Un activista de larga trayectoria. (Foto: Cortesía)

El acreditado activista puertorriqueño Wilfredo “Wil” Rojas llegó a esta ciudad durante el movimiento de liberación negra de los 70’s. “Me crie en un barrio que se estaba volviendo cada vez más multirracial y multicultural. Hubo rápidos cambios demográficos reflejados en nuestro vecindario y otros vecindarios de Filadelfia que fueron poblados por grupos étnicos predominantemente blancos”.

Su primer encuentro con la hostilidad étnica fue en el primer grado en la Escuela Parroquial Primaria San Malachy, donde se vio obligado a repetirlo porque no hablaba inglés. Al año siguiente, su familia se mudó dentro de los límites de la Escuela San Pedro Apóstol, donde la población estudiantil era en su mayoría blanca. Allí, los estudiantes latinos eran una minoría en ciernes y muy pocos negros asistían a esa escuela. “En séptimo grado, cansado de los insultos raciales dirigidos a los estudiantes de color por parte una monja en particular; Juan F. Ramos, quien se desempeñó como el segundo latino elegido para el Concejo Municipal de Filadelfia, organizó una huelga para protestar por el trato racista de la monja. Mientras nos apretujaban en la oficina de la Madre Superiora, exigimos la presencia de nuestros padres”, recordó.

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Wilfredo Rojas. (Foto: Cortesía)
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Su hijo Alejandro Rojas García. (Foto: Cortesía)

Mientras Wil estaba en la escuela secundaria Penn Treaty Junior High School fue designado, junto con un compañero negro, para trabajar en un comité con estudiantes blancos para desactivar la animosidad racial contra los alumnos y las personas racializadas que vivían al oeste de la línea divisoria racial de 2nd Street. “Esto me inculcó la pasión por defender la libertad, la justicia y la igualdad”, afirmó. Fundó un club social con el apoyo de don Ramón Velázquez, líder comunitario respetado involucrado con Concilio de Organizaciones Hispanas y la política electoral. Gracias a ello, consiguió un trabajo en una corporación privada contratada por el gobierno federal para recorrer el país y evaluar los programas para jóvenes financiados por este.

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Con su esposa Carmen y sus hijos Neumann y Verónica. (Foto: Cortesía)

Durante el verano de 1968, viajó para reunirse con miembros de organizaciones de derechos civiles como los Brown Barrets en California, los Young Lords en Chicago, y el Partido de las Panteras Negras en Oakland. En una manifestación en pro de la desegregación de Girard College en Filadelfia, conoció a Cecil B. Moore, abogado, político y activista de derechos civiles que encabezó la lucha para integrar a esa universidad.

Después de que terminó el trabajo de verano, asistió a la escuela secundaria Thomas Edison, donde se unió a otros estudiantes latinos y negros para protestar por el reclutamiento de estudiantes para luchar en Vietnam, y presionaron por estudios negros y latinos y una declaración de derecho estudiantil. “Mi experiencia de vida temprana con el racismo y la privación económica, me motivó a luchar por la igualdad de oportunidades para las personas de color”, relató.

Wil fue miembro del capítulo de Young Lords y sirvió como parte del equipo de seguridad para Huey Newton, el fundador del Partido de las Panteras Negras, durante la Conferencia Nacional del Poder Negro en Filadelfia en 1970. El activista también fue miembro del Congreso Nacional por los Derechos Puertorriqueños, capítulo Filadelfia. Esa organización se dedica a asegurar la igualdad y terminar con la discriminación contra los puertorriqueños.

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Con el concejal Angel Fuentes. (Foto: Cortesía)

En 1993, este activista apoyó la huelga de trabajadores de champiñones de Kennet Square, en su gran mayoría mexicanos. En ese tiempo escribía para el periódico Enfoque Comunal. También ha escrito para el diario Philadelphia Inquirer y actualmente para Frontrunner e Impacto

Wil obtuvo su licenciatura en Servicios Humanos y una maestría en Educación en la Universidad Antioquía en San Francisco. Fue cofundador de la Oficina de Justicia y Alcance Comunitario del sistema de prisiones de Filadelfia, donde trabajó 20 años. Ahí contribuyó a aumentar la diversidad racial del personal, alentando a los confinados negros, blancos, latinos, musulmanes, cristianos y judíos a trabajar juntos.

Por su larga trayectoria en activismo, recibió el reconocimiento “Dr. Martin Luther King Jr., Campeón por la Justicia”.

Hace seis años sufrió un duro golpe en su vida por la pérdida de su hijo, Alex Rojas García, de 34 años, quien fue asesinado por Leonaldo Rivera el 24 de enero de 2015. Tanto él como Aleida García, madre de Alex, se dedicaron incansablemente para que hubiera justicia. El asesino está cumpliendo una sentencia de por vida en prisión.

Wil vive con su esposa, Carmen Marrero, y sus hijos Neumann y Verónica en Nueva Jersey. Tiene seis hijos (dos de ellos fallecidos), nueve nietos y cinco bisnietos.

Con una vida dedicada a la defensa de los derechos humanos, con una vocación de servicio y de genuino aprecio por los inmigrantes en especial latinoamericanos, Wil es un ejemplo de perseverancia en la continua lucha por la justicia social.

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