Jessie es orgullosa madre y abuela de 4 hijos y 11 nietos. Cortesía de David Cruz

Norristown, PA. – Yesenia “Jessie” Alejandro ofició una misa en español el 2 de noviembre, en la Iglesia Episcopal de La Crucifixión, en el sur de la ciudad. Su sermón se enfocó en “subir a la montaña para poder ver las grandezas de Dios, y cómo a través del amor, fe y esperanza podemos amar más y mejor”.

Los episcopales creen en un Dios amoroso, liberador y vivificante; Padre, Hijo y Espíritu Santo, según establece la Diócesis Episcopal. Son el tercer grupo más grande de cristianos en el mundo. Tienen un legado de inclusión aspirando a dar a conocer y a ejemplificar el amor de Dios a todos, sin excepción. Jessie ha manifestado ese amor desde que llegó a Filadelfia en 1991, procedente de Puerto Rico, donde nació en el pueblo de Barranquitas. 

Ese amor incondicional la ha llevado a abrazar las comunidades más marginadas de la ciudad. El 10 de octubre fue ordenada ministra, convirtiéndose así en la primera mujer hispana sacerdote en la iglesia episcopal del estado de Pensilvania.

Como parte del centro diocesano de la iglesia St. John, de Norristown, tuvo un acercamiento profundo con la comunidad mexicana, repartiendo despensas durante los meses cruciales del COVID-19 a miembros de dicha comunidad. Para conocer mejor la celebración del “Día de los Muertos”, festejada por miles de mexicanos en la región, Jessie decidió que se montará un altar dedicado a los difuntos en la Iglesia de la Crucifixión con la ayuda de Edgar Ramírez, líder cívico del sur de la ciudad y colaborador de opinión de Impacto.

Con amor todo se puede 3
Jessie y Mark preparando la iglesia. Cortesía David Cruz

Su esposo y ella adquirieron las macetas de flores de cempasúchil y el tradicional papel picado en un comercio local mexicano, para terminar de decorar la iglesia y el altar con un grupo de voluntarios. De acuerdo con la costumbre, se debe hacer un camino con pétalos de flores y veladoras para que entren las ánimas benditas. También portó el sahumerio de barro negro, donde quemó el incienso de copal blanco (una resina de árbol) que se usa el 2 de noviembre. “Mi experiencia fue muy conmovedora, no pude resistir las lágrimas cuando estaba poniendo los pétalos de las rosas. Sentí un gran orgullo de poder ser parte de esta celebración, de la oportunidad que me dio la Iglesia y además miembros de la comunidad, siento un gran respeto y agradecimiento hacia todos”, expresó emocionada.

Después del sermón, les pidió a los asistentes que dijeran los nombres de sus seres queridos que habían fallecido, y que dijeran “presente” al pronunciarlos. Luego tomó cada foto en el altar de muertos, durante la música instrumental y las mostró una por una a los feligreses. Así terminó la misa en español en la Iglesia de la Crucifixión, que ha estado abierta intermitentemente desde hace tres años.

Jessie fundó “Mothers Mission” en 2004. Ella junto con un grupo de voluntarios dan de comer a quienes lo necesitan. En el Festival del Día de Acción al Aire Libre, la Misión prepara dos mil comidas en el área de Kensington.

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