En el laboratorio de química en Esperanza College donde he podido compartir mi pasión por las ciencias con otros. (Foto: Zamani Feelings)

Condado de Delaware, PA – Este próximo fin de semana celebramos la Independencia de los Estados Unidos.  Nuestra editora nos asignó la tarea de escribir acerca de nuestras experiencias en este país y lo que ha significado para nosotros.  En mi opinión, el regalo que he recibido de este país es la oportunidad de educación y desarrollo.

Los Estados Unidos me han brindado a mí la oportunidad de crecer como profesional y desarrollarme como persona. Soy puertorriqueña. Estudié mi bachillerato en la Universidad de Puerto Rico y me mudé a Texas recién casada para continuar mis estudios graduados. Mi inglés no era el mejor y todo era nuevo y distinto. No teníamos familia cerca, sin embargo, allí conocí a gente muy linda, de muchas nacionalidades con quien hice amistad. En los salones de clase y laboratorios de la Universidad de Texas A&M aprendí más de química y me pude especializar en química orgánica. Fueron años de mucho esfuerzo, que culminaron con un grado doctoral que permitiría que mi carrera alzara vuelo.

Luego de Texas nos mudamos a Delaware y eventualmente a Pensilvania. En esa época tuve la oportunidad de trabajar en la industria farmacéutica, donde gané ricas experiencias y me establecí como una científica. Tuve la oportunidad de contribuir a proyectos en el área de cáncer, cardiovascular, y virología entre otros.  Ahora trabajo en Esperanza/Esperanza College donde mi meta es motivar en otros la pasión por las ciencias y mostrarles las puertas que ofrecen las carreras en estas áreas. Como profesora tengo la responsabilidad de contribuir al futuro de mis estudiantes, e indirectamente al de sus familias. Ambas experiencias de trabajo me han formado en quien soy profesionalmente. El vivir en Estados Unidos también significa que nuestros hijos han nacido y se han criado aquí. La experiencia que ellos han tenido es, en algunos aspectos distinta de la mía. Su primer idioma es el inglés y no el español, pero están muy orgullosos de su sangre puertorriqueña. Se han asimilado a la cultura americana, pero les gusta tanto una hamburguesa como un “mofongo”. Lo más importante es que también tienen la oportunidad de estudiar y convertirse en profesionales. Lo bonito de este país es que las oportunidades que recibimos nos permiten contribuir a la sociedad y abrir puertas para otros. En ocasiones la oportunidad es para aquellos más cercanos a nosotros, como nuestros hijos. En otras ocasiones es para desconocidos que se beneficiarán del trabajo y esfuerzo nuestro. Así nos ayudamos unos a otros y nos convertimos en mejores personas.

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