La civilización Totonac, pintado por Diego Rivera. (Foto: Pixabay)

Hablar de Diego Rivera es referirse a un icono de la pintura muralista mexicana del siglo XX. Su mensaje social, revolucionario y crítico está plasmado en sus creaciones. Los murales transmiten una historia cargada de mensajes simbólicos. Con su obra, Rivera rescata la importancia de las tradiciones culturales indígenas de los pueblos, convirtiéndolas en la esencia de su visión transformadora.

Descubriendo al artista

Diego Rivera nació en Guanajuato, México en 1886. Aprendió a leer a los cuatro años. La procedencia india de su abuela materna lo llenaba de orgullo por sentirse mestizo. De su abuelo paterno heredó su espíritu revolucionario. Tomó clases de pintura en la Academia Nacional de San Carlos. Con los años, el arte se convierte en una forma natural de su existencia. Muere en 1957.

Aprendiendo de los maestros

Fuentes históricas mencionan que Rivera viajó por Europa y Francia aprendiendo las técnicas del Greco, Giotto y Picasso. En México, su arte fue influenciado por Félix Parra, José María Velasco y Gerardo Murillo, entre otros. Con el tiempo, el artista va descubriendo un estilo de pintura histórica basada en el estudio del arte indígena, la clase trabajadora, la cultura folclórica y precolombina definiendo su huella como pintor muralista. 

Diego Rivera: Arte y revolución 1
Diego Rivera y el movimiento muralista. (Foto: Pixabay)

El despertar de su conciencia histórica 

Su lucha fue despertar la concientización del pueblo analfabeto. Su mensaje: La necesidad de forjar un pueblo instruido que participe en los cambios históricos, sociales y políticos de México. Con su obra denuncia la guerra civil mexicana de 1910 y las sublevaciones campesinas e indias. También, plasma su idealismo de unificar al pueblo a través de una identidad nacional que valore las raíces culturales de los pueblos. En un futuro, esta herencia cultural sería la forjadora de nuevas generaciones. 

La temática de “La Creación” 

En 1922 empieza su primera obra gubernamental de 128 paneles. Andrea Kettenmann, autora del libro “Diego Rivera: Un espíritu revolucionario en el arte moderno,” menciona que las paredes de la Escuela Nacional Preparatoria en el Distrito Federal representan la historia del arte, los orígenes de las ciencias y una versión de la historia de la humanidad. Con su vasta obra, Rivera denuncia a los personajes que controlan el gobierno y sus instituciones. Además, su ideología comunista y la evolución de su pensamiento marxista-leninista se ve reflejada en sus frescos. 

Para conocer más sobre las obras artísticas del pintor visite la exhibición “Diego Rivera: Frescoes” en el Museo de Arte de Filadelfia.  
Contacto: LinkedIn @maryluzmarques
Twitter @ maryluz_marques

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