Varias personas cruzan por un puente improvisado para huir del suburbio de Irpín, cercano a Kiev, el lunes 7 de marzo de 2022, en Ucrania. (Foto: AP/Efrem Lukatsky)

Mientras muchos oran, otros ayudan a los prófugos, y otros se movilizan de diversas maneras para tratar de parar la invasión de Rusia, y terminar la guerra; las principales empresas productoras de armamento del mundo han visto crecer su valor en el mercado accionario internacional.

El presidente ucraniano Volodymyr Zelenskiy, frente al Congreso de los EE. UU., les recordó los ataques del 11 de septiembre de 2001.  A partir de entonces partió lo que los analistas llaman transformación militar, desarrollando más capacidades y tecnología. Rusia y China también entraron a un proceso de modernización para poner al día sus equipos y capacidades militares. Al respecto, el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI, por sus siglas en inglés) ha señalado en incontables ocasiones que, desde 2015, la carrera armamentista se ha acelerado a nivel mundial, lo cual contrasta con la idea de alcanzar la seguridad por otros medios que no sean los estrictamente militares, impulsada por la Organización de las Naciones Unidas y otros organismos internacionales.

En diciembre de 2021, el SIPRI dio a conocer un informe sobre el comportamiento de la industria armamentística mundial en 2020, en el que se indica que las 100 más importantes empresas productoras de armamento registraron ventas por 531 mil millones de dólares, a pesar de que la pandemia afectó en cierta forma sus cadenas de suministro.

De acuerdo con el SIPRI, de 41 destacan Lockheed Martin Corporation, Raytheon Technologies y Boeing, tienen su sede en Estados Unidos. Hay 26 empresas europeas, y varias empresas chinas que se están posicionando en el mercado, con 13 por ciento de las ventas totales.

Mientras Estados Unidos y varios países que integran la Unión Europea han impuesto sanciones económicas a Rusia para afectar sus intereses sin incorporarse directamente a la contienda; a la par han apoyado a Ucrania mediante la entrega de armamento, gracias a lo cual el valor bursátil de las acciones de las empresas proveedoras y sus ganancias se han incrementado considerablemente.

Y haciendo un poco de historia, según un informe de Small Arms Survey publicado en 2021, luego del estallido de la crisis en Ucrania en 2014 comenzó a darse en esa zona un intenso tráfico ilegal de granadas de mano, minas terrestres antipersonales y municiones para armas de fuego, entre otros artefactos. La organización ha alertado sobre el hecho de que, además del incremento de la violencia y los riesgos para la población, muchas armas pequeñas y ligeras que se utilizan en un conflicto armado más adelante son traficadas a otras latitudes.

En cuanto a las empresas militares privadas, al prestar por medio de subcontrataciones servicios que van desde entrenamiento hasta combatientes (mercenarios), también obtienen ganancias con los conflictos armados.

Esta semana la prensa alemana publica que el fabricante alemán de armas Rheinmetall anunció que espera un aumento interanual de la facturación del 20 por ciento en el año en curso, dado que Alemania aumentará el gasto en Defensa en el marco de la guerra en Ucrania.

Anteriormente, se esperaba que las ventas de equipos militares se incrementaran en un diez por ciento en 2022 en comparación con el año anterior, señaló Armin Papperger, director general de la empresa.

Explicó que Rheinmetall concretará ventas ya en 2022 en relación con el fondo especial de 100.000 millones de euros (110.455 millones de dólares) mediante el cual el Gobierno alemán planea modernizar las Fuerzas Armadas.

Tras la invasión rusa a Ucrania, Rheinmetall ofreció al Gobierno alemán un surtido de productos por valor de 42.000 millones de euros. Esta oferta incluye tanques, municiones, camiones militares y otros bienes.

A grandes rasgos, Rheinmetall obtiene dos tercios de su volumen de negocio de las ventas de armamento, el tercio restante proviene de productos para abastecer a la industria automotriz. Rheinmetall cuenta con unos 24.000 empleados en todo el mundo.

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