Arte callejero en la ciudad de Filadelfia. (Foto: Crédito/ Visit Philadelphia)

En la precampaña electoral en la que estamos inmersos, los dos grandes partidos nos hablan de economía, de salud mental, de inmigración, de armas, de guerras y en general, de todo lo malo que hará el candidato rival de salir elegido y viceversa. Pero en su “conquista por el poder” dejan al arte de lado.

Pero ¿y si el arte, o mejor dicho la educación a través de las artes, supusiese la solución de buena parte de esos problemas de los que los políticos hablan, pero que no solucionan?

Según señala Arnheim en su libro “Consideraciones sobre la educación artística”, el arte ha contribuido en la formación y desarrollo de la mente humana.

Desde el hombre primitivo pintando en las cuevas expresando sus sentimientos y la realidad que le rodeaba el arte ha sido un medio de expresión para exteriorizar creencias, temores, emociones o la forma de ver el mundo.

“Una inversión en conocimiento paga el mejor interés”, decía Benjamin Franklin.

LA EDUCACION ARTIISTICA COMO PEDAGOGIIA TRANSFORMADORA

Los niños y los jóvenes tienen una gran capacidad creativa en cualquiera de las disciplinas artísticas. Al encauzarles al desarrollo de esas capacidades, se incrementa su formación cultural pero también su pensamiento crítico y sensible, resultandos jóvenes con capacidad de discernir y escoger.

Las actividades imaginativas en los jóvenes les ayudan a canalizar y regular sus emociones e interacciones sociales. El autocontrol de esa energía y desconcierto juvenil disuade las crisis y conflictos que desembocan en problemas de salud mental.

La educación en las artes abarca la formación hasta en catorce áreas que van desde la pintura a la danza, pasando por el teatro, la música y la poesía, entre otros.

Franklin, considerado uno de los Padres Fundadores de los Estados Unidos, abogó en su obra “Consejos propuestos para una academia” (“Proposed Hints for an Academy”) acerca de la importancia de instruir a los alumnos desde muy jóvenes en el arte.

Y es que la educación a través de las artes fortalece la formación de valores, la autoestima, la autoconfianza y mejora la respuesta frente al estudio y la resolución de problemas. Reduce el estrés y la ansiedad y potencia la memoria y la concentración. Si esta educación se produce a una edad temprana, despierta además el poder imaginativo y creativo del niño y le ayuda a la formación de su personalidad. Los pequeños aumentan el respeto y la tolerancia entre iguales. Algo que sin duda ahorra de cara al futuro, muchos gastos en los servicios de salud y sociales. 

Si bien en 1821 y siguiendo la sugerencia de Franklin, Estados Unidos se llegó a plantear la posibilidad de introducir el arte en el currículo de las escuelas públicas (algo que finalmente no prosperó); hoy, hay en Estados Unidos 113,000 organizaciones dedicadas en uno u otro aspecto a la vida cultural. El Congreso, a través del National Endowment of the Arts (NEA) provee con fondos federales a iniciativas de arte nacionales, estatales, y locales.

Connecticut es el estado de Estados Unidos que más gasta en arte con un importe de $9.69 por residente, mientras que el que gasta menos es Georgia con 14 centavos. Entre los estados que más gastan están Carolina del Sur, Minnesota, Hawaii y Maryland. Los que menos, Arizona, Wisconsin, Iowa y Washington.  

Arte público en la Capital Mundial de los Murales. (Foto: Crédito/Visit Philadelphia)
 

 

LA CONSTRUCCIÓN DE LA PAZ A TRAVÉS DEL ARTE Y LA CULTURA EN GENERAL 

Gastronomía, arte, o música cambian, para bien, la realidad de las comunidades en las diferentes áreas. Se construye paz a través del arte con diálogos “in situ” en los lugares a los que vamos.

En plena Segunda Guerra Mundial, gobiernos de países europeos aliados celebraron en el Reino Unido una Conferencia de Ministros de Educación Aliados (CAME). Buscaban los medios con los que poder reconstruir sus sistemas educativos una vez restaurada la paz. A partir de CAME surgió Naciones Unidas que convocó una conferencia para crear una organización dedicada a la acción educativa cultural.

Se trataba de fundar una organización que encarnara una cultura de paz. Desde su punto de vista, una paz duradera en el futuro debería basarse en la “solidaridad intelectual y moral de la humanidad”, si se quería prevenir el estallido de una nueva guerra mundial. Esa organización para la Educación, Ciencia y Cultura se llamó UNESCO y está dedicado a conseguir el establecimiento de la paz, la erradicación de la pobreza, el desarrollo sostenible y el diálogo intercultural mediante la cooperación internacional en los ámbitos de educación, ciencia, cultura, comunicación e información.

LA IMPORTANCIA DEL ARTE Y LA CULTURA EN LAS COMUNIDADES MIGRANTES 

El arte reafirma la identidad cultural. Cuando una persona decide emigrar, debe adaptarse a una nueva cultura y en muchas ocasiones a un nuevo idioma. Es muy importante que, en ese proceso de adaptación, las comunidades de acogida reconozcan la importancia de integrar a los migrantes. Conseguir esa “integración exitosa” reduce las vulnerabilidades a las que puede estar expuesto el inmigrante y a la larga mejora sus condiciones de vida, de trabajo y, en definitiva, su bienestar y el de las comunidades de acogida, conforme recoge el Portal de Datos sobre Migración 2020 de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) 2020, organización dependiente de Naciones Unidas.

EL ARTE NO ES ALGO EXCLUSIVO PARA LAS ÉLITES O LOS GENIOS 

El arte, debe formar parte de nuestras vidas desde el inicio porque en cualquiera de sus manifestaciones artísticas, pertenece a la gente. De ahí la importancia de “democratizar” las condiciones de acceso y educación al conocimiento artístico. Se trata de una conquista cultural que crea personas saludables con capacidad de reconocer y expresar sus emociones, menos vulnerables y por tanto, más comprometidas con su entorno y la sociedad.

Mario Vargas Llosa sostiene en su última novela “Le dedico mi silencio” la tesis de la búsqueda de la unidad de conciencia nacional de Perú a través del arte, y en concreto de una de sus más genuinas manifestaciones artísticas en Perú, el vals. Un elemento de unión entre clases sociales diferentes en aquel país y que es extensible, según el Nobel, a toda Latinoamérica.

Y es que, como también dijo Franklin “La única cosa más cara que la educación es la ignorancia”. Incitemos a que nuestros políticos relean a este Padre Fundador, e incorporen a sus discursos –y sobre todo al desempeño de sus funciones, sean las que fueren para las que hayan sido elegidos– el de la importancia y el impacto del arte y de la educación artística: Una mano que sostiene un pincel, no puede sostener un arma.

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Virginia Esteban-Somalo
Originaria de España, en la pasada década ha acumulado éxitos en su nuevo hogar en el estado de Delaware. Sus columnas y artículos han sido publicados tanto en medios nacionales como internacionales (entre otros HOY en Delaware, el periódico hispano más grande y antiguo del Primer Estado, del cual es editora). Ha recibido importantes premios de periodismo de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP por sus siglas en inglés) y Asociación de la Prensa de Delaware (DPA por sus siglas en inglés), entre otros, como el “José Martí Gold Award” a la Columna Editorial Destacada por NAHP, y ha sido reconocida por su trayectoria con el premio “Hispanic Community Journalism Excellence Award” en los Delaware Hispanic Awards. Activa en organizaciones comunitarias, se siente especialmente orgullosa de haber impactado en el mundo de las artes en Delaware y alrededores, a través del Festival de la Herencia Hispana (Hispanic Heritage Festival) organizado por HOY en Delaware en Wilmington, DE desde 2017.

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