
La organización comunitaria filadelfiana Philly Boricuas realizó el pasado 2 de septiembre una presentación informativa en el Kensington Engagement Center sobre el megaproyecto turístico y residencial Esencia, propuesto para el municipio de Cabo Rojo, Puerto Rico, y sus posibles repercusiones tanto para los residentes locales como para los puertorriqueños de la diáspora con vínculos familiares en la isla.

La psicóloga comunitaria y organizadora Andrea Ruiz Sorrentini, natural y residente de Cabo Rojo, participó de manera virtual para exponer las preocupaciones que, según diversos sectores comunitarios y ambientales, genera la construcción de este desarrollo en la costa de Boquerón, al suroeste de Puerto Rico.
“Esencia no beneficiará a los residentes locales. Busca crear una ciudad privada dentro de Cabo Rojo para personas adineradas, privatizando tres millas de playa y bienes públicos marítimo-terrestres”, sostuvo la activista.
Ruiz Sorrentini informó además que el pasado 28 de marzo la Coalición Defiende a Cabo Rojo organizó la Marcha Nacional contra Esencia, en la que participaron miles de personas. Decenas de organizaciones de toda la isla se sumaron a la movilización para exigir que el proyecto no siga adelante.

Valorado en aproximadamente 2,000 millones de dólares, el proyecto ocuparía más de 1,500 cuerdas de terreno (cerca de 2,000 acres), incluyendo varios kilómetros de litoral en Punta Melones y áreas consideradas de alto valor ecológico.
La iniciativa es promovida por Cabo Rojo Land Acquisition LLC, en alianza con firmas internacionales de inversión y hotelería como Reuben Brothers, Three Rules Capital, Mandarin Oriental Hotel Group, MARN Resort y Rosewood Hotels & Resorts, además de instituciones financieras globales como JPMorgan Chase.
Entre las principales inquietudes de los residentes se encuentran la gran demanda de agua que requeriría el complejo turístico y residencial, el manejo de desperdicios, el posible desplazamiento de comunidades locales y la privatización de áreas costeras. Los opositores sostienen que el proyecto podría ejercer presión adicional sobre los servicios de agua potable, energía eléctrica y manejo de residuos sólidos en la región suroeste de Puerto Rico.
Asimismo, han expresado preocupación por el aumento de la especulación inmobiliaria y sus efectos en el acceso a la vivienda para los residentes de Cabo Rojo. Por su parte, científicos, organizaciones ambientales y agencias como el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) han advertido que el proyecto podría fragmentar un ecosistema sensible de humedales y manglares, poniendo en riesgo a 14 especies protegidas.

El proyecto ha enfrentado oposición ciudadana y ha sido objeto de audiencias públicas legislativas. Mientras los desarrolladores de Esencia defienden los permisos obtenidos y los estudios científicos que respaldan la propuesta, una coalición integrada por más de 60 organizaciones continúa reclamando mayor transparencia y la protección de los recursos naturales de la zona.
Para más información sobre las iniciativas y campañas relacionadas con este tema, visite defiendeacaborojo.org.
Cabo Rojo: riqueza natural e histórica
El municipio de Cabo Rojo abarca 182.5 kilómetros cuadrados y contaba con una población cercana a 47,000 habitantes en 2020, distribuidos entre sus ocho barrios y su casco urbano. Su economía se distingue por las históricas salinas, el turismo asociado a playas como Buyé, sus reservas naturales y diversos sitios de valor histórico. La región es considerada por muchos especialistas como la cuna geológica de Borinquen.





