Filadelfia, PA – El 3 de noviembre se celebraran las elecciones más importantes desde que Donald Trump y miembros de su partido republicano se apoderaron de la presidencia, el Senado, y la Cámara de Representantes en el congreso de los Estados Unidos. ¿Quién duda que las condiciones de los puertorriqueños hubieran sido distintas con Hillary Clinton en la Casa Blanca?

Durante los ocho años de la administración de su esposo, Bill Clinton, gozábamos de más caras hispanas en la administración.  Se vieron más hispanos y afronorteamericanos bailando en sus fiestas de inauguración y a más artistas latinos y afronorteamericanos delatando a los asistentes. En aquellos años, de 1993 hasta el 2001, varias organizaciones puertorriqueñas tenían acceso a los altos oficiales electos en ambas administraciones durante sus dos periodos de gobierno. Después del 2001, la nueva administración de Barack Obama, el primer presidente afronorteamericano de Estado Unidos, tuvo que tocar cautelosamente el tema de la raza e hispanidad dado el antagonismo contra estos dos grupos de ciudadanos.

No sé ustedes, pero yo estoy convencido que empezando desde ahora nosotros los puertorriqueños de corazón, tenemos que poner en práctica un estilo de trabajo político que rompa las rutinas electorales de cada año de elecciones.  De ahora en adelante hasta las elecciones presidenciales del 3 de noviembre, se va desatar sobre los Estados Unidos una de las campañas presidenciales más sucia, más corrupta y más intensa por parte de la actual administración en la Casa Blanca, para confundir y frenar la participación de los puertorriqueños en las urnas.  La inescrupulosa administración actual en Washington, DC con sus millones y su saco de trampas, tendrá que ser combatida vecindario por vecindario, pueblo por pueblo, estado por estado a través del país entero.

Se necesitan nuevas manos limpias que en verdad representen de corazón los mejores intereses de todo el pueblo puertorriqueño y que no jalan pro sus propios  intereses personales, usando su puertorriqueñidad para llenarse los bolsillos.   En este momento histórico, contar con organizaciones nacionales con la combinación balanceada del arrojo de los jóvenes y la experiencia de los veteranos en las luchas por los derechos de los puertorriqueños, debe ser nuestra mayor preocupación como pueblo. Nuestro voto del 3 de noviembre, será un voto por el futuro de nuestro pueblo. Lamentablemente, la fuerza del mal en nuestro gobierno nacional, su cínica corrupción, descuido y prejuicio contra nuestro pueblo hispano en general y puertorriqueño en particular, lo tendremos que derrotar con un voto puertorriqueño masivo. Esta es la única forma en que nosotros los puertorriqueños, nos vamos a dar a respetar por esa gente racista.  Nuestro pueblo tiene que estar listo para emplear la desobediencia electoral por nuestros derechos a una educación de calidad, mejor oportunidades de empleo, pequeños negocios, mejores viviendas, mejor servicio de salud, poder político, fin al prejuicio, y prosperidad tanto en la diáspora como en Puerto Rico.Yo exhorto a cada buen puertorriqueño a denostar en las urnas y en citas con los candidatos, que nuestro pueblo puertorriqueño tiene que ser respetado y su voz tiene que oírse.  Nuestro futuro como pueblo no se vende por todos los millones que nos ofrezcan por los que desean mantenernos mendigando.  ¡Despierta Boricua, Defiende Lo Tuyo! 

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