(Foto: Ilustrativa/Pexels)

Muchos ciudadanos, y en especial los latinos e inmigrantes no solemos tener una idea real de la importancia de las elecciones primarias, ya que en muchos de los países de donde provenimos quizás nunca escuchamos de tales elecciones, y si lo escuchamos, es probable que no le dimos mayor importancia. La mayoría provenimos de países muy presidencialistas, y estamos ansiosos de salir a votar el día de las elecciones por el jefe del estado. Tal vez los políticamente más educados también salgan a votar durante las elecciones parlamentarias, y de alcaldes y gobernadores.

Si hubiéramos sido formados a una mayor conciencia política, quizás entenderíamos mejor la importancia clave de las elecciones primarias. ¿Cuántos de nosotros no hemos sentido la frustrante impresión de que en la boleta electoral “no hay por quién votar”? O, ¿cuántas veces hemos tenido la impresión de que los que están, son solo “más de lo mismo”?

Aquí es donde entra en juego la importancia de las elecciones intra-partidarias. Muchas veces votamos por un candidato presidencial, aunque no nos convenza mucho, o claramente no nos guste; pero lo elegimos porque nos parece “el menos malo”. Sin embargo, no nos preguntamos cómo una persona tan limitada y sin habilidades comprobadas para asumir una alta dignidad haya llegado a ser el candidato de un gran partido. La respuesta es: porque así se decidió en las elecciones primarias.

En otras palabras, deberíamos ser más conscientes de que al interior de cada partido existen unos procesos donde las decenas de candidatos y aspirantes iniciales se van depurando entre ellos, hasta llegar a aquél que va a representar a la colectividad. Por desgracia, el porcentaje de ciudadanos que salen a votar en las elecciones primarias a menudo no alcanza ni al 15 por ciento del total de votantes. Entonces, ¿qué sucede?, que ese 10, 12 o 15 por ciento de electores terminan decidiendo quiénes estarán mañana en las boletas, y nosotros nos veremos forzados a votar por ellos, aunque no nos gusten, por haber ignorado el deber de elegir al candidato.

Los votantes estamos llamados a crecer en conciencia ciudadana; si entendiéramos esto, miles más se involucrarían y saldrían a votar en el día de las primarias, pues habría un abanico mucho más amplio de candidatos para escoger; cada uno de ellos, a su vez, con una agenda de temas y de propuestas, donde podríamos impulsar a aquellos que muestren las ideas y los proyectos que más nos interesen.

Por esto, si queremos que el día de mañana podamos elegir el candidato que mejor representa nuestras inconformidades y nuestras aspiraciones, hay que involucrarse en las elecciones primarias con la misma pasión e interés con que lo hacemos cuando llegan las elecciones finales.

Ahora es el tiempo cuando podemos leer más, informarnos mejor, culturizarnos en temas de contenido económico, político, migratorio, sanitario, etc., que son muy importantes para el bien común y la salud social de nuestras comunidades. Así podremos luego expresar claramente nuestras aspiraciones a nuestros delegados y representantes en los grupos de participación social y política donde estemos activos. Solo así podremos incidir sobre el curso que tomarán aquellas leyes, proyectos y necesidades de la comunidad en las cuáles esperamos una presencia más visible y eficaz de nuestros oficiales electos a nivel local y nacional.

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