
La comunidad puertorriqueña podría desempeñar un papel importante en las elecciones de medio término de Estados Unidos, previstas para el 3 de noviembre de 2026. Su presencia en distritos congresionales competitivos, particularmente en el noreste del país, convierte la participación de sus votantes en un factor relevante para los partidos políticos.
Según un reportaje del periodista Joel Cintrón Arbasetti publicado por el Centro de Periodismo Investigativo (CPI), basado en datos de la Encuesta sobre la Comunidad de 2024 del Censo de Estados Unidos, se identificaron 59 distritos congresionales en Florida, Pensilvania, Nueva Jersey, Nueva York y Ohio donde los puertorriqueños constituyen el grupo latino más numeroso. En conjunto, estos distritos albergan a 2,386,911 personas de origen puertorriqueño, incluidos menores de edad.
De los 59 distritos identificados, 32 están representados por republicanos y 27 por demócratas. Estas cifras muestran la presencia de la comunidad boricua en territorios electorales importantes, aunque su influencia dependerá, entre otros factores, de cuántos ciudadanos elegibles acudan a las urnas.
De acuerdo al CPI, la participación electoral continúa siendo uno de los principales desafíos. Carlos Vargas Ramos, científico político y director de política pública del Centro de Estudios Puertorriqueños de Hunter College, explicó que las diferencias entre los sistemas electorales de Puerto Rico y Estados Unidos pueden contribuir a esta situación.
Mientras que en Puerto Rico las elecciones generales se celebran cada cuatro años, en Estados Unidos existen elecciones presidenciales, congresionales, estatales y municipales en distintos momentos. Esta frecuencia requiere que los ciudadanos estén informados y participen regularmente en procesos que pueden pasar inadvertidos para parte del electorado.

Filadelfia concentra una parte importante del voto boricua
Pensilvania cuenta con 13 distritos congresionales donde los puertorriqueños son el grupo latino más numeroso. El Distrito 2, que comprende sectores del norte de Filadelfia, incluidos Kensington y Fairhill, concentra a 105,911 personas de origen puertorriqueño, la cifra más alta del estado. Allí también se encuentra el Centro de Oro, uno de los principales núcleos de la comunidad boricua en la ciudad.
Entre los desafíos de la zona figuran la pobreza, la crisis de opioides, el costo de la vivienda y la falta de oportunidades económicas, asuntos que forman parte de las preocupaciones de los residentes.
En este distrito, el demócrata Brendan Boyle buscará la reelección frente a la republicana Jéssica Arriaga, nacida y criada en el norte de Filadelfia y de ascendencia puertorriqueña.
Arriaga ha cuestionado los resultados de las medidas para combatir la adicción y el narcotráfico, además de señalar el alto costo de la vivienda y la necesidad de atraer empleos. Durante su entrevista con el CPI, indicó que ofrecería más detalles sobre sus propuestas después de las elecciones.
Boyle, por su parte, ha respaldado iniciativas legislativas relacionadas con Puerto Rico, incluidas propuestas sobre asistencia alimentaria y el estatus político de la isla. El CPI informó que solicitó una entrevista con el congresista, pero no había recibido respuesta al cierre de su publicación.
En el Distrito congresional 3, el demócrata Chris Rabb aspira a ocupar el escaño que dejará vacante Dwight Evans, quien no buscará la reelección. Rabb ha expresado su apoyo a la independencia de Puerto Rico y a la cancelación de la deuda de la isla.
La presencia puertorriqueña también es significativa en otras ciudades de Pensilvania. Dos de las tres ciudades con importantes concentraciones de puertorriqueños en Pensilvania (Reading y Lancaster) tienen alcaldes nacidos en Puerto Rico, mientras que Allentown está gobernada por un alcalde de ascendencia cubana, reflejando el creciente peso político de las comunidades latinas en el estado.
Reading: Eddie Morán nació en Hatillo, Puerto Rico. Llegó con su familia a Brooklyn, Nueva York, y posteriormente se estableció en Reading. Es reconocido como el primer alcalde latino de una gran ciudad de Pensilvania.
Allentown: Matt Tuerk nació en East Stroudsburg, Pensilvania, pero es de ascendencia cubana. Su abuela emigró desde Cuba y él se convirtió en el primer alcalde latino en la historia de Allentown.
Lancaster: Desde enero de 2026 el alcalde es Jaime Arroyo, nacido en Ponce, Puerto Rico. Llegó a Lancaster siendo niño junto a su familia y se convirtió en el primer alcalde latino de la ciudad.
la participación o ausencia de los boricuas podría marcar la diferencia, por lo que la atención de la prensa nacional, seguirá los resultados de cerca.
Nueva Jersey también tendrá contiendas relevantes
En Nueva Jersey, los puertorriqueños constituyen el grupo latino más numeroso en 11 distritos congresionales, lo que convierte al estado en otro escenario importante para analizar la participación electoral de esta comunidad.
En el Distrito 2, el republicano Jeff Van Drew buscará conservar su escaño frente al demócrata Zack Mullock, alcalde de Cape May. Esta contienda figura entre las disputas que podrían influir en los esfuerzos de los partidos por controlar la Cámara de Representantes.
El Distrito 1, que incluye Camden y comunidades del sur de Nueva Jersey, registra 68,869 habitantes de origen puertorriqueño. Allí, el demócrata Donald Norcross buscará mantener su representación frente al republicano Damon Galdo.

Las necesidades de Puerto Rico también están en juego
La participación electoral de los puertorriqueños residentes en Estados Unidos también puede influir en las decisiones federales relacionadas con la isla. Aunque sus habitantes tienen ciudadanía estadounidense, debido al estatus territorial de Puerto Rico no votan por el presidente en las elecciones generales ni eligen senadores federales o representantes con voto pleno en la Cámara de Representantes. Quienes residen en los estados sí pueden participar en las elecciones federales si cumplen los requisitos correspondientes.
En agosto, miembros de la diáspora puertorriqueña se manifestaron frente al Ayuntamiento de Filadelfia para llamar la atención sobre la crisis de acceso al agua potable en la isla. La protesta, denominada “Sin agua: una isla en crisis. Una diáspora en acción”, buscó presionar al Gobierno federal para que atendiera la problemática.
El reto de convertir la presencia demográfica en participación
Las elecciones del 3 de noviembre determinarán la composición del Congreso durante los dos últimos años del actual mandato presidencial. En los distritos competitivos, la participación de los votantes puertorriqueños podría contribuir a definir los resultados, aunque la baja participación electoral sigue siendo uno de los principales obstáculos para que los puertorriqueños traduzcan su peso demográfico en influencia política.
El politólogo Carlos Vargas Ramos ha señalado que los puertorriqueños en Estados Unidos suelen registrar niveles de participación electoral inferiores a los de los votantes blancos no hispanos y, en algunos ciclos, inferiores al promedio latino.
Un artículo de Susanne Ramírez de Arellano para NBC News indicó que en Puerto Rico la participación en elecciones generales suele alcanzar hasta 80 %, mientras que al mudarse a Estados Unidos continental la participación electoral de los puertorriqueños disminuye significativamente, pero eso pareciere estar cambiando.
Récord histórico en registro
Filadelfia ha alcanzado niveles históricamente altos de registro electoral; según datos oficiales de la Philadelphia City Commissioners, la ciudad tenía 1,080,636 votantes registrados para las primarias de 2026, una de las cifras más altas registradas en su historia reciente. El total supera los niveles observados en varias elecciones de mitad de período anteriores y se acerca a los máximos alcanzados durante ciclos presidenciales de alta participación.
Además, las elecciones primarias de 2026 registraron una participación de 241,186 votantes sobre un padrón de más de 1.08 millones de electores registrados.
El desafío para la comunidad boricua consiste incrementar y mantener una participación electoral constante, informarse sobre las propuestas de los candidatos y exigir respuestas a los problemas que afectan tanto a sus vecindarios como a Puerto Rico.

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