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Alaska, Francisco Céspedes, Lila Downs y Daniela Mercury recibirán el Premio a la Excelencia Musical

Premio
El cantautor cubano Francisco Céspedes durante una entrevista en la Ciudad de México el 5 de mayo de 2016. (Foto AP/Berenice Bautista, archivo)

MIAMI— Alaska, Francisco Céspedes, Lila Downs, Daniela Mercury y Chichí Peralta recibirán el Premio a la Excelencia Musical de La Academia Latina de la Grabación y Omar Alfanno será galardonado con el Premio del Consejo Directivo como parte de la entrega de los Premios Especiales anunciados el martes.

El Premio a la Excelencia Musical se otorga a intérpretes que a lo largo de sus carreras han realizado contribuciones creativas de sobresaliente valor artístico a la música latina y sus comunidades. El Premio del Consejo Directivo reconoce a personas que han realizado importantes aportes a la música latina, aunque no necesariamente a través de interpretaciones. Ambas distinciones son otorgadas por votación del Consejo Directivo de La Academia Latina de la Grabación. El homenaje se realizará el 9 de noviembre durante la 27ª Semana Anual Latin Grammy en Las Vegas.

“Es un inmenso privilegio honrar a estas leyendas vivientes, un grupo excepcional cuya influencia trasciende generaciones y géneros y que continúan enriqueciendo y redefiniendo nuestra herencia musical”, dijo en un comunicado Manuel Abud, director general de La Academia Latina de la Grabación.

Por segundo año consecutivo durante la ceremonia también se reconocerá al ganador del Premio al Educador de Música Latina. Esta distinción, presentada en asociación con la Fundación Cultural Latin Grammy, honra a un educador excepcional que ha tenido un impacto significativo al incorporar la música latina en su plan de estudios. Como parte del reconocimiento, el programa de música de la escuela del ganador recibirá una donación de instrumentos musicales valuada en 10.000 dólares para apoyar la educación musical.

ARCHIVO – Alaska, del grupo español de electropop Fangoria, durante la conferencia de prensa de la banda en Ciudad de México, el martes 7 de junio de 2011. (Foto AP/Marco Ugarte, archivo)

Alaska

Fundadora de Alaska y Dinarama así como Fangoria, nació en la Ciudad de México en 1963, su nombre verdadero es Olvido Gara Jova y se trasladó a España cuando era niña. Alaska comenzó su carrera musical con Kaka de Luxe, una de las primeras bandas del punk español. En 1979 creó Alaska y los Pegamoides, que cuatro años después se transformaría en Alaska y Dinarama. Intérprete de éxitos como “Ni tú ni nadie” (1984) y “A quién le importa” (1986) de melodías de pop electrónico y letras contestatarias. Alaska continúa activa en los estudios de grabación y salas de concierto a través de Iberoamérica.

Francisco Céspedes

Francisco Céspedes tiene un estilo único que mezcla jazz y bolero. Nació en Cuba y desde 1992 está radicado en México. En su carrera ha compuesto canciones para artistas como Luis Miguel y colaborado con Alejandro Sanz, así como los fallecidos Armando Manzanero y Pablo Milanés con quienes lanzó los álbumes “Armando un Pancho” y “P&P”. Su debut de 1997, “Vida loca”, lo llevó al gusto popular a través de la canción que da título al disco. Ha sido nominado a varios Latin Grammy.

ARCHIVO – Lila Downs posa durante una entrevista sobre su álbum «Al Chile» en Nueva York el 3 de mayo de 2019. (Foto AP/Bebeto Matthews, archivo)

Lila Downs

Lila Downs posee un poder vocal que la lleva del jazz a la cumbia y el bolero. Ha sido galardonada con seis Latin Grammy y un Grammy. Su más reciente álbum es “Cambias mi mundo”, el cual lanzó poco antes de su participación en la ceremonia de inauguración de la Copa Mundial de Fútbol 2026. Hija de una madre mixteca y un padre estadounidense, Anna Lila Downs Sánchez nació en Tlaxiaco, Oaxaca, en 1968. Su álbum debut “Ofrenda” allanó el camino para otras producciones como “Pecados y Milagros”, “Una sangre” y “Balas y chocolate”.

Daniela Mercury

Daniela Mercury es pionera del género musical brasileño axé y su canción “O canto da cidade” es un himno que ha perdurado durante más de tres décadas. Su música es una fusión de estilos con la que ha buscado expandir los límites del sonido. Mercury, originaria de Salvador, Bahía, ha vendido más de 20 millones de discos y tiene 26 álbumes publicados, entre los que destacan su clásico “Feijão com arroz” de 1998 y el álbum en vivo “Balé Mulato”, que recibió el Latin Grammy en 2007.

Chichí Peralta

El cantautor, compositor, arreglista y productor Chichí Peralta es una de las figuras más influyentes de la música de República Dominicana. Es fundador de Chichí Peralta & Son Familia, cuya propuesta musical fusiona tradición, modernidad e identidad caribeña, incluyendo sus álbumes con la London Symphony Orchestra. Peralta nació en Santo Domingo y descubrió la percusión a los cuatro años. Ha sido galardonado con un Latin Grammy.

ARCHIVO – El músico panameño Omar Alfanno habla de su carrera durante la Conferencia Billboard de la Música Latina, el martes 22 de abril del 2014 en Miami. (Foto AP/J Pat Carter, archivo)

Omar Alfanno

El galardonado con el Premio del Consejo Directivo 2026, Omar Alfanno es compositor de clásicos de la música latina como “El gran varón”, “A puro dolor”, “Y hubo alguien” y “Amores como el nuestro”. Nació en Santiago de Veraguas, Panamá, en 1957; sus canciones han sido grabadas por más de 500 artistas, entre ellos Gilberto Santa Rosa, Jerry Rivera, Marc Anthony y Shakira. Es miembro del Salón de la Fama de los Compositores Latinos y ganador de un Latin Grammy. Alfanno promueve la educación musical para jóvenes de escasos recursos en Panamá a través de la Fundación Omar Alfanno.

Junta ofrece acuerdo de $3.000 millones para reestructurar deuda de eléctrica de Puerto Rico

eléctrica
Una bandera puertorriqueña ondea frente al edificio del Capitolio en San Juan, Puerto Rico, el 29 de julio de 2015. (Foto AP/Ricardo Arduengo, archivo)

SAN JUAN, Puerto Rico— Una junta federal que supervisa las finanzas de Puerto Rico anunció el martes que ofreció un acuerdo de 3.000 millones de dólares a los tenedores de bonos, en un nuevo impulso para finalmente reestructurar más de 10.000 millones de dólares en deuda de la compañía eléctrica de la isla.

La junta propone pagar en efectivo y ofrecer la emisión de nuevos bonos a los tenedores que no han llegado a un acuerdo y que reclaman unos 8.500 millones de dólares.

El plan ofrece 1.400 millones de dólares más de lo ofrecido previamente.

La Autoridad de Energía Eléctrica de Puerto Rico ha intentado reestructurar su deuda durante casi una década, después de que el territorio de Estados Unidos anunció en 2015 que no podía pagar su deuda de más de 70.000 millones de dólares. Eso llevó al Congreso estadounidense a crear la junta federal en 2016. Un año después, el gobierno de Puerto Rico se acogió a la mayor quiebra municipal en la historia del país.

Desde entonces, la junta y los acreedores de la compañía eléctrica están enfrentados por la compensación, y han fracasado múltiples intentos de mediación.

Robert F. Mujica Jr., director general de la junta, afirmó que “Puerto Rico debe poder cerrar este último capítulo de su crisis fiscal y avanzar”.

Subrayó que reestructurar la deuda de la compañía “es esencial para la recuperación de Puerto Rico — para contar con electricidad confiable y asequible, y con la nueva inversión que sus residentes y empresas merecen”.

La junta reconoció que aún no ha identificado la fuente para financiar el acuerdo propuesto.

A algunos les preocupa que los fondos puedan provenir de un aumento en las facturas de electricidad, que ya se encuentran entre las más altas de cualquier jurisdicción de Estados Unidos, mientras persisten los apagones crónicos.

La junta señaló que los acuerdos previos alcanzados con varios acreedores y algunos tenedores de bonos en el caso de la compañía eléctrica siguen vigentes.

La junta indicó que, en general, ha completado 12 reestructuraciones de deuda para el gobierno de Puerto Rico, eliminando más de 55.000 millones de dólares en pagos de deuda a lo largo de 40 años.

Poder presidencial, inmigración, elecciones y género: fallos clave del Supremo este curso

(Foto: EFE/JIM LO SCALZO)

El Tribunal Supremo cerró este martes un intenso periodo de sesiones 2025-2026 marcado por decisiones importantes relativas a los límites del poder presidencial en Estados Unidos, la política migratoria, cuestiones electorales fundamentales en una democracia y asuntos de género promovidos por Donald Trump y su agenda conservadora.

Los jueces del Supremo, de mayoría conservadora seis a tres, han emitido fallos y votos particulares tan relevantes que no es exagerado afirmar que condicionarán la vida política y social de Estados Unidos en los próximos años.

La sentencias más destacados han sido:

Límites del poder presidencial

-Aranceles: el tribunal resolvió en febrero que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se excedió en sus funciones al imponer aranceles globales generalizados a partir de una ley prevista para casos de emergencia nacional.

El fallo, que se resolvió seis a tres, fue calificado por Trump como «profundamente decepcionante» y abrió un periodo de tensiones entre el inquilino de la Casa Blanca y los miembros del Supremo que aún no se ha cerrado.

-Independencia de las agencias federales: a partir de dos sentencias el tribunal estableció que el presidente tiene la autoridad para despedir a expertos o responsables en agencias gubernamentales independientes, algo consagrado en la jurisprudencia desde hace casi 100 años, pero fijó como excepción la Reserva Federal, donde prevalece la independencia de la institución (caso Lisa Cook).

Inmigración

-Ciudadanía por nacimiento: el Supremo declaró ilegal la orden ejecutiva de Trump para limitar la ciudadanía de personas nacidas en Estados Unidos al considerarlo un derecho consagrado en la Decimocuarta Enmienda de la Constitución.

-Estatus de Protección Temporal (TPS, en inglés): el tribunal avaló la decisión de Trump de retirar la protección legal a 350.000 inmigrantes haitianos y 6.000 sirios a quienes ya se les había otorgado el TPS para permanecer en el país, abriendo la puerta a su deportación.

-Frontera entre Estados Unidos y México: los jueces permiten que Estados Unidos pueda rechazar a los solicitantes de asilo que lo pidan en la frontera entre ambos países, en una reinterpretación de lo que supone «llegar» a suelo estadounidense.

Cuestiones electorales

 -Redistribución de distritos: el tribunal resolvió en el caso Luisiana vs. Callais debilitando una parte esencial de la Ley de Derecho al Voto al evitar que se use para que los estados creen distritos donde las minorías puedan elegir a sus candidatos.

El fallo, que recibió una oleada de críticas de organizaciones de derechos civiles, supone reducir la representación de ciudadanos afroamericanos en el Congreso.

-Voto por correo: el tribunal concluyó que los funcionarios electorales pueden contar papeletas de voto por correo que lleguen después del día de las elecciones si tienen matasellos anterior a esa fecha.

Género

-Terapias de conversión: el tribunal decidió que las leyes que prohíben las conocidas como «terapias de conversión» para menores LGBTQ+ vulneran la libertad de expresión protegida por la Primera Enmienda de la Constitución.

-Atletas transgénero: los jueces avalaron las leyes estatales que prohíben a atletas transgénero participar en equipos femeninos de competiciones escolares y universitarias, al concluir que las normas no van contra la Carta Magna.

El papa asciende a una monja italiana a un alto cargo migratorio en el Vaticano

Alessandra Smerilli, secretaria general del Dicasterio para la Promoción de Desarrollo Humano Integral, en el Vaticano el 30 de septiembre del 2025. (Foto: AP/Gregorio Borgia)

ROMA.— El papa León XIV hizo el martes su primer gran nombramiento de una mujer en la jerarquía de la Santa Sede, al promover a la hermana italiana Alessandra Smerilli para dirigir la oficina del Vaticano responsable de los migrantes, el medio ambiente y el desarrollo.

Smerilli, economista de profesión, es actualmente la número dos del Dicasterio para la Promoción del Desarrollo Humano Integral. Como prefecta, sustituye al cardenal canadiense Michael Czerny, que se jubila y pronto cumple 80 años.

Con el nombramiento de Smerilli, León parece seguir los pasos de su predecesor, el papa Francisco, quien se propuso promover a mujeres a puestos directivos de alto nivel dentro de la Santa Sede como parte de su respuesta a los llamados de mujeres para que se les otorguen mayores funciones de toma de decisiones en la Iglesia.

A principios de este mes, León nombró a una mujer mexicoestadounidense, Maria Montserrat Alvarado, para dirigir las operaciones de comunicaciones del Vaticano.

Pero para oficinas más centrales de la Santa Sede como la de Smerilli, el actual pontífice también sigue la línea de Francisco al nombrar simultáneamente al cardenal Fabio Baggio como “pro-prefecto” de la oficina, donde actualmente es subsecretario.

Con ambos nombramientos se reconoce que, en ocasiones, el cargo de jefe de un departamento del Vaticano requiere ser un sacerdote ordenado y cardenal.

A Baggio también se le encomendó dirigir el centro educativo ambiental Borgo Laudato Si del Vaticano, en Castel Gandolfo, cerca de Roma.

La Iglesia católica reserva el sacerdocio para los hombres, y desde hace tiempo las mujeres se quejan de un estatus de segunda clase pese a que realizan la mayor parte del trabajo de la Iglesia, al gestionar escuelas y hospitales y transmitir la fe a las generaciones más jóvenes.

En cifras: La regularización masiva para inmigrantes en España

Migrantes hacen fila en una oficina institucional para obtener documentación de cara a regularizar su residencia en España, en L'Hospitalet de Llobregat cerca de Barcelona, España, el 21 de abril de 2026. (Foto: AP/Emilio Morenatti/Archivo)

MADRID.— Cerca de 1 millón de inmigrantes en España ha solicitado legalizar su situación después de que el país del sur de Europa pusiera en marcha a principios de este año una medida para integrar a extranjeros que viven y trabajan en el país sin autorización.

El plazo para solicitar el programa, que se anunció en enero y comenzó en abril, concluyó el martes.

El plan ofrecía a los inmigrantes sin estatus legal un permiso de residencia de un año, renovable, si llevan cinco meses viviendo en el país y no tienen antecedentes penales.

A continuación, un vistazo a las cifras de la medida migratoria:

900.000

Esa es la cantidad de solicitudes que el gobierno español había recibido hasta el 12 de junio de inmigrantes que buscaban permisos de trabajo y residencia en el marco del programa temporal.

El gobierno estimó originalmente que unas 500.000 personas extranjeras que viven en España sin autorización podrían beneficiarse, pero centros de análisis y la policía española situaron la estimación más cerca del millón de personas.

Expertos y analistas en inmigración prevén que el conteo final supere con facilidad el millón de solicitantes.

El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, uno de los líderes progresistas más destacados de Europa, calificó la medida como “un acto de justicia y una necesidad”, y argumentó que las personas que ya viven y trabajan en España deberían “hacerlo en igualdad de condiciones” y pagar impuestos.

La política contrasta fuertemente con los esfuerzos de deportación que se están llevando a cabo en otras partes de la Unión Europea y en Estados Unidos.

360.000

La estimación del gobierno sobre cuántas solicitudes se tramitaron con éxito hasta mediados de junio, y cuyos solicitantes recibirían permisos temporales de residencia y trabajo. Las cifras finales serán más altas, ya que el gobierno tiene tres meses para procesar todas las solicitudes presentadas hasta el 30 de junio.

30%

La proporción de solicitantes que son nacionales de Colombia. Los colombianos representan uno de las mayores comunidades de inmigrantes en España, con más de 980.000 personas nacidas en Colombia que viven en el país, según el Instituto Nacional de Estadística.

Los ciudadanos de Marruecos representaron el 14% de los solicitantes, seguidos por los venezolanos con el 10% y los peruanos con el 9%, señaló el gobierno.

Sectores clave de la economía española, como la agricultura, el turismo y el sector servicios, dependen de inmigrantes de América Latina y África.

1 de cada 5

Residentes en España que nacieron fuera del país. La población española ha crecido considerablemente en las últimas décadas, con alrededor de 10 millones de personas en un país de 50 millones que nacieron en otro lugar.

Muchos proceden de Colombia, Venezuela y Marruecos, tras huir de la violencia o la inestabilidad política, o en busca de mejores oportunidades económicas.

6

La cantidad de veces que España emprendió anteriormente medidas de regularización masiva para inmigrantes que vivían y trabajaban ilegalmente en el país.

Las tres primeras veces fueron bajo el gobierno del presidente socialista Felipe González a partir de 1986, pero el gobierno del líder conservador José María Aznar también supervisó dos campañas de este tipo en la década de los 2000.

En esta ocasión, muchos más inmigrantes han solicitado inscribirse. En la medida de 2005, la mayor hasta la actual, 576.500 inmigrantes vieron regularizada su situación. Eso provocó un intenso debate público y un fuerte escrutinio en el país.

The United States at 250: A nation of immigrants in search of coherence

(Foto: Ilustrativa/Pexels)

June comes to an end, and with it concludes, as every year, Immigrant Heritage Month—an opportunity not only to celebrate the cultural diversity that enriches our communities, but also to reflect on the challenges faced by millions of people who have chosen to build a future far from their country of origin. Immigrant heritage should not be celebrated for just one month, but throughout the entire year, especially at a time when the United States marks its 250th anniversary.

The history of the United States—and of many other nations—is deeply intertwined with migration. Immigrants contribute not only their labor, but also their culture, traditions, language, and entrepreneurial spirit. In key sectors such as agriculture, construction, healthcare, and services, immigrants in general—and Hispanics and Latinos in particular—have made invaluable contributions to sustaining and growing these industries.

However, this recognition is not always reflected in fair policies or dignified treatment. In recent years, the debate over immigration has grown increasingly polarized, with measures that often generate fear, uncertainty, and, all too frequently, division among communities rather than fostering humane and effective solutions. For many immigrant families, daily life is marked by the constant worry of arrests, family separation, deportation, or lack of access to basic opportunities due to still unresolved immigration processes.

Immigrant Heritage Month, therefore, must be more than a symbolic celebration. It is a call for empathy, dialogue, and action. It is the ideal moment to recognize that behind every statistic are human beings, with stories of sacrifice, resilience, and hope. It is also a time to demand policies that respect human rights, promote integration, and provide clear pathways toward stability and legal status.

It is equally essential to challenge stereotypes and narratives that associate immigration with social problems. Social conflicts, with their flaws and crime, exist everywhere and are independent of migration dynamics, even if they sometimes intersect. Numerous studies have shown that immigrants contribute positively to the economy and community life, serving as a source of renewed demographic energy. Ignoring this reality is not only unjust, but also limits the potential of our societies.

Over the 22 years during which I have contributed notes, articles, and editorials to the pages of Impacto—a contribution I will bring to a close as of this edition for personal and family reasons—I have witnessed an immense flow of experiences, inspiring stories, acts of solidarity, and advocacy efforts supporting those in need across many areas of community life. A constant and generous movement of giving—often more than receiving—that has been a source of personal and human enrichment for me, and, I dare say, for all members of this publication’s team and family.

This year, this reflection takes on even deeper meaning. On the threshold of the 250th anniversary of the independence of the United States, the nation faces a historic opportunity: to look inward with honesty and reaffirm the values upon which it was founded. The promise of freedom, equal opportunity, and human dignity cannot be selective or conditional. Over these two and a half centuries, it has been immigrants who have helped redefine and revitalize that promise, generation after generation.

Celebrating 250 years should not be merely an act of commemoration, but also one of moral renewal. It calls us to ask what kind of nation we want to be in the future and what place is reserved for those who arrive in search of a better life. It is about recognizing that the strength of the United States lies not in uniformity, but in its diversity—its ability to integrate, adapt, and evolve.

For all these reasons, celebrating Immigrant Heritage Month means raising our voices, listening to stories, supporting community initiatives, and, above all, recognizing that diversity is not a threat, but a profound source of strength and richness. In an increasingly interconnected world, building bridges instead of walls remains our shared challenge and a standing invitation to each of us.

Because, in the end, the story of immigration is not only the story of “others,” but the story of all of us. And perhaps, as we reach this 250th anniversary, it is also time to write its next chapter—with greater justice, deeper humanity, and a truly inclusive vision of our shared future.

Estados Unidos a los 250: una nación de inmigrantes en busca de coherencia

(Foto: Ilustrativa/Pexels)

Se termina el mes de junio y, con él, concluye, como cada año, el Mes del Inmigrante, una oportunidad valiosa no solo para celebrar la diversidad cultural que enriquece a nuestras comunidades, sino también para reflexionar sobre los desafíos que enfrentan millones de personas que han decidido construir un futuro lejos de su país de origen. La herencia migrante no debería celebrarse solo durante un mes, sino a lo largo de todo el año, especialmente en este momento en que se conmemora el 250 aniversario de Estados Unidos.

La historia de Estados Unidos —y la de muchas otras naciones— está profundamente ligada a la migración. Los inmigrantes no solo aportan su trabajo, sino también su cultura, sus tradiciones, su idioma y su espíritu emprendedor. En sectores clave como la agricultura, la construcción, la salud y los servicios, los inmigrantes en general, y los hispanos y latinos en particular, han realizado contribuciones invaluables para el sostenimiento y el crecimiento de estas áreas.

Sin embargo, este reconocimiento no siempre se traduce en políticas justas ni en un trato digno. En los últimos años, el debate sobre la inmigración se ha vuelto cada vez más polarizado, con medidas que, en muchos casos, generan miedo, incertidumbre y, no pocas veces, división entre las comunidades, en lugar de facilitar soluciones humanas y efectivas. Para muchas familias inmigrantes, el día a día está marcado por la preocupación constante ante posibles arrestos, la separación familiar, la deportación o la falta de acceso a oportunidades básicas debido a procesos migratorios aún inconclusos.

El Mes del Inmigrante debe ser, entonces, algo más que una celebración simbólica. Es un llamado a la empatía, al diálogo y a la acción. Es la ocasión ideal para reconocer que detrás de cada cifra hay seres humanos, con historias de sacrificio, resiliencia y esperanza. También es un momento para exigir políticas que respeten los derechos humanos, promuevan la integración y ofrezcan caminos claros hacia la estabilidad y la legalidad.

Además, es fundamental combatir los estereotipos y las narrativas que asocian la migración con problemas sociales. Los conflictos sociales, con sus falencias y delitos, existen en todas las sociedades y son independientes de las dinámicas migratorias, aunque en ocasiones se entrecrucen. Numerosos estudios han demostrado que los inmigrantes contribuyen positivamente a la economía y a la vida comunitaria, siendo una fuente de energía demográfica renovadora. Ignorar esta realidad no solo es injusto, sino que también limita el potencial de nuestras sociedades.

En los 22 años en los que he contribuido con notas, artículos de prensa y opiniones editoriales en las páginas de Impacto —contribución a la que, por motivos personales y familiares, pondré fin a partir de esta edición—, he sido testigo del enorme caudal de experiencias, vivencias e historias inspiradoras, así como de iniciativas de solidaridad y campañas de defensa y apoyo a los más necesitados en múltiples ámbitos del quehacer comunitario. Un movimiento constante y generoso, de quienes dan más de lo que reciben, y que ha sido una fuente de enriquecimiento humano y personal para mí, y me atrevo a decir, para todos los miembros del equipo y la familia de este medio.

Y este año, esta reflexión cobra un significado aún más profundo. En el umbral del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos, el país se enfrenta a una oportunidad histórica: mirarse a sí mismo con honestidad y reafirmar los valores que le dieron origen. La promesa de libertad, igualdad de oportunidades y dignidad humana no puede ser selectiva ni condicionada. A lo largo de estos dos siglos y medio, han sido precisamente los inmigrantes quienes han ayudado a redefinir y revitalizar esa promesa, generación tras generación.

Celebrar 250 años no debería ser solo un acto de conmemoración, sino también de renovación moral. Es preguntarnos qué tipo de nación queremos ser en el futuro y qué lugar ocupan en ese proyecto quienes llegan en busca de una vida mejor. Es reconocer que la fortaleza de Estados Unidos no radica en la uniformidad, sino en su diversidad, en su capacidad de integrar, adaptarse y evolucionar.

Por todo esto, celebrar el Mes del Inmigrante implica levantar la voz, escuchar historias, apoyar iniciativas comunitarias y, sobre todo, reconocer que la diversidad no es una amenaza, sino una enorme riqueza y fortaleza. En un mundo cada vez más interconectado, construir puentes en lugar de muros sigue siendo el desafío de todos y la invitación permanente a cada uno.

Porque, al final, la historia de la inmigración no es solo la historia de “otros”, sino la historia de todos y de cada uno de nosotros. Y quizás, al llegar a este aniversario 250, sea también el momento de escribir su próximo capítulo con más justicia, más humanidad y una visión verdaderamente inclusiva del futuro compartido.

Tesoro de EE. UU. sanciona al Cártel Jalisco Nueva Generación y alerta a bancos sobre sus operaciones

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, habla ante la Coalición Fe y Libertad, una reunión de activistas y líderes cristianos conservadores, el viernes 26 de junio de 2026, en Washington. (Foto: AP/Manuel Balce Ceneta)

 El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció una serie de sanciones y una nueva alerta bancaria dirigidas al Cártel Jalisco Nueva Generación, la empresa criminal más poderosa de México.

La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Tesoro impuso sanciones a dos mexicanos y a nueve empresas dedicadas al transporte, los servicios financieros y el sector inmobiliario, acusados de estar vinculados a una red de robo de combustible asociada al cártel y destinada a evadir impuestos en México mientras genera decenas de millones de dólares al año para la organización criminal.

Además, la unidad de la Red de Control de Delitos Financieros del Tesoro emitió una alerta a instituciones financieras en la que señala focos rojos de contrabando de combustible desde Estados Unidos hacia México en esquemas que implican evasión fiscal en México.

“La acción de hoy pone de relieve hasta qué punto los cárteles de México se expanden más allá del narcotráfico tradicional para generar ingresos para sus organizaciones criminales, que siguen traficando drogas mortales que matan a estadounidenses”, dijo el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, en un comunicado.

La Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) ha reconocido la presencia del Cártel Jalisco Nueva Generación en 21 de los 32 estados de México, superando al poderoso Cártel de Sinaloa, que, según estimaciones, opera en 19 estados. El año pasado, el presidente Donald Trump designó al Cártel Jalisco Nueva Generación y a otros cinco cárteles mexicanos como organizaciones terroristas extranjeras.

Las autoridades mexicanas han incautado en los últimos años millones de litros (galones) de diésel, gasolina y destilados de petróleo robados en estados que colindan con Texas. El crimen organizado perfora ductos y desvía combustible hacia estaciones de servicio que están obligadas a comprar a los cárteles o lo vende directamente en las calles.

Las autoridades de Estados Unidos incluso han acusado al Cártel Jalisco Nueva Generación de operar sus propias estaciones de servicio.

Encuesta: Mayoría de estadounidenses negros prefieren no izar bandera de EE. UU.

Banderas estadounidenses en el National Mall en Washington el 10 de noviembre del 2025. (Foto: AP/J. Scott Applewhite)

Jerry Esters exhibe con orgullo la bandera estadounidense cada día en su casa de Detroit. A pocos kilómetros, Yvonne Pistochini afirma que no hay ningún escenario en el que permitiría que las barras y estrellas proyectaran su sombra donde ella vive.

Ambos son negros.

Para Esters, la bandera representa las oportunidades que permitieron al tataranieto de esclavos encontrar el éxito y prosperar. Pistochini, de 79 años, se limita a decir que el Estados Unidos que identifica la bandera no es el mismo país que ella vio mientras crecía.

Las opiniones de los estadounidenses sobre la bandera están divididas por la política, la edad y la raza, según una nueva encuesta realizada por el Centro AP-NORC para la Investigación de Asuntos Públicos antes de la celebración del 250.º aniversario del país.

Los republicanos y los adultos blancos de mayor edad son especialmente propensos a decir que izan la bandera estadounidense, mientras que los demócratas más jóvenes y los adultos negros son más propensos a decir que no la izan. Las opiniones sobre la bandera —y sobre si es un símbolo que une o que divide— van de la mano con otras profundas divisiones entre los estadounidenses, que ven la historia y los logros de su país de maneras muy distintas.

“Muchos estadounidenses negros ven la bandera como un símbolo tanto de inclusión como de exclusión», señaló Matthew Delmont, profesor de historia estadounidense en Dartmouth College. «Los estadounidenses negros, más que los estadounidenses blancos, también entienden que la bandera puede usarse para justificar una versión del patriotismo que está arraigada en la exclusión, usando la bandera para decir: ‘tú no perteneces aquí’”.

La encuesta a 2.596 adultos se realizó del 16 al 20 de abril. Sugiere que los estadounidenses blancos de mayor edad, especialmente los republicanos, son más propensos a ver la bandera como un elemento unificador.

Aproximadamente la mitad de los adultos dijo que exhibe la bandera en casa durante la mayor parte del año, o durante los días festivos. Cerca de 7 de cada 10 republicanos y alrededor de 6 de cada 10 ciudadanos de 60 años o más izan la bandera al menos durante los días festivos.

Alrededor de 6 de cada 10 demócratas e independientes, en cambio, dicen que “nunca” izan la bandera. Eso incluye el 75%, de los demócratas menores de 45 años.

Oportunidades por las que vale la pena luchar

Esters, un escultor de arcilla jubilado de 64 años que trabajó para un fabricante de automóviles de Detroit, iza tres banderas estadounidenses en su casa de Sherwood Forest, en el lado oeste de la ciudad.

“Cuando se construyeron estas casas, hombres negros como yo, mi madre y mi familia… ni siquiera podíamos comprar estas casas”, comentó. “Para mí, esa es una razón por la que izo la bandera. Pasamos por mucho para poder tener casas bonitas, y esto es por lo que luchamos”.

La otra razón es Moriah Martin, la tatarabuela de Esters, que nació en la esclavitud.

“De alguna manera estoy viviendo sus sueños: lo que hice para ganarme la vida, tener un negocio, tener una casa bonita”, expresó. “Creo que esa es la manera estadounidense, pero tenemos que luchar por ello y nosotros, como negros, luchamos por ello”.

Según la encuesta, él está en minoría entre los adultos negros, ya que encontró que solo alrededor de 3 de cada 10 adultos negros dicen que alguna vez exhiben la bandera estadounidense, en comparación con aproximadamente la mitad de los adultos blancos e hispanos.

Pistochini sostiene que las divisiones políticas actuales y la desigualdad de oportunidades para los pobres y las personas de color, no son lo que ella cree que la bandera debería representar. La gente confunde izarla con ser patriota, añadió.

“Que ondees una bandera no te convierte en patriota», declaró Pistochini. «Si hubiera patriotismo, no tendríamos todo esto. No podemos mirar (lo que está pasando) y decir que esto es Estados Unidos”.

Por el país y la libertad

Ben Gaskins, presidente del departamento de ciencias políticas en Lewis & Clark College en Portland, Oregon, dice que la bandera es un símbolo importante de patriotismo para muchos estadounidenses.

“Son las personas mayores, las personas blancas y las personas más conservadoras», explicó Gaskins. «La consideran más central para su identidad”.

Nancy Hansen, una empleada jubilada de 73 años de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza en Culvertson, Montana, cree que “hay que estar a favor del país, pase lo que pase” y que la bandera significa “libertad”.

“Libertad para vivir donde queremos vivir, viajar donde queremos viajar, criar a nuestros hijos donde queremos criar a nuestros hijos”, indicó Hansen, que es blanca y se identifica como republicana.

Cada año alrededor del 4 de julio, los puestos de la Legión Americana colocan banderas afuera de negocios y casas en Culvertson, incluida la casa de Hansen.

Linda y Greg Cunningham también equiparan la bandera con la libertad.

La pareja blanca y conservadora de Pontiac, Michigan, se está esmerando este verano. El exterior de su casa, al noroeste de Detroit, está inundado de rojo, blanco y azul. La bandera está en lo alto de un asta a solo unos pasos de su puerta.

“No es algo político, para nada», señaló Linda Cunningham, de 63 años. «Es nuestra libertad. Me encanta la bandera estadounidense. Me encanta todo el concepto. Me encanta Estados Unidos. Sé que están pasando tantas cosas en el mundo ahora mismo, y sé que cada quien tiene sus propias opiniones, y me entristece que la política tenga que meterse en la bandera”.

La bandera como un “recordatorio doloroso”

De quienes respondieron la encuesta, el 47% ve la bandera como un símbolo “más unificador”. Alrededor del 16% la califica como un ícono “más divisivo”, mientras que el 36% dice que no es ni divisiva ni unificadora.

Solo el 22% de los adultos negros ve la bandera como un símbolo unificador, en comparación con el 55% de los adultos blancos y el 42% de los adultos hispanos.

“Es un símbolo doloroso. Es un recordatorio de lo que podríamos ser y de cómo no lo hemos logrado para las personas negras, para los pueblos indígenas y para las personas de color”, apuntó Allison Wiltz, una autora negra y fundadora de Writers and Editors of Color.

Paul Walthour, de 71 años, ocasionalmente iza la bandera afuera de su casa en el área de Minneapolis en ocasiones especiales y algunos días festivos. Cuenta que cuando está fuera de casa y en su cabaña, la bandera se iza cada mañana y se baja al final del día.

“Esto es anticuado, quizá”, comentó Walthour, que es blanco y un director creativo jubilado de una agencia de publicidad. “Siento que es un símbolo de que estás orgulloso de ser estadounidense”.

“Por desgracia, creo que es más un símbolo de división que de unión”, añadió Walthour, quien se identifica como demócrata. “La gente que la iza en la extrema derecha tiene un tipo de sentimiento al respecto, y la gente que la iza en la izquierda tiene un tipo de sentimiento diferente”.

EE. UU. como «país de inmigrantes» afronta una «etapa oscura» en su cumpleaños 250

Daniel Mendoza, estadounidense nieto de mexicanos y activista de los Socialistas Democráticos de América (DSA), posa durante una entrevista con EFE el 25 de junio de 2026, en Miami (Estados Unidos). (Foto: EFE/Pedro Pablo Cortés)

La idea de Estados Unidos como «un país de inmigrantes» atraviesa una etapa oscura en vísperas del 250 aniversario de su independencia, mientras las políticas del presidente Donald Trump han propiciado la primera contracción migratoria de la población en más de medio siglo.

El país perdió cerca de 1,4 millones de inmigrantes en los primeros seis meses de la Administración Trump, de enero a junio de 2025, según el Pew Research Center, la primera caída desde la década de 1960, cuando era presidente John F. Kennedy (1961-1963), quien popularizó la frase de «una nación de inmigrantes».

Daniel Mendoza, un estadounidense y nieto de inmigrantes mexicanos, piensa que el país «está tratando a sus inmigrantes muy mal», lo que muestra que «siempre ha habido una lucha, una batalla, una guerra desde el inicio de este país» por los migrantes.

«No estamos en un muy buen lugar. Me encantaría volver a ser patriótico. Me encantaría sentirme orgulloso del país», cuenta a EFE Mendoza, ahora parte de los Socialistas Democráticos de América (DSA).

La directora de campo de la Coalición de Inmigrantes de Florida (FLIC), Ana María Hernández, posa durante una entrevista con EFE el 25 de junio de 2026, en Miami (Estados Unidos). (Foto: EFE/Pedro Pablo Cortés)

Periodos antiinmigrantes

Estados Unidos ha atravesado otros periodos de fuerte rechazo a la inmigración. En 1882 aprobó una ley que prohibió la inmigración china y, en 1924, restringió severamente la llegada de inmigrantes de Asia y de otras regiones mediante un sistema de cuotas nacionales. A finales del siglo XIX y comienzos del XX también fueron objeto de discriminación inmigrantes católicos, especialmente irlandeses e italianos.

Ahora, en 2026, Trump suspendió las visas de inmigrantes de 75 países, incluyendo Guatemala, Nicaragua, Brasil, Colombia, Cuba y Uruguay, tras haber prometido deportaciones masivas y convertir al Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) en la agencia de seguridad con más presupuesto de EE. UU.

«Este es un momento muy oscuro de esta historia», opina María Bilbao, coordinadora de campañas de American Friends Service Committee (AFSC) y defensora de migrantes.

«Me parece asqueroso cómo se está comportando este país con los inmigrantes, esta Administración, y me parece que las personas que tenemos la posibilidad de hablar tenemos que hacerlo, tiene que haber menos apatía y la gente tiene que comenzar a hablar sobre esto», expresó a EFE.

Además, muchos latinos, que representan más de la mitad de los inmigrantes en EE. UU., 26,7 millones del total de 51,9 millones, se sienten perseguidos después de que la Corte Suprema autorizó en septiembre pasado a agentes en Los Ángeles detener a personas solo con base en su color de piel y acento, lo que se trasladó a otros estados.

«No queremos que nuestra policía local actúe como agentes de ICE. Paren por favor de detener, de perseguir a nuestras comunidades y a las personas, nada más porque parecemos latinos o porque parecemos inmigrantes», dijo a EFE Ana María Hernández, directora de campo de la Coalición de Inmigrantes de Florida (FLIC).

La coordinadora de campañas de American Friends Service Committee (AFSC), María Bilbao, posa durante una entrevista con EFE el 25 de junio de 2026, en Miami (Estados Unidos). (Foto: EFE/Pedro Pablo Cortés)

La historia migrante persiste

Pero los activistas señalan la dificultad de extirpar la migración de la historia de Estados Unidos, donde los migrantes aún representan casi la quinta parte de la fuerza laboral del país y más del 15 % de la población total, según el reporte del Pew Research Center, basado en datos del Censo.

De hecho, tan solo los latinos aportaron 4,4 billones de dólares a la economía estadounidense en 2024, con lo que serían la cuarta economía del mundo, según un informe de la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA).

Por ello, este 4 de julio, activistas consideran «crítico proteger a las comunidades inmigrantes», porque eso es «seguir la Constitución», manifestó Yareliz Mendez-Zamora, coordinadora de política de AFSC.

«Mientras que nosotros estamos hablando de la independencia, de la libertad, es importante saber que eso va mano a mano con proteger a nuestras comunidades migrantes», apuntó.

Muchos estadounidenses, sin embargo, defienden la idea de Kennedy de que la fundación de Estados Unidos proviene de inmigrantes que se establecieron primero en las colonias y de sus descendientes, un fenómeno que se ha repetido en distintas etapas con diversas nacionalidades.

«Cuando vengo a protestas y tengo la oportunidad de levantar esta bandera y recordárselo a la gente, y recuperarla de manos de estas personas que de alguna manera han corrompido las ideas de libertad y emancipación dentro de Estados Unidos, eso me hace sentir estadounidense», manifestó Daniel Mendoza, hijo de mexicanos y nacido en este país.