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Para muchos latinos en Filadelfia, enfermarse es un lujo

Bertha González (centro a la derecha), su madre Floria y sus hijos gemelos Sebastián y Santiago en el cumpleaños número 70 de su madre este abril. Floria contrajo el coronavirus en julio. (Cortesía de Bertha González)

Verónica Pérez al inicio de la pandemia estaba muy preocupada; como madre soltera que cría a una hija de 5 años, solo una pregunta pasaba por su mente cada vez que pensaba en contraer el coronavirus: ¿Quién cuidaría de Aurora? Ella había sido despedida en marzo de la compañía de catering donde trabajaba, por lo que fue bastante fácil quedarse en casa. Aun así, de alguna manera, a principios de mayo, desarrolló un dolor de cabeza que no podía deshacerse. Un par de días después, su temperatura estaba aumentando, y más tarde apenas podía respirar.

Empezó a entrar en pánico. Sabía que la gente estaba muriendo de COVID-19 y quería una prueba. Comenzó a hacer llamadas, pero Pérez, quien es de México, no habla inglés y tuvo problemas para comunicarse con la gente del otro lado de la línea. Ella entendió lo suficiente como para saber que estaban diciendo que no podrían ayudarla si no era una paciente en su sistema; otros dijeron que necesitaba una referencia o una nota del médico. Pérez no tiene seguro y no tiene médico de atención primaria.

“Lo único que decían era que me quedara en casa”, recordó Pérez en español. “Está bien, me quedaré en casa. ¿Qué pasa si muero en casa? “

Filadelfia tiene más del 15 % de latinos, pero los latinos representan solo el 6.2 % de los que se han hecho la prueba del coronavirus en la ciudad; a pesar de que los latinos como los afroamericanos tienen un mayor riesgo de contraer el virus, en parte, porque son más propensos a trabajar en trabajos esenciales y a vivir en estrecha convivencia. También es más probable que la enfermedad sea más grave si la contraen, en parte debido a la prevalencia de condiciones de salud subyacentes.

Además de todo eso, algunos latinos enfrentan barreras lingüísticas, altas tasas de falta de seguro y un clima político que genera temor de entrar en contacto con oficinas médicas o gubernamentales, haciendo que el virus sea aún más difícil de contraer antes de que se propague.

Miedo a buscar ayuda

Eventualmente, Verónica pidió ayuda a Crisol, un grupo de salud comunitario afiliado a la Universidad de Drexel en el que está involucrada. Una gerente de proyecto, Claudia Zumaeta Castillo, pudo coordinar una derivación de un médico en una clínica comunitaria con la que Crisol colabora estrechamente. Usando la referencia, pudo programar una cita para que se hiciera la prueba en Penn Medicine.

Los resultados fueron positivos y se aisló en casa lo mejor que pudo mientras seguía cuidando a su hija. Estaba tan exhausta que apenas podía dar los 15 pasos para ir al baño. Durante cuatro noches, cuando se acostaba en su cama, le preocupaba no despertar. Pero nunca consideró ir al hospital.

“Para los latinos indocumentados, existe un temor increíble de lo que les sucederá si buscan servicios de salud”, dijo Ana Martinez-Donate, profesora de salud comunitaria y prevención en la Escuela de Salud Pública Dornsife de Drexel.

“Existe el temor de que las autoridades de inmigración puedan ser alertadas. Esa es una barrera enorme que aumenta las dudas y lleva a la gente a evitar los servicios de salud a veces por completo”, dijo Martinez-Donate.

Incluso para aquellos que tienen visas o la residencia, la regla de cargo público de la administración de Trump es otro elemento disuasorio. La póliza, que entró en plena vigencia en todo el país después de muchas idas y venidas en los tribunales, cuenta un historial de cobrar beneficios públicos, incluyendo Medicaid o Medicare, como puntos en contra de alguien en una solicitud de ciudadanía.

Las pruebas y el tratamiento para COVID-19 no cuentan para la regla del cargo público, pero Martínez dijo que muchos latinos no lo saben.

No fue el estado migratorio de Pérez lo que le impidió ir al hospital, dijo. En cambio, temía la enorme factura del hospital que podría recibir por correo. Pérez no tiene seguro médico, y el 18 % de la población latina de Filadelfia tampoco, según las cifras locales más recientes. Eso se compara con una tasa del 10 % de habitantes de Filadelfia sin seguro en toda la ciudad.

Así que Pérez se cuidó en casa. Cualquier movimiento leve la agravaba y le provocaba un ataque de tos. Todo lo que necesitaba, lo comunicaba por mensaje de texto; incluso hablar le hacía toser violentamente. Su hija de 5 años le rogó que la abrazara y se cuidó mientras su madre se recuperaba.

Cortesía Verónica Pérez

Enfermarse es un lujo

Pérez pudo permanecer aislada, porque la habían despedido, ir a trabajar ni siquiera era una opción. Pero otros sienten una enorme presión para continuar en sus trabajos.

Sin acceso a beneficios de desempleo o cheques de estímulo federal, las personas indocumentadas pueden depender más de sus empleadores para obtener ingresos durante la pandemia que otros. También pueden tener menos protecciones en el lugar de trabajo, como licencia por enfermedad pagada, lo que los hace más propensos a ir a trabajar mientras están enfermos o incluso después de haber dado positivo en la prueba.

Bertha González ha encontrado a muchas personas que no podían permitirse el lujo de ausentarse del trabajo, a pesar de que tenían síntomas claros de COVID-19. Trabaja a tiempo parcial como enlace comunitario para Puentes de Salud, una clínica de salud comunitaria en el sur de Filadelfia.

“En casa, tienes más cuidadores que alguien que está en el hospital, donde nadie puede cuidar de ti… En casa, puedes comer sopa de pollo y agua caliente y sentirte un poco mejor. La gente piensa que el hospital los mata “.

Los latinos mayores de 75 años tienen la tasa de mortalidad más alta por COVID-19 de cualquier otro grupo en Filadelfia, según datos del Departamento de Salud Pública de la ciudad.

La propia Bertha tuvo un susto cuando su madre de 70 años contrajo el virus. Su madre tiene diabetes; tiene seguro y ve a un médico con regularidad, por lo que pudo hacerse una prueba en una clínica de salud de la ciudad rápidamente; ella y su esposo y sus hijos viven con su madre; sus hermanos y sus cónyuges también habían sido expuestos. Sin seguro, fue un desafío. Llamaron a las farmacias sin mucha suerte. En fin, pudieron hacerse la prueba en Puentes de Salud justo cuando comenzaba su programa de pruebas. Ocho de los 10 miembros de la familia dieron positivo.

Los hogares multigeneracionales son más comunes entre los latinos que entre las familias blancas, lo que hace que sea más difícil cumplir con las pautas de distanciamiento social.

No fue hasta julio que el Departamento de Salud de Filadelfia presentó la solicitud de propuestas para que los grupos comunitarios se convirtieran en sitios de pruebas lo que permitió que Puentes comenzara a ofrecer pruebas.

González dijo que la demanda era enorme inmediatamente. Algunas personas que buscan pruebas se sienten enfermas; otros sólo necesitan demostrar a los empleadores que no están enfermos, ya que cada vez más personas están siendo llamadas de nuevo a sus puestos de trabajo.

“La gente necesita un documento que diga que están libres de COVID para regresar al trabajo”, dijo Bertha. “La línea está fuera de la puerta”.


Nota de la editora: Este artículo se publicó originalmente el 18 de septiembre en inglés y fue escrito por por Nina Feldman para WHYY. Fue traducido por Cristina Paulino, editado por Gabriela Rivera para Kensington Voice y adaptado por Impacto para su versión impresa.

Kensington Voice es una de las más de 20 organizaciones de noticias que producen Broke in Philly, un proyecto colaborativo de reportaje sobre movilidad económica. Lea más en brokeinphilly.org o sígalo en Twitter en @BrokeInPhilly.

Maravillas de la ciencia

El colombiano Manuel Elkin Patarrollo, desarrolló la primera vacuna sintética contra la malaria. (Foto: archivo Diners)

Garnet Valley, PA – Estamos celebrando el Mes de la Herencia Hispana, es tiempo de reconocer a los que han hecho una diferencia. Estos son algunos de los hispanos que se han destacado a los niveles más altos en el área de la medicina.

El Dr. Carlos Finlay, de Cuba, fue uno de los primeros en darse cuenta de que los mosquitos eran los que transmitían la fiebre amarilla, a fines del siglo XIX. El Dr. Luis Miramontes, de México, completó la síntesis química de la noretindrona, el ingrediente activo de la píldora anticonceptiva, en el año 1951. Por otro lado, El Dr. Humberto Fernández, de Venezuela, inventó el escalpelo de diamante y trabajó en el desarrollo del microscopio de electrones. El Dr. René Favaloro, de Argentina, fue el primer cirujano en hacer una operación de “bypass” coronaria en 1967. La Dra. Antonia Novello, de Puerto Rico, fue nombrada Cirujano General de los Estados Unidos en el 1990, convirtiéndose en la primera mujer e hispana en ese puesto. Por su parte, el Dr. Manuel Elkin Patarroyo, de Colombia, desarrolló la primera vacuna sintética contra la malaria.

Los hispanos también tenemos representación en los premios Nobel. El Dr. Bernardo Alberto Houssay, de Argentina, ganó el premio Nobel de Química en el 1947, por su contribución al estudio de las hormonas pituitarias en la regulación del nivel de azúcar en la sangre; y en 1970, su compatriota, el Dr. Luis Federico Leloir, lo obtuvo por su estudio de cómo los carbohidratos se convierten en energía dentro del cuerpo. Ganadores del premio Nobel de Fisiología y Medicina incluyen al Dr. Severo Ochoa, de España, en el 1959, por el descubrimiento de la enzima que permite la síntesis del ácido ribonucleico; el Dr. Baruj Benacerraf, de Venezuela, en el 1980, por descubrir los genes que determinan si el recipiente de un trasplante aceptará o rechazará el órgano donado. El Dr. César Milstein, de Argentina, en 1984 desarrolló un nuevo método para producir anticuerpos monoclonales. El Dr. Jacinto Convit, de Venezuela, fue nominado para el premio en 1998 por desarrollar una vacuna contra la lepra.

En 1990, la puertorriqueña Antonia Novello fue nombrada Cirujana General de los Estados Unidos. (Foto: cortesía)

Aunque el porcentaje de individuos de grupos minoritarios en los Estados Unidos continúa aumentando, menos del 10% de los médicos representan a estos grupos. A comienzos de la década pasada había 3,000 pacientes latinos por cada médico latino. Diferencias en el lenguaje y en la cultura afectan la habilidad del doctor para proveer los cuidados adecuados. Es necesario aumentar la diversidad de los médicos y de otros profesionales en la industria del cuidado de la salud. El Instituto Nacional de Salud (NIH, por sus siglas en inglés), tiene interés en promover la diversidad en investigaciones biomédicas, de comportamiento, clínicas y de ciencias sociales.

Que el trabajo de estos grandes médicos e investigadores hispanos sirva de ejemplo e inspiración a nuestros jóvenes para seguir carreras en estas áreas.

El país paga

Reading, PA – La República Dominicana ha sufrido la amargura de soportar funcionarios públicos arrogantes, prepotentes, altivos orgullosos, claro existen sus excepciones y a veces son los de segundo nivel los que modelan dichas actitudes, que día a día afectan a muchos que con alguna necesidad salen a sus instituciones porque nosotros les proveemos los pagos a los funcionarios públicos, con nuestros impuestos y ellos están al frente de un organismo que no es patrimonio familiar si no una institución gubernamental, a muchos se les olvida que alguna vez estuvieron del otro lado.

Es propicia la ocasión para el tema pues tenemos un nuevo gobierno que supone cambios, dichos cambios favorecen o afectaran a los dominicanos. Ya se escuchan rumores de incomodidades en grupos que se quejan por aumentos de precios en gestiones institucionales, esto vino a mi mente no ahora, sino hace un tiempo atrás, me toco servir como funcionaria publica y recuerdo haberme propuesto dar un servicio digno además de simplemente trabajar y hacer entender a los que estaban bajo mi supervisión que los usuarios pagaban nuestros salarios por lo cual estamos a sus servicios es que esas ideas de buen trato y comunicación efectiva se reforzaron en mi mente al escuchar una usuaria quejarse del manejo y exponer que la persona nueva en esa dependencia de la que hablaba había hecho cambios desfavorables, verdad o no, lo importante es la comunicación, que los funcionarios públicos deben tener comunicación efectiva ya que estas están bajo el escrutinio de toda la población y con responsabilidad deben informar cualquier cambio, además ponerse de acuerdo con la ciudadanía, negociar, convencer.

Considero que esta es una pieza de vital importancia en la transparencia, eso que tanto los dominicanos añoramos y que el nuevo gobierno tanto promete, el ser humano no puede tener sentido de pertenencia de algo que no conoce por lo cual si queremos fomentar e inculcar en nuestras futuras generaciones que sean parte fundamental de la sociedad en todos los ámbitos pues debemos enseñarle de que se trata, informales continuamente, mantenerlos actualizados, no solo durante los periodos de política y eso solo se puede hacer manteniendo una comunicación abierta y efectiva.

Esto no se queda aquí, estamos pendientes, que Dios nos bendiga y el impacto de Jesús en nuestras vidas nos mantenga el pulso equilibrado.
¡Un abrazo!
emma_matinez10@hotmail.com

El medio ambiente: responsabilidad de todos

Reading, PA – El medioambiente nos necesita a todos, si queremos tener un planeta donde nuestros descendientes puedan vivir. 

Ambientalistas y líderes juveniles de diversas organizaciones del país, consideran que la República Dominicana ha dado un salto positivo en materia ambiental, con la reciente promulgación de la ley 94-20 sobre educación y comunicación ambiental.

La ley consta de unos 38 artículos y crea una comisión de veeduría que está compuesta por entidades públicas y privadas asociadas al tema ambiental. Entre ellas, la Academia de Ciencias, las fundaciones Sur Futuro, Propagas y la Federación Dominicana de Municipios (FEDOMU), entre otras entidades.

Prevé a su vez, que el Ministerio de Medio Ambiente disponga una red de facilitadores comunitarios, así como campañas educativas en medios de comunicación y otras acciones.

Sin embargo, entendemos que este nuevo marco jurídico, cuyo objetivo es incluir la educación ambiental en los diferentes niveles del sistema escolar y superior, a fin de concienciar y sensibilizar a la sociedad dominicana, constituye un gran reto para las nuevas autoridades de gobierno. Se pueden lograr avances significativos en materia de educación ambiental si se lograra que el Ministerio de Medio Ambiente, el Ministerio de Educación (Minerd) y el Ministerio de Educación Superior Ciencia y Tecnología (Mescyt), trabajen combinados y si se aumenta el presupuesto para estos fines. El país enfrenta serios desafíos en materia de calidad educativa, y más en esta nueva modalidad de enseñanza virtual. Garantizar el éxito de la iniciativa dependerá en gran medida de la eficiencia con que se impartan las enseñanzas ambientales al estudiantado, y de la preparación de los educadores en temáticas ambientales.

Será la aplicación eficiente de esta nueva ley, la articulación y coordinación entre organizaciones de la sociedad civil, los medios de comunicación y el Ministerio de Educación, lo que dará paso a acciones conjuntas, que permitirán la interacción de los actores en las comunidades, estableciendo un contacto directo con la población infantil, juvenil y de personas adultas.  

Nosotros, como sociedad civil, tenemos la responsabilidad de contribuir con la vigilancia y la auditoría social de su eficiente aplicación; es hora de que los asuntos públicos sean asunto de todos y todas.

De la mano de esta ley esperamos la promulgación de la ley de residuos sólidos, que ayudará a disminuir la generación de desechos sólidos y mejorará el tratamiento que se les da después de su uso. La ley de residuos sólidos se encuentra a las puertas de su promulgación; les corresponde dar ese paso a las nuevas autoridades gubernamentales.
¡Un abrazo!
emma_matinez10@hotmail.com

Transformando al Ave Fénix

Foto ilustrativa (PEXELS)

Cada 500 años, el Ave Fénix, pájaro mitológico griego, se consumía en sus llamas, para luego renacer de sus propias cenizas y transformarse. Similarmente, en los Estados Unidos el proceso de restauración democrática es renovado cada cuatro años a través de elecciones libres y voluntarias. La carrera para obtener una representación en el gobierno federal, estatal y local comienza con la tarea de informar y educar a todos los votantes elegibles, de la necesidad cívica de participar en este rumbo democrático.

Coalición para el voto latino 2020

Educar a la población latina en su propio idioma es una labor altruista. En Filadelfia, organizaciones sin ánimo de lucro como la coalición para el voto latino 2020, conformada por Acción Colombia, Gente de Venezuela, Mexicanos en Filadelfia –entre otras organizaciones latinas– y con el apoyo de la oficina del comisionado en Filadelfia, buscan informar a los hispanos en una serie de presentaciones virtuales, sobre el proceso de registración para votar en esta ciudad. De acuerdo con las cifras del “Pew Research Center”, el 5.3% de los ciudadanos americanos son hispanos elegibles para ejercer ese derecho en Pensilvania.

“Votar es nuestro derecho”

Este fue el mensaje de la primera presentación virtual “Voto latino: especial de cómo ejercer nuestro voto”. Los líderes comunitarios coincidieron en la necesidad de educar y reeducar a los latinos sobre la importancia de votar. En esta primera charla se mencionaron los requisitos para la registración de nuevos votantes; cómo verificar los datos y dónde ir votar. Además, se hizo un paralelo diferencial entre el voto por correo y el voto por ausencia. Estos temas serán profundizados en futuros coloquios. 

“¿Para qué voy a votar, si mi voto no cuenta?”

En el conversatorio se identificó que una de las causas de ausentismo entre los votantes latinos recae en ese argumento. Históricamente, muchos de los ciudadanos inmigrantes elegibles vienen de países golpeados y azotados por la corrupción política desde los altos niveles gubernamentales; además, los problemas de índole social como las guerrillas, ocasionan traumas individuales que conllevan una apatía hacia la participación cívica. La pobreza y la falta de oportunidades implica que muchos ciudadanos no crean en un cambio social equitativo.  

Educando a nuestra comunidad en su idioma
Como el Ave Fénix nuestro voto ayuda a esa transformación social. Visite votespa.com o llame al 1-877-868-3772. ¡Su voz es su voto!
Contacto: LinkedIn @maryluzmarques
Twitter @maryluz_marques

Prohibido olvidar

Senador Joe Biden candidato demócrata a la presidencia EFE/EPA/PETER FOLEY/Archivo

El candidato demócrata a la Casa Blanca, Joe Biden, dijo el pasado domingo que el presidente Donald Trump le ha fallado a Puerto Rico; desde hace tres años, cuando el huracán devastó la isla, de la misma manera que le ha fallado a todos los estadounidenses durante la pandemia del COVID-19.

Cuando se cumplen tres años de la tragedia de María, que causó la muerte de cerca de 3.000 personas y una grave crisis de vivienda en la isla, el exvicepresidente aseguró que, de ganar en las elecciones del próximo 3 de noviembre, no tratará a los puertorriqueños como ciudadanos de «segunda clase», como asegura lo ha hecho el republicano.

«La manera en la cual Donald Trump falló después de María fue un precursor a su respuesta al COVID-19: falló al preparar el país, falló en responder como un presidente y falló en proteger a los ciudadanos estadounidenses», manifestó el exvicepresidente de Barack Obama (2009-2017).

El demócrata lamentó que, tras la tormenta, «la situación empeoró cuando muchos en la isla quedaron sin electricidad, comida ni agua, esperando por una ayuda que nunca llegó».

«Hoy, después de años de adversidad, miles siguen viviendo bajo toldos azules. Los niños siguen teniendo pesadillas, mientras las secuelas siguen persiguiendo a los sobrevivientes. Y una economía aún destruida ha forzado a muchos a dejar la isla y a sus familias», recordó.

En el mismo sentido se manifestó su fórmula a la Vicepresidencia, Kamala Harris, quien en un editorial publicado en el diario Tampa Bay Times, de Florida y el Nuevo Día, de Puerto Rico, recordó a las 2.975 personas que murieron tras María y honró a los sobrevivientes.

«No me puedo imaginar el dolor y la pérdida por la que tantos puertorriqueños han pasado en estos tres años. Incluso hoy, muchas viviendas, escuelas y hospitales en la isla carecen de electricidad o necesitan ser reparadas», subrayó.

Los demócratas, además, lanzaron en este aniversario un anuncio bilingüe, narrado y con música del cantante de origen boricua Marc Anthony, que rinde homenaje a los sobrevivientes de ese desastre natural y a «la fortaleza del pueblo de Puerto Rico».

En «Prohibido Olvidar», que se emite en los estados de Florida y Pensilvania, el cantante implora a su audiencia que recuerde que el poder de construir un futuro mejor está en sus manos, en referencia a su participación en las elecciones, las mismas en las que Trump buscará su reelección.

«Jill y yo nos unimos a cada estadounidense que está lamentando la inmensa pérdida de Puerto Rico, y honramos la fuerza y resiliencia que ha sostenido a muchos durante estos años difíciles», expresaron Biden y su esposa en un comunicado.

Lamentaron que el actual presidente «solo ha empeorado el sufrimiento, tras años de abandono y desprecio hacia Puerto Rico».

«Mientras familias y comunidades se unen, Donald Trump mintió sobre la asistencia, bloqueó la ayuda y se burló de los sobrevivientes. Trump culpó a la isla por las pérdidas», enfatizó el candidato demócrata.

Subrayó que tendrá un plan para cada estadounidense, «incluyendo los tres millones en la isla».

Manifestó que luchará también por muchos boricuas que se desplazaron de la isla, la gran mayoría de ellos asentados en el centro de Florida, donde han superado los 1,3 millones.

Ben Miller, un hispano en el alma

Cocinando la barbacoa con buena energía. Cortesía

Ben Miller a pesar de no haber nacido de una familia latina, ha adquirido su cultura y la ha llevado a otras latitudes. Ben aprendió gastronomía mexicana de su esposa, Cristina Martínez. Ahora, el restaurante de ambos, “South Philly Barbacoa”, ha recibido varios premios y está en la lista de los mejores a nivel local e internacional. “He sido afortunado de poder viajar y aprender de la familia de Cristina en Capulhuac, México. Su hermano Paco me enseñó a preparar la barbacoa de hoyo”. Así, aprendió todo el proceso y ayudó a vender la barbacoa de la familia en un mercado local toluqueño. “Pude saborear la deliciosa comida que cocina mi suegra y hacerle muchísimas preguntas”, dice el chef. Reconoce también que los clientes del restaurante en el sur de Filadelfia le han enseñado mucho, porque muchos crecieron en lugares donde se cocina y se come barbacoa “eso hace que esté alerta todo el tiempo en cómo cocinarla”.

La barbacoa es un método de cocción prehispánico que consiste en formar un hoyo en la tierra, calentarlo con brasas de leña y colocar piedras para cocinar a altas temperaturas. Sobre estas piedras se coloca la carne, envuelta en hojas de plátano o maguey, según la región, y luego se cocina por muchas horas. La barbacoa que Cristina y Ben venden en sus restaurantes es de borrego.

Perspectiva original

Miller aprendió la gastronomía mexicana de su esposa Cristina. Cortesía

“Mi interés en la vida es estudiar la naturaleza y el desarrollo humano; y desde este punto de vista la gastronomía es nutrición, tiene un efecto metafísico en el cuerpo, a través de los nutrientes y vitaminas, pero también a través de la energía de la persona que la prepara. Creo que esa energía es tangible y real y es transmitida por medio de la comida”. Ben y su esposa comparten esa energía al cocinar, también con los empleados y clientes de sus tres restaurantes.

El premiado chef aprendió a cocinar en la casa de su mentor, Charles Baukman, Jr., quien era un recluso y maestro de filosofía. Luego cocinó en restaurantes reconocidos. También pasó tiempo aprendiendo acerca de los alimentos y nutrición, trabajando en granjas y leyendo libros. Sin embargo, asegura “aprendí la mayor parte del arte de cocinar, y del negocio de los restaurantes, de mi esposa Cristina”.

A Ben le encanta el rigor intelectual y científico en cuanto a la química y la física concernientes al calor y la transformación de la comida.

Hay otro aspecto que le interesa. “Amo el hecho de que la comida esté relacionada con historias profundas de migración, tradiciones y conservación que se entretejen. El cocinar puede ser una plataforma para discutir problemáticas de justicia social”.

Agrega que le encanta la música creativa y tiene un proyecto con un músico, Shakoor Hakeem, que realizan anualmente, llamado “Taste and Sound”. En este se usan los sonidos de cortar los ingredientes y cocinar para crear un concierto improvisado durante la cena.

Nuevo proyecto

La industria restaurantera depende de sus trabajadores. Cortesía

Con fondos otorgados por la iniciativa del Departamento de Salud para Justicia Alimentaria de Filadelfia, Ben y Cristina establecieron recientemente la cooperativa de la masa. “Nuestra meta es vender la masa que usamos para nuestras tortillas en ‘South Philly Barbacoa’ y nuestros otros restaurantes, conectando las buenas prácticas del cultivo con los restaurantes”. Así los alientan a que no compren las tortillas en las tiendas, ya que la masa fresca es más nutritiva por el proceso de cocinar al maíz en agua de cal, que activa vitaminas tales como el niacina, B3 y riboflavina, “¡y el sabor es mucho mejor!”, exclama.

Ben afirma que el consumo de masa crea más trabajos y los granjeros pueden tener más demanda del maíz que no es GMO. Así se valora también a los ancestros de Mesoamérica que desarrollaron esas técnicas.

Por otra parte, como todos los miembros de la cooperativa son dueños, eso elimina la cuestión de pagar salarios a una persona indocumentada. “Utilizamos la estructura de propiedad para empoderar a los trabajadores inmigrantes que quieran ser dueños y todos estamos ganando de los dividendos compartidos de las ganancias de la cooperativa, sin importar el estatus migratorio de los mismos”, concluye Ben Miller.

Ben Miller nació en Easton, PA. Cortesía

El año pasado, la organización comunitaria SEAMAAC le otorgó junto a su esposa, un premio por ser defensores de la justicia comunitaria.

Por haberse destacado como profesional de la cocina a nivel internacional, por su activismo para que haya justicia para los trabajadores en la industria del restaurante sin importar su estatus migratorio, por la organización de pláticas y exposiciones de arte comunitario y la preservación de la gastronomía mexicana, por su corazón entregado a servir, Ben Miller es una Vida de Impacto.

El pozole: nutritivo y delicioso

Foto ilustrativa. El pozole es un platillo tradicional mexicano que nos aporta carbohidratos, proteínas, vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes. (Contexto/internet)

Norristown, PA – El pozole, es un platillo prehispánico de la cultura mexicana, hecho a base de un tipo de grano de maíz llamado cacahuazintle (mazorca grande con granos blancos y redondos, que al ser hervidos revientan y florean formando espuma). 

En la época precolombina (antes del descubrimiento de América por Cristóbal Colón), se ideó un platillo que honrará al maíz, la planta sagrada de los aztecas, para ser consumido sólo en una ocasión especial: después de los sacrificios rituales donde se ofrecía el corazón de las víctimas. De acuerdo con algunos historiadores, la misma carne de las víctimas se usaba para preparar este manjar. Posterior a la llegada de los españoles fue cuando se sustituyó la carne humana por la de animales.

En México, existen más de 20 variedades de pozole. Según la región y las costumbres, se puede preparar con carne de pollo, de cerdo y de mariscos. En el norte del país se suele preparar con chile pasilla o guajillo (rojo), hacia al sur, en el estado de Guerrero, se prepara con una mezcla de mole de pepita verde (pozole verde), y en el centro del territorio se acostumbra también prepararlo sin chile (blanco). Es un guiso típico en el festejo de las fiestas patrias, 15 y 16 de septiembre.

La calidad nutritiva de este plato radica en los ingredientes que le acompañan; estos son: el maíz, considerado uno de los cereales más importantes del mundo; aporta carbohidratos y minerales esenciales como calcio, fósforo, manganeso, hierro, zinc y cobre; la carne es fuente de proteína, fósforo, magnesio, hierro, potasio, zinc y vitamina B12; el chile, contribuye con vitamina A, B6 y C, calcio, magnesio, hierro, potasio y antioxidantes; la cebolla, tubérculo rico en fibra, adiciona vitamina A, B, C y E, calcio, fósforo, magnesio, hierro, potasio, cobre, yodo y azufre; la lechuga también agrega fibra, vitamina A, B, C y E, calcio, magnesio, potasio y además, ácido fólico y antioxidantes; el orégano, una planta aromática, aporta vitamina K y antioxidantes, se acostumbra agregar una pizca en seco, molido directamente con las manos; el rábano, un tubérculo de sabor picante, contiene fibra, vitamina B y C, magnesio, hierro, potasio, yodo, azufre y aminoácidos, y se le atribuyen propiedades desintoxicantes; y el limón, un fruto rico en vitamina C, ácido cítrico y potasio. Un plato de unos 300 mililitros de pozole contiene alrededor de 250 calorías.

Los mexicanos, generalmente lo acompañamos con tostadas de maíz (tortilla frita u horneada) untada con crema ácida y espolvoreada con queso fresco rallado. Además, podemos agregar al caldo o a la tostada, unas gotas de una salsa tradicional, preparada a base de chile de árbol (de color rojo, largo, delgado, muy picante), limón y vinagre. Y para cerrar con broche de oro, un agua fresca de flor de Jamaica. ¡Qué delicia!

El pozole es, sin duda, uno de los platillos favoritos de la comunidad hispana, ideal para cualquier ocasión. ¡Buen provecho!

EE. UU. se está salvadoreñizando

EE. UU. se está salvadoreñizando, dice el escritor y periodista Roberto Lovato. (Foto: EFE)

San Francisco – Nacido en Estados Unidos de padres salvadoreños, la vida del escritor y periodista Roberto Lovato se ha tejido a medio camino entre los dos países, una relación siempre marcada por episodios de violencia y que ahora ve cómo se repite en su país natal: «EE. UU. se está salvadoreñizando», según explica a Efe.

Lovato habló en una entrevista tras la reciente publicación de su más reciente libro, «Unforgetting», en que narra su historia personal tanto en la guerra civil de El Salvador como entre las pandillas de Los Ángeles, y explica cómo la política exterior estadounidense ha influido decisivamente en el último medio siglo de la historia del país centroamericano.

Pregunta: ¿Qué es lo que le llevó a escribir “Unforgetting”?

Respuesta: Caí en la cuenta de que podía contar una historia de dimensiones épicas, pero a la vez muy íntima. En treinta años, he visto guerra, fosas comunes, escuadrones de la muerte… y también me han perseguido, participé en la guerra, vi la violencia gubernamental y la de las pandillas. He visto la resistencia del pueblo salvadoreño, la tragedia y también lo sublime de esa lucha.

P: ¿Cree que esta resistencia se conoce lo suficiente?

R: No, por eso escribí el libro. Es algo que se oculta tras la imagen de los pandilleros y de las madres e hijos en prisiones de refugiados en EE. UU., que son las que predominan en los medios. Es un estereotipo. Yo soy salvadoreño nacido en San Francisco, en EEUU, y mi perspectiva es la de alguien estadounidense, pero me comprometí con esa lucha en El Salvador y la conozco bien.

La imagen que prevalece de los salvadoreños es la del pobre refugiado que es una víctima. Eso es algo totalmente ridículo para quien conozca la historia de la lucha salvadoreña, por ejemplo, durante la guerra.

P: ¿Qué papel ha desempeñado EE. UU. en esa lucha?

R: El Salvador ha sido en su historia moderna uno de los países más consistentemente violentos del mundo, y yo soy muy crítico con EE. UU.

Desde 1991, cuando vi las barbaridades que el Pentágono había causado en El Salvador, dejé de hacerme llamar lo que aquí se conoce como “American”.

Eso sí, en El Salvador hay neofascistas que se identifican con Donald Trump y el actual presidente, Nayib Bukele, se ha entregado incondicionalmente a Trump. Eso es una desgracia de proporciones titánicas para un pueblo que no se lo merece.

P: ¿Qué quiere decir?

R: Donald Trump es un producto estadounidense, no es una figura espontánea, sino una expresión orgánica de EE. UU., un país en el que el fascismo no es nuevo y la historia de El Salvador, donde el Pentágono ha contribuido a que se perpetrasen masacres contra civiles, es el mejor ejemplo.

Yo he visto en persona los huesos de los niños, mujeres y ancianos masacrados por batallones que habían sido entrenados por el Pentágono.

Jimmy Carter, Ronald Reagan y George H. W. Bush fueron responsables, igual que Barack Obama y Donald Trump lo fueron con el encierro de migrantes en jaulas. Yo no busco quedar bien ni con los demócratas ni con los republicanos.

P: ¿Cómo ve la situación que vive EE. UU. actualmente?

R: EE. UU. se está salvadoreñizando. Cuando ocurre algo como lo de Portland (Oregón), en que hombres fuertemente armados se presentan y secuestran a quienes están protestando la violencia policial, me recuerda a cuando a mí me perseguían escuadrones de la muerte tanto en El Salvador como en Los Ángeles. A la vez, aquí también hay una estructura de lucha contra estas tendencias fascistas.

P: ¿Por qué este título para su libro, “Unforgetting”?

R: “Unforgetting” o desolvidar viene del griego y significa no olvidar, que es algo distinto a recordar. Recordar es traer algo del pasado al presente, no olvidar, en el sentido de los griegos, implica un viaje al inframundo y no cruzar el río del olvido. El fascismo se beneficia del olvido. Escogí el nombre exactamente con esta intención, la intención de que no se olvide lo que es inconveniente para los poderosos. Yo en mi libro trato de desolvidar lo bello, lo sublime de esta lucha violenta y trágica.

P: Ahora mismo, «Unforgetting» sólo está disponible en inglés. ¿Lleva idea de publicar el libro en español?

R: Por el momento, lastimosamente, sólo está en inglés. A la primera oportunidad que tenga, lo publicaré en español. La editorial está esperando primero a ver cómo se vende en inglés.

La arepa

Las arepas rellenas son una delicia de la gastronomía colombiana y venezolana.

Como en el resto de América la gastronomía venezolana es rica y variada en sabores, olores e ingredientes. El maíz ha sido cultivado por aquellos pueblos indígenas ubicados en el centro de México desde hace 10.000 años, aproximadamente, y está catalogado como uno de los alimentos base de la dieta indígena a lo largo y ancho del continente.

El maíz fue introducido en Europa durante el siglo XVII, según el venezolano Miguel Felipe Dorta en el libro ¡Viva la Arepa! (2015). Él hace referencia a que la arepa es un alimento que existió antes de la llegada de los conquistadores españoles a América.

Al llegar los españoles, probablemente escucharon a los indígenas cumanagotos, que habitaban, lo que hoy en día es el estado venezolano de Sucre, que le llamaban “erepa” al pan de maíz de forma redonda que solían consumir con cotidianidad. Otras versiones del origen de este nombre son “aripo”, plancha levemente curva, fabricada en barro, que utilizaban los indígenas para la cocción de la masa de harina de maíz redonda.

Una disyuntiva histórica sobre la propiedad intelectual de la arepa se discute entre los hermanos colombianos y venezolanos. Aunque no se ha precisado cuál puede ser el territorio exacto donde se cocinó una arepa por primera vez, lo que sí se han podido definir son las fechas más antiguas de presencia del maíz tanto en Colombia como en Venezuela. Ambas fechas son muy cercanas y para ese entonces era un mismo territorio y las fronteras geográficas aún no existían.

En Venezuela, por muchos años la masa de la arepa era producida mediante el machacado de granos de maíz en una especie de mortero y mazo, ambos de gran tamaño y hechos de madera, para su posterior molido. A este proceso, se le llama pilado.

Con el pasar de los años, en la década de los 50, «Empresas Polar” industrializa y masifica la conocida harina de maíz precocida, llegando a cada hogar y haciendo su elaboración mucho más sencilla.

Una de las arepas más populares es la “Reina Pepiada”, llamada así en honor a la venezolana Susana Duijm, Miss Mundo 1955. Está rellena con ensalada de gallina o pollo, mayonesa y aguacate.

En Filadelfia podemos degustar de una gran variedad de arepas en restaurantes venezolanos; mi recomendación es Sazón, en 941 Spring Garden St., y Puyero, en 524 South 4th St. 

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