Los voluntarios son la columna vertebral. Cortesía del reverendo Adán Mairena

Ahora más que en otros tiempos, la labor de los voluntarios en medio de la pandemia del COVID-19 ha sido esencial para llevar a cabo la repartición de alimentos en varias partes de la ciudad. Tal es el caso de la iglesia “West Kensington Ministry” en el Norte de Filadelfia.

El reverendo Adán Mairena desde marzo cuenta con 50 a 75 voluntarios por semana para embolsar, distribuir y entregar a domicilio la comida donada por el gobierno de la ciudad y otros donadores.

A decir del reverendo, los voluntarios son la columna vertebral de “West Kensington Ministry”.

Entre ellos están don Jaime, un veterano de guerra que vive en “Casa Carmen Aponte, un conjunto habitacional para personas de edad mayor. Don Jaime cruza el parque Norris Square para ir a ayudar.

Los voluntarios hacen la diferencia 1
Mauricio Muñoz es uno joven voluntario. Cortesía del reverendo Adán Mairena

También está Nora López y su hijo Mauricio Muñoz, ambos originarios de Chile. Mauricio se acaba de graduar de la escuela Kensington para la Salud y la Medicina; y para festejar la ocasión simuló la procesión de graduación frente a la iglesia, mientras que el reverendo lo filmaba para la alegría de los voluntarios. El sueño del joven latino es ser neurocirujano y ya se matriculó en la universidad. Otros que son parte del voluntariado constante y de todo corazón son Mechi Caballero, Meliza Reynoso, Doris Velilla y Emma Restrepo.

Durante los meses de esta pandemia, en la región de la “Gran Filadelfia”, donde una de cinco personas es afectada por la inseguridad alimentaria, la labor de estos voluntarios es digna de admiración. Su gran satisfacción es escuchar las palabras “gracias, gracias” de parte de las personas que reciben los alimentos indispensables. Aunque la pandemia haya sido dura, este ministerio ha logrado entregar comida varios días a la semana durante meses.

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