El trauma es más común de lo que muchas personas imaginan. Como señala el experto en trauma Dr. Bessel van der Kolk: “No es necesario ser un soldado en combate ni visitar un campo de refugiados en Siria o el Congo para experimentar trauma.” El trauma puede afectar a cualquier persona en cualquier momento de su vida.
Una de las fuentes más comunes —y a menudo invisibles— de trauma es la violencia doméstica. El abuso afecta mucho más que la seguridad física de una persona. Puede dejar cicatrices invisibles y duraderas a nivel emocional, mental y físico. Las sobrevivientes pueden vivir con dolor crónico, problemas gastrointestinales, dificultades para dormir, ansiedad, depresión, aislamiento, cargas financieras por gastos médicos, entre otros efectos. Estas consecuencias pueden continuar mucho después de que el abuso haya terminado.
Muchos sobrevivientes dudan en buscar ayuda. Pueden temer ser juzgadas, preocuparse por su estatus migratorio en el contexto actual, enfrentar barreras lingüísticas o sentir presión familiar o cultural. Estas preocupaciones son reales y pueden impedir que las personas pidan apoyo. Por eso es tan importante crear espacios seguros donde las sobrevivientes sean escuchadas, creídas y empoderadas.
Una organización local que trabaja en este sentido es Congreso de Latinos Unidos. Congreso apoya a individuos y familias en su proceso de sanación y recuperación, y promueve que cada persona sea tratada con dignidad, respeto y compasión. Independientemente del idioma, origen, estatus migratorio, edad, nivel educativo o experiencia de vida, Congreso ofrece un espacio acogedor donde las personas pueden acceder a recursos y apoyo en el idioma con el que se sientan más cómodas.
Congreso también es una de las cuatro organizaciones que operan la Línea Directa de Violencia Doméstica de Filadelfia (1-866-723-3014), un recurso gratuito disponible las 24 horas para cualquier persona que experimente abuso. Cuando alguien llama, puede esperar ser escuchado con cuidado y comprensión. Las defensoras ayudan a las sobrevivientes a definir sus objetivos, crear planes de seguridad personalizados y conectarse con servicios locales que respondan a sus necesidades específicas. El objetivo no es decirle a la persona qué hacer, sino ayudarle a tomar decisiones informadas y dar el siguiente paso hacia la seguridad.
La prevención también es una parte importante del trabajo de Congreso. A través de la educación y la divulgación comunitaria, la organización ayuda a las personas a reconocer las señales de alerta de la violencia doméstica y a saber dónde acudir en busca de ayuda. Estas conversaciones abiertas reducen el estigma, fomentan que las personas busquen apoyo y empoderan a vecinos, amigos y familiares para ayudar a alguien que pueda estar viviendo abuso.
Congreso también brinda apoyo en el ámbito médico, ya que médicos, enfermeras y otros profesionales de la salud suelen ser de los primeros en detectar señales de abuso. La organización colabora con sistemas de salud para promover la detección de violencia doméstica, la atención informada por el trauma y la capacitación del personal, con el fin de que las sobrevivientes reciban la atención y el apoyo que necesitan lo antes posible.
Todas las personas merecen vivir libres de violencia y tener la oportunidad de sanar del trauma. Al acompañar a las personas donde están, con compasión, respeto y servicios culturalmente adecuados, Congreso fortalece a las comunidades latinas de Filadelfia y contribuye a construir un futuro más seguro y saludable para todos.
*Una columna mensual del Philadelphia Domestic Violence Collaborative.
Este texto forma parte de una serie mensual de Congreso de Latinos Unidos, Lutheran Settlement House, Women Against Abuse y Women in Transition, que compartirá información sobre la violencia doméstica, los recursos locales disponibles y cómo ser defensor de relaciones saludables.






