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Yo no creo en el COVID

(Foto: Ilustrativa Pexels.)

Buenos Aires, Argentina – Yo, omnipotente, poderoso y vasto, vivo, camino, hablo y respiro, porque quiero. Y porque quiero veo las cosas de uno u otro modo, y vuelo con alas azules, blancas o negras, porque quiero.

Y miro el sol en todas sus dimensiones, porque quiero. Y luego lo veo cúbico y verde, porque quiero. Y le digo que se vaya y se va, y todo porque quiero.

Pero yo, omnipotente, poderoso y vasto, no quiero morir y muero…

                                                                                      José Martí, poeta cubano.

El influencer ucraniano Dimitri Stuzhuk, era joven, atlético, musculoso y eso –al parecer- le daba poderes especiales para asegurar a sus millones de seguidores y a quien le preguntara, que él no creía en el coronavirus. Dimitri estaba convencido en que las teorías que circulaban acerca del COVID-19 eran inventos de internet y de ciertos iluminados del fatalismo mundial. Es más, llegó a elaborar teorías que certificaban que este virus era un invento de los laboratorios para vender remedios y para sembrar el terror en la humanidad.

Hasta que, al volver de unas cortas vacaciones en Turquía, empezó a tener dificultades para respirar y otra serie de problemas de salud.

“Yo también pensé que no había Covid hasta que enfermé. La Covid-19 no es efímera” escribió en su último mensaje y fue su esposa Sofía, también influencer en las redes sociales, quien comunicó su muerte.

Stanley Gusman, presentador de la TV brasileña de 49 años, fue un eterno negador de la pandemia e incluso se resistía a usar barbijo y externaba que las medidas sanitarias coartaban la libertad de tránsito. Se pronunciaba contra las medidas de distanciamiento social e incluso declaraba que no se dejaría medir la temperatura en la entrada de comercios y centros comerciales. Desde su lugar en la pantalla, se encargó de apoyar a su presidente Jair Bolsonaro y a refutar cada discurso que advertía de los peligros de tomar precauciones ante el virus.

Tras contagiarse, fue internado y a los pocos días falleció solo en un hospital de las afueras de Río de Janeiro.

Igona Moura, una influencer brasileña, incitaba a sus seguidores, al mejor estilo Charles Manson, a concurrir a fiestas y a todo lugar donde hubiera aglomeraciones. Desde el primer momento, Moura negaba la existencia de esta enfermedad, hasta que un día se infectó y tuvo que ser internada con respirador artificial. El diagnóstico de COVID no tardó en llegar, y a dos semanas de su internación también murió. En uno de sus últimos posts, se le ve mientras era transportada en una camilla gritando: “No tengo Coronavirus”

Tres casos de los miles en el mundo, donde el negacionismo se fue apoderando de la mente de los que se creían dioses y que arrastraron, por sus funciones o trabajos a quienes confiaban en ellos y tal vez ahí estuvo lo peor.

Regreso a las aulas

Imagen referencial (Foto: archivo EFE)

El ministro de Educación, Roberto Fulcar, detalló en estos días que la mayoría de los municipios que están incluidos en la reapertura gradual de las clases presenciales, son de las regiones Sur, Este y el Cibao; donde se registra un menor porcentaje de la posibilidad de contagios por el COVID-19; por lo tanto, lo que se espera o, mejor dicho, en lo que confiamos, es que la delimitación de las áreas sea así en la realidad.

La elección se hizo tomando en cuenta el comportamiento de la pandemia, ya que “en distintos municipios el virus se comporta de manera distinta”.

Es bueno mencionar que los estudiantes no irán todos el mismo día al aula, serán divididos por grupos, dependiendo de la cantidad de alumnos.

Antes de anunciar la decisión, el ministro de educación sostuvo una reunión con respecto a la oposición de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), presidida por Xiomara Guante, de que se retomen las clases presenciales. En ella expusieron todos sus planteamientos, incluyendo la habilitación de un centro en la sede de la Asociación Dominicana de Profesores para cooperar con la vacunación de los maestros.

Las clases iniciarán el próximo 6 de abril de manera semipresencial con los cursos de primera infancia y el primer ciclo de primaria, que comprenden edades entre tres meses y ocho años. Estos serán divididos en grupos, en dos tandas y días específicos de la semana.

Se elaborará un protocolo para el retorno a las aulas elaborado por el ministerio, un grupo asistirá los lunes y martes en jornada matutina, mientras que otro irá a clases presenciales miércoles, jueves y viernes en la tarde.

Los estudiantes de sexto de secundaria de las modalidades Educación Técnica y Artes, también se integrarán a las aulas.

Con respecto a todo lo que dijo el ministro de educación, aunque aún hay cuestiones por resolver, mencionar que la necesidad de que los estudiantes estén vacunados en su totalidad antes del regreso a clases es la mejor noticia. Esto es solo el inicio de algo que cada vez se ve más próximo a cumplirse; poco a poco volveremos a la normalidad, las clases van a iniciar y estaremos juntos de nuevo como antes. Creo que es una excelente decisión; auguramos éxito al plan que se aproxima, como a todos los planes a futuro enfocados a la educación de nuestro país, para que se cumplan con el buen pie.

¡Un abrazo y que el impacto de Jesús en nuestras vidas nos mantenga el pulso equilibrado!

emma_matinez10@hotmail.com

ALGO MÁS QUE PALABRAS

Foto Referencial.

Hay un descontento generalizado por el planeta que debe hacernos repensar a todos, sobre el motivo de dichas causas. Lo cierto es que cada día son más las naciones desoladas, que están pasando un periodo complejo y difícil de agitaciones sociales y políticas. La violencia, la miseria y la pandemia de COVID-19 están llevando a millones de familias al borde de la desesperación. La llegada de una importante crisis socioeconómica y humanitaria, con fuertes tasas de pobreza a nivel global, nos está debilitando como jamás. Urge, por tanto, primero aplacar la ola de disturbios sociales y después evitar que se produzca un mayor deterioro de la situación, protegiéndonos mutuamente.

Desde luego, resulta particularmente preocupante la falta de liderazgos orientados a fortalecer la promoción y protección de los derechos humanos y a vigorizar la confianza entre la ciudadanía, con mayor énfasis en las personas en situación de vulnerabilidad. También se echa en falta la sensibilidad de los gobiernos en la protección social y en la falta de empeño de la ciudadanía por ser más solidarios. Asimismo, son preocupantes los persistentes ataques a los mecanismos de justicia establecidos para luchar contra la arbitrariedad y los abusos de poder. Sn duda, hoy más que nunca, nos hace falta ese espíritu cooperante de escucha y de acción, para mejorar esta atmósfera de tinieblas, que nos está dejando sin aire a la hora de caminar.

La situación se ha vuelto desesperante para mucha ciudadanía, que ha perdido toda expectativa de cambio, acrecentándose la tensión social y el desorden. A medida que el espacio cívico se aminora, también lo hacen los derechos humanos. Nadie respeta a nadie y esto es muy grave, gravísimo;  ya que están surgiendo nuevas fuerzas que nos esclavizan. Será bueno romper cadenas, avivar encuentros y poner más entusiasmo, en renacer hacia ese horizonte que busca vivir en armonía con todos. Lo importante es retomar un rumbo en común, que nos reintegre en el bien colectivo y nos hermane más allá de las fronteras y de los frentes que, absurdamente, solemos levantar unos contra otros.

Víctor Corcoba Herrero. Escritor

 En una sociedad realmente diversa, tenemos que confluir para establecer relaciones saludables, para compartir andares y, en definitiva, para volver a ser ese hogar de pueblo, repoblado de abecedarios ilusionantes en su conjunto. Por si fuera poco, esta pandemia nos ha desalentado; lo que nos exige de cada uno de nosotros una toma de decisiones valientes, para cuando menos poder frenar ese fuerte huracán de locura que arrasa el mundo, porque ciertamente los problemas están interrelacionados, y únicamente se resolverán el día que en verdad tomemos conciencia de destronar de nuestro lenguaje ese círculo vicioso corrupto que impera hoy por la tierra.

  En consecuencia, frente a esta atmósfera decepcionante, sólo cabe el sosiego en todas partes; y, en este sentido, todos los países deben mostrar  un ánimo más rehabilitador, volviendo a considerar al ser humano como centro de humanidad sobre aquello que nos circunda; puesto que la vida por si misma está basada en el arte de unirse y reunirse, más allá de las visiones que nos enfrenten. Ahí radica el avance, en reconocer en el análogo un aliento más de nuestra propia vida.

Las personas deben ser el elemento esencial de nuestros gobiernos. Por ello, deseo que todos los moradores del mundo puedan construir juntos espacios de convivencia, a través de los diversos puntos de concurrencia, que es lo que en definitiva nos engrandece como humanidad.

Dicho lo cual, mantengamos viva la llama de la conciencia colectiva, a pesar de los muchos pesares que nos asolen, ya sea  por los contextos envenenados o la memoria de los horrores acontecidos ya, porque lo importante al fin es renacer, tender puentes, romper ataduras de intereses, sembrar conciliaciones y reconciliaciones, esparcir sueños y enhebrar anhelos, pues vivir a todos nos pertenece y a todos nos obliga a dar testimonio de nuestra generosidad hacia el semejante. Indudablemente, es posible un camino de paz. El punto de inicio debe ser la mano tendida y extendida siempre. Porque hoy por mí y mañana por ti, todos necesitamos de todos. Esta es la pura realidad que nos interroga y debe tranquilizarnos.

Lo que no es de justicia es machacarse uno así mismo, por los sistemas de lucro egoísta y las tendencias ideológicas que nos repelan entre sí, confundiéndolo todo y destrozando los principios y valores que nos armonizan. Ojalá aprendamos a restaurarnos como especie pensante. De nosotros dependen, tanto esa reparación humanística encaminada a dignificarnos como también esa reposición forestal, que será lo que nos ayude a afrontar esta doble agonía, la del clima y de la biodiversidad. No olvidemos la lección que, a su vez, la pandemia nos ha legado, poniendo de relieve lo endebles que florecemos y lo interrelacionados que estamos.

Está visto, pues, que si no nos cuidamos entre sí el mundo desfallece. Cada verso es un latido necesario para ese poema interminable que ha de ser de gozo y alegría, todo lo contrario a lo que vivimos en la actualidad. Esta es la cuestión. Somos hijos del amor y hemos de amarnos (no odiarnos). Somos inspiración y hemos de crearnos y recrearnos (no atormentarnos).  Somos, sí somos, dejémonos ser parte del poema (no injertemos pena). Vuelvan los poetas a tomar la tierra hasta convertirla en cielo. Compasión y pasión por la empatía. Regrese la poética.

Y ahora… ¿quién podrá defendernos?

Imagen captura de pantalla de James Kenney en video conferencia (Imagen Impacto)

La semana pasada el alcalde Jim Kenney actualizó a los habitantes de Filadelfia sobre la crisis de violencia armada. En esa conferencia, dijo al público lo que ya sabemos, que necesitamos acción. El alcalde destacó que el gobierno de la ciudad está trabajando en nuevas estrategias e iniciativas. ¿¡Trabajando en ello!? Después de cuatro años de un aumento constante de asesinatos, ¿por qué la ciudad no ha desarrollado un plan?, ¿por qué todavía están trabajando en él? Debería haber iniciativas proactivas ya, ¿o esto comenzó ayer?

Hay dos planes sobre violencia armada en la ciudad: el Plan de Acción del Departamento de Policía y la Hoja de Ruta para Comunidades Más Seguras de la Oficina de Prevención de la Violencia. Ninguno de estos planes ha abordado eficazmente la violencia con armas de fuego en Filadelfia y la evidencia es el creciente número de asesinatos diarios.

Estamos en medio de una crisis de salud pública que ha aumentado constantemente durante años. No estoy hablando de COVID-19, sino de violencia armada. Si bien la pandemia del coronavirus ha encontrado una némesis en la vacuna, la violencia con armas de fuego continúa hiriendo y matando sin discreción. Bebés, niños, jóvenes, adultos y ancianos han sido víctimas. En 2020, la ciudad de Filadelfia fue escenario de 499 homicidios. En lo que va de 2021, al cierre de esta edición, se habían cometido 103 asesinatos, lo que representa un aumento del 30 % con respecto al 2020 hasta la fecha. Si hacemos los cálculos, la estimación de muertes por homicidio para fines de 2021 se estima en 673. Si el porcentaje de aumento sube al 45%, los homicidios resultantes serán más de 700 muertes. Recuerde, estos no son números, son personas que tienen familias y siguen vivas hoy.

Cuando fue su turno de hablar, el fiscal de distrito de Filadelfia, Larry Krasner, conocido por su actitud y políticas blandas contra el crimen, dijo que el número de muertes en la ciudad es bajo en comparación con otras partes del país. Considero que sus declaraciones fueron angustiantes e insensibles. Krasner nunca fue un fiscal, sino un abogado defensor, y de derechos civiles, que, durante su mandato como fiscal del distrito, ha culpado de los homicidios a la pobreza, al COVID-19 y, en la rueda de prensa, culpó del aumento a la ausencia de actividades para juventud y a la falta de empleo.

Krasner dice que aprecia el trabajo del Departamento de Policía, a quien demandó 75 veces. Dice que su oficina trabaja “de la mano” con la Policía y que está dispuesto a hacer todo lo posible para ayudarla. Krasner señaló que “una tasa de condenas del 85% no es la solución”. Me pregunto cuántos casos de ese 85% fueron acuerdos de culpabilidad.

La solución es la prevención. Esta siempre es mejor, pero una vez que un individuo cruza la línea y comete un homicidio, entonces la condena es todo lo que tenemos como consecuencia, por justicia y para mantener a los demás a salvo. Al final de esa rueda de prensa, me di cuenta de que no hay planes. La Policía y el fiscal de distrito no están trabajando juntos. El futuro de Filadelfia parece sombrío y hay una sensación de anarquía y pérdida de control sobre él. Las personas que se convertirán en estadísticas a finales de año están vivas hoy. Tenemos que encontrar esperanza. Si el liderazgo de la ciudad no puede salvarnos, ¿cómo podemos salvarnos a nosotros mismos? Porque no vendrá el Chapulín colorado.

Trabajadores necesitan protección

(Foto: ilustrativa por Andrea Pracquadio/ pexels.com)

Con el fin de disminuir la propagación del COVID-19, el gobierno de Filadelfia estableció el 16 de marzo de 2020 regulaciones de emergencia. Los trabajadores cubiertos por esas normas podían ausentarse por enfermedad en situaciones relacionadas con el virus y cuidado preventivo, sin miedo a represalias de los empleadores. Después, el 9 de septiembre del año pasado, la ciudad enmendó el capítulo 9-4100 del código de Filadelfia titulado: Promoviendo Familias y Lugares de Trabajo Saludables, para que ciertos empleados que brindaban cuidado médico fueran compensados, en el caso de que contrajeran una enfermedad transmisible durante la pandemia.

Esto incluyó a negocios cerrados por mandato, quedarse en casa para cuidar a hijos pequeños durante el cierre de escuelas y centros de cuidado infantil, así como por razones de auto cuarentena para trabajadores con un sistema inmunológico en riesgo.

También estaba en vigor la Ley de Familias Primero, de Respuesta al Coronavirus (FFCRA, por sus siglas en inglés) que requería que ciertos empleadores dieran a sus trabajadores licencia laboral pagada o expansión de licencia familiar, así como por enfermedad debido a razones relativas al COVID-19. Estas provisiones se aplicaron desde el 1 de abril hasta el 31 de diciembre de 2020.

El capítulo relativo a Promoviendo Familias y Lugares de Trabajo Saludables también expiró el 31 de diciembre, dejando a muchos trabajadores sin goce de sueldo, debido a que tuvieron que ausentarse para no contraer el virus.

     (Foto: ilustrativa por August de Richelieu/pexels.com)

Ahora, el Comité de Salud Pública y Servicios Humanos del concejo municipal de la ciudad aprobó de manera unánime un proyecto legislativo para restablecer el mandato de que los empleadores de Filadelfia provean dos semanas de licencia por enfermedad remunerada a los empleados que no pudieron trabajar por el COVID-19. Así, ciertos trabajadores de la ciudad, como son los de atención médica y los que trabajan para empleadores que cuentan con quinientos o más empleados, tendrán protecciones durante esta pandemia.

La propuesta de reinstaurar el mandato de Promoviendo Familias y Lugares de Trabajo Saludables pasará a voto del concejo municipal en pleno en las semanas venideras. De aprobarse, los trabajadores de la ciudad que necesitan estar en cuarentena debido a que estuvieron expuestos al COVID-19, cuidaron a un miembro de su familia que estuvo enfermo, permanecieron en su hogar con un niño que no pudo ir al cuidado infantil o a la escuela porque las instalaciones estuvieron cerradas, podrán tomar dos semanas de ausencia por enfermedad con goce de sueldo. A su vez, los empleadores que brinden licencia por enfermedad remunerada por emergencia serán elegibles para un crédito de impuesto federal.

Un año de soledad

Las calles de Filadelfia se ven insólitamente vacías a causa de la pandemia. (Foto: Phila.gov)

En Filadelfia, todo transcurría normal. En las mañanas, en la hora pico, por las arterias principales, los automóviles fluían con la lentitud de un koala. Las líneas de gente en espera del bus. Los vagones atestados de gente, corriendo entre serpientes de hierro. La mayoría hacia la misma dirección y hacia el mismo propósito: al centro de la ciudad a trabajar.

La mañana era tan normal, que la gente viajaba con la misma parsimonia de siempre. Juntos en el bus, en el auto o en el tren y cada uno en su embeleso particular. Las conversaciones eran escasísimas, a nadie parecía importarle lo que ocurría a pulgadas de su entorno. En los buses y trenes algunos iban con el teléfono en sus narices, evitando el contacto visual con sus compañeros de viaje.

En los planteles escolares, los niños y adolescentes parecían manadas de hormigas entrando a sus túneles. Se oían cientos de voces, pero nadie conversaba. En el desespero por pasar el detector de metales de la escuela era donde se encontraban las miradas rencillosas, y se escuchaba algún adolescente gritar un soez saludo al guardia de seguridad.

Todo transcurría normal a inicios del 2020. Los noticieros estaban informando de un raro virus en Wuhan, una ciudad en China, donde ya cientos de chinos morían asfixiados por un colapso pulmonar o por un repentino deterioro cardiaco. Pero acá en los trenes, los autos y los buses la gente seguía en su normal soledad. No había razón de alarma, vivíamos en el país más poderoso del mundo y con gran prosperidad. Todo transcurría en la menor ansiedad posible, pero en la más colectiva incertidumbre.

El 20 de enero se anunció que un chino procedente de Wuhan, infectado por el raro virus, había llegado a las costas del oeste. Un día después, se confirmaba que un estadounidense de 30 años, del estado de Washington, estaba infectado por el virus. Más tarde, el gobierno establece un grupo de trabajo para tratar con el virus y se declara una emergencia nacional de salud. Para mediados de marzo, el gobierno recomienda que se eviten las reuniones públicas y los viajes fuera del país. La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA), le recomienda al Cuerpo de Ingenieros del Ejército de la nación a que comience a identificar edificios grandes para usarlos como hospitales y unidades de cuidados intensivos. Era evidente que el brote del virus corría desenfrenado y avanzaba a pasos incontrolables.

Ante la amenaza inminente se cierran escuelas, se cancelan convenciones, festivales, ferias y eventos deportivos. Todo se acrecienta a partir del 11 de marzo, cuando la Organización Nacional de la Salud declara que el brote del virus era una pandemia de magnitudes desastrosas. Las ciudades se infectaron, una tras otra, a velocidad de águila. Decenas de muertes se multiplicaban diariamente. La población de la tercera edad parecía ser la más golpeada, junto a las comunidades negras y latinas. El mundo estaba atemorizado, la gran mayoría de los países fueron afectados por la pandemia. A finales de marzo, la nación se convirtió en el país con el mayor número de casos del virus en el mundo y a comienzos de abril, era la nación con la mayor cantidad de muertes por el virus en el mundo. Con tan solo 3 % de la población mundial, 1 de cada 4 de los fallecidos eran de EE. UU.

La mayoría estábamos llamados a quedarnos en encierro domiciliario, hablábamos con la incertidumbre guindando de los labios y preocupados por la salud de los familiares y amigos cercanos. Algunas casas se llenaron de voces y niños retozando. Para unos los días pasaban fugaces como el arcoíris y pronto el desespero por el trabajo y el ingreso comenzó a amontonarse como las hojas en otoño. La ansiedad por el retorno a la normalidad se sumó a la ansiedad por el virus. No pocos vecinos optaron por una voluntaria reclusión solitaria en sus hogares. Las vías principales quedaron solitariamente desoladas. Los trenes y los buses vagaban casi vacíos por las calles casi vacías de la ciudad que se iba vaciando.

Desde los hogares observábamos la soledad de la ciudad, sin ruido, sin algarabía, sin embotellamientos. Los graciosos gansos pululaban libres y despreocupados por las calles de la ciudad fraternal. Las ardillas se paseaban entre ramas y cables eléctricos, tranquilas, sin el desespero que las distingue. En el bosque de la ciudad volvían a verse manadas de aves retomando el espacio que por derecho natural les corresponde.

En los hogares, descubrimos la falta que nos hacía estar cerca de los que siempre tenemos cerca. Aprendimos a darnos cuenta de lo solos que estábamos aun estando juntos. De momento aprendimos, que estar solos no es el estado natural del ser, que la soledad debe estar acompañada de otras soledades y juntos hacer familia, sociedad. Estos 365 días de soledad poblaron las esperanzas de que se puede continuar, de que las vicisitudes de lo inesperado no nos cancelan ni nos detienen. La pandemia nos paralizó, pero en ese estado de parálisis descubrimos la falta que nos hacemos, la humanidad que nos habita y lo atrevidos que somos para continuar a andar.

Prepararse para mayo en Nueva Jersey

Foto ilustrativa de pexels.com por Alexandr Podvalny

A partir del 1 de mayo, los residentes del estado de Nueva Jersey con un número de seguro social o un número de identificación personal del contribuyente (ITIN) podrán programar citas para obtener licencias de conducción sin importar su estado migratorio. Sin embargo, debe tener una cita programada para el primer día de mayo o después. De lo contrario, no llame ni visite las agencias de la Comisión de Vehículos Motorizados (MVC) de Nueva Jersey. Las citas solo se pueden obtener en línea visitando njmvc.gov. Cuando ingrese a la página, en el apartado “Schedule an Appointment” (en español ‘programe una cita’), encontrará lo que necesita saber. El enlace estará́ disponible pronto. 

Para efectuar el trámite se necesitará cumplir con los siguientes documentos para los llamados “6 puntos de identificación”, que consisten en: prueba de identidad (si no están en inglés, este debe ser traducido antes de su visita a una de las agencias de MVC). Comprobante de domicilio del estado de Nueva Jersey y un número de seguro social o un ITIN.

El tipo de licencia que obtendrá será una licencia de conducción básica del estado de Nueva Jersey o una tarjeta de identificación de no conductor, mientras que cumpla con todos los requisitos de elegibilidad para convertirse en conductor con licencia del estado. La licencia de conducción básica estará́ disponible para todos los residentes de Nueva Jersey, independientemente de su estado migratorio.

Si usted tiene una licencia de conducción o identificación de otro estado y actualmente es válida o está vencida hace menos de un año, debe programar una citapara transferir su licencia del otro estado. Asegúrese de traer todos los documentos requeridos. Si su licencia expiró hace más de un año, tendrá́ que empezar el proceso de licencia como si fuera por primera vez.

No le pague a nadie que le ofrezca ayuda para conseguir una cita; solo la Comisión de Vehículos Motorizados puede programar citas. La comisión no trabaja con terceros y, además, verifica la autenticidad individual de cada cita para confirmar que fue realizada en su sitio web. Tenga cuidado con cualquier sitio web que ofrezca ayuda para obtener una licencia; a menos que sea un sitio del gobierno que termine en (.gov), ya que pueden estafarlo.

En caso de necesitar intérprete la Comisión de Vehículos Motorizados de Nueva Jersey (NJMVC) utiliza el sistema «Language Link», un servicio de traducción por teléfono para los clientes que soliciten el servicio de interpretación. Usted también puede traer su propio intérprete. Sin embargo, durante el examen práctico en carretera, podrá estar solamente usted y el examinador de MVC.

La pandemia nos ayuda a hacer un recuento de nuestras luchas

Persona con cubrebocas de la Bandera de Puerto Rico. ( Foto: Ilustrativa Pexels)

Una de las cosas que estamos haciendo durante la pandemia del COVID-19 es ver películas para mantenernos ocupados y entretenidos. Esta pandemia nos ha obligado a ponernos en cuarentena, brindándonos un tiempo para la reflexión y la educación; ¿qué mejor manera de hacerlo que viendo una buena película? Una de las películas más populares por estos días es «Judas y el Mesías Negro». La vi con mi esposa y nuestra hija de doce años. El filme presentaba una historia convincente de miedo, violencia, traición y lealtad, con muchos personajes de grupos subrepresentados.

Desde que vi los avances de esta película me hizo recordar mi propia participación desde los años sesenta hasta el dos mil, en la lucha incansable por los derechos civiles y humanos. También me recordó mi vida de activista con los Young Lords, un grupo de membresía, junto con los Young Patriots, grupo sureño mayoritariamente blanco, organizado para apoyar a los jóvenes migrantes blancos de los Apalaches.

Mientras disfrutaba las escenas de la película desde mi silla reclinable, me daba cuenta que podía conectarme con Fred Hampton, presidente asesinado del Partido Pantera Negra de Illinois, un carismático constructor de coaliciones que reunió a los Panteras Negras, los Young Lords, que era una pandilla callejera puertorriqueña que se transformó en una organización de derechos civiles y humanos con múltiples capítulos en todo el país, igual que con los Jóvenes Patriotas, la organización de jóvenes blancos pobres de los Apalaches, y otros grupos callejeros.

Como uno de los líderes de derechos civiles más identificables, junto con Juan F. Ramos, quien llegó a ser concejal de la ciudad de Filadelfia, fuimos fundamentales, junto a otros, en el capítulo Filadelfia de los Jóvenes Lores. Generamos grupos de seguidores de los “Young Lords” en Allentown, Lancaster, Penn State, Camden, Nueva Jersey, Wilmington, Delaware y campus universitarios cercanos. Me vi a mí mismo en la película a través de mis acciones como un joven veterano, con nuestros programas de servicio al pueblo, nuestras clases de educación política, nuestra relación con aquellos que nos demonizaban en las organizaciones religiosas, la disciplina estricta, el bombardeo de nuestras oficinas, los presuntos informantes y nuestra disposición a morir por una causa que creíamos justa.

A pesar de todos nuestros sacrificios y esfuerzos para sacar a las comunidades marginadas de la pobreza, la explotación, la opresión, el racismo, la discriminación étnica, de género, LGBTQ y la desventaja económica, todavía tenemos mucho trabajo por hacer. No podemos medir el progreso por logros de individuos de los grupos marginados, si todavía en las masas de los marginados se sufre de los males del racismo estructural, la exclusión y la denigración.

LAS MARAVILLAS DE LAS CIENCIAS

(Foto: EFE/CJ GUNTHER)

Hace un año, el jueves 12 de marzo, trabajé a distancia desde mi casa. Era un arreglo supuesto a durar dos días, que Esperanza estaba haciendo para proteger a sus empleados y a todos los individuos que servimos. En los próximos días, siguieron las escuelas, y el gobierno comenzó a cerrar, se hizo evidente que la temporada sería mas larga. Aun así, pienso que pocos se imaginaban los cambios que el año traería. Como muchos otros educadores, tuve que reinventar cosas y adaptar nuevas tecnologías para asegurarme que mis estudiantes continuaran en su importante carrera de superación. Si bien el año causó cambios en la educación, la ciencia fue un campo definido por COVID-19.

Enfrentados a un virus nuevo, los científicos han usado distintas tecnologías en su arsenal para atacar los desafíos. Un paso importante en entender el SARS-CoV-2 virus fue determinar su estructura utilizando un microscopio de electrones criogénico. Esta tecnología ha mejorado mucho en los últimos diez años permitiendo que la estructura se obtuviera más rápidamente.

A principios de la pandemia una de las prioridades fue el encontrar pruebas para diagnosticar la enfermedad. El método de reacción en cadena de polimerasa (PCR) es bien preciso, pero toma mucho tiempo porque las temperaturas de las reacciones son distintas. El método de amplificación isotérmica mediado por lazo (LAMP) que utiliza una enzima o catalizador sigue los mismos pasos, pero estos se mantienen a la misma temperatura. LAMP es más rápido y económico, pero no tan preciso. Otra prueba diagnóstica utiliza la tecnología de repeticiones palindrómicas cortas, agrupadas y regularmente interespaciadas (CRISPR) que provee resultados en poco más de una hora. El método CRISPR ganó mucho reconocimiento al ser utilizado por las científicas que ganaron el premio Nobel de Química en el 2020.

En términos de tratamiento, los doctores y científicos comenzaron a estudiar drogas existentes para ver si funcionaban para tratar el COVID-19. Alrededor del mundo, más de 500 drogas han estado o están en estudios clínicos tratando de reutilizar drogas conocidas. En Estados Unidos varias drogas recibieron autorización para uso de emergencia (EUA por sus siglas en inglés), pero solo una de ellas, Remdisivir, se aprobó para uso global. En términos de nuevas drogas, varios anticuerpos monoclonales fueron desarrollados y aprobados para tratar la enfermedad.

Desde muy temprano en la pandemia, la meta de obtener una vacuna fue importante. Varias compañías en distintos países comenzaron a trabajar con la tecnología de vectores adenovirales que, aunque existe hace unos cuarenta años, todavía era bastante experimental. En el pasado se habían intentado crear vacunas para VIH, malaria y cáncer sin éxito. Pero en el verano pasado una vacuna de vector adenoviral se aprobó para el ébola. Los adenoviruses causan la gripe común, en esta técnica se remueven genes del interior del virus para crear el vector. Para las vacunas contra COVID-19, al vector se le inserta el ADN con las instrucciones para formar la proteína espiga. El virus modificado se replica en el laboratorio y se empaca en la vacuna. Al paciente ser inyectado los vectores interaccionan con las células en el sistema inmune, desarrollando anticuerpos. La segunda tecnología es la del ácido ribonucleico mensajero (mRNA) en la que el mRNA se empaca en partículas de grasa bien pequeñas llamadas nanopartículas lípidas para que no se degrade y se transporte a las células. En los últimos diez años compañías han invertido mucho esfuerzo y capital para desarrollar esta tecnología, pero fue con COVID-19 que se probó en humanos a gran escala por primera vez.

En un año, más de 60 vacunas entraron a estudios clínicos mundialmente. A fines de junio China aprobó el uso de una vacuna de vector adenoviral para uso militar. Rusia aprobó otra vacuna utilizando la misma tecnología aun sin tener estudios de fase 3. En Estados Unidos la primera vacuna utilizando la tecnología de mRNA, obtuvo EAU el 11 de diciembre (Pfizer) seguida el 18 de diciembre por la segunda (Moderna). El 27 de febrero una tercera vacuna obtuvo EUA en Estados Unidos (Johnson and Johnson) que utiliza la tecnología de vector adenoviral. La investigación, desarrollo y producción de estas vacunas en tan poco tiempo es digno de admiración.

Durante este proceso los científicos y la ciencia ha estado bajo el escrutinio de todo el mundo, desde gobernantes, políticos y el publico en general. Ha habido polémicas, cambios al aparecer nueva data que contradice lo que la data original mostraba y otras cosas negativas. Sin embargo, en mi opinión, este ha sido un año en que la ciencia y los científicos han tenido la oportunidad de brillar, de hacer de su trabajo algo esencial y conocido para el resto del mundo.

La mitad de los latinos sufren serios trastornos psicológicos por la pandemia

Los bajos ingresos se asocian con niveles más altos de angustia psicológica y esta es especialmente común entre aquellos con ingresos familiares más bajos (31%). (Foto EFE/ Alba Vigaray)

Casi la mitad de los hispanos en Estados Unidos, el país más afectado a nivel global por COVID-19, sufren trastornos psicológicos medianos o severos debido a la pandemia, según un estudio publicado por el Centro Pew.

El 24% de los encuestados latinos aseguró padecer algún trastorno psicológico severo por las consecuencias que el coronavirus ha traído a sus vidas, mientras que otro 24% indicó que es mediano y el 51% lo calificó de leve. Así, la casi totalidad de los entrevistados de este grupo entre el 16 y el 21 de febrero pasado indicaron que la pandemia les había afectado en algún grado.

Y no es de extrañar, dado que la probabilidad de que los latinos tengan que ser hospitalizados por COVID-19 es 3,1 veces mayor que la de los blancos no hispanos y la de morir por coronavirus es 2,3 veces superior.

Los latinos son el grupo que mostró una mayor afectación en la encuesta de Pew, pues el 45% de los blancos no hispanos indicaron que sufren trastorno psicológico medio o alto, cifra que se va hasta el 44% en el caso de los negros y el 34% en el de los asiáticos.

Cuando en este mes de marzo comienza el segundo año de pandemia, cerca de un tercio de los adultos de Estados Unidos informan de insomnio ocasional y ansiedad en la última semana y el 21% experimentaron altos niveles de angustia psicológica.

Aunque la proporción de personas que padecen dificultades de salud mental por la pandemia ha disminuido ligeramente desde marzo de 2020, sigue siendo elevada entre algunos grupos de la población, como los latinos, que siguen siendo víctimas de desproporcionadas tasas de desempleo y contagio.

Los bajos ingresos se asocian con niveles más altos de angustia psicológica y la angustia psicológica es especialmente común entre aquellos con ingresos familiares más bajos (31%). Los adultos jóvenes, especialmente las mujeres, se destacan en la encuesta y muestran niveles más altos de angustia psicológica que otros grupos de edad debido a unas menores oportunidades laborales y la reducción de su vida social.

Los adultos de 18 a 29 años son especialmente propensos a reportar ansiedad, depresión o soledad en comparación con otros grupos de edad. Por ejemplo, el 45% de los menores de 30 años describen estar “nerviosos, ansiosos o al límite” al menos “ocasionalmente o una cantidad de tiempo moderada” durante los últimos siete días; entre los mayores de 30 años, el 28% lo hace, indicó Pew.