David R. Malpass 13.er presidente del Grupo Banco Mundial. Su mandato de cinco años de duración comenzó el 9 de abril de 2019. (Foto: EFE/Shawn Thew/Archivo)

A pesar de la revitalización de la economía que se ha estado recuperando rápidamente durante el primer semestre de la administración Biden, algunos economistas les preocupan que los agresivos esfuerzos de la administración para estimular el crecimiento económico puedan conducir a una recesión el próximo año.

3 MILLONES DE NUEVOS EMPLEOS

«Hemos ido de 60.000 puestos de trabajo al mes a 60.000 puestos de trabajo cada tres días, más de 600.000 puestos de trabajo al mes desde que asumí el cargo. Más de 3 millones de nuevos puestos de trabajo en total. Ese es el crecimiento más rápido, me dijeron, en la historia de cualquier administración», declaró Biden.

Además, señaló que la tasa de crecimiento de la economía estadounidense era actualmente más alta de lo que había sido en casi 40 años.

«Y ahora, los analistas han duplicado sus proyecciones de crecimiento de la economía este año al 7% o más», dijo. «De hecho, Estados Unidos es el único país desarrollado del mundo donde las proyecciones de crecimiento hoy en día son más sólidas que antes de la pandemia».

Incluso los observadores que no necesariamente están de acuerdo con Biden en su política económica están de acuerdo en que el presidente puede tomar una parte sustancial del crédito por el rápido repunte de la economía.

«Creo que puede atribuirse justificadamente el mérito de haber puesto en marcha un programa de vacunación eficaz», dijo Desmond Lachman, investigador principal del American Enterprise Institute de tendencia conservadora. «Eso significa que la gente puede volver a trabajar y que todas las industrias que se vieron muy afectadas por la pandemia pueden volver».

Pero cuando se trata de política económica, no está claro cuánto del repunte actual se debe a la acción de la administración y cuánto es una combinación natural de consumo retrasado por parte de la población y empresas en todo el país, todos ahora en aumento al mismo tiempo para regresar a una apariencia de normalidad.

«No hay duda de que Biden, y la administración en general, son los beneficiarios de estar en el lugar adecuado en el momento preciso», dijo David Wilcox, investigador principal del Instituto Peterson de Economía Internacional.

«Luego, por último, un factor enorme para tener en cuenta es la promulgación del plan de recuperación estadounidense», agregó, «una históricamente gran inyección de estímulo -en última instancia totalizará 1,9 billones de dólares- algunos de los cuales se activaron muy rápidamente», concluyó el investigador.

RIESGO DE SOBRECALENTAMIENTO

Este último factor, el estímulo, es lo que tiene preocupados a comentaristas conservadores.

Incluso antes de que Biden asumiera el cargo, el gobierno había gastado casi 4 billones de dólares en diversas acciones relacionadas con la pandemia, incluidas subvenciones directas, el Programa de protección de cheques de pago y fondos adicionales para ayudar a las agencias a responder al aumento de la demanda para los servicios relacionados con la respuesta a la pandemia. En marzo, ese número saltó a casi 6 billones, cuando Biden firmó el Plan de Rescate Estadounidense de 1,9 billones de dólares.

MÁS GASTOS PROPUESTOS

En sus comentarios del lunes, Biden dijo que es esencial para una recuperación continua, que el Congreso apruebe otra iniciativa importante, relacionada con la infraestructura, lo comprometería al gobierno con otro billón de dólares o más en gastos.

«Realmente está sobrealimentando la economía», dijo Lachman del American Enterprise Institute, «y lo está haciendo al mismo tiempo que la Fed tiene el pedal a fondo».

Al igual que varios economistas, incluido el exsecretario del Tesoro de la administración Clinton, Lawrence Summers, Lachman dice que le preocupa que el flujo excesivo de efectivo a la economía cree una espiral ascendente de picos de salarios y precios que obligarán a la Reserva Federal a subir bruscamente las tasas de interés, provocando otra recesión.

«Puede que todo se vea muy bien en 2021, pero la pregunta es, ¿cómo será en 2022?», apuntó Lachman. «Podríamos muy bien encontrarnos con un aterrizaje económico duro».

LA AMENAZANTE VARIANTE DELTA

Si la más infecciosa variante delta continúa expandiéndose por el país, particularmente en poblaciones no vacunadas, o si surge una variante resistente a la vacuna, gran parte del progreso que ha logrado el país podría revertirse.

De hecho, el mercado de valores experimentó el lunes su mayor caída en un solo día en dos meses, con el promedio industrial Dow Jones perdiendo 726 puntos, o alrededor del 2% de su valor. Los analistas atribuyeron la dramática disminución a la preocupación pública por el aumento del número de casos de COVID-19.

La mayor parte de esa caída se recuperó al día siguiente por la tarde, pero un mensaje fue claro: cuando se trata de la recuperación económica, nadie sabe realmente si la administración o el virus tendrán la última palabra.

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