Filadelfia,PA- Está por terminar el mandato de quien puso como enemigos públicos a la migración y a la prensa. Tal vez por eso nuestra conversación con Gabriel Escobar, empieza evocando sus cicatrices y heridas.

Huérfano de padre llegó con su madre y sus hermanos a la ciudad de Nueva York con tal solo 7 años. De ese período recuerda poco, revela, “tal vez debido al trauma de integración forzada”. 

Con una experiencia de 21 años como editor, el pasado 12 de noviembre, el periodista Gabriel Escobar fue nombrado editor y vicepresidente sénior de The Philadelphia Inquirer, uno de los diarios más prestigiosos de Estados Unidos. Con este nombramiento, se convierte en uno de los latinoamericanos de más alto rango en una organización de medios de comunicación.

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En junio pasado el diario cumplió 191 años, de los cuales, en los más recientes a Escobar le ha tocado vivir la revolución de los medios digitales y la tecnología, que ha arrastrado al periodismo impreso a nuevos retos, que ya ha venido respondiendo el veterano de las letras que se inscriben en la historia a través de las noticias.

Escobar se ha desempeñado como el segundo al mando de la sala de redacción desde 2017, en una época donde el periodismo y la migración ha estado bajo ataque, él ha sabido maniobrar estas dos condiciones a su ventaja, y demostrar con su trabajo, que haber llegado a ese puesto, se lo ha ganado.

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The Philadelphia Inquirer ha reconocido que Gabriel «ha sido una fuerza impulsora, con su primera estrategia digital y sus investigaciones premiadas».

En sintonía con los tiempos, Gabriel ha venido trabajando en esta transformación, y desde hace un año el periódico tiene una edición digital en español que ha tenido éxito y piensan ampliar. El editor se siente orgulloso del trabajo que ha venido desempeñando Jesenia De Moya Correa como reportera bicultural, que ha sido una parte fundamental en este proyecto bilingüe.

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Search (inquirer.com)

Escobar, con 35 años de experiencia en periodismo, goza de amplia trayectoria en otros medios estadounidenses, como The Washington Post y The Dallas Morning News.

El editor es tan bueno como las personas con las que trabaja. Los periodistas de The Philadelphia Inquirer han realizado un trabajo ejemplar en el ciclo de noticias más desafiante que jamás haya visto. Es un honor servir. Tuitea.  (13) Gabriel Escobar (@escobarinquirer) / Twitter

Quien fuera reportero por 15 años, tiene claro que, como editor, tiene que depender del talento de otros, y ha puesto su experiencia y su escucha al servicio del desarrollo de los periodistas, poniendo al centro al ser humano. Él está acostumbrado a los desafíos, y sabe lo que significa la jungla que hay que enfrentar en las grandes ciudades, pero también ha atravesado la de la amazonía.

Un viaje a su aventura en el sur

Danzando por el tiempo, Gabriel recuerda sus 4 años como corresponsal en Sudamérica; con cierta nostalgia, enumera los países por los que adquirió experiencia reporteril a todo terreno, o mejor dicho a toda barca, pues recorrió el río Amazonas. Como enviado del Washington Post, recorrió Brasil, Argentina, Chile, Ecuador, Bolivia, Venezuela, Perú, donde tuvo la oportunidad de entrevistar al entonces presidente Fujimori, en momentos en que se encontraba en guerra con Ecuador. Gabriel tuvo la oportunidad de regresar a su natal Colombia; también recuerda sus visitas a México durante las elecciones del 94, y su estancia en El Salvador, Panamá y Cuba; donde recuerda la complejidad de las historias de migración. Un sinfín de memorias, forman parte de su bagaje cultural y periodístico.

Trabajó 16 años en The Washington Post, fue jefe de la oficina de corresponsalías en América Latina, con sede en Argentina; y ya como editor, coordinó la cobertura de los ataques terroristas del 11 de septiembre.

Gabriel, quien ahora se sitúa en la cima del prestigioso órgano noticioso, para el que ha trabajado en diferentes vestes y momentos de su carrera, empezó su historia periodística en un pequeño semanario del condado de Queens, en Nueva York; aunque antes había sido repartidor de periódicos.

Los editores, en cierta medida, son como los guionistas de una producción cinematográfica o los directores de orquesta, que requieren de seres visionarios. Gabriel lo es, y cuando la humildad acompaña al talento y la disciplina, los resultados positivos llegan. Escobar tiene un panorama adverso y parte de su trabajo, como el de todos los medios, es el reparar la relación entre el periodismo y el pueblo, pero, además, la industria periodística viene viviendo un momento crítico en sus finanzas.

Un ambiente tóxico, un acoso a la prensa, una confianza perdida, sumados a las nuevas tecnologías y a la preponderancia de las redes sociales, donde cada uno es un cronista de su propia vida, representan un gran reto, pero Gabriel tiene clara la utilidad del periodismo profesional, que también puede proveer una plataforma para que la gente se comunique y cree comunidad.

El niño que llegó sin hablar inglés, y que sigue teniendo un español fluido gracias en buena parte a su madre, Clemencia Escobar, quien murió en agosto de 2017, ahora encabeza a un equipo de unos 210 miembros del robusto engranaje periodístico del Inquirer.

Escobar asume el cargo que quedó vacante cuando el editor ejecutivo, Stan Wischnowski, renunció en junio, después de que el periódico publicara un titular ampliamente criticado: “Los edificios también importan”. Esto provocó indignación dentro y fuera de la empresa, puesto que indicaba cuáles eran las prioridades de cobertura de la redacción y el trato dado a los periodistas de color en el momento.

The Philadelphia Inquirer, ocupa un lugar importante en el periodismo nacional, ubicandose en uno de los cinco mercados de medios más grandes del país. La circulación combinada de The Philadelphia Inquirer y The Philadelphia Daily News es de aproximadamente 91,000 copias para los días de semana; www.inquirer.com tiene un promedio de 10.5 millones de usuarios únicos por mes, y los suscriptores de pago crecieron este año a más de 45,000.

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Inquirer.com: Philadelphia local news, sports, jobs, cars, homes

Según confirma Jessenia Moya, recientemente la sala de redacción ha recibido capacitación contra el racismo, y Escobar y el editor en jefe, Patrick Kerkstra, han supervisado la iniciativa “Inquirer For All”. Más de 70 miembros del personal de la sala de redacción, entre los que se encuentra ella, participan en comités que examinan las prácticas periodísticas y la cultura interna de la sala de redacción. Recientemente la reportera conversó con él en una de las recientes iniciativas del multimedio. Inquirer LIVE: Special Conversation with Gabriel Escobar

Gabriel Escobar en las diversas entrevistas que le han hecho recientemente por la visibilidad que le ha dado su nombramiento, cuenta como fue repartidor de periódicos para el Long Island Express a principios de los 70’s. Durante los 80’s trabajó en varios periódicos en Queens. Antes de incursionar en el periodismo lo antecedieron 10 años trabajando en las instalaciones principales de la Biblioteca Pública de Nueva York, en el centro de Manhattan, Escobar obtuvo una licenciatura en escritura creativa del Queens College, con la City University of New York, y la maestría en periodismo en la Universidad de Maryland. Aunque tiene todas las credenciales para ocupar este meritado puesto, Gabriel reconoce la labor del reportero y que esta profesion es sumamente demandante.

Con la ventaja y desventaja que el periodismo se ejerce teniendo un principio y final cotidiano, como profesional, vive su misión día a día, con el fin de ayudar a su equipo a que la desarrollen. Gabriel está escribiendo historia nueva en el periodismo, y enriqueciendo el abecedario migrante y latino, contribuyendo a que la narrativa sobre nosotros la escribamos nosotros mismos.

La clave de su éxito está en su familia

Gabriel, el padre, el esposo, el inmigrante, sabe que sus esfuerzos han rendido frutos profesionales. Pero su éxito más grande lo mide en la plenitud de sus hijos, que se dedican con pasión a lo que les gusta, viviendo sus talentos, en especial, a la música. Se siente también bendecido por su esposa y colega, que ha sido clave para que él pudiera desarrollarse, sobre todo cuando le tocaba ir a casa solo a dormir, después de largas jornadas de trabajo.

Un genuino aprecio por el migrante

Cuando tocamos el tema de la migración, a Gabriel se le nota que su origen lo enorgullece; “los inmigrantes son trabajadores, tienen ambición, el hecho de escapar o salir voluntariamente de su país requiere de un coraje extraordinario, porque requiere abandonar todo lo familiar, llegar a un país ajeno… todos los inmigrantes que hacen ese viaje demuestran ese coraje.

Gabriel admira esa determinación que los caracteriza, junto con la fe, el valor y el trabajo duro, porque el trabajo es la salvación, y saben que los beneficios del trabajo pagan el sacrificio de migrar. “Los inmigrantes son optimistas, tienen muchos desafíos, pero siempre son optimistas, porque reconocen un futuro mejor que el presente”.

Como inmigrantes, considera que debemos de afianzarnos en nuestras raíces, pues perderlas nos haría seres incompletos.

Nuestras raíces son como un cordón umbilical que nos une a nuestra tierra. Gabriel, el migrante, se ha mantenido firme y consecuente, con la satisfacción de saber que su madre partió con la seguridad de que su coraje, su fe y resiliencia tuvieron sus buenos frutos.

Gabriel Escobar, con maestría dirige una especie de orquesta que improvisa todos los días, en un ambiente lleno de ruido, y, sin embargo, se empeña en retratar con la mayor fidelidad posible el diario acontecer, con un pie en un futuro donde no se pierda la esperanza.

La conversación completa la puedes ver en nuestra nueva pag de Youtube.

Gabriel Escobar conversando con Impacto – YouTube

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