Hecho en Puelto Rico llega al Esperanza Arts Center. (Foto: Cortesía)

Descrita como una de las obras más importantes del teatro puertorriqueño contemporáneo, “Hecho en Puelto Rico” es una tierna y divertida historia de descubrimiento y orgullo, cuando un estudiante intenta escapar de las dificultades económicas de la isla y descubre sus raíces culturales a través de la vida de hombres y mujeres notables en la historia de su país.

El aclamado escritor y actor de cine, televisión y teatro, Ángel Vázquez, vincula a los puertorriqueños en la isla con la diáspora, en una obra que destaca las luchas sociales y económicas posteriores al huracán María a través de temas de lenguaje, historia, deportes, inmigración y racismo. “Hecho” se ha presentado más de 130 veces en todo el mundo, y recibirá su debut en Filadelfia en el Esperanza Arts Center este mes. Vázquez dialogó con Impacto.

BR: ¿De qué trata la obra y cuáles son algunas ideas clave de la historia? ¿Cómo puedes usar la comedia para expresar eficientemente tantas emociones?

AV: Hecho en Puelto Rico es un recorrido por nuestra historia como pueblo, contada desde la óptica de un hombre que se quiere ir a vivir fuera porque ya no resiste este país, como le ha pasado a tantos miles de boricuas antes y ahora. Ese hombre se topa con una herencia: una maleta vieja. Dentro, a través de una carta de un abuelo al que no conoció, se revela una trama y una historia sobre el devenir por el mundo de los puertorriqueños hasta la diáspora, narrando cada hito histórico mediante personajes que en Puerto Rico son héroes olvidados. 

Ellos son una letanía fabulosa de nombres ilustres, de biografías y relatos entremezclados en la vida de los personajes del monólogo, que poco a poco van conociendo su verdadera historia, nuestra verdadera historia, como mirándose ante el espejo de nuestra realidad; esa vida-historia, que nos une a todos los puertorriqueños y nos hace ser quienes somos, tocando temas como idioma, tradiciones, música, poesía, economía, política, deportes, arte y raza, entre otros. 

En todos mis trabajos utilizo la comedia, ya que sirve como un alivio ante la tensión que pueden acarrear algunos temas sensitivos. La comedia provoca un estado de relajación que facilita los canales de comunicación. El monólogo es un tobogán de emociones; pasamos de la risa al asombro, a la reflexión, y a la realización de que siempre hemos sido un pueblo resiliente, talentoso, valiente. El resultado no se hace esperar: de repente nos invade ese profundo sentimiento de orgullo patrio que tanta falta nos hace. 

He visto al público pasar por un abanico de emociones, no importa su edad, clase social, género o donde se presente la pieza; en Puerto Rico, Estados Unidos o Latinoamérica, pues la obra es apreciada por otros pueblos que se identifican en muchos puntos con nuestra historia.  

BR: ¿Cuáles fueron las razones y la inspiración para la obra? ¿Es autobiográfica? ¿Qué quiere que la audiencia se lleve consigo después de verla?

AV: Me gusta mucho el tema histórico. Cuando estudiaba en la universidad creé un grupo de estudio donde cada miembro-estudiante debía leer un libro sobre Puerto Rico y después reportarle los demás. Esto, porque ya sabía que sistemáticamente se nos ha ocultado el legado histórico de nuestros antecesores. 

La historia de Eleuterio Derkes, un maestro expulsado de su trabajo en Guayama en tiempos de España es sólo un ejemplo de lo que ocurriría cuando los puertorriqueños intentaban enseñarnos nuestra verdadera historia; y hoy sucede igual. La información que se ofrece sobre la historia de Puerto Rico en nuestras escuelas públicas y privadas es muy pobre. Se circunscribe a datos folklóricos que no muestran la historia completa; se limita a dar la versión del colonizador. 

Años después, conversando con estudiantes en la universidad donde trabajaba en la isla, confirmé lo mucho que estos desconocían sobre nuestra historia, sobre nuestros grandes héroes y heroínas. Tal vez es por esto por lo que muchos de ellos buscan héroes de otros lugares; porque no tienen con quien identificarse. Fue entonces que decidí escribir sobre el tema y utilizar el teatro como vehículo. La inspiración principal es el amor que siento por mi patria y el compromiso con la verdad. 

Para escribir la trama, me basé en una investigación exhaustiva; porque las mejores historias siempre llevan rasgos de la vida real; y en Hecho en Puelto Rico existen situaciones y personajes basados en mis vivencias. Hasta el machete que utilizo en la obra le perteneció a mi abuelo, un humilde agricultor de Morovis. Por esto, el resultado final de la pieza es auténtico, genuino, honesto.

Cuando el público termina de ver la obra, quiero que salga satisfecho, entretenido, informado y, sobre todo, muy orgulloso de sus raíces, y con deseo de seguir indagando acerca de nuestra historia. Y en más de 130 presentaciones que llevamos, es evidente que estoy obteniendo el resultado anhelado.  

BR: ¿Qué proyectos futuros se vislumbran y cómo amplían el alcance del importante trabajo que ya has realizado como dramaturgo?

AV: Si. Estoy inmerso en una investigación, que es de cierta manera una nueva travesía histórica teatral. Cada vez que esto ocurre, se apodera de mí la pasión por mi país y por el teatro. Esto es lo que siempre me ha motivado a desarrollar nuevos proyectos. Y la mayoría de mis trabajos están relacionados. De cierta manera, uno es secuencia del otro o consecuencia del otro. 

En esta ocasión escribo sobre la diáspora puertorriqueña. Creo de todo corazón que no podemos hablar ni escribir la historia de Puerto Rico si no contamos también la de las comunidades boricuas fuera del país. Después de todo, somos una nación.   

“Hecho en Puelto Rico” se presentará en español tanto en vivo como por streaming el 12 de febrero, en el Teatro Esperanza. Los boletos están disponibles en EsperanzaArtsCenter.us.

“Hecho” descubre la historia de héroes escondido a través de la vida de un emigrante.
 

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