Monseñor Nelson Pérez durante su misa de inauguración el 18 de febrero de 2020. (Foto: Cortesía Arquidiócesis de Filadelfia).

En una amena conversación con el arzobispo de Filadelfia, monseñor Nelson Pérez, predominó el espíritu de servicio en especial para la comunidad latina y su regocijo de estar de regreso a Filadelfia, donde inició su nueva encomienda desde hace poco más de un año.

El prelado considera que esperanza es la palabra principal en esta Semana Santa y llamó a asumir la responsabilidad de cuidarse y cuidar a otros usando la mascarilla. También exhorta a brindar ayuda práctica a quienes nos rodean y “regresar a vivir la familia y la comunidad” tras la pandemia.

Pérez es el tercer latino en Estados Unidos en ocupar esta posición dentro de la jerarquía de la Iglesia Católica. Llegó al país en el vientre de su madre, en los años sesenta, y desarrolló su carrera sacerdotal por alrededor de veinte años en el área del norte de Filadelfia. “En la Florida vivimos un par de años, pero no tengo ningún recuerdo, era un niño. Yo me crie en el área de West New York, Union City y el norte de New Jersey, en esa área había muchos cubanos y mi familia también. Asistí a Seton Hall University, Montclair State, donde estudié psicología clínica”, relató el religioso de ascendencia cubana.

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Monseñor Pérez saluda a varios niños durante una visita a un centro educativo. (Foto: Cortesía Arquidiócesis de Filadelfia )
 

Escogió ser psicólogo clínico “para ayudar a la gente en los asuntos de su vida”, aunque nunca ha ejercido, pero es “una herramienta en cuestión de consejería pastoral”, “especialmente en el norte de Filadelfia, donde en aquel momento había muchos problemas de salud mental; ayudaba a hispanos, latinos, pero también a americanos”, pues los problemas son similares.

Su ministerio sacerdotal fue, principalmente, entre latinos. “Cuando me nombraron párroco, estaba en comunidades un poco más diversas, pero siempre tuve una gran presencia latina en mi caminar”, dijo. Considera que “la presencia hispana en el área de Filadelfia ha crecido muchísimo. No solo ha crecido, sino que se ha diversificado también”.

Camino de sanación

El arzobispo resalta que “hay un gran nivel de violencia entre la gente, las familias, entre vecindarios y eso es alarmante. Los eventos de este último año han precipitado la tensión racial, lo que ocasionó que yo fundara una comisión para la sanación y el diálogo racial, que representa ahora a toda la Arquidiócesis”. También convocó a una marcha pacífica para solidarizarse con las familias y la comunidad de la ciudad que se ha visto afectada por el racismo sistémico y tantas pérdidas de vidas por la violencia armada. En ese entonces se pronunció así: “En los últimos días, las emociones volvieron a estallar y se derramaron en las calles de la ciudad de Filadelfia mientras las personas luchan colectivamente con las trágicas circunstancias que rodearon la muerte de Walter Wallace, Jr.”, dijo Pérez en un comunicado difundido el 30 de octubre del 2020.

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El arzobispo Pérez conversa con un grupo de estudiantes de la escuela Bonner Prendergast, en Drexel Hill, PA. (Foto: Cortesía Arquidiócesis de Filadelfia )

Monseñor, se dijo admirado de lo que presenció en esa ocasión. “una juventud adulta que levantó su voz profética y caminaron por nuestras calles, no violentamente, sino en una demostración cívica pacífica, diciendo que esta violencia racial no representa lo que somos. Lo hicimos para poner nuestro granito de arena como iglesia y abrir un camino de diálogo, que es el único camino de sanación”.

Sin embargo, señaló que “los momentos de crisis también lo son de oportunidad, tanto en la familia como en la sociedad; cuando hay estas crisis, aunque hay algunas veces tensión, a la misma vez hay una unificación, porque el pueblo se une en una causa y esa causa es buena, la de romper las barreras un poco y reconocer la humanidad común, de la cual todos participamos”.

Respecto a la “retórica antiinmigrante que lleva muchos años” recuerda que “hace como veinte años asistí a una conferencia en California, y recuerdo que le preguntaron al conferencista por qué pensaba que estaba surgiendo esta retórica antiinmigrante en los EE. UU., y dijo que era porque nos hemos olvidado de dónde venimos como país. Si no eres indio nativo americano, tú viniste de otro lugar. Nos hemos olvidado de que todos hemos inmigrado aquí desde otros lugares”, lamentó.

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Por su fluidez en español, el arzobispo  siempre ha tenido una sintonía inmediata con los niños hispanos. (Foto: Cortesía Arquidiócesis de Filadelfia )

Sobre la comisión interdisciplinaria que convocó, para la sanación y el diálogo racial, dijo que está integrado por representantes de distintas áreas de los cinco condados de la Arquidiócesis y nombrados directamente por él, agregó que “con el tiempo este grupo empezará a desarrollar su trayectoria de trabajo y asumo que formarán subcomités y otras agrupaciones.  Por ahora son una docena de personas, elaborando una visión de sanación racial. “Esto no es una carrera, es una maratón”, precisó.

La prueba que representa la pandemia

Dijo que las crisis desatadas por el COVID-19 nos han venido impactando de distintas maneras, pero reconoce que “dependiendo de la profundidad de su vida espiritual”. “Si hay personas que han vivido intensamente su vida interior, los momentos de crisis fortalecen su vida espiritual y su vida espiritual ayuda a fortalecer su navegación a través de esa crisis. Pero también lo contrario es verdad, y entonces, Dios se convierte en el que las paga todas”.

Responsabilidad de proteger

No considera que el COVID-19 y las muertes ocasionadas por este sean un invento y por eso llamó al uso de la máscarilla para protegerse y proteger a otros. “Cada uno de nosotros tiene una responsabilidad moral de cuidar no solo de mi persona, sino también de ti. Entonces no se trata solo de lo que yo creo o no creo, de lo que yo estoy de acuerdo o no. Se trata de que tengo una responsabilidad con las personas que me rodean, y se ha demostrado que usar la máscara protege no solo a mi persona, sino también a los otros. Lo que es triste, creo, es que en los Estados Unidos algunas veces todo se convierte en una polémica política, y hasta la máscara se convirtió en un asunto político”, dijo.

Del dicho al hecho

Animó a brindar ayuda práctica, a cuidar al vecino. “No se ayuda a nivel de ideas y de debate; se ayuda de persona a persona y yo cuidando de mi hermano, mi hermana, de mi vecino, de mi familiar, de mi colega en el trabajo, del mundo”, dijo.

Además, llamó a “regresar a vivir la familia y la comunidad”. “Tenemos que poco a poco, con prudencia, regresar a nuestras iglesias, regresar a nuestras reuniones familiares. No podemos dejarnos morir de tristeza y de soledad”, añadió.

En el otro lado de la moneda, considera que el aislamiento que vivimos tiene un lado positivo, pues “muchas familias que estaban aisladas unas de otras, la situación los ha forzado a encontrarse otra vez”. Dice que las familias que tenían vidas muy complicadas por las actividades de cada miembro, que interferían en la convivencia entre ellos, “el COVID ha hecho que todas esas actividades se modifiquen o se cancelen y ahora la familia tiene que reunirse a comer, a ver una película, a pasar más tiempo juntos. Eso ha sido algo positivo, en este país donde vivimos una vida de mucho correr”.

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El líder católico encargó a su staff la creación de una comisión para el diálogo interreligioso e intercultural, que contribuya a poner freno a la violencia. (Foto: Cortesía Arquidiócesis de Filadelfia )


Esperanza es el mensaje

Para el arzobispo, esperanza es la palabra principal en esta Semana Santa. “La esperanza es, al final, la fundación de nuestra fe. El ser cristiano es la persona que sabe encontrar la esperanza aún en medio de la desesperación. ¿Por qué encuentra esperanza? porque al final, nosotros creemos como cristianos que Cristo resucitó de entre los muertos, es el mensaje central de la Semana Santa y del Domingo de Pascua. Si eso no nos da esperanza, entonces nada nos dará esperanza”, dijo.

Destacó el interés de la Iglesia Católica por propagar las relaciones interreligiosas: “Es parte del trabajo de la Iglesia, enfatizando no tanto las cosas que nos dividen, sino las cosas que en la realidad nos unen, trabajando juntos en temas de interés de nuestra humanidad común”.

Admitió que en la Iglesia Católica siempre ha habido diferencias y problemas por resolver, como en cualquier otro ente. “Hoy en día, pues hay polémicas, pero al final la enseñanza de la Iglesia, la moral de la Iglesia, ni Francisco, ni Juan Pablo II, ni Pablo XVI, ni Juan XXIII, que han sido los papas de nuestra época, han cambiado lo que somos. Las enseñanzas fundamentales de la Iglesia siguen en pie. Creo que el papa Francisco ha traído a la Iglesia lo que se necesitaba en este momento”, sostuvo.

El Papa Francisco,

El arzobispo de Filadelfia fue nombrado recientemente miembro de la Comisión Pontificia para América Latina por el Papa Francisco. El grupo está formado por obispos de todo el mundo, a quienes el Papa “les ha encomendado estudiar la Iglesia en América Latina y trabajar para brindarle toda la ayuda posible. Nuestros hermanos y hermanas en estos países a menudo enfrentan desafíos en su vida de fe que son inimaginables en los Estados Unidos, incluyendo la pobreza extrema, la intimidación por parte del crimen organizado y la falta de transporte”, dijo el prelado en un reciente comunicado.

“Expreso mi profunda gratitud al Papa Francisco por su confianza en mi capacidad para brindar consejo y servir los mejores intereses de los fieles en América Latina. Espero con gran interés trabajar con los demás miembros de la comisión y les pido sus oraciones mientras asumo este nuevo papel al servicio de la Iglesia en general”, afirmó.

Alegría sobrepasa desafíos

Para el Padre Pérez, como también se identifica ya que sacerdocio está en el origen de su vocación, “la alegría de haber regresado a Filadelfia como arzobispo, en realidad sobrepasa los desafíos. Creo que esta crisis va a pasar también y que debemos mirar y ver no solo lo que nos costó, sino también lo que aprendimos. Sean las que sean las crisis, nos llevan a todos nosotros a recordar aquellas cosas que son realmente importantes y necesarias”.

Concluyó compartiendo su confianza en la misión de la Iglesia Católica, que procura mantenerse “como un punto de contacto con el pueblo, porque la comunidad de fe puede tener y tiene, de hecho, un papel muy importante en la sociedad para confrontar los distintos virus que tenemos. El COVID es uno de ellos, la violencia es otro. Los problemas y las tensiones migratorias son otro. Hay muchas áreas y la Iglesia tiene algo que decir y aportar en cada una de ellas, y, de hecho, lo hace”.

Con una sonrisa jubilosa e invitante pera continuar el dialogo, monseñor Pérez, nos desea una buena Pascua, augurándonos un periodo de resurgimiento, más fuertes que antes. 

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