El candidato demócrata Jon Ossoff se alzó con la victoria en la segunda vuelta de las elecciones de Georgia al Senado de Estados Unidos. EFE

Los demócratas se alzaron este miércoles con el control del Senado de Estados Unidos gracias a las victorias de sus dos candidatos en la segunda vuelta de las elecciones en Georgia, que el presidente Donald Trump había planteado como un referéndum sobre su gestión.

Después de que anoche se confirmase la victoria del reverendo Raphael Warnock, que se convierte así en el primer senador negro de Georgia, las proyecciones de los medios dieron ganador al también demócrata Jon Ossoff sobre su rival republicano David Perdue.

La segunda ronda electoral en Georgia, que habitualmente hubiese sido un asunto de importancia para el estado, se tornó en una disputa de consecuencias nacionales en la que participaron tanto Trump como el presidente electo Joe Biden.

Gracias a estas victorias, ambas por un margen muy ajustado, Biden podrá contar con el control de las dos cámaras del Congreso al menos durante los primeros dos años de gestión, con lo que podrá avanzar sus políticas sin la obstrucción del Partido Republicano. Los demócratas retuvieron su mayoría en la Cámara de Representantes en las elecciones de noviembre pasado.

Warnock, de 51 años, es un pastor bautista en la Iglesia Abenezer, de Atlanta, en la que otrora fuese pastor adjunto el líder de los derechos civiles Martin Luther King, asesinado en 1968.

En su elección, Warnock obtuvo 50,6 % de los votos y derrotó a la senadora republicana Kelly Loeffler, quien recibió 49,4 % de los sufragios, mientras que Ossoff logró 50,32 % de los votos frente a 49,68 de su rival.

Hasta esta segunda vuelta electoral, a la que se llegó porque ninguno de los candidatos logró el 50 % de los votos en la primera, en el Senado los demócratas contaban con 48 escaños y los republicanos con 50.

Con la victoria de Ossoff, que con 33 años será el senador más joven desde que Biden llegó al Senado en 1972, los demócratas quedan empatados en curules con los republicanos en la Cámara Alta, de forma que el voto decisivo corresponderá a la vicepresidenta entrante Kamala Harris, en su calidad de presidenta del Senado.

Ninguno de los dos candidatos republicanos al Senado ha admitido la derrota con el argumento de que están por contarse todavía miles de votos enviados por miembros de las Fuerzas Armadas apostados en el exterior.

Pese a que los dos demócratas ya se han declarado ganadores, quedan por contar votos de sectores en las ciudades de Atlanta y Savannah, que son más favorables a los demócratas.

Al proclamar su victoria, Ossoff agradeció «con humildad al pueblo de Georgia» por haberlo elegido al Senado.

Perdue, cuyo mandato en el Senado expiró el domingo pasado, agradeció la participaron de «todos quienes votaron, todos quienes han puesto su fe y su confianza en nuestra democracia para obtener la representación que merecemos, ya sea votando por mí o en mi contra».

Antes de confirmarse la victoria de Ossoff, el presidente electo, Joe Biden, felicitó a Warnock y expresó su optimismo ante el posible triunfo del otro candidato demócrata.

Biden, de 77 años y quien asumirá el Gobierno el 20 de enero, felicitó también «al pueblo de Georgia, que salió a votar otra vez en número sin precedentes, tal como lo hizo en noviembre, para elegir dos nuevos senadores, exigir acción y demandar que los líderes elegidos salgan del estancamiento».

El presidente electo afirmó que está «tan decido hoy como ayer a hacer el esfuerzo de trabajar con gente de los dos partidos, a niveles federal, estatal y local, para realizar grandes cosas para nuestra nación».

El gobernante saliente obtuvo 74,2 millones de votos frente a los 81,2 millones del candidato demócrata.

«Después de los últimos cuatro años, después de la elección y después del proceso de certificación electoral hoy en el Congreso, ha llegado el momento de pasar la página», aseguró Biden al respecto.

«Los estadounidenses demandan acción y quieren unidad», agregó.

Hasta la votación del martes, los republicanos controlaban el Senado de 100 puestos con un margen de 50-48 y solo necesitaban una victoria en Georgia para mantener la mayoría y frenar muchas propuestas legislativas del presidente electo Joe Biden después que tome posesión el 20 de enero.

Con el triunfo de Warnock, una victoria de Ossoff dejaría un Senado dividido 50-50, donde la vicepresidenta electa Kamala Harris, quien preside la Cámara, sería el voto decisivo en votaciones empatadas.

Los demócratas ya controlan la Cámara de Representantes. Con el control de ambas cámaras del Congreso, Biden pudiera ofrecer más propuestas de su agenda, como la mejoría del sistema de atención de la salud, restaurar los controles ambientales aliviados por el presidente Donald Trump y cambios en el sistema de in inmigración.

El partido que controla el Senado también establece el calendario legislativo, determinando los temas que se someterán a votación y manteniendo una mayoría en los comités.

RÉCORDS EN EL GASTO Y EL VOTO ANTICIPADO

Las elecciones de Georgia han sido la contienda legislativa más cara de la historia de EE. UU., y más de 3 millones de los 7,6 millones de votantes registrados del estado emitieron sus sufragios por anticipado, un récord para unos comicios de segunda vuelta en el territorio. La jornada electoral se desarrolló con pocos contratiempos, y aunque hubo filas de alrededor de una hora en ciertos condados mayoritariamente republicanos, el tiempo de espera medio para votar en el estado fue de un minuto, aseguró Sterling.

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