Parte del equipo de Impacto. (Foto: Del staff)

Hace cerca de veinte años cuando, de la mano de una creativa periodista puertorriqueña y un emprendedor periodista colombiano, nació el periódico Impacto. Poco a poco se fue posicionando como un medio informativo regular y confiable para la comunidad boricua, y sucesivamente amplió su radio de alcance hacia las demás comunidades latinas, hasta convertirse en uno de los medios de cabecera de toda la comunidad hispana inmigrante.

En 2004 Impacto tuvo un cambio de imagen que le imprimió un nuevo dinamismo a sus páginas y, lenta pero sostenidamente, el periódico amplió su área de influencia y circulación para llegar a nuevos condados de la periferia de Filadelfia, el norte de Delaware y el sur de New Jersey. Con un equipo joven, comprometido y pluriétnico, Impacto se consolidó como facilitador de procesos de organización y promoción comunitaria, en el vocero por excelencia de la comunidad hispana.

Durante todo lo que va del Siglo XXI, las páginas de Impacto cubrieron los hechos más importantes de la realidad local, nacional e internacional; siendo testigo de hechos y momentos tan emblemáticos como la llegada del primer presidente negro a la Casa Blanca, o el estallido de la burbuja hipotecaria en 2006 y 2007, con la gran recesión financiera que trajo consigo y que hizo colapsar la economía mundial en 2008. Durante ese difícil periodo, en el que murieron el 25% de los periódicos impresos de Estados Unidos, Impacto logró mantenerse y sobrevivir debido principalmente a su gran arraigo entre la comunidad hispana.

Impacto también patrocinó durante más de una década la gran gala anual “The Most Influential Latinos”, para reconocer a los hispanos más destacados de la región. TMIL reconoció y premió a un amplio número de empresarios, políticos, profesionales y activistas latinos de todos los campos, logrando que el trabajo de muchos, a menudo invisible, aunque importante, pudiera ser reconocido públicamente y ser mejor valorado en la nueva patria que nos acoge.

En los pasados 2 años y bajo la tutela de una fuerte organización comunitaria como lo es Esperanza, durante la pandemia, este medio fue nuevamente consciente de la necesidad de transformarse, dándole paso a la nueva imagen de Impacto que, aun conservando su probada vocación al servicio de la familia hispana, mirara también a las necesidades de las nuevas generaciones y a las circunstancias del nuevo entorno digitalizado. Integrando a un nuevo grupo de colaboradores, no todos necesariamente periodistas, pero sí profesionales en sus áreas, que conectan e impactan en sus ambientes, este medio se ha esforzado por construir una nueva fisonomía, que le ha permitido seguir siendo un recurso válido y siempre a la mano para quienes siguen valorando la información impresa, y al mismo tiempo, un medio actualizado para quienes han migrado al mundo digital.

Con sus virtudes y sus límites, la prensa escrita es la decana y la más antigua de todas las modalidades del periodismo noticioso e informativo. Cuando apareció la radio y las ondas hertzianas invadieron el mundo, todos vaticinaron la muerte inminente de los diarios. Un siglo después nació la televisión, y de nuevo se profetizó el final de los periódicos. Por último, llegó el internet, y de nuevo se decretó la muerte “ipso facto”, de la prensa escrita, pero ha mostrado ser resistente y resiliente a las actas de defunción que tantas veces le han expedido, y probablemente permanecerá, en tanto queden quienes valoran el periodismo comunitario y al mismo tiempo aman contar con la actualidad impresa entre sus manos.

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