Imagen captura de pantalla de James Kenney en video conferencia (Imagen Impacto)

La semana pasada el alcalde Jim Kenney actualizó a los habitantes de Filadelfia sobre la crisis de violencia armada. En esa conferencia, dijo al público lo que ya sabemos, que necesitamos acción. El alcalde destacó que el gobierno de la ciudad está trabajando en nuevas estrategias e iniciativas. ¿¡Trabajando en ello!? Después de cuatro años de un aumento constante de asesinatos, ¿por qué la ciudad no ha desarrollado un plan?, ¿por qué todavía están trabajando en él? Debería haber iniciativas proactivas ya, ¿o esto comenzó ayer?

Hay dos planes sobre violencia armada en la ciudad: el Plan de Acción del Departamento de Policía y la Hoja de Ruta para Comunidades Más Seguras de la Oficina de Prevención de la Violencia. Ninguno de estos planes ha abordado eficazmente la violencia con armas de fuego en Filadelfia y la evidencia es el creciente número de asesinatos diarios.

Estamos en medio de una crisis de salud pública que ha aumentado constantemente durante años. No estoy hablando de COVID-19, sino de violencia armada. Si bien la pandemia del coronavirus ha encontrado una némesis en la vacuna, la violencia con armas de fuego continúa hiriendo y matando sin discreción. Bebés, niños, jóvenes, adultos y ancianos han sido víctimas. En 2020, la ciudad de Filadelfia fue escenario de 499 homicidios. En lo que va de 2021, al cierre de esta edición, se habían cometido 103 asesinatos, lo que representa un aumento del 30 % con respecto al 2020 hasta la fecha. Si hacemos los cálculos, la estimación de muertes por homicidio para fines de 2021 se estima en 673. Si el porcentaje de aumento sube al 45%, los homicidios resultantes serán más de 700 muertes. Recuerde, estos no son números, son personas que tienen familias y siguen vivas hoy.

Cuando fue su turno de hablar, el fiscal de distrito de Filadelfia, Larry Krasner, conocido por su actitud y políticas blandas contra el crimen, dijo que el número de muertes en la ciudad es bajo en comparación con otras partes del país. Considero que sus declaraciones fueron angustiantes e insensibles. Krasner nunca fue un fiscal, sino un abogado defensor, y de derechos civiles, que, durante su mandato como fiscal del distrito, ha culpado de los homicidios a la pobreza, al COVID-19 y, en la rueda de prensa, culpó del aumento a la ausencia de actividades para juventud y a la falta de empleo.

Krasner dice que aprecia el trabajo del Departamento de Policía, a quien demandó 75 veces. Dice que su oficina trabaja “de la mano” con la Policía y que está dispuesto a hacer todo lo posible para ayudarla. Krasner señaló que “una tasa de condenas del 85% no es la solución”. Me pregunto cuántos casos de ese 85% fueron acuerdos de culpabilidad.

La solución es la prevención. Esta siempre es mejor, pero una vez que un individuo cruza la línea y comete un homicidio, entonces la condena es todo lo que tenemos como consecuencia, por justicia y para mantener a los demás a salvo. Al final de esa rueda de prensa, me di cuenta de que no hay planes. La Policía y el fiscal de distrito no están trabajando juntos. El futuro de Filadelfia parece sombrío y hay una sensación de anarquía y pérdida de control sobre él. Las personas que se convertirán en estadísticas a finales de año están vivas hoy. Tenemos que encontrar esperanza. Si el liderazgo de la ciudad no puede salvarnos, ¿cómo podemos salvarnos a nosotros mismos? Porque no vendrá el Chapulín colorado.

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