La alcaldesa de Chicago Lori Lightfoot habla durante su fiesta de elección en el Hotel Hilton en Chicago, Illinois (Estados Unidos). (Foto: EFE/Tannen Maury)

Chicago (IL), EE.UU.- La alcaldesa de Chicago, Lori Lightfoot, rechazó este domingo que vaya renunciar al cargo tras las acusaciones de un aumento de la violencia pública y del descontrol de la mano dura policial contra las minorías escasos días después de la muerte del menor latino Adam Toledo a disparo de un agente local.

«La gente de Chicago me eligió alcaldesa y continuaré sirviendo hoy, mañana y en el futuro», escribió desde su cuenta personal de Twitter como respuesta a los rumores de que podría dimitir que corren por la ciudad solo días después de que se publicasen el jueves los videos en los que se ve a Toledo abatido por un policía cuando estaba desarmado.

Lightfoot calificó los rumores sobre su salida de la Alcaldía de «homofóbicos, racistas y misóginos».

El rumor aparentemente fue impulsado por un tuit enviado por el activista y excandidato a la alcaldía, Ja’Mal Green, que luego lo borró.

«Lori Lightfoot dimitirá mañana en un final espectacular de su alcaldía», tuiteó Green el sábado.

Esta afirmación encendió rápidamente las redes sociales y llevó a una serie de especulaciones sobre la vida personal de la alcaldesa, que es afroamericana y homosexual.

«Nuestra ciudad no tiene tiempo para rumores homofóbicos, racistas y misóginos, hoy o cualquier día», tuiteó Lightfoot. «Es impactante y decepcionante ver que algunos miembros de los medios y usuarios verificados de Twitter están vendiendo esta basura como verdad».

En un comunicado este domingo, Green se disculpó por su tuit y afirmó que «fue sacado de contexto».

La divulgación del video donde se ve cuando un policía mata de un disparo en el pecho al adolescente hispano Adam Toledo, que estaba desarmado y con las manos en alto, cayó en el peor momento para la alcaldesa, que se encuentra bajo ataque por una supuesta falta de acción en esta materia.

Cuando asumió, prometió detener la «epidemia de violencia armada que devasta familias, destroza comunidades, mantiene a los niños como rehenes del miedo en sus propios hogares» y deja a sus padres preguntándose «si Chicago es un lugar donde pueden seguir viviendo y criando sus niños».

Sin embargo, al acercarse al punto medio de su mandato de cuatro años, el crimen y la violencia en Chicago se encuentran mucho peor que cuando entró, sin que haya conseguido aprobar además una reforma policial para poner fin a los abusos contra las minorías.

En marzo, los tiroteos aumentaron un 70 % con respecto al mismo período del año anterior, mientras que los homicidios aumentaron el 50 %. El número de robos de vehículos aumentó a más del doble.

«Cualquiera que quiera trabajar conmigo para progresar, estoy lista», agregó. «Incluso si no siempre estamos de acuerdo, si realmente amas esta ciudad y quieres ser parte de mejorarla, hagamos el trabajo. El resto de ustedes, salgan del camino «, concluyó la alcaldesa.

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