El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump (izq.), Gesticula con el exgobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, EFE / EPA / PETER FOLEY / Archivo

Nueva York. – El exgobernador de Nueva Jersey Chris Christie, asesor del presidente Donald Trump durante la campaña electoral, defendió este viernes el uso de la mascarilla tras pasar varios días ingresado en cuidados intensivos por la COVID-19 y admitió que fue un «error» no llevarla mientras trabajaba en la Casa Blanca debido a una «falsa sensación de seguridad».

Christie, de 58 años y asmático, dijo en el programa «Good Morning America» que aún no está totalmente recuperado de la enfermedad tras siete días en la UCI, donde el equipo médico decidió darle un «agresivo» tratamiento de anticuerpos contra el coronavirus.

El político republicano señaló que la COVID-19 tiene unos efectos «muy aleatorios» e «impredecibles», y aseguró que se encontraba bien hasta que la enfermedad lo «arrolló como un tren» un par de días después del primer debate presidencial, para el que había estado ayudando a Trump a prepararse en la Casa Blanca.

Christie también estuvo presente en el evento de nominación de la jueza Amy Coney Barrett para el Tribunal Supremo en la rosaleda de la Casa Blanca, que ha sido considerado «supercontagiador» después de que se identificaran varios casos positivos entre sus asistentes, que no llevaban mascarilla.

«Se me indujo a pensar que toda la gente con la que estaba interactuando en la Casa Blanca había sido testeada y eso da una falsa sensación de seguridad. Fue un error. Había estado siete meses siendo cuidadoso por mi asma, llevando mascarilla, lavándome las manos, distanciándome», explicó.

«Fue incorrecto, un gran error. Quiero que la gente sepa que durante siete meses estuve haciendo las cosas bien y evité el virus, pero bajé la guardia un par de días en la Casa Blanca y me salió caro. Afortunadamente tengo una buena cobertura médica (…) y me he podido recuperar, pero eso no lo hace menos incorrecto», agregó.

Christie insistió en que «no hay una parte mala de llevar mascarilla» y aseguró que «si todos lo hacemos, eso puede ser bueno para los estadounidenses», mientras que esperó que «los dos candidatos dejen claro que este problema no es de partidos ni debería dividirnos, que deberíamos trabajar unidos».

De esta forma, el republicano se aleja de la postura mostrada por Trump que, incluso después de superar el COVID-19, sigue dejándose ver sin mascarilla y no termina de ser rotundo sobre la necesidad de usarla para prevenir contagios.

Estados Unidos alcanzó este jueves la cifra de 7.974.502 casos confirmados del coronavirus y la de 217.745 fallecidos por la enfermedad de la COVID-19, de acuerdo con el recuento independiente de la Universidad Johns Hopkins.

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