El presidente dominicano, Luis Abinader, asiste a su ceremonia de investidura el pasado 16 de agosto, en la sede de la Asamblea Nacional, en Santo Domingo (República Dominicana). EFE/ Orlando Barría

Santo Domingo – Luis Abinader, de 53 años, asumió el 16 de agosto la Presidencia dominicana con el reto de enfrentar la grave crisis sanitaria y económica que vive el país a causa del coronavirus, así como la corrupción, un flagelo que cada año cuesta al país, en promedio, el 1,1 % del producto interno bruto (PIB).

El economista, ahora presidente de la Republica Dominicana, juró el cargo ante el nuevo titular del Senado, Eduardo Estrella, después de que el mandatario saliente, Danilo Medina, rompiera la tradición y le entregara la banda presidencial en una ceremonia aparte en el Congreso Nacional alegando que lo hacía como medida preventiva por el coronavirus.

Debido a la pandemia, a la ceremonia solo asistieron delegaciones de ocho países, incluyendo al presidente del vecino Haití, Jovenel Moise, y el de Guinea Bissau, Umaro Sissoco Embaló.

Estados Unidos envió al secretario de Estado, Mike Pompeo, lo que supone el nivel de representación más alto de su país en una toma de posesión de un mandatario dominicano desde 1978.

Pompeo sostuvo que la elección de Abinader en las elecciones presidenciales del pasado 5 de julio “resuena como un ejemplo para otras naciones el poder de la democracia y lo que es posible cuando los países priorizan los deseos de su gente”.

En su primer discurso, Abinader, del Partido Revolucionario Moderno (PRM), se comprometió a acercarse a los dos millones de compatriotas que viven en EE. UU.

Respecto a la crisis por el COVID-19, anuncio que va a aumentar hasta los 66.000 millones de pesos (unos 1.118 millones de dólares) el presupuesto de Salud en los primeros cuatro meses de su Gobierno para atender la situación, que mantiene el país en estado de emergencia.

A la vez, anunció que se pondrá en marcha un plan nacional de detección, aislamiento, rastreo y tratamiento de contagiados «a una escala sin precedentes» en la historia del país, «con el compromiso de garantizar el acceso a la vacuna contra el virus a toda la población dominicana tan pronto como esté disponible«.

Críticas al gobierno predecesor

Abinader fue particularmente crítico con su antecesor por el aumento de la deuda pública, argumentando que «en el pasado no hubo un aumento del bienestar de los ciudadanos, pero sí un aumento de la deuda y de nuestro déficit«.

Por otro lado, prometió extender hasta diciembre los programas de ayudas sociales impulsados por su antecesor para empleados suspendidos y trabajadores independientes.

Tolerancia cero con la corrupción

Abinader aseguró que «no quedará impune» ni la del pasado ni del futuro. Al mismo tiempo, se mostró convencido de que «la corrupción de arriba incentiva la de abajo, que es la delincuencia, que se traduce en inseguridad. Y ambas tienen que ser combatidas sin tregua«.

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