Células de riñón (anaranjado) rodeadas de células del coronavirus SARS-CoV-2 (esferas azules), tomada con un microscopio electrónico de alta resolución. (Foto; Markian Hawryluk, KHN)

Norristown, PA – En los últimos días se han publicado varias imágenes donde se observa al coronavirus SARS-CoV-2, responsable de la enfermedad conocida como COVID-19 “en plena acción”. Las fotografías muestran cómo diferentes células del cuerpo humano, cultivadas en el laboratorio, están siendo atacadas por las partículas virales. Por primera vez se logra captar al enemigo frente a frente.

Más allá de que estas imágenes nos confirmen la presencia real de un patógeno que ha originado la pandemia más costosa de todos los tiempos, y que no se trata de un “invento chino”, la ilustración nos deja claro hasta dónde ha llegado el avance de la tecnología científica. Para lograr capturar imágenes de este tipo de microorganismos, hasta 10,000 veces más pequeños que el ancho de un cabello, ha sido necesario emplear microscopios muy potentes y sofisticados, mucho más grandes y diferentes a aquellos que usábamos en la escuela. Originalmente, las imágenes se obtienen en blanco y negro, después un artista visual les agrega color para evidenciar cada uno de los componentes de la foto y así, todos en conjunto crear “una obra de arte”.

Ser un fotógrafo profesional de microorganismos nunca resulta un trabajo fácil, mucho menos cuando se trata de entes que generan enfermedades mortales; por tanto, además del microscopio, se requieren de instalaciones especiales y altamente equipadas, como los laboratorios de bioseguridad nivel 3 y 4, donde se estudian y se manejan microorganismos infecciosos de alta peligrosidad para el ser humano, como el ántrax, la viruela, el sida o el ébola. Uno de estos lugares es el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de los Estados Unidos; espacio donde labora Elizabeth Fischer, una de las especialistas que, junto con su equipo de trabajo, han fotografiado varios de estos patógenos incluyendo el coronavirus SARS-CoV-2. Asimismo, la doctora Camille Ehre, de la escuela de medicina de la Universidad de Carolina del Norte, también ha logrado capturar y divulgar imágenes de esta peste infectando células del pulmón de un paciente afectado por COVID-19.

Contar con imágenes de estos microorganismos en su ambiente natural permite a los investigadores tener más información acerca de cómo son, cómo infectan, cómo se reproducen y cuál es la mejor forma de combatirlos. Además, nos permiten conocer la cara de esos seres diminutos existentes dentro de un universo invisible.

Los científicos que, con o sin pandemia, trabajan todos los días en el manejo, estudio y control de actuales y futuras amenazas microbianas, se encuentran en la lista de los héroes anónimos de esta pandemia.

Para más información consulta la página de Kaiser Health News (khn.org) y de The New England Journal of Medicine (www.nejm.org).

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