Credito Perla Lara

La internacionalmente reconocida chef mexicana Cristina Martínez, ha cautivado a Filadelfia por su barbacoa (carne de borrego cocinada en horno de tierra). La dedicada empresaria y su esposo, Benjamin Miller, han estado distribuyendo alimentos nutritivos, para las personas más necesitadas durante el Covid-19. Realizan esta labor altruista en colaboración con “World Central Kitchen” del conocido chef José Andrés, con quien Ben se contactó. A través de varias organizaciones, entre ellas Puentes de Salud, entregan 200 comidas diarias de lunes a viernes, pero la meta es llegar a 500.  

Cristina está impresionada con la cantidad de voluntarios que se han involucrado. El objetivo de Ben es que puedan cumplir un año haciendo esta labor, ya que han recibido muchas donaciones también de granjeros, sin embargo, lamentan que sea tan difícil hacer que la gente acepte los vegetales, aunque sean gratis.  

La pareja es reconocida por su activismo en la defensa de los derechos de los migrantes. Juntos iniciaron el movimiento “Right 2 Work” que busca proteger a los trabajadores indocumentados para que tengan derechos y protección social. 

LA VIDA DE IMPACTO de "Cristina Martínez, cocina de corazón y con fe" 1

También participan activamente en la organización Alianza Popular por los Derechos de los Trabajadores Indocumentados, que aboga por el derecho de los migrantes a trabajar. Ella conoce de primera mano los retos de ser indocumentada y sabe lo difícil que es tener una compensación laboral justa, cuando “la falta de papeles” es la excusa para no recibir el salario merecido.

La receta que la convirtió en una celebridad

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Cristina Martínez y Ana Flores, “Casa México”. Foto Cortesía Ana Flores

Cristina llegó a Filadelfia con pocos recursos, pero con la receta secreta de su padre para hacer esta rica carne de borrego. De hecho, su pueblo natal Capulhuac es conocido como “la capital de la barbacoa”. Comenzó preparando su famosa barbacoa en su apartamento, luego junto con su esposo empezaron los fines de semana a vender tacos, en un carrito de comida.

En años anteriores, trabajó en restaurantes y en el último conoció a Ben, quien aprendió hablar español para comunicarse con ella. Con sus ahorros, decidieron abrir su propio establecimiento en el sur de Filadelfia. «Me di cuenta de que no había quien hiciera este tipo de comida” * Fue así como esta tenaz emprendedora abrió su restaurante “South Philly Barbacoa”.

Su éxito empresarial también se debe al intenso trabajo que realiza diariamente, y a la atención personal a cada detalle en su restaurante. Estos detalles incluyen el cuidado con qué sirve la comida, cómo les da la bienvenida a los clientes, darse tiempo para saludar a los clientes conocidos, y estar al pendiente del bienestar de sus empleados.

Por otra parte, Ben y Cristina ofrecen gratuitamente el uso de su restaurante para pláticas sobre derechos de los trabajadores, para la difusión de lenguas indígenas como el náhuatl y el quechua, exhibiciones de arte, proyecciones de documentales, entre otras actividades de artistas y activistas comunitarios.

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La chef mexicana cosechando. Foto Cortesía Ana Flores

Ahora, junto con su esposo, tienen “South Philly Barbacoa” donde podrá degustar comida mexicana gourmet a muy buen precio, y El Compadre, que es el que forma parte del “World Central Kitchen” y que le da trabajo a diversos chefs de distintos orígenes étnicos, que elaboran platillos de sabores internacionales, pero evitando el cerdo, respetando así la diversidad cultural y religiosa. Su también generosa amiga Ana Flores, es su socia en “Casa México”, los tres restaurantes están en la calle 9 sur.

Su lema en la vida es “Tener un amor inmenso por las cosas simples y sobre todo tener fe para alcanzar nuestras metas”.

Una vida resiliente

Esta mujer valerosa, salió de su país debido al maltrato constante de su esposo. Cruzó el desierto de Arizona dejando a 4 sus hijos para poder darles una mejor vida. Uno de sus grandes orgullos es su hija Karla, quien mientras esperan ambas el momento de volverse a ver en persona, se van compartiendo por celular sus penas, sus logros, sus luchas. Karla es enfermera y atiende actualmente pacientes del COVID-19 en México, a ella le ha tocdo mucha veces recibirlos y también despedirlos cuando parten de esta vida, algo que hace con mucha dignidad, respeto y amor, aprendido de su madre.

Cristina sabe que su hija ha tenido la oportunidad de seguir sus estudios gracias a los sacrificios de una decisión extrema, con un alto costo.  Fue fichada por las autoridades de inmigración en uno de sus intentos por cruzar la frontera, por lo que no ha podido obtener su residencia, aunque esté casada con un ciudadano estadounidense.

Después de lograr reunirse con su hijo Isaías en 2014 en Filadelfia, éste murió inesperadamente en 2017 a los 23 años. Fue un golpe tremendo para ella. Él acababa de abrir su propio restaurante, “El Compadre” y estaba muy entusiasmado con su negocio.

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Cortesía Ben Miller

Reconocimientos nacionales

El trabajo de Cristina ha sido reconocido por la revista “Bon Appétit” que nombró su restaurante como uno de los diez nuevos mejores en EE. UU., por Univisión en un podcast titulado “Mejor vete, Cristina” y por un episodio completo de la serie “Chef’sTable”. fue finalista de los premios “James Beard” for Best Chef, Mid-Atlantic y “Basque Culinary World Prize”.

Por su aportación a la gastronomía de Estados Unidos, su activismo constante en favor de los migrantes y su contribución a la economía local de Filadelfia, pero sobre todo por su enorme y resiliente corazón, Cristina Martínez es una Vida de Impacto.

*Las citas son extraídas de un reportaje publicado en VOA

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