Fotografía familiar cedida donde aparece el niño Jimi Hernández o Monty como lo llaman sus amigos y familiares, actualmente estudia en la escuela preparatoria Skyline, en Mesa, de la cual se graduará el próximo mes de mayo y ya fue aceptado como estudiante de la Universidad del Estado de Arizona (ASU). (Foto: EFE)

En apariencia Jimi «Monty» Hernández es como cualquier otro niño de 12 años, le gustan las películas y los videojuegos, sin embargo, y a pesar de sufrir varios problemas médicos, el próximo mes de agosto iniciará clases en la Universidad del Estado de Arizona (ASU).

«Quiero estudiar bioquímica, me interesa mucho estudiar el cerebro, quizás algún día encontrar una cura para el autismo», dijo.

El pequeño actualmente estudia en la escuela preparatoria Skyline, en Mesa, de la cual se graduará el próximo mes de mayo y ya fue aceptado como estudiante de ASU.

«Monty», como lo llaman sus amigos y familiares, inició la escuela en cursos de educación especial, pero solo fue al jardín de infancia («kindergarden») por una semana antes de ser enviado directamente a primer grado.

Cuando estaba en segundo grado, lo promovieron de inmediato a tercero y después hizo simultáneamente el cuarto y el quinto grado, para finalmente ser promovido a séptimo grado. El año pasado terminó el décimo y undécimo grado.

Cuando tenía solo ocho años, su madre lo llevó para que evaluaran su coeficiente y recibió un coeficiente de 145+, sin embargo, el psicólogo le dijo que su puntuación pudo haber sido más alta, ya que el menor no contestó algunas preguntas porque «le aburrían».

Una persona de inteligencia promedio recibe un grado entre 90 a 110, una persona superdotada se encuentra en la escala de 121-130.

Sin embargo, la vida del menor no ha sido nada fácil, a pesar de su corta edad ha sido diagnosticado con autismo, convulsiones y Trastorno por Déficit de Atención (ADHD, en inglés), y también presenta problemas circulatorios.

Otro obstáculo que la familia enfrenta es que muchas becas universitarias como la beca federal de FAFSA tienen como requisito que el estudiante tenga un mínimo de 18 años para ser elegible, por lo que la madre está contactando organizaciones y grupos que dan becas a niños superdotados.

«Me gustaría que las escuelas estuvieran mejor preparadas para ayudar a niños superdotados, algunas veces confunden esto con problemas de comportamiento», dijo Hernández.

La familia abrió una cuenta de la plataforma GoFundme para pagar los gastos de colegiatura de «Monty».

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