todos los casos de diarrea en los Estados Unidos a “La venganza de Montezuma”. Los turistas estadounidenses que padecen diarrea en México siempre culparon a este jefe indígena mexicano por sus dolencias estomacales.

Al mismo tiempo, hay quienes dicen que los inmigrantes les quitaron el trabajo. Sin embargo, hoy en día hay más trabajos disponibles y no hay suficientes solicitantes. Además, los blancos que se quejan no se postulan para trabajos agrícolas ni como empleados de hotel o jardinería. Y si los empleadores pagaran un salario decente, llenarían todos sus puestos.

Si los gobernadores de Texas y Florida hubieran dedicado más tiempo a los esfuerzos para vacunar a sus ciudadanos y hubieran implementado fuertes leyes para regular el uso de máscarillas, no tendrían un aumento de casos tan fuerte. Está claro que donde más se vacunan y hay leyes más estrictas sobre el tapabocas, el aumento no es tan rápido.

Tenemos en torno a 100 millones en el país que no están vacunados, que forman parte del 90 por ciento de los hospitalizados  y el 99 por ciento de los que mueren vienen, y lo que es peor, ahora hay más niños que contraen el virus. Uno de cada cuatro nuevos casos es un menor de 17 años. Mientras tengamos tantas personas no vacunadas, es seguro que seguiremos teniendo picos de COVID en todo el país.

Aun así, algunos gobernadores están aprobando políticas que prohíben el llevar mascarilla, lo cual es tan irreal y absurdo. El llevar máscaras es una norma muy sencilla y puede ayudar a frenar la propagación y a salvar vidas.

Culpar a los inmigrantes no es otra cosa que querer estimular el desprecio racial, continuando las políticas que puso en práctica el presidente anterior y otros políticos de visión equivocada como él.

Culpar a los inmigrantes es una terrible pérdida de tiempo y de energía, cuando la culpa real yace en las manos de los gobernadores con sus políticas y sus decisiones equivocadas sobre el COVID.

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