More than 200 people from across the region participated in the PECO Infrastructure Academy. (Photo: Courtesy/PECO)
The program provides hands-on training and connects participants with career opportunities in the energy industry.
PHILADELPHIA — More than 200 people from communities across the region participated in PECO’s eighth Infrastructure Academy, a two-day workforce development program designed to prepare job seekers for professional opportunities in the energy industry.
Held September 22 and 23, the initiative gave participants an opportunity to learn about different career paths, strengthen their professional skills and connect with PECO employees and other industry professionals.
The program began September 22 at Philadelphia’s 23rd Street Armory, where activities focused on career readiness and professional development. Participants took part in mock interviews and received guidance to help them improve their performance during the hiring process.
As part of the first day, participants also connected with Beyond Literacy, an organization that partners with PECO on workforce development initiatives. The organization helps individuals prepare for professional exams that are often required for positions in various skilled trades.
The second day, held September 23, focused on hands-on activities and demonstrations led by employees from PECO’s Electric, Natural Gas, and Transmission and Substation organizations.
Through these activities, participants gained a firsthand look at some of the work PECO employees perform every day. The demonstrations included activities related to the work of lineworkers, natural gas technicians and other skilled professionals involved in operating and maintaining energy infrastructure.
The goal was to give participants a clearer understanding of the responsibilities associated with these positions and the skills needed to pursue them. They also had the opportunity to learn about different career paths within the energy industry and the potential to build long-term careers in the field.
“The Infrastructure Academy provides a unique opportunity for participants to learn about careers that help power our communities every day,” said Eric Nash, senior manager of Workforce Development at PECO. “By connecting job seekers with experienced employees and providing learning opportunities, we’re helping individuals build the skills, confidence and connections needed to pursue rewarding careers in the energy industry.”
PECO hosted its eighth Infrastructure Academy on September 22 and 23. (Photo: Courtesy/PECO)
The event also brought together Philadelphia Mayor Cherelle Parker, PECO executive leadership, workforce development organizations, community leaders and company employee volunteers.
Representatives and volunteers supported participants throughout the various activities and workstations, where they were able to ask questions, learn new skills and explore energy-related career opportunities available in their communities.
For PECO, connecting residents with these opportunities is also a way to strengthen the local workforce and expand access to skilled jobs. The company seeks to ensure that participants not only learn about available career paths, but also understand the steps needed to prepare for and compete for these positions.
Since its launch in 2020, the PECO Infrastructure Academy has helped more than 70 participants secure permanent positions with the company.
The program is part of PECO’s ongoing efforts to strengthen workforce development, create economic opportunities and help prepare the next generation of skilled energy professionals.
El presidente Donald Trump promulgó la ley One Big Beautiful Bill Act el 4 de julio de 2025. Muchos inmigrantes de bajos ingresos corren el riesgo de perder la cobertura médica bajo esta ley emblemática de Trump. (Foto: Daniel Torok/White House)
Cientos de miles de inmigrantes con estatus legal corren el riesgo de perder la cobertura de salud del gobierno desde el 1 de octubre, según datos estatales, una señal de que el impacto de los cambios a Medicaid incluidos en la principal ley del presidente Donald Trump de 2025 podría ser mayor de lo previsto.
Muchos inmigrantes que se encuentran legalmente en el país estarán entre las primeras personas en perder la cobertura de Medicaid bajo la ley One Big Beautiful Bill Act, aprobada por los republicanos en el Congreso, que se espera reduzca en más de $900.000 millones hasta 2034 el gasto del programa de salud federal-estatal para personas de bajos ingresos o con discapacidades.
El próximo año, la ley también eliminará para muchos más inmigrantes los subsidios para los planes de la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (ACA) y la cobertura de Medicare.
Entre quienes perderán sus beneficios de salud, que hasta ahora eran elegibles, se encuentran refugiados de guerra, personas que recibieron asilo luego de huir de la persecución, víctimas de trata sexual e intérpretes que arriesgaron sus vidas ayudando a miembros de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en Afganistán.
Todos ellos se encuentran en el país con autorización del gobierno federal. La ley no afecta la cobertura de algunos grupos, entre ellos quienes tienen una tarjeta de residencia permanente (green card).
La Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), una entidad no partidista que analiza el impacto presupuestario de las leyes, estimó que los cambios que eliminan la elegibilidad para Medicaid de muchos adultos no ciudadanos con estatus legal provocarían que unos 100,000 inmigrantes más quedarán sin seguro para 2034.
KFF Health News preguntó a varios estados cuántas personas inscritas en Medicaid habían identificado como potencialmente afectadas por esta disposición. Más de 281,000 inmigrantes de nueve estados y el Distrito de Columbia podrían perder Medicaid en octubre, lo que sugiere que la CBO subestimó ampliamente la cantidad de personas afectadas.
Aunque algunas podrían conseguir cobertura por otras vías, las cifras estatales sugieren que cientos de miles de inmigrantes en todo el país enfrentan el riesgo inminente de quedar sin seguro.
La CBO se negó a hacer comentarios.
Solo Florida identificó a casi 177.000 inmigrantes que dejarían de ser elegibles para el programa Medicaid del estado a partir de octubre, dijo Anna Holaday, vocera del Departamento de Niños y Familias de Florida. Esta agencia verificó el estatus migratorio de los beneficiarios a través de bases de datos gubernamentales y envió notificaciones para darles la oportunidad de presentar información adicional que demostrara que siguen siendo elegibles, dijo Holaday.
Arizona calcula que casi 28.000 personas podrían perder la elegibilidad. Nueva Jersey espera que entre 15.000 y 25.000 residentes no ciudadanos pierdan su cobertura de Medicaid.
En Carolina del Norte, la cifra es de unos 29.000, y en el estado de Washington, de 11.000. Las cifras definitivas de los estados sobre cuántos beneficiarios fueron dados de baja de Medicaid estarán disponibles más adelante este otoño.
Los legisladores dependen de la CBO para comprender los efectos presupuestarios y económicos de las propuestas legislativas. Sin embargo, la agencia federal no publicó sus estimaciones sobre el impacto del One Big Beautiful Bill Act en los no ciudadanos inscritos en Medicaid hasta un mes después de que el Congreso aprobara el proyecto y Trump lo convirtiera en ley.
Gran parte de la atención sobre los cambios a Medicaid incluidos en la ley se ha centrado en la implementación de requisitos de trabajo como una nueva condición de elegibilidad para muchos beneficiarios a partir de enero. La CBO estima que estos requisitos aumentarán en unos 5 millones la cantidad de estadounidenses sin seguro para 2034.
Sin cobertura de salud, es probable que los inmigrantes pierdan acceso a médicos, medicamentos recetados y la mayoría de los servicios médicos. Sin embargo, podrían seguir siendo elegibles para recibir cobertura de atención de emergencia a través de un programa separado conocido como Medicaid de Emergencia.
“Vine aquí para tener una vida mejor”, dijo Ahin, una refugiada que huyó de la guerra en Siria y se trasladó a Turquía en 2011 antes de llegar a Estados Unidos en octubre de 2024. Habló con KFF Health News con la condición de ser identificada solo por su nombre de pila, debido a preocupaciones por su privacidad y seguridad.
Poco después de llegar a Estados Unidos, comenzó a sufrir un intenso dolor abdominal que requirió una cirugía intestinal. Medicaid cubrió esos costos, así como las visitas posteriores a especialistas.
“Estoy realmente preocupada por esto”, dijo. “Es verdaderamente una situación terrible”.
Ahin, de 25 años, dijo que no sabe qué hará si necesita ir al hospital porque no podría pagar la factura. Vive con su madre en un pequeño apartamento en Nueva Jersey.
Medicaid también ha sido esencial para su madre, que tiene asma.
El presidente Donald Trump golpea el mazo después de firmar la One Big Beautiful Bill Act, el 4 de julio de 2025, en el South Lawn de la Casa Blanca. (Foto: Daniel Torok/White House)
Menos beneficios de salud para los inmigrantes
El gobierno federal exigió a los estados que notificaran a los inmigrantes que pronto perderán su cobertura, pero defensores de los derechos de los inmigrantes dicen que algunos estados no comenzaron a enviar las cartas hasta septiembre. Eso les ha dejado poco tiempo para reaccionar, incluso para responder en caso de que el estado haya decidido poner fin a su cobertura por error.
La eliminación de la cobertura de Medicaid es apenas el primer paso en la reducción de los beneficios de salud del gobierno que reciben muchos inmigrantes que se encuentran legalmente en el país.
A partir de un cambio que entrará en vigencia en enero, la CBO estima que alrededor de 1 millón perderán, para 2034, la elegibilidad para recibir subsidios gubernamentales destinados a comprar cobertura individual en los mercados de seguros de ACA. También perderán el acceso a Medicare, un cambio que, según las proyecciones de la agencia, afectará a unos 100,000 inmigrantes.
Trump ha argumentado que los programas financiados por los contribuyentes deberían reservarse para los ciudadanos estadounidenses. Mientras el Congreso debatía la legislación en mayo de 2025, la Casa Blanca publicó un comunicado con la afirmación engañosa de que la One Big Beautiful Bill Act eliminaría la cobertura de Medicaid para las personas que se encuentran en el país sin autorización.
Desde hace tiempo, la ley establece que este grupo de personas no son elegibles para el programa general de Medicaid financiado con fondos estatales y federales.
Los recortes a la cobertura de salud forman parte de una estrategia más amplia de Trump para transmitir el mensaje de que los inmigrantes no son bienvenidos en Estados Unidos, dijo Ben D’Avanzo, estratega sénior de incidencia federal del National Immigration Law Center.
La administración Trump también ha tomado medidas para excluir de SNAP, el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria, a personas con estatus legal e intentó hacer lo mismo con el programa infantil Head Start, hasta que intervino un juez federal.
La ley no afecta la cobertura de Medicaid de quienes tienen green card, los menores de 19 años ni determinados inmigrantes de Cuba, Haití o ciertos países de las islas del Pacífico.
Algunos estados intentan cubrir los vacíos
Algunos estados están evitando la pérdida de cobertura utilizando sus propios fondos. California calcula que unos 148.000 inmigrantes perderán la cobertura de Medicaid. Sin embargo, el estado está destinando $365 millones a un programa separado para mantener su cobertura hasta julio de 2027, según Tony Cava, vocero del Departamento de Servicios de Atención Médica de California.
Nueva York y Pennsylvania también cuentan con cobertura de salud financiada por el estado para muchos de los inmigrantes afectados.
Carlos Alarcón, gerente de políticas de salud y beneficios públicos del California Immigrant Policy Center, una organización de defensa de los inmigrantes, dijo que quitarles la cobertura de salud a los inmigrantes afectará la salud del estado en su conjunto. Cuantas menos personas tengan acceso a atención médica, más fácil será que se propaguen enfermedades contagiosas, como ocurrió durante la pandemia de covid, aseguró.
Alarcón dijo que espera que el próximo gobernador de California extienda la cobertura financiada por el estado. Una encuesta publicada en septiembre mostraba al demócrata Xavier Becerra, quien fue secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos durante la presidencia de Joe Biden, por delante del republicano Steve Hilton en la contienda por la gobernación.
Becerra ha prometido emitir una orden ejecutiva para mantener la cobertura de salud de todos los californianos afectados por los recortes federales.
“Creo que hay personas en la legislatura que realmente van a querer luchar para asegurarse de que podamos restablecer las cosas tanto como sea posible”, dijo Alarcón.
Los grupos que brindan asistencia a refugiados dicen que han estado tratando de informar a las personas de sus comunidades y orientarlas hacia clínicas de salud financiadas por el gobierno o que ofrecen atención gratuita.
“Hemos estado corriendo de un lado a otro tratando de encontrar atención médica gratuita”, dijo Julianna Larsen, cofundadora del Arizona Refugee Center. “Dejar de ser un lugar que recibe a la gente es lo menos estadounidense que he visto en mi vida”.
Andrea Méndez Pérez, directora de Interfaith-RISE, una organización de reasentamiento de refugiados en el sur de Nueva Jersey, dijo que la administración Trump ha prolongado el proceso para obtener la green card y ahora está quitando la cobertura a quienes todavía no la tienen.
Antes de 2025, normalmente se tardaba unos seis meses en obtener la green card, el estatus que permite a una persona extranjera vivir y trabajar de manera permanente en Estados Unidos, dijo. Hoy en día, el proceso demora mucho más de un año.
Para muchos de estos inmigrantes que tienen Medicaid, perder la posibilidad de obtener los medicamentos que les han recetado “es una situación de vida o muerte”, dijo Méndez Pérez.
Ahin, la refugiada siria, solicitó la residencia permanente poco después de llegar a Estados Unidos hace dos años. Mendez Perez dijo que Ahin ya debería haberla obtenido, lo que habría evitado que perdiera la cobertura bajo la ley republicana.
“Está atrapada en el medio y no tiene ningún control sobre la situación”.
Colleen McCauley, directora de políticas e incidencia de Camden Coalition, una organización sin fines de lucro que ayuda a conectar a las personas con servicios de salud en el sur de Nueva Jersey, dijo que la pérdida de cobertura es devastadora.
“Ninguno de ellos hizo nada malo”, dijo McCauley, “y están perdiendo su cobertura”.
KFF Health Newses una redacción nacional que produce periodismo en profundidad sobre temas de salud y es uno de los principales programas operativos de KFF, la fuente independiente de investigación de políticas de salud, encuestas y noticias.
A traditional dance performance was part of the cultural activities during the 2026 Welcoming Awards ceremony at Philadelphia City Hall. (Photo: Social media/Liz Singh)
Philadelphia’s Office of Immigrant Affairs (OIA) recognized community leaders, organizations and city government representatives for their contributions to immigrant, refugee and asylum-seeking communities during the 2026 Welcoming Awards ceremony on Thursday, Oct. 1.
Established in 2022, the awards recognize individuals and organizations working to promote a safer and more inclusive city and contributing to Philadelphia’s status as a Certified Welcoming City.
Photo of the Welcoming Awards winners, highlighting Arianne Bracho Hernández (in the green blouse) —Founder and Executive Director of the Centro Integral de Mujer Madre Tierra— who received the Health and Wellness Award. (Photo: Courtesy/Arianne Bracho)
This year’s awards were presented in seven categories: Education Excellence, Public Safety Partnership, Arts and Culture Appreciation, Economic Empowerment, Health and Wellness, Clean and Green, and Youth Leadership. Each category recognized one community member and one city government representative.
Community leaders and city government representatives participated in the 2026 Welcoming Awards ceremony, held Oct. 1 at Philadelphia City Hall. (Photo: Social media/Liz Singh)
The honorees included:
Education Excellence Award
Lilibeth Castillo and Jessica Carvin, Community Schools coordinators with the City of Philadelphia.
Rachel Aistrop, Career Pathways Education Manager at the Welcoming Center.
Public Safety Partnership Award
City of Philadelphia’s Office of the Victim Advocate.
Lilah Thompson, Chief of Immigration for the Community Defense Unit at the Defender Association of Philadelphia.
Arts and Culture Appreciation Award
Tu Huynh, Curator of Exhibitions and Programs at Creative Philadelphia.
Kristal Sotomayor, founder of Sotomayor Productions.
Economic Empowerment Award
Michelle Price, Senior Director of the Mayor’s Business Action Team.
Opeyemi Babajide, Adjunct Professor at Drexel University.
Health and Wellness Award
Laura Carandall, Director of Food Security Initiatives at the Office of Children and Families.
Arianne Bracho Hernández, founder and executive director of Centro Integral de Mujer Madre Tierra.
Arianne Bracho Hernández, Founder and Executive director of the Centro Integral de Mujer Madre Tierra, received the Health and Wellness Award. (Photo: Courtesy/Arianne Bracho)
Clean and Green Award
Andrew Emma, LOVE Park Manager with Parks & Recreation.
Asian Americans United.
Youth Leadership Award
Marcus Russel Tsai.
Najibah Bushra.
The 2026 Welcoming Awards event poster, organized by the Philadelphia Office of Immigrant Affairs to recognize the contributions of leaders and organizations serving the immigrant community. (Photo: Social media)
During the ceremony, Philadelphia Mayor Cherelle L. Parker highlighted the city’s cultural diversity and said a city should ensure that its residents, regardless of where they come from, feel seen and empowered to thrive.
Charles Elison, Director of the Office of Immigrant Affairs. (Photo: Courtesy/Arianne Bracho)
Charles Elison, director of the Office of Immigrant Affairs, highlighted the work of community organizations and city agencies throughout the year. Among the activities he mentioned were events connected to the FIFA World Cup, celebrations marking the 250th anniversary of the United States, festivals representing different communities and more than 50 flag-raising ceremonies.
Líderes comunitarios y representantes del gobierno municipal participaron en la ceremonia de los Premios Welcoming 2026, celebrada el 1 de octubre en el City Hall de Filadelfia. (Foto: RR. SS./Liz Singh)
La Oficina de Asuntos de Inmigrantes de Filadelfia (OIA, por sus siglas en inglés) reconoció a líderes comunitarios, organizaciones y representantes del gobierno municipal por sus contribuciones a las comunidades inmigrantes, refugiadas y solicitantes de asilo durante la ceremonia de los Premios Welcoming 2026, celebrada el jueves 1 de octubre.
Los reconocimientos, establecidos en 2022, distinguen a personas y organizaciones que trabajan para promover una ciudad más segura e inclusiva y que contribuyen a que Filadelfia mantenga su certificación como Welcoming City.
Foto de los ganadores de los Welcoming Awards destacando (blusa verde) a Arianne Bracho Hernández, fundadora y directora ejecutiva del Centro Integral de Mujer Madre Tierra recibió el premio Salud y Bienestar. (Foto: Cortesía/Arianne Bracho)
Este año se entregaron premios en siete categorías: Excelencia en Educación, Alianza por la Seguridad Pública, Artes y Cultura, Empoderamiento Económico, Salud y Bienestar, Ciudad Limpia y Verde, y Liderazgo Juvenil. En cada categoría fueron reconocidos un integrante de la comunidad y un representante del gobierno municipal.
El cartel de los Premios Welcoming 2026, organizados por la Oficina de Asuntos de Inmigrantes de Filadelfia para reconocer las contribuciones de líderes y organizaciones de la comunidad inmigrante. (Foto: RR. SS.)
Entre los homenajeados se encuentran:
Excelencia en Educación
Lilibeth Castillo y Jessica Carvin, coordinadoras de Community Schools de la Ciudad de Filadelfia.
Rachel Aistrop, gerente de Educación y Trayectorias Profesionales de Welcoming Center.
Alianza por la Seguridad Pública
Oficina del Defensor de las Víctimas de la Ciudad de Filadelfia.
Lilah Thompson, jefa de Inmigración de la Community Defense Unit de Defender Association of Philadelphia.
Artes y Cultura
Tu Huynh, curador de Exhibiciones y Programas de Creative Philadelphia.
Kristal Sotomayor, fundadora de Sotomayor Productions.
Empoderamiento Económico
Michelle Price, directora sénior del Mayor’s Business Action Team.
Opeyemi Babajide, profesora adjunta de Drexel University.
Salud y Bienestar
Laura Carandall, directora de Iniciativas de Seguridad Alimentaria de la Oficina de Niños y Familias.
Arianne Bracho Hernández, fundadora y directora ejecutiva de Centro Integral de Mujer Madre Tierra.
Arianne Bracho Hernández, fundadora y directora ejecutiva del Centro Integral de Mujer Madre Tierra recibió el premio Salud y Bienestar. (Foto cortesía de Arianne Bracho)
Ciudad Limpia y Verde
Andrew Emma, gerente de LOVE Park de Parks & Recreation.
Asian Americans United.
Liderazgo Juvenil
Marcus Russel Tsai.
Najibah Bushra.
Una presentación cultural formó parte de la ceremonia de los Premios Welcoming 2026, que reconoció a personas y organizaciones por su trabajo con las comunidades inmigrantes, refugiadas y solicitantes de asilo. (Foto: RR. SS.)
Durante la ceremonia, la alcaldesa de Filadelfia, Cherelle L. Parker, destacó la diversidad cultural de la ciudad y señaló que una ciudad debe garantizar que sus residentes, independientemente de su lugar de origen, se sientan reconocidos y puedan desarrollarse.
Una presentación de danza tradicional formó parte de las actividades culturales durante la ceremonia de los Premios Welcoming 2026 en el City Hall de Filadelfia. (Foto: RR. SS./Liz Singh)
Charles Elison, director de la Oficina de Asuntos para los Inmigrantes. (Foto: Cortesía/Arianne Bracho)
Por su parte, Charles Elison, director de la Oficina de Asuntos de Inmigrantes, resaltó el trabajo conjunto entre las organizaciones comunitarias y las distintas dependencias municipales. Entre las actividades mencionadas durante el año estuvieron los eventos relacionados con la Copa Mundial, las celebraciones por el 250 aniversario de Estados Unidos, festivales de distintas comunidades y más de 50 ceremonias de izamiento de banderas.
At the White House gate on Saturday, Sept. 19, Secret Service officers stopped three reporters and took their press badges. MS NOW correspondent Vaughn Hillyard had to report from a street corner outside the fence. President Donald Trump banned CNN, MS NOW (once called MSNBC) and Politico from the White House, calling their work “FAKE NEWS.” On Sept. 21, the three news organizations sued. They say the ban breaks the First Amendment.
The First Amendment is the first contract between government and the people in the Bill of Rights. It says Congress shall make no law “abridging the freedom of speech, or of the press.” In plain words, the government cannot punish reporters for what they report.
The White House is the residence of the President but not his property; it belongs to the people. Although the administration does not have to provide entrance to every reporter, it does have the obligation to inform the public.
In a video from King5Seattle, Trump said, “Access to the White House is a privilege which I have the right to revoke.” Courts have said that once it gives out passes, it cannot take them away without warning, a fair reason, and a chance to answer.
CNN, MS NOW, Politico and reporters Betsy Klein, Akayla Gardner and Cheyenne Haslett are suing Donald Trump and top aides in federal court in Washington. Judge Timothy Kelly, a Trump appointee, ordered CNN reporter Jim Acosta’s pass returned in 2018.
At the first hearing, held on Wednesday, Sept. 23, Kelly said the required process “wasn’t followed here,” but he did not rule right away. The Justice Department calls access “a privilege — not a right” and says the outlets published sensitive information. Trump has promised to appeal if he loses. The full case could take months. The Associated Press has fought a similar ban since February 2025 and is still waiting.
The ban covers White House grounds, not the news. The three outlets still report on Congress, the courts, prices and our communities. But they lost their workspaces and camera spots, and CNN lost its turn in the TV pool, the shared camera that follows the president. ABC, CBS, NBC and Fox News refused to take its place and stopped pool video in protest.
On Sept. 21, the White House launched “Trump TV: The Essentials Station,” a 24/7 stream on YouTube, the White House website, and its app. It opened with a replay of Trump’s July 3 Mount Rushmore speech and mostly repeats old speeches and bill signings. It runs on official White House channels, which taxpayers support. The White House has not said what it costs.
Rep. Robert García, the top Democrat on the House Oversight Committee, compared the ban to censorship in North Korea. Florida Republican Rep. María Elvira Salazar defended Trump as “the most accessible president.” More than four dozen news groups filed papers supporting the lawsuit.
Will Trump face consequences? The lawsuit asks for access to the White House to be restored, not punishment. A judge can order the gate reopened. Congress and voters on Nov. 3 hold the bigger check.
En la entrada de la Casa Blanca, el sábado 19 de septiembre, agentes del Servicio Secreto detuvieron a tres reporteros y les retiraron sus credenciales de prensa. Vaughn Hillyard, corresponsal de MS NOW, tuvo que informar desde una esquina de la calle, fuera de la valla. El presidente Donald Trump prohibió el acceso a la Casa Blanca a CNN, MS NOW (antes conocido como MSNBC) y Politico, y calificó su trabajo de “NOTICIAS FALSAS”. El 21 de septiembre, las tres organizaciones de noticias presentaron una demanda. Alegan que la prohibición viola la Primera Enmienda.
La Primera Enmienda es la primera protección para las personas establecida en la Carta de Derechos (Bill of Rights). Establece que el Congreso no podrá aprobar ninguna ley que “coarte la libertad de expresión o de prensa”. En palabras sencillas, el gobierno no puede castigar a los periodistas por lo que informan.
La Casa Blanca es la residencia del presidente, pero no es de su propiedad; pertenece al pueblo. Aunque la administración no tiene que permitir la entrada a todos los periodistas, sí tiene la obligación de informar al público.
En un video de King5Seattle, Trump dijo: “El acceso a la Casa Blanca es un privilegio que tengo derecho a revocar”. Los tribunales han establecido que, una vez que se otorgan credenciales, estas no pueden retirarse sin previo aviso, una razón válida y la oportunidad de responder.
CNN, MS NOW, Politico y los reporteros Betsy Klein, Akayla Gardner y Cheyenne Haslett están demandando a Donald Trump y a altos funcionarios de su administración en un tribunal federal de Washington. El juez Timothy Kelly, designado por Trump, ordenó en 2018 que se devolviera la credencial al reportero de CNN Jim Acosta.
En la primera audiencia, celebrada el miércoles 23 de septiembre, Kelly dijo que no se había seguido el proceso requerido, pero no emitió un fallo de inmediato. El Departamento de Justicia considera que el acceso es “un privilegio, no un derecho” y afirma que los medios publicaron información confidencial. Trump ha prometido apelar si pierde. El caso completo podría tardar meses. The Associated Press enfrenta una prohibición similar desde febrero de 2025 y todavía está a la espera.
La prohibición se aplica a los terrenos de la Casa Blanca, no a la cobertura periodística. Los tres medios siguen informando sobre el Congreso, los tribunales, los precios y nuestras comunidades. Pero perdieron sus espacios de trabajo y lugares para colocar cámaras, y CNN perdió su turno en el grupo de televisión, la cámara compartida que sigue al presidente. ABC, CBS, NBC y Fox News se negaron a ocupar su lugar y suspendieron el video del grupo de cámaras en protesta.
El pasado 21 de septiembre la Casa Blanca lanzó “Trump TV: The Essentials Station”, una transmisión las 24 horas del día, los 7 días de la semana en YouTube, el sitio web de la Casa Blanca y su aplicación. Comenzó con una repetición del discurso de Trump del 3 de julio en el Monte Rushmore y principalmente repite discursos antiguos y ceremonias de firma de leyes. Se transmite a través de canales oficiales de la Casa Blanca, financiados por los contribuyentes. La Casa Blanca no ha informado cuánto cuesta.
El representante Robert García, el principal demócrata del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, comparó la prohibición con la censura en Corea del Norte. La representante republicana de Florida María Elvira Salazar defendió a Trump como “el presidente más accesible”. Más de cuatro docenas de organizaciones de noticias presentaron documentos en apoyo de la demanda.
¿Enfrentará Trump consecuencias? La demanda solicita que se restablezca el acceso a la Casa Blanca, no que se imponga un castigo. Un juez puede ordenar que se reabra la entrada. El Congreso y los votantes el 3 de noviembre tienen el mayor poder de control.
Santiago Solís, vice president of Campus Life and Inclusive Excellence at East Stroudsburg University, joins Aida Garcia-Cole, M.S., assistant registrar for Graduation Services and advisor for MANA de East Stroudsburg University, and students María Heredia Rojas and Ariana Cruz during a fireside chat on mentorship, student leadership and belonging at the Pennsylvania Latino Convention. (Photo: Benjamín Figueroa Medina)
Easton, PA. – Un estudiante podía ingresar a la universidad con talento, ambición e ideas y aun así no saber a quién acudir cuando aumentaba la presión. Durante un conversatorio en la Convención Latina de Pensilvania 2026, estudiantes y administradores de East Stroudsburg University exploraron una pregunta que muchas veces recibía menos atención: ¿qué diferencia podía hacer un solo asesor en la vida de un estudiante?
Para los jóvenes latinos, esa pregunta podía tener un peso adicional. Algunos llegaron al campus como inmigrantes o como estudiantes universitarios de primera generación. Otros provenían de vecindarios de clase trabajadora o comunidades donde la educación superior pudo haberse sentido distante. Sus experiencias eran diferentes, pero muchos estaban aprendiendo a navegar instituciones y oportunidades que podían resultar desconocidas para sus familias.
Aída García-Cole, M.S., asistente de registro de Graduation Services y asesora de MANA de East Stroudsburg University, comparte junto a Lurine M. Allotey, directora asistente de Student Engagement & Belonging, y estudiantes universitarios durante la Convención Latina de Pensilvania, destacando la importancia de la representación, la comunidad y el apoyo a los estudiantes latinos en la educación superior. (Foto: Benjamín Figueroa Medina)
La conversación reunió a Santiago Solís, vicepresidente de Campus Life and Inclusive Excellence de East Stroudsburg University; Aída García-Cole, M.S., asistente de registro de Graduation Services y asesora de MANA de East Stroudsburg University; y las estudiantes María Heredia Rojas y Ariana Cruz.
Solis reflexionó sobre más de cuatro décadas de trabajo en la educación superior y lo que había aprendido asesorando organizaciones estudiantiles. Su mensaje fue sencillo: los asesores podían proporcionar conexiones y orientación, pero los estudiantes debían seguir siendo la fuerza que impulsaba el proceso.
Describió la asesoría como una alianza. Un asesor podía presentar a un estudiante a la persona adecuada, explicarle un proceso desconocido o facilitarle acceso a una oportunidad, pero el estudiante todavía tenía que dar el paso, tomar decisiones y asumir responsabilidad.
García-Cole explicó cómo ese enfoque había guiado su trabajo con MANA en East Stroudsburg University. La organización había surgido de estudiantes que querían un espacio donde las latinas pudieran sentirse representadas y apoyadas en el campus. Los estudiantes habían investigado la organización nacional y ayudado a impulsar la iniciativa, mientras García-Cole apoyó las relaciones y los pasos institucionales necesarios para establecer el capítulo.
Para ella, asesorar también significaba saber cuándo dar un paso atrás.
Describió cómo ayudaba a los estudiantes a establecer conexiones iniciales con organizaciones comunitarias y luego les permitía manejar esas relaciones, organizar el trabajo y tomar decisiones. Cuando surgía un problema, podía intervenir nuevamente. El objetivo no era controlar el proceso. Era preparar a los estudiantes para liderarlo.
Heredia Rojas y Cruz hablaron sobre el valor de contar con una asesora accesible, que se comunicaba con ellas y les daba espacio para tomar sus propias decisiones. Sus comentarios demostraron que la mentoría no se limitaba a planificar eventos o completar trámites. A veces, su mayor impacto ocurría en momentos que nunca aparecían en un currículum.
Aída García-Cole, M.S., se emociona al reflexionar sobre su trabajo como asesora y el impacto que los estudiantes han tenido en ella durante un conversatorio junto a Santiago Solís y estudiantes de East Stroudsburg University en la Convención Latina de Pensilvania. (Foto: Benjamin Figueroa Medina)
Una de las estudiantes describió haber acudido a la oficina de García-Cole durante un período difícil para hablar sobre lo que estaba viviendo. Tener a alguien disponible para escucharla y ayudarla marcó una diferencia.
Ese apoyo podía ser importante cuando los estudiantes equilibraban sus estudios, roles de liderazgo, organizaciones y responsabilidades personales mientras intentaban descubrir quiénes querían llegar a ser.
Para un joven latino, la mentoría también podía ofrecer algo menos visible: la confirmación de que pertenecía en ese espacio. Un estudiante podía estar preparado académicamente y aun así preguntarse si encajaba en la universidad, en espacios de liderazgo o en entornos profesionales. Un asesor que reconocía su potencial podía ayudar a transformar esa incertidumbre en confianza.
La conversación también destacó cómo las organizaciones estudiantiles culturalmente conectadas podían generar un sentido de pertenencia. Los estudiantes hablaron sobre encontrar compañeros que comprendían sus antecedentes y experiencias, además de sentirse motivados a involucrarse más en el campus.
Para algunos estudiantes, unirse a una organización podía comenzar simplemente con la búsqueda de comunidad. Con el tiempo, esa participación podía llevarlos a administrar presupuestos, coordinar programas, hablar en público, establecer alianzas y eventualmente convertirse en mentores de otros estudiantes.
Solís y García-Cole enfatizaron que una buena asesoría no consistía en impedir que los estudiantes cometieran errores. El crecimiento requería espacio para tomar decisiones, enfrentar desafíos y aprender de lo que sucedía después. El asesor permanecía presente, pero el estudiante desarrollaba la confianza necesaria para actuar de manera independiente.
Ese impacto podía extenderse más allá de la universidad. Los estudiantes latinos que aprendían a defenderse, organizar a otros, construir relaciones y liderar en el campus podían llevar esas habilidades de regreso a sus familias y comunidades. El joven que recibía orientación entonces podía convertirse eventualmente en el mentor o líder comunitario que ayudara a otra persona a encontrar su propio camino.
El conversatorio ofreció una manera diferente de pensar sobre el éxito estudiantil. El apoyo universitario solía medirse a través de programas y resultados, pero las relaciones podían ser igual de importantes.
Un asesor no podía tomar una clase por un estudiante, dirigir cada organización ni tomar cada decisión difícil. Lo que sí podía hacer era reconocer el potencial, conectar a un estudiante con oportunidades y brindarle suficiente apoyo para que descubriera por sí mismo de lo que era capaz.
Para los jóvenes que estaban en el escenario, la mentoría no fue descrita como alguien que tomaba control de su trayectoria.
Fue alguien que se aseguró de que no tuvieran que recorrerla solos.
Aída García-Cole, M.S., becomes emotional while reflecting on her work as an advisor and the impact students have had on her during a fireside conversation with Santiago Solís and East Stroudsburg University students at the Pennsylvania Latino Convention. (Photo: Benjamín Figueroa Medina)
Easton, PA – A student could enter college with talent, ambition and ideas and still not know where to turn when pressure built. During a fireside chat at the 2026 Pennsylvania Latino Convention, East Stroudsburg University students and administrators explored a question that often received less attention: what difference could one advisor make in a student’s life?
For Latino youth, that question could carry additional weight. Some arrived on campus as immigrants or first-generation college students. Others came from working-class neighborhoods or communities where higher education may have felt distant. Their experiences differed, but many were learning to navigate institutions and opportunities that may have been unfamiliar to their families.
Santiago Solís, vice president of Campus Life and Inclusive Excellence at East Stroudsburg University, joins Aida García-Cole, M.S., assistant registrar for Graduation Services and advisor for MANA de East Stroudsburg University, and students María Heredia Rojas and Ariana Cruz during a fireside chat on mentorship, student leadership and belonging at the Pennsylvania Latino Convention. (Photo: Benjamín Figueroa Medina)
The conversation brought together Santiago Solís, vice president of Campus Life and Inclusive Excellence at East Stroudsburg University; Aída García-Cole, M.S., assistant registrar for Graduation Services and advisor for MANA de East Stroudsburg University; and students María Heredia Rojas and Ariana Cruz.
Solis reflected on more than four decades of work in higher education and what he had learned from advising student organizations. His message was simple: advisors could provide connections and guidance, but students had to remain the driving force.
He described advising as a partnership. An advisor could introduce a student to the right person, explain an unfamiliar process or create access to an opportunity, but the student still had to step forward, make decisions and take ownership.
García-Cole shared how that approach had shaped her work with MANA at East Stroudsburg University. The organization had grown from students who wanted a space where Latinas could feel represented and supported on campus. Students had researched the national organization and helped move the idea forward, while García-Cole assisted with relationships and institutional steps needed to establish the chapter.
For her, advising also meant knowing when to step back.
She described helping students make initial connections with community organizations, then allowing them to manage the relationship, organize the work and make decisions. When a problem emerged, she could step in again. The goal was not to control the process. It was to prepare students to lead it.
Heredia Rojas and Cruz spoke about the value of having an advisor who was accessible, communicated with them and gave them room to make choices. Their comments showed that mentorship was not limited to planning events or completing paperwork. Sometimes its biggest impact happened in moments that never appeared on a résumé.
One student described going into García-Cole’s office during a difficult period and talking through what she was experiencing. Having someone available to listen and help made a difference.
That support could matter when students balanced academics, leadership, organizations and personal responsibilities while figuring out who they wanted to become.
For a young Latino student, mentorship could also provide something less visible: confirmation that they belonged in the room. A student could be academically prepared and still question whether they fit into college, leadership or professional spaces. An advisor who recognized their potential could help turn uncertainty into confidence.
The conversation also highlighted how culturally connected student organizations could create belonging. Students discussed finding peers who understood their backgrounds and experiences and being encouraged to become more involved on campus.
For some students, joining an organization might have begun with looking for community. Over time, that involvement could lead to managing budgets, coordinating programs, speaking publicly, building partnerships and eventually mentoring another student.
Aída García-Cole, M.S., assistant registrar for Graduation Services and advisor for MANA de East Stroudsburg University, joins Lurine M. Allotey, assistant director of Student Engagement & Belonging, and college students during the Pennsylvania Latino Convention, highlighting the importance of representation, community and support for Latino students in higher education. (Photo: Benjamín Figueroa Medina)
Solís and García-Cole emphasized that good advising was not about preventing students from making mistakes. Growth required room to make decisions, encounter challenges and learn from what happened next. The advisor remained present, but the student developed confidence to act independently.
That impact could extend beyond the university. Latino students who learned to advocate for themselves, organize others, build relationships and lead on campus could carry those skills back into their families and communities. The young person receiving guidance then could eventually become the mentor or community leader helping someone else find their way.
The fireside chat offered a different way to think about student success. College support was often measured through programs and outcomes, but relationships could be just as important.
An advisor could not take a class for a student, lead every organization or make every difficult decision. What an advisor could do was recognize potential, connect a student with opportunity and create enough support for that student to discover what they were capable of doing themselves.
For the young people on the stage, mentorship was not described as someone taking over their journey.
It was someone making sure they did not have to navigate it alone.
From Beats to Ballots” brings Latino culture and political consciousness to the Main Theater at the 2026 Pennsylvania Latino Convention, with Rafael Collazo moderating a conversation featuring Carol Obando-Derstine, Yemele Ayala and Héctor Torres. (Photo: Benjamin Figueroa Medina)
Easton, PA – Bad Bunny did not need a campaign sign to start a political conversation. A song about Puerto Rico, displacement, family, migration or memory could reach people who might never attend a town hall, follow a legislative debate or sit through a political meeting. That was part of what made the Bad Bunny era significant for Latino visibility.
The connection between pop culture and political consciousness became the focus of “From Beats to Ballots”: Cultural Disruption, Political Consciousness, and Latino Visibility in the Era of Bad Bunny, a fireside chat at the 2026 Pennsylvania Latino Convention.
Moderated by Rafael Collazo, executive director of UnidosUS Action Fund, Inc., the conversation included Carol Obando-Derstine, a former U.S. congressional candidate, Yemele Ayala of CHP Schools and Héctor Torres. Rather than discussing Bad Bunny simply as an artist, the panel used his cultural influence to explore what could happen when Latino identity became increasingly visible in American mainstream culture.
Rafael Collazo, executive director of UnidosUS Action Fund, moderates “From Beats to Ballots” : Cultural Disruption, Political Consciousness, and Latino Visibility in the Era of Bad Bunny during the 2026 Pennsylvania Latino Convention. The fireside chat explored how culture, identity and music can shape Latino political consciousness and visibility. (Photo: Benjamín Figueroa Medina)
The scale of that visibility was difficult to ignore. Bad Bunny’s Super Bowl LX halftime performance averaged 128.2 million viewers, according to Nielsen. For millions of viewers, Puerto Rican culture and Spanish-language music were not on the margins of American entertainment. They were at the center of one of the country’s largest television events.
But being visible was not the same as having political power. That tension became one of the panel’s strongest themes.
Obando-Derstine pointed to the widespread embrace of Latino music and culture while arguing that cultural acceptance had not automatically produced equivalent political influence. The distinction mattered.
A community could sell out concerts, dominate streaming platforms and shape fashion, language and entertainment while still asking whether its voices were equally present in elected office, boardrooms, law, education and other institutions where decisions were made.
Bad Bunny had also increasingly connected his cultural platform to public issues. At the 2026 Grammy Awards, he criticized U.S. immigration enforcement during an acceptance speech. He had previously said concerns that immigration agents could target concertgoers influenced his decision not to include mainland U.S. dates on his tour.
For the PALC panel, however, the significance went beyond any single political statement. Ayala described music as a vehicle capable of reaching younger people in a language, style and energy they already understood. Her comments connected Bad Bunny’s work with Puerto Rican history, identity and the ability of culture to introduce conversations that might otherwise have felt distant from everyday life. That may have been one of pop culture’s greatest political strengths. It did not always announce itself as politics. A young person could begin with a song and eventually encounter questions about why families left their homelands, why neighborhoods changed, why housing became unaffordable, why immigration became part of everyday fear or why representation mattered. The music became an entry point.
Rafael Collazo speaks alongside Carol Obando-Derstine, Hector Torres and Yemele Ayala during the “From Beats to Ballots” fireside chat, which used the Bad Bunny era as a lens to discuss Latino identity, cultural visibility and civic consciousness. (Photo: Benjamín Figueroa Medina)
The panel repeatedly returned to another idea: authenticity. Collazo described Bad Bunny’s ability to remain visibly Puerto Rican, speak Spanish and present his identity without appearing to ask permission from a broader American audience as central to his appeal.
Obando-Derstine connected that concept to her own experience as a candidate. She recalled pressure to soften or minimize parts of her story, including her immigrant background and concerns affecting immigrant communities. Her response was to continue presenting herself through those experiences rather than separating them from her public identity.
That discussion reached beyond electoral politics. For Latino young people, seeing someone succeed without abandoning language, accent, family history or cultural identity could change what leadership looked like.
Visibility could make something previously considered unusual feel possible.
The conversation also emphasized that this moment had not begun with Bad Bunny.
Collazo reminded younger attendees that previous generations of artists, parents, organizers and community leaders had created space for the cultural confidence visible today. Ayala similarly spoke about parents and grandparents whose sacrifices had created opportunities their children and grandchildren could build upon.
That intergenerational connection mattered because Latino political consciousness did not develop only inside a voting booth.
It could develop at a dinner table, through music, through stories about migration, through memories of Puerto Rico, Colombia, the Dominican Republic or another homeland, and through conversations about the neighborhood someone grew up in and why it no longer looked the same. Pop culture could give those experiences a larger microphone.
But the fireside chat also raised the limitation of visibility: a cultural moment could make people feel seen without necessarily changing the institutions surrounding them.
That required something beyond streams, concerts and viral moments. It required sustained civic participation, community organizing, leadership development and institutions capable of carrying cultural energy beyond the stage.
For decades, political institutions had asked how to reach Latino communities. The discussion suggested another question was just as important: Were those institutions listening to the political conversations Latino communities were already having through culture? Bad Bunny did not create Latino political consciousness. But his era had made it much harder to ignore.
Rafael Collazo, director ejecutivo de UnidosUS Action Fund, modera “From Beats to Ballots: Cultural Disruption, Political Consciousness, and Latino Visibility in the Era of Bad Bunny” durante la Pennsylvania Latino Convention 2026. La conversación exploró cómo la cultura, la identidad y la música pueden influir en la conciencia política y la visibilidad latinas. (Foto: Benjamín Figueroa Medina)
Easton, PA – Bad Bunny no necesitó un cartel de campaña para iniciar una conversación política. Una canción sobre Puerto Rico, desplazamiento, familia, migración o memoria podía llegar a personas que quizá nunca asistirían a una asamblea, seguirían un debate legislativo o participarían en una reunión política.
Eso fue parte de lo que hizo significativa la era de Bad Bunny para la visibilidad latina. La conexión entre la cultura popular y la conciencia política estuvo en el centro de la conversación “From Beats to Ballots”: Cultural Disruption, Political Consciousness, and Latino Visibility in the Era of Bad Bunny, durante la Pennsylvania Latino Convention 2026.
“From Beats to Ballots” reúne a participantes para una conversación sobre cultura latina y conciencia política en el Main Theater durante la Pennsylvania Latino Convention 2026, con Rafael Collazo como moderador y Carol Obando-Derstine, Yemele Ayala y Héctor Torres como panelistas. (Foto: Benjamín Figueroa Medina)
Moderada por Rafael Collazo, director ejecutivo de UnidosUS Action Fund, Inc., la conversación reunió a Carol Obando-Derstine, excandidata al Congreso de Estados Unidos; Yemele Ayala, de CHP Schools; y Héctor Torres. Más que analizar a Bad Bunny como artista, el panel usó su influencia cultural para explorar qué ocurría cuando la identidad latina ganaba visibilidad en la cultura dominante estadounidense.
Rafael Collazo habla junto a Carol Obando-Derstine, Héctor Torres y Yemele Ayala durante la conversación “From Beats to Ballots”, que utilizó la era de Bad Bunny como marco para hablar sobre identidad latina, visibilidad cultural y conciencia cívica. (Foto: Benjamín Figueroa Medina)
La magnitud de esa visibilidad fue difícil de ignorar. La presentación de Bad Bunny en el medio tiempo del Super Bowl LX promedió 128.2 millones de espectadores, según Nielsen. Para millones de espectadores, la cultura puertorriqueña y la música en español ocuparon el centro de uno de los mayores eventos televisivos del país, dejando atrás la posición marginal que históricamente habían tenido en el entretenimiento estadounidense.
Pero ser visible no era lo mismo que tener poder político. Esa tensión fue uno de los temas más fuertes del panel.
Obando-Derstine señaló la amplia aceptación de la música y cultura latinas, pero sostuvo que esa aceptación no había producido automáticamente una influencia política equivalente. La diferencia importaba.
Una comunidad podía llenar estadios, dominar el streaming e influir en la moda, el lenguaje y el entretenimiento, y aun así preguntarse si sus voces tenían una presencia equivalente en cargos electos, juntas directivas, el derecho, la educación y otras instituciones donde se tomaban decisiones.
Bad Bunny también había vinculado cada vez más su plataforma cultural con asuntos públicos. En los Grammy 2026 criticó la aplicación de las leyes migratorias de Estados Unidos durante un discurso de aceptación. Antes había dicho que el temor a que agentes migratorios actuaran contra asistentes de sus conciertos influyó en su decisión de no incluir fechas en Estados Unidos continental en su gira. Para el panel de PALC, sin embargo, la importancia de su postura fue más allá de una sola declaración política.
Ayala describió la música como un vehículo para llegar a los jóvenes en un lenguaje, estilo y una energía que ya entendían. Conectó el trabajo de Bad Bunny con la historia puertorriqueña, la identidad y la capacidad de la cultura para acercar temas que de otro modo podían sentirse lejanos.
Ese pudo haber sido uno de los mayores poderes políticos de la cultura popular. No siempre se presentaba como algo político.
Una persona joven podía empezar con una canción y luego encontrarse con preguntas sobre por qué las familias dejaban sus países, por qué cambiaban los vecindarios, por qué la vivienda se volvía inaccesible, por qué la inmigración generaba miedo cotidiano o por qué importaba la representación.
La música se convertía en un punto de entrada.
El panel volvió repetidamente a otra idea: la autenticidad. Collazo describió como central el atractivo de Bad Bunny: su capacidad de mantenerse visiblemente puertorriqueño, hablar español y presentar su identidad sin parecer pedir permiso a una audiencia estadounidense más amplia.
Obando-Derstine conectó ese concepto con su experiencia como candidata. Recordó la presión para suavizar partes de su historia, incluidas su experiencia como inmigrante y las preocupaciones de las comunidades inmigrantes. En respuesta, continuó presentándose a partir de esas experiencias en lugar de separarlas de su identidad pública.
Esa conversación trascendió la política electoral. Para jóvenes latinos, ver a alguien triunfar sin abandonar su idioma, acento, historia familiar o identidad cultural podía cambiar la imagen del liderazgo. La visibilidad podía hacer posible lo que antes parecía inusual.
La conversación también enfatizó que este momento no había comenzado con Bad Bunny. Collazo recordó que generaciones anteriores de artistas, padres, organizadores y líderes comunitarios habían creado espacio para esa confianza cultural. Ayala también habló de padres y abuelos cuyos sacrificios habían abierto oportunidades para sus hijos y nietos.
Esa conexión intergeneracional importaba porque la conciencia política latina no se desarrollaba solo dentro de una cabina de votación. Podía surgir en la mesa familiar, a través de la música, las historias de migración, los recuerdos de Puerto Rico, Colombia, República Dominicana u otro lugar de origen y las conversaciones sobre barrios que ya no se veían igual. La cultura popular podía darles a esas experiencias un micrófono más grande.
Pero la conversación también mostró el límite de la visibilidad: un momento cultural podía hacer que las personas se sintieran vistas sin cambiar necesariamente las instituciones que las rodeaban. Eso requería algo más que reproducciones, conciertos y momentos virales. Requería participación cívica sostenida, organización comunitaria, desarrollo de liderazgo e instituciones capaces de llevar esa energía cultural más allá del escenario.
Durante décadas, las instituciones políticas habían preguntado cómo llegar a las comunidades latinas.
La conversación planteó otra pregunta igual de importante: ¿Estaban esas instituciones escuchando las conversaciones políticas que las comunidades latinas ya tenían a través de la cultura?. Bad Bunny no creó la conciencia política latina. Pero su era había hecho mucho más difícil ignorarla.