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Mi diabetes fue mi bendición

Efraín con sus hijos, Montserrat y Luis. (Foto: cortesía)

Efraín Esquivel, un joven mexicano de 28 años, se dirigía a la ciudad de Chicago en su primer viaje por avión. Tres días antes había sufrido un severo cuadro de varicela y aún se sentía muy cansado. Inesperadamente durante una turbulencia, vio que la gente empezó a gritar, al tiempo que la aeronave sufría un descenso violento y repentino. Su pulso se elevó, comenzó a sudar y el pánico invadió su cuerpo. “¡El avión se va a estrellar, voy a morir!”, exclamó. Afortunadamente, no paso nada y todo volvió a la calma, pero él llegó a su destino sintiendo un dolor general en todo el cuerpo.

Días después, empezó a experimentar mareos, cansancio, ansiedad y notó que orinaba frecuentemente. Los malestares empeoraron y decidió regresar a su casa en Ciudad de México. Tras algunas pruebas en el hospital, le diagnosticaron diabetes. Los análisis de sangre con diez horas de ayuno indicaban doscientos veinte miligramos de glucosa en un decilitro de sangre (mg/dL). Devastado, se dirigió a su casa, buscando el apoyo de su familia. “¿Cómo es posible que me pase esto a mí? No tengo antecedentes familiares. Yo soy buen ciudadano, trabajo y cuido a mi mamá. ¿Cómo no le sucede a vagos, asaltantes o asesinos?”, se cuestionó muy afligido.

Entró en una etapa de negación y rebeldía. Comía mucho, bebía alcohol y refrescos con azúcar. Hasta que una tarde, su novia le dijo que estaba embarazada. La noticia lo sacudió y decidió cambiar de vida. El día que su pequeño angelito nació y lo tuvo en sus brazos, dijo: “Dios, dame la oportunidad de vivir. Te prometo que me voy a cuidar. Déjame bailar con ella en su fiesta de quince años y después, que se haga tu voluntad”. Por esos días, conoció y se puso en manos de quien sería un segundo ángel en su vida, el doctor Eduardo Rangel, quien había visto morir a su padre a causa de diabetes y le motivaba mucho ayudar a personas con esta enfermedad. El tratamiento que Efraín tuvo que seguir fue la aplicación de insulina cada tercer día, en abdomen, brazos y piernas.

El doctor Eduardo lo invitó a grupos de apoyo psicológico. Lo curó de un absceso que sufrió por una mala aplicación de la inyección y después, le salvó su pie, tras un accidente que tuvo con un cuchillo, que le provocó una grave herida. A mediados del 2020, el médico estaba por iniciar y dirigir un protocolo para tratar a sus pacientes con la terapia de células madre, al cual Efraín ya estaba inscrito. Desafortunadamente, el protocolo no se llevó a cabo. El doctor Eduardo, murió en agosto del 2020 durante la pandemia, a causa de un infarto, después de haber padecido cáncer de estómago por treinta años. El hecho significó un duro golpe para Efraín. Tras reponerse de la noticia, se prometió hacer lo posible para mantenerse vivo y bien, por su amigo médico, por su familia y por él mismo.

A sus 51 años, Efraín vive tranquilo con su esposa y sus dos hijos, cuidándose y esperando ser vacunado contra el COVID-19. Finalmente, él reflexiona: “Dicen que mi diabetes la originó el susto de aquel viaje en avión. Yo no lo creo, pero lo que sí creo es que, para mí, la diabetes fue una bendición, ya que me enseñó a amarme, a cuidar de mí mismo y a querer a los demás. La meta de cualquier individuo en esta vida es ser feliz. Y ser feliz es sonreír cuando tus planes de vida se van cumpliendo. Sin embargo, nunca consideras que tus planes puedan cambiar por un motivo de salud. El caso es que enfermas y ves tu cuerpo caer física y mentalmente, pero la confianza y el amor que tengas hacia ti mismo hará que te levantes. Una enfermedad, cualquiera que sea, te enseñará a valorar la vida y a no preocuparte por cualquier cosa. La diabetes no mata, lo que mata es la desinformación, la depresión, el sentirse condenado a muerte y la falta de amor propio”.

¡Bravo Efrain!

Quiero que todos vivan

(Foto: EFE/Helen Cook)

Ya hemos perdido más de medio millón de vidas, y se siguen acumulando. Muchas de ellas podríamos haberlas salvado con políticas tempestivas y estrictas, del uso de mascarillas, distanciamiento social y normas firmes sobre uniones y aglomeraciones.

Resalto que la muerte ha visitado más los hogares de la gente de color y los pobres. Estas comunidades tienen un historial de acceso inadecuado a servicios de salud confiables y, por lo tanto, llevan consigo muchas condiciones subyacentes. También están sobrerrepresentados en lo que ahora se da en llamar Trabajadores esenciales.

A partir de este mes, finalmente hay un programa de vacunación completamente organizado que habrá distribuido suficientes vacunas para todos los estadounidenses adultos mayores para fines de abril, y esto probablemente signifique que las vacunas llegarán al brazo de la mayoría de las personas para fines de junio.

Ahora tenemos tres vacunas confiables y corremos contra el tiempo para vacunar a todos los que podamos. Junto a las personas de color, los mayores de 70 años representan una enorme cantidad de esas muertes.

Hemos visto repuntes, pero tal parece que empieza una disminución en el número de infecciones, hospitalizaciones y muertes. Sin embargo, esto no es motivo suficiente para eliminar o reducir las prácticas que nos han llevado a este punto. Este virus está mutando, y se está volviendo más peligroso, por lo tanto, incluso personas como yo, que ya han recibido ambas vacunas, todavía podrían necesitar un refuerzo en aproximadamente 6 meses, solo para estar seguras.

Hay muchos que niegan la existencia del virus, se niegan a seguir las pautas de los CDC y dicen que se negarán a vacunarse. Si bien respeto su elección, creo que también deberían jurar que no irán a una sala de emergencias cuando lleguen a contraer el virus.

Un buen porcentaje de los miembros de un partido político, ha dicho que no se vacunará. Si yo fuera un consultor político, me preocuparía que los miembros de mi partido no estuvieran tomando las medidas razonables para mantenerse con vida. Alguien debería rastrear las muertes por partido político para que todos puedan entender las consecuencias políticas de semejantes decisiones.

Si por alguna razón usted o alguien que conoce decide no vacunarse, debe saber que su elección podría afectar el bienestar de sus seres queridos. Al virus no le importa quién eres ni tu partido político; es un mega asesino en serie que quiere destruirnos a todos

Si bien es importante para nosotros controlar el virus dentro de nuestras fronteras, también debemos asegurarnos de que estamos ayudando a los países más pobres a eliminar el virus. Esta es una pandemia y necesita una estrategia médica mundial.

Quiero que todos sobrevivan a esta pandemia y quiero que todos voten en las próximas elecciones. Quiero que nuestras escuelas se abran, nuestros negocios prosperen, quiero empleo pleno y que menos de nosotros tengan que ser hospitalizados.

Cada vida es preciosa y quiero que todos vivan … Y sí, quiero seguir vivo para trabajar, dirimir con los que piensan distinto a mi, y soñar con todos.

Una esperanza en la oscuridad

Dimas afirma que dos de sus profesores fueron esenciales para ayudarlo a triunfar. (Foto: cortesía)

La pandemia del COVID-19 nos ha traído numerosos desafíos, incluidos los financieros, el aislamiento, el dolor y el miedo. Hacer frente a estos retos ha sido muy difícil. Incluso los niños, adolescentes y adultos jóvenes han sufrido de estrés por tener que adaptarse instantáneamente al aprendizaje remoto, por la cancelación de deportes escolares y por perderse eventos muy importantes como la graduación, debido a drásticas medidas de distanciamiento social. Todos necesitamos resiliencia para superar estos desafíos. Los expertos sugieren que las conexiones con otras personas a través de experiencias compartidas, incluso si no conocemos bien a la persona, nos ayudan a construir resiliencia y fortalecer los lazos sociales. Espero que la historia de Dimas Rivera te inspire y fortalezca.

Dimas nació en Buffalo, Nueva York; una ciudad conocida como «La Ciudad de la Luz». Para Dimas y su familia, Buffalo no estuvo a la altura de como la llaman. “Tuvimos que dejar nuestra casa y nuestras pertenencias para vivir con mi abuelo que nos acogió”. Dimas tenía cinco años cuando llegaron a Filadelfia. El ajuste presentó desafíos fuertes para superar.

“Cuando vine a Filadelfia, fue muy difícil. Yo era el más joven y estaba muy asustado. Tuve que lidiar con el trauma y todas las imágenes que tenía en mi cabeza de la escuela como un lugar difícil. Tenía problemas con ciertos tonos y sonidos del idioma que fueron un desafío para mí, por eso ya no quería ir a la escuela». Pero Dimas encontró el apoyo de dos maestros muy dedicados en Esperanza Academy. «El profesor Cote sabía cómo tratarme; me dedicaba atención especial y me ayudaba a hacer mis tareas. La profesora Ramos, por su lado, me motivó a tener más confianza y luchar por mí mismo”. Y eso es exactamente lo que hizo Dimas. Después de graduarse de la escuela secundaria, obtuvo un título de Asociado en Negocios, en el Esperanza College de la Eastern University. Actualmente está terminando su licenciatura, mientras trabaja en una agencia de personal llamada Protocol; trabajo que él define como “dar luz y esperanza a las familias de la comunidad”. Dimas es también un líder de fe apasionado, y un ministro que viaja extensamente predicando el evangelio, al que describe como “una luz de esperanza en la oscuridad”.

Los expertos afirman que compartir historias sobre cómo hemos superado nuestros problemas y dificultades puede ser “una liberación catártica, un testimonio de superación ante la adversidad”, y que esto nos ayudará a desarrollar la resiliencia. También es un don para el oyente, o en este caso, el lector. Esperen más historias de esperanza e impacto de los miembros de nuestra comunidad por estas páginas.

La luz de la esperanza

¡No perdamos la esperanza! (Foto: Gerd Altmann, Pixabay)

¡El COVID-19 paralizó mi vida! No sabía ni cómo ni porqué había ocurrido este cambio de 180 grados en mi rutina diaria. De un momento a otro –y cómo en una película futurista–, empecé a vivir una realidad a la cual no estaba preparada. De repente, me tuve que adaptar a lo incierto del día a día –usando máscaras, guantes, desinfectantes y siguiendo protocolos de salubridad–, para crear un nuevo formato de convivencia colectiva a la distancia.

El estrés del confinamiento

Durante los tres primeros meses de libertad condicionada –por qué así me sentí–, reflexioné mucho sobre las prioridades de mi vida. Recordé, con nostalgia, aquellos momentos de conversaciones amenas envueltas en risas y abrazos con mi familia. ¡Empecé a añorar lo que la pandemia me robó! 

Sentí mucha tristeza, porque todo a mi alrededor era desolación. Personas allegadas y conocidas, empezaban a contagiarse del COVID-19; algunos sobrevivieron al virus y otros, partieron solos –en la cama de un hospital–, sin el calor humano de una despedida familiar o del rito de un último adiós. Meses después, la incógnita del contagio estaba latente en mi mente y corazón –y está aún–, como un denominador constante en todas las actividades y facetas de mi vida.

Aprendiendo de las experiencias

Como en un campo de batalla, mi instinto de supervivencia estaba en un máximo estado de alerta. El querer vivir día a día, en el presente –no en el ayer y no en el futuro–, alimentaba la llama de la esperanza de un mañana prometedor, en la cual hubiera vacunas disponibles para mitigar la pandemia –un año después, hay tres vacunas disponibles en EE. UU.  autorizadas de emergencia por la FDA (Food and Drug Administration): Pfizer, Moderna and Johnson & Johnson–. 

He aprendido, más que nunca, que todos –y aquí sí puedo generalizar– formamos parte del ecosistema de la vida, y que estamos interconectados a un nivel global; lo que sucede en un área del planeta, tiene repercusiones, positivas o negativas, en un ámbito mundial.

A seguir construyendo

El tiempo no vuelve hacia atrás –nada será como antes–. Más de medio millón de personas han muerto por causa de la pandemia, solo en este país. Tenemos que reflexionar y aprender de las lecciones del pasado para poder reconstruir el futuro, viviendo cada día en el presente –por lo menos, esa es mi filosofía de vida–. Cada uno de nosotros tiene una historia de resiliencia y superación diferente que contar. ¡Que nuestras narraciones colectivas nos unan! 

¡Pasemos juntos la antorcha de la esperanza! 

Contacto: LinkedIn @maryluzmarques, Twitter @maryluz_marques

Pulso de la pandemia en Filadelfia

Philadelphia Department of Public Health (Foto: Archivo/Impacto)

FILADELFIA –  El Departamento de Salud Pública de Filadelfia anunció hoy 465 nuevos casos de COVID-19. Esto eleva el número de casos confirmados a 119,023. El Departamento de Salud también anunció 65 nuevos casos probables de pruebas rápidas de antígenos. 

El Comisionado Dr. Thomas Farley ha expresado hoy su preocupación por el aumento del número de casos de COVID-19 en Filadelfia.  “Todos debemos tener cuidado y no bajar la guardia antes de tiempo”, ha dicho en una rueda de prensa.

El Departamento de Salud Pública reporta dos nuevos fallecimientos en Filadelfia por el COVID-19 para el día de hoy. Esto significa que el número de residentes que han perdido la vida por el virus en Filadelfia es de 3,229. Del total de 3,229 muertes, 1,174 (36%) fueron en hogares de ancianos.

Asimismo, 322 pacientes con COVID-19 están siendo tratados actualmente en hospitales de Filadelfia, y 25 de ellos asistidos por ventiladores artificiales. 

Nuevos grupos añadidos a la Fase 1b de Filadelfia: Durante la rueda de prensa del viernes, el Comisionado de Salud Dr. Farley anunció que los siguientes grupos son ahora elegibles para ser vacunados como parte de la Fase 1b de Filadelfia, la fase actual:

  • Personas que padecen de discapacidades intelectuales
  • El personal de los centros de la tercera edad o de los programas de día para personas mayores y con discapacidades intelectuales
  • Personas que utilizan corticosteroides orales u otros medicamentos que debilitan el sistema inmunitario
  • Miembros del clero

 La lista actual de personas que pueden participar en esta fase se puede consultar en el blog de la ciudad sobre la elegibilidad de la vacuna (en inglés, próximamente en español).

Mapa de los centros de prueba: Un nuevo buscador de centros de prueba en phila.gov/testing ayudará a las personas a encontrar sitios donde puedan realizarse las pruebas para detectar COVID-19 de forma gratuita en Filadelfia. Cualquier persona puede buscar un sitio por dirección, hacer clic en su ubicación en mapa para obtener información específica del centro y filtrar por día de semana y formas de acceso (a pie o en automóvil).

Formularios de interés para recibir la vacuna contra el COVID-19: La Ciudad ha publicado dos formularios para ayudar a los habitantes de Filadelfia a registrar su interés en recibir una vacuna contra el COVID-19. Estos formularios no son para registrarse para una cita, pero le indicarán al Departamento de Salud Pública cómo comunicarse con usted cuando sea elegible y la vacuna esté disponible para usted.

COVID-19 | Recursos de Ayuda

Recibe 1 millón de dosis de China para seguir vacunación

Una enfermera prepara una dosis de la vacuna Sinovac contra la covid-19, el 9 de marzo del 2021, en un centro de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (República Dominicana). EFE/ Orlando Barría

República Dominicana recibió un lote de un millón de dosis de vacunas de la farmacéutica china Sinovac, el cargamento más grande que ha recibido el país, por lo que la vacunación contra el COVID-19 se reanuda. El embarque incluye 50.000 dosis adicionales e igual número de jeringuillas donadas por el Gobierno chino, según anunció la vicepresidenta Raquel Peña tras recibir las vacunas en el Aeropuerto Internacional de Las Américas.

Hasta mediados de semana, la isla había recibido 818.000 vacunas, incluyendo 768.000 dosis de China, y otras 50.000 producidas en la India bajo licencia de AstraZeneca.

Peña dijo que un segundo cargamento de un millón de vacunas Sinovac llegará al país a finales de este mes.

Desde el 16 de febrero, se han aplicado la primera dosis 660.000 personas en el país, incluido el personal médico, personas mayores de 70 años y profesores del nivel inicial.

Las autoridades dominicanas esperan alcanzar a 7,8 millones de dominicanos, pues las personas de 18 o menos años no están incluidas en el plan de vacunación.

El Ministerio de Salud Pública reportó el día de San Patricio en los EE. UU.  570 nuevos contagios de COVID-19 y 11 muertes a causa de la enfermedad, elevando a 247.365 el total de infectados en el país y a 3.248 el de los fallecidos por la pandemia.

Lula pide a Biden que convoque un G20 con la vacuna como único punto

El exmandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva. (Foto: EFE/Fernando Bizerra Jr.)

El exmandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva pidió al presidente de Estados Unidos, Joe Biden, que comparta las vacunas contra el COVID-19 que le sobran y que convoque un G20 con el único punto en la agenda de la distribución del suero.

«Una sugerencia que me gustaría hacerle a Biden es que es muy importante convocar una reunión del G20 de forma urgente, es importante convocar a los principales líderes del mundo y poner sobre la mesa una sola cosa, un solo tema: vacuna, vacuna, vacuna», dijo Lula en una entrevista con la cadena de televisión estadounidense CNN.

El líder opositor brasileño aseguró que «la responsabilidad de los líderes internacionales es tremenda» y dijo dirigirse a Biden, porque no confía en el Gobierno de Jair Bolsonaro.

«Le pido a Biden hacer eso, porque no creo en mi Gobierno. Tampoco podría pedírselo (al expresidente Donald) Trump, pero Biden es un soplo para la democracia en el mundo», añadió Lula.

También en la entrevista, el exmandatario brasileño instó a Estados Unidos a que comparta las vacunas que le sobran, algo que, hasta el momento, Washington se ha negado a hacer.

«Estados Unidos -afirmó- tiene un exceso de vacunas y no va a utilizarlas todas y quizás esas vacunas, quién sabe, podrían donarlas a Brasil o a otros países incluso más pobres que Brasil, que no puedan permitirse comprar vacunas».

Brasil vive ahora el mayor colapso sanitario y hospitalario de su historia por la falta de cupos en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI).

Estados Unidos, que a diferencia de otras potencias como Rusia o China hasta la fecha se ha negado a exportar vacunas, evalúa ahora las peticiones de sus vecinos más próximos, México y Canadá, de compartir con ellos algunas de sus dosis.

La acumulación por parte de Estados Unidos y otros países ricos ha generado preocupación entre algunos expertos, que advierten de que está repercutiendo en la capacidad de otros países con menos recursos de conseguir las vacunas suficientes a corto plazo, lo que genera una recuperación desigual y aumenta el riesgo de mutaciones del virus.

Paquete de ayuda puede alentar el regreso de boricuas a la isla

Un hombre sostiene una bandera de Puerto Rico en blanco y negro en San Juan. El plan de rescate podría contribuir al regreso de puertorriqueños a la isla. (Foto: EFE/Thais Llorca)

El plan de rescate de 1,9 billones de dólares recién aprobado por el Congreso para reanimar la economía y paliar los efectos de la pandemia podría crear un aliciente para el regreso de puertorriqueños a la isla, dijo a Efe Frankie Miranda, presidente de Hispanic Federation (HF).

El puertorriqueño elogió el rescate promovido por el presidente Joe Biden durante el foro anual del Día de Puerto Rico en Tallahassee, la capital de Florida, que se realizó de manera virtual. Miranda, organizador del cónclave, dijo que “existen asignaciones históricas para Puerto Rico” en dicho rescate que crean la posibilidad de “una relocalización” en la isla. “Estamos entusiasmados con esta inyección de dinero”, agregó.

Recordó que la pandemia ha contribuido al flujo masivo de boricuas, especialmente a Florida, que se suma a otras causas económicas y de desastres naturales. “Tendríamos que ver si este puente aéreo se estabiliza”, precisó.

El evento, con medio millar de participantes inscritos, y 25 senadores y representantes del Congreso de Florida de ambos partidos, se realiza este año por primera vez de manera virtual. Creado hace más de dos décadas por el exrepresentante estatal Anthony Suárez con la idea de elevar el debate sobre temas claves para la diáspora de la isla caribeña en Florida, la jornada logró el apoyo de más de una docena de organizaciones puertorriqueñas en Estados Unidos.

El panel sobre la pandemia discutió los impactos que COVID-19 ha dejado en la comunidad puertorriqueña y latina en general durante el último año. “Hemos visto que en comunidades difíciles de llegar, la población latina presenta el más bajo índice de vacunación”, sostuvo. “Esto ocurre en todo el país, lo que vemos es que los blancos no hispanos tienen mayor índice de vacunación. Esto tiene que ver con la disparidad de recursos económicos y otros factores como el idioma”, afirmó Miranda.

“Las personas quieren vacunarse en nuestra comunidad, lo que ocurre es que no se les está hablando en su idioma de manera apropiada. En su idioma los índices cambian. Hay un vacío de información”, sentenció Miranda.

Añorando un norte verde

Días de limpieza organizados por EHED de Esperanza.

Imagínese usted caminando por Hunting Park hace 60 años, o quizás incluso hace 30 años. ¿Qué imágenes le vienen a la mente sobre el estado del parque? ¿hay muchos campos o árboles? A veces es difícil imaginar cómo se ve un lugar después de haberlo visto de una cierta manera durante tanto tiempo, pero la residente Bernadette Mason, tiene buenos recuerdos de Hunting Park de cuando era una niña, en los años 50. «Había muchos árboles en el parque y siempre me impresionaban cuando era niña». Había sombra debido a la cantidad de árboles que tenía el parque, y al atravesarlos la brisa actuaban como un refrigerador natural. La Sra. Bernadette tiene gratos recuerdos de cuando ella y su familia visitaban el parque los domingos después de la iglesia “El aire era diferente. Los niños podían jugar. Mi madre prefería ir a Hunting Park en lugar de Fairmount debido a la accesibilidad».

Más allá de los árboles, el parque también tenía un estanque donde los residentes iban a nadar, ubicado donde ahora está el campo de fútbol, que era el único lugar que las familias podían usar para nadar, hasta que el Departamento de Salud Pública lo cerró por temor a que el agua no tratada pudiera afectar a los residentes, y finalmente lo drenaron. En ese momento, la mayoría de los residentes empezaron a utilizar Kelly Pool, la única piscina olímpica en la ciudad, pero la Sra. Bernadette dice que siguieron disfrutaron del estanque y, aunque no se comparaba en su tamaño, “e incluso, aunque solo fuera agua de lluvia, para mí todavía se veía mucho más grande de lo que era».

Aún después de que secaron el estanque, su familia todavía utilizaba los espacios del parque para hacer picnics en la sombra, y finalmente se aprobó que el parque construyera una piscina. De hecho, el padre de Bernadette, que trabajaba como albañil, participó en su construcción. La nueva piscina no estaba segregada por raza, como el estanque, sino por género, y tenía horarios designados para que la usaran los niños o las niñas.

La Sra. Bernadette finalmente llegó a ser dueña de su propia casa en el corazón de la comunidad de Hunting Park, tras comprarla en 1984. En su cuadra encontró la misma sensación reconfortante que los árboles le proporcionaban en el parque. Los recuerdos favoritos de su calle, es cuando se sentaban el porche de su casa, con una taza de café y disfrutando de la compañía de sus vecinos. Incluso a última hora de la tarde, cuando el sol golpeaba con más fuerza, Bernadette podía encontrar un reparo de los rayos más duros del sol. “A todos nos encantaban los árboles y el aire fresco. No hay nada como salir de casa sin tener que oler la basura. Me encantaba despertarme por la mañana con el sonido de los pájaros. Era una excelente manera de pasar el rato con mi taza de café».

Menciona que a finales de los 80 y principios de los 90 fue cuando empezó a notar un cambio en el entorno de su comunidad. Debido a los problemas de la plantación de especies incorrectas de árboles en las aceras y a la infraestructura vieja y en deterioro, las aceras de la ciudad comenzaron a doblarse y romperse, a medida que las raíces buscaban agua de las viejas tuberías. Uno a uno, aquellos árboles fueron retirados por los propietarios y, en ocasiones, la misma ciudad intervenía para quitarlos, marcando con una x los árboles para indicar que serían derribados. En ese momento, la gente se decía feliz, porque estaban afectando su propiedad, pero Bernadette siente que su desaparición ha afectado el tejido social de la comunidad.

“Ahora salgo afuera a las 6 de la mañana para vencer al calor o para barrer la calle. Tienes que saber cuándo salir porque el calor se ha vuelto insoportable. Los vecinos tienen que mover sus sillas al otro lado de la calle para evitar el sol. A veces, los vecinos incluso llenan pequeñas piscinas al otro lado de la calle y abren las mangueras para refrescar donde el sol golpea más».

Mrs. Bernadette siente que los árboles eran una bendición en la cuadra, porque no solo la hacían más hermosa, sino que también alentaban a los vecinos a estar afuera y comunicarse entre sí. Señaló que ahora se dificulta la integración con otros vecinos, porque se ven con menos frecuencia y, a veces, ni siquiera se sabe quiénes son. Afirma que, para ella, esos eran los ‘buenos viejos tiempos’, donde podía contar con sus vecinos si alguna vez los necesitaba; como lo experimentó en algún momento en su cuadra, cuando se cayó y tuvo un accidente. Sintió que los vecinos pudieron responder porque la conocían, pero ese sentido de comunidad ya no es tan frecuente como antes.

“Cuando era niña, mi mamá me decía que saliera, barriera, hiciera mis quehaceres y luego me iba corriendo a donde los otros niños para ponernos a jugar. Luego, cuando se encendían las luces de la calle, regresábamos para sentarnos en el porche y hablar, viendo moverse las sombras de los árboles, hasta que nuestros padres nos llamaban».

El entorno, asegura Bernadette, puede cambiar y ha cambiado la forma en que interactuamos entre nosotros. Pero, aunque se siente a veces una desconexión, todavía tenemos la oportunidad de trabajar entre nosotros para cambiar las cosas.

Yo no creo en el COVID

(Foto: Ilustrativa Pexels.)

Buenos Aires, Argentina – Yo, omnipotente, poderoso y vasto, vivo, camino, hablo y respiro, porque quiero. Y porque quiero veo las cosas de uno u otro modo, y vuelo con alas azules, blancas o negras, porque quiero.

Y miro el sol en todas sus dimensiones, porque quiero. Y luego lo veo cúbico y verde, porque quiero. Y le digo que se vaya y se va, y todo porque quiero.

Pero yo, omnipotente, poderoso y vasto, no quiero morir y muero…

                                                                                      José Martí, poeta cubano.

El influencer ucraniano Dimitri Stuzhuk, era joven, atlético, musculoso y eso –al parecer- le daba poderes especiales para asegurar a sus millones de seguidores y a quien le preguntara, que él no creía en el coronavirus. Dimitri estaba convencido en que las teorías que circulaban acerca del COVID-19 eran inventos de internet y de ciertos iluminados del fatalismo mundial. Es más, llegó a elaborar teorías que certificaban que este virus era un invento de los laboratorios para vender remedios y para sembrar el terror en la humanidad.

Hasta que, al volver de unas cortas vacaciones en Turquía, empezó a tener dificultades para respirar y otra serie de problemas de salud.

“Yo también pensé que no había Covid hasta que enfermé. La Covid-19 no es efímera” escribió en su último mensaje y fue su esposa Sofía, también influencer en las redes sociales, quien comunicó su muerte.

Stanley Gusman, presentador de la TV brasileña de 49 años, fue un eterno negador de la pandemia e incluso se resistía a usar barbijo y externaba que las medidas sanitarias coartaban la libertad de tránsito. Se pronunciaba contra las medidas de distanciamiento social e incluso declaraba que no se dejaría medir la temperatura en la entrada de comercios y centros comerciales. Desde su lugar en la pantalla, se encargó de apoyar a su presidente Jair Bolsonaro y a refutar cada discurso que advertía de los peligros de tomar precauciones ante el virus.

Tras contagiarse, fue internado y a los pocos días falleció solo en un hospital de las afueras de Río de Janeiro.

Igona Moura, una influencer brasileña, incitaba a sus seguidores, al mejor estilo Charles Manson, a concurrir a fiestas y a todo lugar donde hubiera aglomeraciones. Desde el primer momento, Moura negaba la existencia de esta enfermedad, hasta que un día se infectó y tuvo que ser internada con respirador artificial. El diagnóstico de COVID no tardó en llegar, y a dos semanas de su internación también murió. En uno de sus últimos posts, se le ve mientras era transportada en una camilla gritando: “No tengo Coronavirus”

Tres casos de los miles en el mundo, donde el negacionismo se fue apoderando de la mente de los que se creían dioses y que arrastraron, por sus funciones o trabajos a quienes confiaban en ellos y tal vez ahí estuvo lo peor.