En el marco de la conmemoración del Día de los Pueblos Indígenas, el Consulado de México en Filadelfia inauguró el 15 de octubre la exposición fotográfica “El Juego Sagrado”, obra del reconocido fotógrafo mexicano Javier Hinojosa. La muestra explora la profunda cosmogonía y la historia del juego de pelota prehispánico, con más de 3,500 años de tradición.
Este juego se practicaba desde el actual estado mexicano de Zacatecas hasta Costa Rica. Además de ser una actividad deportiva, también tenía una connotación religiosa. En el Popol Vuh, el libro sagrado de los mayas se narra que los gemelos Hunahpú y Xbalanqué derrotaron a los dioses del inframundo después de competir en la cancha de juego y que posteriormente ascendieron al cielo como el Sol y la Luna, respectivamente.

“El juego de pelota, más que un juego, es una cosmovisión de cómo funciona el universo. Es una práctica ritual, es una actuación de lo sagrado, es la lucha entre la vida y la muerte”, explicó el cónsul adscrito Raúl García Zentlapal.
En la introducción a la exhibición, el fotógrafo Javier Hinojosa escribió: “Desde las antiguas canchas mesoamericanas hasta las canchas de los estadios de fútbol de hoy, estos espacios siguen ocupando un lugar particular dentro de la vida de las comunidades. El juego cambia, pero la cancha permanece como un lugar donde algo sucede y se comparte”.
En cuanto a la arquitectura, una de las formas más conocidas de las canchas es la de “I”, integrada por un largo pasillo y una cabecera en cada extremo. Algunas tenían discos de piedra con un orificio en el centro, conocidos como marcadores. En ciertas variantes del juego, el objetivo era mantener la pelota de hule en movimiento e intentar hacerla pasar a través de aros de piedra empotrados en los muros laterales, una tarea particularmente difícil.
En muchas de sus variantes, los jugadores golpeaban la pelota de hule principalmente con las caderas, los muslos o los antebrazos, protegidos por fajas de cuero y cinturones gruesos. Las reglas variaban según la época y la región.

La ciudad de Cantona, al noreste del estado mexicano de Puebla, es uno de los sitios donde se han descubierto más canchas de juego de pelota, entre 24 y 27. Estos espacios son testimonios arquitectónicos de una de las expresiones más significativas de las culturas prehispánicas y constituyen una parte primordial del patrimonio cultural de México y del mundo.
En la actualidad, el juego de pelota mesoamericano se practica en varias regiones de México, Belice, El Salvador y Honduras, así como entre comunidades migrantes en Estados Unidos, incluidas algunas en Las Vegas, Nevada, y grupos mixtecos en California.
La exhibición “Juego Sagrado: Los juegos de pelota mesoamericanos, desde el pasado hasta el presente” estará abierta al público de manera gratuita hasta el 25 de noviembre en la Galería Gilberto Owen, ubicada en 1650 Arch Street, en el centro de Filadelfia.






