Esta semana, 12 fiscales generales republicanos anunciaron una demanda contra la orden ejecutiva de la administración Biden para medir el costo real de las emisiones que causan el calentamiento global y afectan el cambio climático. La orden ejecutiva, emitida el 20 de enero, fortalece el proceso de estimación del costo social del carbono (SCC por sus siglas en inglés) , un número que guía la toma de decisiones de las agencias federales sobre la acción climática al tener en cuenta el impacto que tiene el cambio climático en la salud, economía, seguridad y otros factores, a la hora de determinar el costo de la crisis climática en Estados Unidos.

El proceso es una herramienta esencial en la lucha por un aire y agua limpios y en la protección que las comunidades de color tienen en contra de la contaminación.

La acción ejecutiva de Biden se creó en respuesta a una medida que hizo la administración Trump para devaluar el costo de las emisiones de carbono a tan sólo $1 por tonelada. Esto inclinó los análisis de costo-beneficio que se requiere para la reglamentación federal a favor de recortar las protecciones climáticas y deshacer las regulaciones críticas de salud y seguridad para las emisiones. Bajo la acción ejecutiva de Biden, la estimación se elevó a $51, reflejando una estimación anterior utilizada bajo la administración de Obama.

La demanda es una movida política clara de los fiscales generales republicanos para detener cualquier acción climática de la administración Biden y favorecer con ello políticas que prioricen las ganancias de la industria del petróleo y el gas. Sopesar con precisión los costos y beneficios de las políticas gubernamentales con herramientas como el Costo Social del Carbono tiene una larga historia de bipartidismo y fue desarrollado originalmente por el presidente republicano Ronald Reagan.

Costo Social del Carbono y su importancia:

  • El costo social del carbono muestra cómo las políticas afectan la vida real. Entre otras variables, SCC considera cuántas vidas se salvarían de no contaminar el aire y el agua, regulando las plantas de energía y las fábricas.
    • La estimación de SCC tiene un impacto en los requisitos de ahorro de combustible de automóviles y camiones, los niveles de contaminación del aire de las plantas de energía y la eficiencia energética de los electrodomésticos.
  • Los científicos y economistas han argumentado durante mucho tiempo que los costos reales de la contaminación por carbono son mucho más altos. Algunas estimaciones han llegado a los 200 dólares.
  • Durante la administración Obama, cuando el SCC costaba 50 dólares, las emisiones de CO2 por la quema de combustibles fósiles y la producción de cemento cayeron un 11%. La cantidad de carbón utilizado para la producción de energía primaria disminuyó en un 38% mientras que la generación renovable aumentó en un 44%.
  • Durante la administración Trump, las emisiones de CO2 cayeron sólo un 0,5%. El uso de carbón para la producción de energía primaria se redujo sólo un 3%, mientras que las energías renovables sólo aumentaron un 11%.

La orden ejecutiva:

  • En su primer día en el cargo, el presidente Biden emitió una orden ejecutiva que establece prioridades urgentes para reducir la amenaza de un cambio climático catastrófico, promover la justicia ambiental y crear empleos.
  • La orden de emisiones establece que la administración debe «responsabilizar a los contaminadores, incluidos aquellos que dañan desproporcionadamente a las comunidades de color y de bajos ingresos».
  • La orden ordena a las agencias federales que lancen una revisión inmediata de las acciones de las agencias tomadas bajo la administración Trump de enero de 2017 a enero de 2020, donde más de 150 regulaciones ambientales fueron destruidas o eliminadas.

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