Confiar o desconfiar

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Tener confianza en nosotros mismos no es una nueva ideología, es simplemente tener sentido común, tener sentido personal. Esto es la capacidad para juzgar razonablemente las situaciones de la vida cotidiana y decidir con acierto. La desconfianza es todo lo contrario, nos llena de dudas y nubla nuestro razonamiento impidiéndonos actuar con sentido común, muchas veces errando en nuestras decisiones. Lo peor es que la desconfianza nos puede llevar a la dependencia y la pasividad.

La realidad es que somos muchos los que fomentamos la dependencia y la pasividad. El resultado es un pueblo que ni piensa ni siente, excepto cuándo se le dice lo qué debe hacer o se le engaña para que piense de manera determinada. Para este fin se usan los medios de comunicación que muchas veces hacen todo lo posible para resucitar nuestras emociones haciéndonos caer en la trampa de exigir soluciones legales instantáneas cada vez que enfrentamos un problema, así es que siempre caemos en la trampa legal. 

Por ejemplo, hoy estamos enfrentando una situación nunca imaginada con el Coronavirus. El resultado es una economía que no funciona, esto puede igualmente resultar en una democracia que no vota, un gobierno que aprueba cada vez más leyes, un pueblo que es cada vez más aplastado por la ley. Un pueblo resentido por la pérdida de libertad.

En una sociedad comunista no se permite que la gente actué sin autorización explícita. En una sociedad libre es todo lo contrario, en este tipo de sociedad se presume que la gente es libre de hacer lo que quiera a menos que esté prohibido por ley. Aquí está el punto, la idea de que las reglas, las leyes, nos dirán exactamente qué hacer cambia la presunción: No podemos hacer lo que queremos porque la ley detalla nuestro curso de acción. «Muchas veces la falta de conocimiento nos puede destruir y en vez de indagar, de tratar de entender, simplemente comenzamos a destruir todo lo que nos puede salvar de nuestra propia destrucción. Es como la persona que enciende la luz y la apaga rápidamente para poder quejarse de que no puede ver.”… Michael Oakeschott, Filosofo.  Es como el que no ejerce el voto para más tarde quejarse.

En teoría la ley hace detalles y es como una guía clara para ayudarnos. Por medio de la ley sabemos exactamente lo que se requiere de nosotros, pero la ley tiene demasiados detalles, son como millones de cables invisibles que nos impiden hacer lo sensato, aquí es cuando el sentido común, nuestros principios morales nos guían.

Si usted está o no de acuerdo con los reglamentos impuestos por el Coronavirus. Si está o no de acuerdo con las decisiones tomadas en la ciudad. El remedio está en sus manos, es simple: téngase confianza y tome acción asegurándose de ejercer su voto, asegurándose de que usted y los suyos son contados en el Censo 2020. Asegurándose de siempre entender y ejercer sus derechos.

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