El COVID-19 también afecta a los centros penitenciarios hondureños. EFE/Humberto Espinoza/Archivo

América acelera la apertura del espacio aéreo con cada vez más aeropuertos internacionales dispuestos a recibir turistas, pero con una doble vara para los migrantes, que tienen más dificultad para moverse que antes de las cuarentenas. A su vez, el continente sigue, como el resto del mundo, atento a la salud del presidente Donald Trump, positivo de COVID-19.

En tanto, la pandemia en el continente sigue oscilando según el país y deja ya alrededor de 17,1 millones de contagiados y 570.000 muertes, según el informe que actualiza a diario la Organización Mundial de la Salud (OMS). El organismo informó que los casos globales de COVID-19 superaron esta semana los 35,1 millones mientras que el número de fallecidos ha llegado a un millón trescientos cincuenta mil. Tres países (Estados Unidos, India y Brasil) representan la mitad del acumulado mundial.

Estados Unidos está lejos de superar la pandemia, pero Brasil se mantiene en la senda descendente, con 26.000 nuevos casos, una cifra que puede indicar que el ritmo de infecciones realmente ha empezado a bajar.

Restricciones a migrantes

Con la emergencia sanitaria se cerraron las fronteras y se borró cualquier posibilidad de migrar legalmente para millones de personas en el continente.

Este fin de semana, el Wall Street Journal (WSJ), reveló que el gobierno aprobó en marzo expulsar del país a los inmigrantes indocumentados sin ningún periodo de detención ni el debido proceso, una decisión que no apoyaron los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), como se había dicho al principio.

A pesar de las prohibiciones, las rutas migratorias ilegales seguían funcionando. Con una mejora de la incidencia de la pandemia en varios países de América, las autoridades han decidido reabrir rutas aéreas, como en Perú y Colombia, que, tras siete meses aislados han retomado sus conexiones con varios países extranjeros. En el reverso de la moneda, 2.000 migrantes centroamericanos, en su mayoría de Honduras, esperan llegar a EE. UU. en la primera caravana migrante del año. Ante eso, México reforzó la seguridad fronteriza con Guatemala.

Según algunos activistas, entre la población local se ha corrido información falsa de que los migrantes «vienen contaminados de COVID-19» lo que ha generado rechazo y discriminación.

Casi 2.800 presos liberados en Honduras

Un total de 2.773 presos han sido excarcelados en Honduras como parte de las medidas que el país está implementando en las prisiones para evitar la propagación del coronavirus, del que ya se han contagiado en esa nación más de 80.000 personas y 2.433 han fallecido.

Son 1.093 reclusos han sido preliberados gracias a un plan para descongestionar las cárceles hondureñas ante la COVID-19, lo que supone el 39 % del total de presos liberados hasta el cierre de esta edición.

Unos 697 presos lograron la libertad condicional, es decir el 26 % del total, mientras que 603 salieron de prisión tras la conmutación de la pena, según cifras divulgadas por el poder Judicial de Honduras.

Honduras tiene un sistema penitenciario congestionado, que alberga a unos 22.000 reclusos, cuando su capacidad máxima es de 8.000, y menos de la mitad de los presos han sido condenados.

Se abren las fronteras, pero no para migrantes 1
Guatemala ha realizado un total de 342.674 pruebas en total -tanto en el ámbito privado como público- para detectar la COVID-19, una de las cifras más bajas del continente según organismos internacionales. EFE /Esteban Biba /Archivo

Pendientes de Trump

El continente sigue pendiente de la salud del presidente Donald Trump, que ha creado expectativa en todo el mundo después de dar positivo por COVID. El mandatario salió el lunes por la tarde del hospital militar Walter Reed, en Bethesda (Maryland), pese a que su médico personal, Sean Conley, reconoció que «no está fuera de peligro». Como suele hacerlo el mandatario empleó su cuenta de Twitter para informar de que sería dado de alta del centro sanitario.

Otro mandatario infectado por el COVID-19, el presidente de Guatemala, Alejandro Giammattei, aseguró que se encuentra recuperado y que a pesar de que sus pulmones «quedaron bien», el cansancio que se siente posterior a la enfermedad «ese va a durar muy probablemente algunas semanas».

Color en La Habana

El toque de color y de alegría en tanto lo ha dado La Habana, con la reanudación del transporte urbano y la reapertura de los restaurantes y playas, tras un mes de septiembre transformada en ciudad fantasma bajo toque de queda, por un rebrote de la pandemia que apenas sumaba unas decenas de casos diarios.

Además, Varadero, el principal destino de sol y playas de Cuba, reabrirá al turismo internacional y reanudará las operaciones aéreas el próximo 15 de octubre tras varios meses cerrado a los viajeros extranjeros a causa de la pandemia.

La situación en el sur

En Chile, mientras la capital respira tranquila, la Región de Magallanes está «ante una situación gravísima», declaró a la prensa el subsecretario de Redes Asistenciales, Arturo Zúñiga.

Chile registró 1.567 nuevos contagios y 58 personas fallecidas por COVID-19 el fin de semana, elevando la cifra total de infectados a 471.746 desde el inicio de la pandemia y a 13.037 el número de decesos.

Por otra parte, en Venezuela la oposición denunció esta semana que 1.412 personas han muerto por COVID-19 en el país caribeño, una cifra que duplica la de 653 fallecidos que ha hecho pública el Gobierno de Nicolás Maduro.

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