Regalo de Ignacio para mamá

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Norristown, PA – ¿Sabías que el sueño de muchas mujeres europeas de mediados del siglo XIX era llegar a vivir sanas y salvas, rodeadas del cariño de sus hijos e incluso nietos? Sobrevivir al parto era una suerte que no todas las madres tenían. La persona que pudo brindar ese obsequio a cientos de madres de Europa y después a las del resto del mundo fue el médico Ignacio Semmelweis.

El Dr. Semmelweis, nació en Budapest, Hungría. Estudió la carrera de obstetricia (especialidad que atiende el embarazo, parto y cuidados de la madre hasta los 40 días, llamado puerperio). A la edad de 29 años formó parte del grupo de obstetras que trabajaban en la sección de indigentes del Hospital General de Viena. Horrorizado, veía cómo las mujeres morían días después de dar a luz a causa de la fiebre puerperal, que provocaba fiebres muy altas, dolores de cabeza, de vientre y musculares y mal olor. Hasta ese momento, no se sabía cómo y por qué las pacientes se enfermaban y morían.

Observó detenidamente y se percató de que los mismos médicos y enfermeras que manejaban los cadáveres también atendían los partos. Y que después de recibir al bebé, casi de inmediato asistían a otra mujer, sin realizar ninguna práctica de higiene. El Dr. Semmelweis dedujo que los médicos llevaban en sus manos sucias la causa de la infección, y que la enfermedad se adquiría a través de las incisiones que los médicos practicaban en las mujeres durante el alumbramiento. Así fue como diseñó un lavatorio de manos muy rústico, e impuso que todo aquel que participara en un parto, antes y después de atender a cualquier paciente tendría que lavarse las manos con jabón y cloro. Sorpresivamente, el número de decesos disminuyó, salvando así la vida de muchas madres en Viena. A pesar de que la comunidad científica inicialmente no creyó en sus deducciones. Esta acción tan simple se instituyó en los protocolos médicos de todo el mundo, e Ignacio Semmelweis fue reconocido como el padre del control de infecciones y del lavado de manos. Hoy en día, el lavado de manos es el acto personal más importante para prevenir infecciones.

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Hoy en día, el lavado de manos es el acto personal más importante para prevenir infecciones. Foto Archivo

Esta nota está dedicada a todos aquellos médicos gineco-obstetras del mundo, y principalmente a quienes luchan todos los días en condiciones de marginación, conflicto, escasez y pobreza para cuidar y ayudar a que las mujeres logren ser madres sanas y salvas.

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