Una mujer mayor, en Santo Domingo (República Dominicana), en una fotografía de archivo. (Foto: EFE/ Orlando Barría)

La población dominicana es relativamente joven, pero ya está experimentando un proceso de envejecimiento constante, por lo que se ha duplicado el número de personas mayores de 65 años en las últimas dos décadas, según datos del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa).

En el año 2000, 407.000 personas tenían 65 años o más, lo que representaba el 4,8 % de una población estimada en 10,8 millones de personas; en 2020 este número se duplicó hasta 816,000 personas en esa franja de edad, un 7,5 % de la población, y la previsión es que llegará a más de dos millones para 2050, es decir el 16 %.

La mediana de edad también creció, al pasar de los 22,5 años en 2000 a los 28 años en 2020 y se prevé que se sitúe en 37,5 años en 2050, advirtió el organismo de la ONU con motivo del Día Mundial de la Población 2022 celebrado el pasado 11 de julio de cada año, por iniciativa del Consejo de Administración del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Para la representante nacional del Unfpa, Sonia Vásquez, el Estado dominicano «tiene tiempo para prepararse» para el desafío demográfico que supondrá tener más personas de edad avanzada y, por lo tanto, con mayores niveles de dependencia. Parte de esa población llega a la vejez «sin protección, porque no pudo integrarse en el mundo laboral adecuadamente», pasa a ser «dependiente de los hijos o del Estado y se convierte en una carga», ya que precisa de una serie de servicios de protección que no están al alcance de todos.

El tema del cuidado de la población dependiente conlleva un problema derivado, y es que esas tareas recaen habitualmente sobre las mujeres, que dejan estudios o trabajo para hacerse cargo de ancianos, niños y discapacitados.

EDUCAR A LA POBLACIÓN JOVEN

En el otro extremo de las problemáticas en materia de población, en República Dominicana se presenta la necesidad de invertir, de forma «rápida y urgente», en la educación de la población joven, «hay que generar programas de protección» para mantener a niños y jóvenes dentro del sistema educativo, dijo la representante de la Unfpa.

El objetivo es invertir en la formación del capital humano y en el establecimiento de estructuras de apoyo social para que se reduzcan las desigualdades y así paliar los altos índices de embarazo en adolescentes y uniones tempranas.

El país tiene la tasa de fecundidad adolescente más alta de la región, con 100,6 por cada 1.000; un 19,1 % de las dominicanas de entre 15 y 19 años dicen haber estado embarazadas; también presenta una de las tasas más elevadas en matrimonio infantil, con un 12 % de enlaces de niñas menores de 15 años, según datos de agencias de la ONU.

Junto a la formación académica, es importante implantar un plan de educación sexual integral que proporcione información y protección a las adolescentes, señaló Vásquez, puesto que apenas el 32 % de los estudiantes del país dicen haber recibido algún tipo de orientación en materia de sexo.

También apuntó a la necesidad de hacer una «provisión de anticonceptivos» para la juventud, que no tiene acceso a métodos para evitar el embarazo en un 10,8 % de los casos, cifra que sube hasta el 27 % de personas en edad adolescente, explicó.

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