Vista el 30 de abril de 2020 de la obra "Thank You", del artista Scott LoBaido, instalada frente a la puerta principal del hospital de Elmhurst en Nueva York (Estados Unidos). EFE/Jorge Fuentelsaz

Filadelfia. PA- Desde la llegada de la pandemia de COVID-19 a los Estados Unidos, he estado aislada en casa, sintiéndome vulnerable y rodeada de incertidumbre, pero esta no es la primera vez que enfrento estos desafíos.

En 2013, sufrí una reacción alérgica a un medicamento que me provocó el Síntoma de dificultad respiratoria aguda (SDRA) y me llevó a una unidad de (UCI) cuidados intensivos por 5 días. Al igual que miles de pacientes con COVID-19, fui intubada, con un ventilador a un paso de la muerte en una especie de abismo. Pasé casi dos meses en la UCI y sobreviví milagrosamente, pero no sin cicatrices. Pasé otros dos meses en rehabilitación física y luego meses adicionales en casa con oxigenoterapia. En este intenso estrés, lo que importo fue el amor, el afecto, la simpatía y la ayuda financiera práctica que recibimos de los demás.

Sin embargo ¿Cómo expresar amor, preocupación, condolencias o aprecio en estos tiempos? Si no es posible compartir los abrazos, los apretones de manos, los besos fuera de nuestra familia inmediata. ¿Cómo nos mantenemos conectados en un mundo resguardado?, ¿Estamos avanzando hacia nuevas formas de conectarnos o regresando a algunos tipos de comunicación, que nos parecían poco interesantes en los últimos años porque eran demasiado refinados para nosotros y nos demandaban demasiado tiempo? Durante esta Pandemia, el contacto emocional y la comunicación han sido una tabla de salvación para las relaciones interpersonales a medida que nos distanciamos socialmente de los demás.

Un mensaje de texto no es lo mismo que una llamada telefónica o un video chat. He estado llamando a amigos y familiares con los que no me comunicaba dese hace años. Si, los estoy llamando para saber cómo están, para dejarles saber que me importan, y después de hacerlo me da una sensación de tranquilidad y me reafirma que no estoy sola. Realmente no importa si soy yo la primera en llamar o si lo hago porque no se han comunicado conmigo en mucho tiempo.

Siento la necesidad de conectarme porque me he vuelto dolorosamente consciente de la fragilidad de todas nuestras vidas. El suelo ya no es estable y seguro.

No solo COVID-19, sino muchos otros eventos, como muerte, nacimientos, uniones, separaciones, pueden desbalancear nuestra seguridad, y podemos llegar a sentir que el suelo se está desmoronando bajo nuestros pies. Esta vez lo estamos sintiendo de manera colectiva.

Resiliencia, Comunicación y Generosidad 1
El artista Scott LoBaido observa el pasado 30 de abril su obra «Thank You» instalada frente a la puerta principal del hospital de Elmhurst en Nueva York (Estados Unidos). EFE/Jorge Fuentelsaz

Igual que yo, quizás tienes en algún lado, un cerro de tarjetas de felicitación que no has usado, después de todo ¿no es más fácil escribir un email en una tarjeta electrónica? Más fácil quizás, pero más significativo, definitivamente no y lo sabes. Todo tiene que ver con el sentimiento que produce el recibir una tarjeta inesperada por correo, de un amigo que recuerda tu cumpleaños, o te envía una tarjeta de agradecimiento o de condolencias por la pérdida de un ser querido ¿No sientes que de verdad le importas a la persona que te envió la tarjeta? Este nivel de contacto emocional significativo es el que se necesitamos en este momento.

Puede ser que ahora estemos viviendo con distancia social, pero podemos seguir comunicados, tal vez incluso mejor que antes. Practica el arte de la conversación. Escribe una carta (a mano), ponle una bella estampilla en el sobre y envíesela a alguien con quien deseas conectarse. Muchos de nosotros tenemos más tiempo disponible, y podemos revivir esas viejas usanzas de escribir cartas. Observa entre tus amigos y familiares, a quien le daría gusto recibir una tarjeta y tal vez algo más práctico. Estoy segura de que no se olvidarán de ti y de tu generosidad. No todos somos doctores o enfermeras, pero todos podemos ser héroes ante esta prueba colectiva.

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