Desde hace ya algunos años las redes sociales nos han invadido con información, imágenes, frases que hablan del llamado “amor propio”. Un amor que se expresa queriéndonos a nosotras mismas, aceptando nuestro cuerpo, y como estamos hechas, valorándonos, poniéndonos primero ante cualquier circunstancia que nos pone la vida; y todo esto suena demasiado bonito, e ideal; pero ¿cómo es que realmente esto se pone en práctica? ¿Cómo te enfrentas a ti misma y te preguntas o cuestionas cómo ha sido tu amor propio? A mí me pasó de una manera nada ideal, nada parecida a las imágenes de las redes. En un momento super fuerte de mi vida, me paré frente al espejo y vi a una mujer de 50 años, con una pelea interna entre lo que la sociedad nos ha impuesto, y lo que yo realmente sentía.

El amor propio es la piedra angular de nuestra autoestima, y es muy importante para el mejor desarrollo de nuestra salud mental; por eso, es urgente romper con los patrones externos aprendidos en cuanto al concepto de amor. ¿Cómo podemos amarnos en este momento a nosotras mismas, si hemos pasado una cantidad de tiempo complaciendo los preceptos de los demás?

Y entonces aprendí a quererme 1
Busca la luz propia que brilla en tu interior. (Foto: Cottonbro Pexels)

Han pasado 50 años y creo que hasta ahora puedo decir que aprendí a amarme, a respetarme, a valorarme, a ponerme en primer lugar; aunque muchas veces tomando decisiones que duelen, decisiones que te rompen el corazón y el estómago. Decisiones que para muchos suenan egoístas, ególatras, confusas y repentinas. No ha sido fácil ni bonito, no ocurrió como con un corte de cabello o la compra de un vestido nuevo. Pasó observándome desde dentro, en silencio, haciendo un autoanálisis constante, mirando lo que soy, desmenuzando con cuidado mi alma, para entender quién soy, y aprender de ese ser humano que todavía se sigue construyendo dentro de mí. 

Y entonces aprendes que el amor propio no es un post de Instagram con un filtro en el que escondes tu verdadero yo, sino que el amor propio es enfrentarte con lo que realmente eres, mirar cara a cara tus sombras, tus grietas y hacerte consciente de tu propia luz.

Estamos por celebrar el día del amor y la amistad, y tal vez no tengas una pareja o alguien con quien celebrar, pero si puedes quedarte sola en casa, con un buen libro o viendo una película. Si puedes, disfrutar de una buena conversación contigo misma, oyendo algo de música. No quieras salir corriendo a pasarla con alguien más porque te sientes incompleta; este puede ser un buen principio. El conectarte con tu verdadero amor propio, con tu yo más auténtico, es el sentimiento de mayor satisfacción que he experimentado en años.

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