El incendio de combustión rápida está afectando al Bosque Nacional Plumas, en el extremo norte de Sierra Nevada, cerca de la ciudad de Beckwourth, a unos 80 kilómetros al noroeste del lago Tahoe. (Foto: EFE/Etienne Laurent/Archivo)

Los incendios forestales en Canadá y el oeste de los Estados Unidos ponen en peligro la vida de comunidades a miles de millas de distancia. Actualmente, 79 incendios forestales grandes continúan activos en once estados al oeste. Estos incendios, potenciados por el cambio climático, han desatado una mala calidad del aire que amenaza la salud y vida de las comunidades de Pennsylvania, especialmente los latinos, comunidades de primera línea, con una tasa más elevada de enfermedades respiratorias, en comparación con otros grupos demográficos.

Debido a su exposición a la contaminación del aire, aproximadamente el 8.5% de todos los niños hispanos tienen asma. Esta última cifra es tres veces más alta que la tasa de los niños blancos no hispanos. Además, en el 2017, el HHS destacó que los niños latinos tienen el doble de probabilidades de morir de asma que los blancos.

Un índice de calidad del aire más alto se traduce en un mayor riesgo para individuos con padecimientos cardiacos, adultos mayores y comunidades más vulnerables, las cuales ya están expuestas a una alta contaminación del aire debido a la injusticia ambiental.

A medida que las temporadas de incendios continúen empeorando, esta situación sólo se agravará en estados al este, que generalmente están aislados de los impactos de los incendios forestales masivos. Este fenómeno nos demuestra que el cambio climático y sus impactos nos afectan a todos, sin importar distancias, regiones o países. Es por esto por lo que los activistas dicen que es vital que el congreso y nuestros líderes locales actúen inmediatamente para abordar la crisis climática y proteger a nuestras comunidades.

El pasado martes, el Departamento de Protección Ambiental de Pennsylvania emitió una alerta de calidad del aire de código naranja debido a los incendios forestales. La alerta se emitió para los condados de Allegheny, Armstrong, Beaver, Butler, Fayette, Washington y Westmoreland.

NÚMEROS Y CONSECUENCIAS

Actualmente hay 79 incendios forestales grandes que han quemado 1,448,053 acres en AZ, CA, CO, ID, MN, MT, NM, NV UT, WA y WY.

Los principales efectos sobre la salud asociados con el humo de los incendios forestales a corto plazo son la irritación del sistema respiratorio, la tos, el dolor de garganta, la irritación de las vías respiratorias, la opresión en el pecho y el dolor en el pecho al respirar profundamente.

Las toxinas presentes en el humo de los incendios forestales ponen en peligro la vida de quienes las respiran.

La más peligrosa de las toxinas transmitidas por el aire liberadas por los incendios forestales es PM2.5: partículas finas de menos de 2.5 micrones de diámetro.

PM2.5 puede causar problemas cardíacos, disminuir la función pulmonar y agravar el asma.

El humo de los incendios forestales también transporta carcinógenos tóxicos como los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP). La exposición a los HAP se ha relacionado constantemente con una mayor incidencia de cáncer de pulmón y enfermedades cardiovasculares.

El mercurio en particular representa un peligro potencial en el humo de los incendios forestales. Los incendios forestales liberan hasta un 30% de mercurio en el aire más que las fuentes industriales en todo el país.

La intoxicación por mercurio puede provocar trastornos del habla, la audición y la marcha, debilidad muscular y problemas de visión en personas de todas las edades. Pero sus efectos son particularmente peligrosos para bebés y niños. Los bebés en el útero cuyas madres están expuestas al mercurio tienen más probabilidades de experimentar una serie de problemas de desarrollo, incluido el pensamiento cognitivo afectado, el aprendizaje del lenguaje y las habilidades motoras finas.

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